El príncipe azul de la familia imperial brasileña está a punto de convertirse en rana. Y es que, a diferencia de lo que suele ocurrir en los finales de los cuentos tradicionales, el culebrón de la dinastía que reinó en el gigantesco país sudamericano y que hoy mantiene el legado histórico de la Corona parece que va a sumar un capítulo especialmente amargo para los seguidores de la Monarquía, en el que nadie comerá perdices. Porque el apuesto Rafael de Orleans-Braganza, llamado a ocupar en un futuro cercano la Jefatura de la Casa, ha optado por el amor y a cambio verá licuada su sangre, que dejará de ser azul en un abrir y cerrar de ojos, y se volverá roja como la del común de los mortales de cuna plebeya. O dicho en cristiano, el príncipe Rafael (40 años) perderá sus derechos sucesorios, decidido como está a contraer matrimonio con la condesita italiana de actitud algo insípida Margherita delle Piane.
El príncipe azul de la familia imperial brasileña está a punto de convertirse en rana. Y es que, a diferencia de lo que suele ocurrir en los finales de los cuen
El príncipe azul de la familia imperial brasileña está a punto de convertirse en rana. Y es que, a diferencia de lo que suele ocurrir en los finales de los cuentos tradicionales, el culebrón de la dinastía que reinó en el gigantesco país sudamericano y que hoy mantiene el legado histórico de la Corona parece que va a sumar un capítulo especialmente amargo para los seguidores de la Monarquía, en el que nadie comerá perdices. Porque el apuesto Rafael de Orleans-Braganza, llamado a ocupar en un futuro cercano la Jefatura de la Casa, ha optado por el amor y a cambio verá licuada su sangre, que dejará de ser azul en un abrir y cerrar de ojos, y se volverá roja como la del común de los mortales de cuna plebeya. O dicho en cristiano, el príncipe Rafael (40 años) perderá sus derechos sucesorios, decidido como está a contraer matrimonio con la condesita italiana de actitud algo insípida Margherita delle Piane.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
