Frustrado ante una guerra contra Irán estancada y que le aburre, y deseoso de castigar a los aliados, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a mirar cada vez más a lo que él considera que fue el momento de gloria de su política exterior durante su primer mandato: las negociaciones nucleares —fallidas— con el líder norcoreano, Kim Jong-un. Enfadado con un Gobierno surcoreano al que acusa de no ayudar a resolver el bloqueo en el estrecho de Ormuz, ahora amenaza con un nuevo acercamiento al régimen autoritario de Pyongyang que puede sacudir los delicados equilibrios geopolíticos en Asia-Pacífico y, con ellos, los del mundo.
El presidente estadounidense sacude el tablero mundial al plantearse una reunión con el líder norcoreano en noviembre, según ‘The Wall Street Journal’
Frustrado ante una guerra contra Irán estancada y que le aburre, y deseoso de castigar a los aliados, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a mirar cada vez más a lo que él considera que fue el momento de gloria de su política exterior durante su primer mandato: las negociaciones nucleares —fallidas— con el líder norcoreano, Kim Jong-un. Enfadado con un Gobierno surcoreano al que acusa de no ayudar a resolver el bloqueo en el estrecho de Ormuz, ahora amenaza con un nuevo acercamiento al régimen autoritario de Pyongyang que puede sacudir los delicados equilibrios geopolíticos en Asia-Pacífico y, con ellos, los del mundo.
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