No es todo el país, ni siquiera la mayoría de sus ciudadanos, pero tras la derrota ante España en la final de la Copa del Mundo, la conspirativitis crece con fuerza en Argentina. La teoría de la conspiración se asienta en dos bases. Una, la de muchos periodistas que insisten en lo «extraña» que les pareció la Albiceleste en la final. La otra, legiones de streamers y creadores de contenido en redes sociales que van mucho más allá: a la selección de Leo Messi la apretaron para obligarla a entregar el título.
Los argumentos más inverosímiles calan en la opinión pública, mientras los hinchas siguen conmocionados por la derrota en la final.
No es todo el país, ni siquiera la mayoría de sus ciudadanos, pero tras la derrota ante España en la final de la Copa del Mundo, la conspirativitis crece con fuerza en Argentina. La teoría de la conspiración se asienta en dos bases. Una, la de muchos periodistas que insisten en lo «extraña» que les pareció la Albiceleste en la final. La otra, legiones de streamers y creadores de contenido en redes sociales que van mucho más allá: a la selección de Leo Messi la apretaron para obligarla a entregar el título.
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