Qué duro tiene que ser cuando te arrancan lo más preciado de tus manos sin ninguna explicación y sino que se lo digan al atleta español, Salva Cases. El alicantino llevaba toda la vida luchando por un sueño: representar a España en los mejores torneos internacionales de judo. El deportista valenciano llegó incluso a competir en los Juegos Olímpicos de París de 2024 ocupando el puesto número nueve en la categoría de los 73 kilos. Sin embargo, quién le iba a decir a Salva que el que iba a ser recordado como el mejor momento de su vida iba a convertirse en el peor unas semanas después. En julio de ese mismo año, el alicantino fue sometido a un control de dopaje fuera de competición que dio un resultado adverso por una sustancia llamada Ipamorelina (estimulante de hormona del crecimiento). A raíz de ahí, la Agencia Estatal Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD) inició un procedimiento sancionador en su contra. Desde el primer segundo defendió su inocencia, pero a pesar de un proceso «plagado de irregularidades administrativas y falta de garantías por parte de la Administración», explicado por el propio atleta para este periódico, el CELAD le impuso una sanción de cuatro años de inhabilitación y una multa de tres mil euros . A pesar de ello, el judoca no iba a dejar que le arrebataran lo que más quería sin dejar de luchar. Por tanto, Cases acudió a la Audiencia Nacional denunciando esas «irregularidades», ya que explicaba el pasado mes de noviembre que la Federación Internacional le hizo otro control al día siguiente y resultó negativo . Eso aumentaron aún más las fuerzas del alicantino para presentar el recurso. Ahora, todo se ha resuelto en favor de Salva. La resolución del Tribunal Central de Instancia de la Audiencia Nacional es contundente: estima el recurso por completo y anula de manera absoluta todas las sanciones, la inhabilitación y la multa que le impuso la CELAD . Ante la ley, su licencia queda restablecida y vuelve a estar limpio, demostrando que, según Cases, «la sanción que casi destruye mi vida era totalmente ilegal».Las aguas han llegado a su cauce para el atleta español, pero estos dos años han sido una tortura psicológica para el judoca: «Pasar de golpe de la élite deportiva al fondo de un pozo por una acusación falsa te destruye psicológicamente. He tenido que convivir con la ansiedad y la depresión. Lo peor, sin duda, ha sido la soledad . Quienes tenían la obligación de protegerme, me dieron la espalda por completo, dejándome caer en el momento en que más ayuda necesité», decía Cases en exclusiva para ABC. Además, el tiempo no se recupera y la pérdida de patrocinios debido a una resolución errónea, tampoco: «El daño moral, reputacional y de salud mental que me han infligido durante este tiempo es incalculable, al igual que las pérdidas económicas por becas y patrocinios retirados de forma injusta». Eso ha hecho que tanto Cases como su equipo legal estén preparando la correspondiente reclamación por Responsabilidad Patrimonial de la Administración: « Quien comete una negligencia tan grave que casi destruye la carrera de un atleta, debe asumir las consecuencias », aseguraba el judoca. No obstante, Cases ha asegurado encontrarse con «un alivio inmenso» por sí mismo y por los pocos que se quedaron a su lado cuando era fácil dudar, mientras que trata de recuperarse del desgaste psicológico que le ha provocado todo el proceso. Con el regreso a la competición, Salva Cases ya pone la mira en regresar al tatami para apuntar a los próximos Juegos Olímpicos, a pesar de que este parón de dos años le han abierto nuevos horizontes deportivos: «El judo es mi base, pero no descarto dar el salto al mundo de las MMA en un futuro cercano. Tengo hambre, soy un luchador y voy a demostrar mi nivel allá donde me suba, ya sea un tatami o una jaula». Qué duro tiene que ser cuando te arrancan lo más preciado de tus manos sin ninguna explicación y sino que se lo digan al atleta español, Salva Cases. El alicantino llevaba toda la vida luchando por un sueño: representar a España en los mejores torneos internacionales de judo. El deportista valenciano llegó incluso a competir en los Juegos Olímpicos de París de 2024 ocupando el puesto número nueve en la categoría de los 73 kilos. Sin embargo, quién le iba a decir a Salva que el que iba a ser recordado como el mejor momento de su vida iba a convertirse en el peor unas semanas después. En julio de ese mismo año, el alicantino fue sometido a un control de dopaje fuera de competición que dio un resultado adverso por una sustancia llamada Ipamorelina (estimulante de hormona del crecimiento). A raíz de ahí, la Agencia Estatal Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD) inició un procedimiento sancionador en su contra. Desde el primer segundo defendió su inocencia, pero a pesar de un proceso «plagado de irregularidades administrativas y falta de garantías por parte de la Administración», explicado por el propio atleta para este periódico, el CELAD le impuso una sanción de cuatro años de inhabilitación y una multa de tres mil euros . A pesar de ello, el judoca no iba a dejar que le arrebataran lo que más quería sin dejar de luchar. Por tanto, Cases acudió a la Audiencia Nacional denunciando esas «irregularidades», ya que explicaba el pasado mes de noviembre que la Federación Internacional le hizo otro control al día siguiente y resultó negativo . Eso aumentaron aún más las fuerzas del alicantino para presentar el recurso. Ahora, todo se ha resuelto en favor de Salva. La resolución del Tribunal Central de Instancia de la Audiencia Nacional es contundente: estima el recurso por completo y anula de manera absoluta todas las sanciones, la inhabilitación y la multa que le impuso la CELAD . Ante la ley, su licencia queda restablecida y vuelve a estar limpio, demostrando que, según Cases, «la sanción que casi destruye mi vida era totalmente ilegal».Las aguas han llegado a su cauce para el atleta español, pero estos dos años han sido una tortura psicológica para el judoca: «Pasar de golpe de la élite deportiva al fondo de un pozo por una acusación falsa te destruye psicológicamente. He tenido que convivir con la ansiedad y la depresión. Lo peor, sin duda, ha sido la soledad . Quienes tenían la obligación de protegerme, me dieron la espalda por completo, dejándome caer en el momento en que más ayuda necesité», decía Cases en exclusiva para ABC. Además, el tiempo no se recupera y la pérdida de patrocinios debido a una resolución errónea, tampoco: «El daño moral, reputacional y de salud mental que me han infligido durante este tiempo es incalculable, al igual que las pérdidas económicas por becas y patrocinios retirados de forma injusta». Eso ha hecho que tanto Cases como su equipo legal estén preparando la correspondiente reclamación por Responsabilidad Patrimonial de la Administración: « Quien comete una negligencia tan grave que casi destruye la carrera de un atleta, debe asumir las consecuencias », aseguraba el judoca. No obstante, Cases ha asegurado encontrarse con «un alivio inmenso» por sí mismo y por los pocos que se quedaron a su lado cuando era fácil dudar, mientras que trata de recuperarse del desgaste psicológico que le ha provocado todo el proceso. Con el regreso a la competición, Salva Cases ya pone la mira en regresar al tatami para apuntar a los próximos Juegos Olímpicos, a pesar de que este parón de dos años le han abierto nuevos horizontes deportivos: «El judo es mi base, pero no descarto dar el salto al mundo de las MMA en un futuro cercano. Tengo hambre, soy un luchador y voy a demostrar mi nivel allá donde me suba, ya sea un tatami o una jaula». Qué duro tiene que ser cuando te arrancan lo más preciado de tus manos sin ninguna explicación y sino que se lo digan al atleta español, Salva Cases. El alicantino llevaba toda la vida luchando por un sueño: representar a España en los mejores torneos internacionales de judo. El deportista valenciano llegó incluso a competir en los Juegos Olímpicos de París de 2024 ocupando el puesto número nueve en la categoría de los 73 kilos. Sin embargo, quién le iba a decir a Salva que el que iba a ser recordado como el mejor momento de su vida iba a convertirse en el peor unas semanas después. En julio de ese mismo año, el alicantino fue sometido a un control de dopaje fuera de competición que dio un resultado adverso por una sustancia llamada Ipamorelina (estimulante de hormona del crecimiento). A raíz de ahí, la Agencia Estatal Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD) inició un procedimiento sancionador en su contra. Desde el primer segundo defendió su inocencia, pero a pesar de un proceso «plagado de irregularidades administrativas y falta de garantías por parte de la Administración», explicado por el propio atleta para este periódico, el CELAD le impuso una sanción de cuatro años de inhabilitación y una multa de tres mil euros . A pesar de ello, el judoca no iba a dejar que le arrebataran lo que más quería sin dejar de luchar. Por tanto, Cases acudió a la Audiencia Nacional denunciando esas «irregularidades», ya que explicaba el pasado mes de noviembre que la Federación Internacional le hizo otro control al día siguiente y resultó negativo . Eso aumentaron aún más las fuerzas del alicantino para presentar el recurso. Ahora, todo se ha resuelto en favor de Salva. La resolución del Tribunal Central de Instancia de la Audiencia Nacional es contundente: estima el recurso por completo y anula de manera absoluta todas las sanciones, la inhabilitación y la multa que le impuso la CELAD . Ante la ley, su licencia queda restablecida y vuelve a estar limpio, demostrando que, según Cases, «la sanción que casi destruye mi vida era totalmente ilegal».Las aguas han llegado a su cauce para el atleta español, pero estos dos años han sido una tortura psicológica para el judoca: «Pasar de golpe de la élite deportiva al fondo de un pozo por una acusación falsa te destruye psicológicamente. He tenido que convivir con la ansiedad y la depresión. Lo peor, sin duda, ha sido la soledad . Quienes tenían la obligación de protegerme, me dieron la espalda por completo, dejándome caer en el momento en que más ayuda necesité», decía Cases en exclusiva para ABC. Además, el tiempo no se recupera y la pérdida de patrocinios debido a una resolución errónea, tampoco: «El daño moral, reputacional y de salud mental que me han infligido durante este tiempo es incalculable, al igual que las pérdidas económicas por becas y patrocinios retirados de forma injusta». Eso ha hecho que tanto Cases como su equipo legal estén preparando la correspondiente reclamación por Responsabilidad Patrimonial de la Administración: « Quien comete una negligencia tan grave que casi destruye la carrera de un atleta, debe asumir las consecuencias », aseguraba el judoca. No obstante, Cases ha asegurado encontrarse con «un alivio inmenso» por sí mismo y por los pocos que se quedaron a su lado cuando era fácil dudar, mientras que trata de recuperarse del desgaste psicológico que le ha provocado todo el proceso. Con el regreso a la competición, Salva Cases ya pone la mira en regresar al tatami para apuntar a los próximos Juegos Olímpicos, a pesar de que este parón de dos años le han abierto nuevos horizontes deportivos: «El judo es mi base, pero no descarto dar el salto al mundo de las MMA en un futuro cercano. Tengo hambre, soy un luchador y voy a demostrar mi nivel allá donde me suba, ya sea un tatami o una jaula». RSS de noticias de deportes
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