Las belugas Cleopatra y Jelly Bean y los delfines Tsunami, Lida, Echo y Marina, todas ellas hembras, afrontan una segunda vida en el Ocenaogràfic de Valencia, el único acuario europeo capaz de acogerlas. Los seis cetáceos han sido rescatados del parque Marineland de Canadá, cerrado hace más de un año, tras un complejo traslado internacional de siete horas en avión que puso fin a la amenaza de haber recibido la eutanasia en el país norteamericano.El rescate de los animales forma parte de un operativo coordinado por la Asociación de Zoos y Acuarios (AZA) y un consorcio de acuarios acreditados, con la colaboración de las autoridades de Canadá, Estados Unidos y España y el apoyo de la Generalitat Valenciana. El transporte a la capital del Turia es el quinto realizado desde que comenzó el plan para reubicar progresivamente a las 30 belugas y cuatro delfines que se encontraban en las instalaciones de Ontario, cerca de las Cataratas del Niágara, clausuradas tras décadas de deudas y batallas legales.Las dos belugas y los cuatro delfines aterrizaron ayer de madrugada en el aeropuerto de Manises después de siete horas de vuelo en un avión especialmente fletado para su traslado desde Toronto. Antes, viajaron a la terminal canadiense por carretera en varios módulos especialmente diseñados para su porteo. Durante el recorrido, estuvieron acompañados por los equipos veterinarios y especialistas en cuidado animal del Oceanogràfic y de otras instituciones zoológicas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Bautizan a un tiburón con el nombre de Ferran TorresUna vez aterrizados en Valencia, los seis cetáceos iniciaron el proceso de adaptación a su nueva casa acuática. Los animales de Marineland también están siendo trasladados a los parques de Shedd Aquarium, Georgia Aquarium, SeaWorld San Antonio y SeaWorld San Diego, todos acreditados por AZA. No obstante, el Oceanogràfic es el único acuario europeo que forma parte de la operativa y la única institución zoológica del continente que cuenta con esta certificación.Durante meses, especialistas del consorcio de acuarios han trabajado de forma coordinada en la planificación de cada traslado, atendiendo a las necesidades de los ejemplares y a la complejidad logística del traslado. Equipos veterinarios y técnicos valencianos se desplazaron hace unos meses a Canadá para evaluar el estado de salud de los animales, cuya delicada situación sanitaria requiere una atención veterinaria determinada y continuada.Imágenes del traslado de belugas y delfines al Oceanogràfic de Valencia OCEANOGRÀFICAntes del traslado, cada ejemplar fue examinado de forma individual para comprobar que reunía las condiciones adecuadas para afrontar el duro viaje por aire. Ahora, los expertos continuarán siguiendo de cerca el estado y la evolución para conocer mejor las necesidades de cada animal y adaptar sus cuidados. Esta labor ha permitido configurar los grupos, establecer protocolos específicos para cada ejemplar y definir las condiciones veterinarias y logísticas necesarias para los traslados. Además, la composición de cada conjunto ha tenido en cuenta las relaciones sociales existentes entre los animales, con el objetivo de mantener vínculos previos que puedan favorecer su adaptación al nuevo entorno.Para Daniel García-Párraga, director de Operaciones Zoológicas del Oceanogràfic, «cuando la supervivencia de los animales se ve comprometida, los acuarios tenemos la responsabilidad de poner nuestra experiencia, nuestras instalaciones y nuestros equipos al servicio de su protección». «Operaciones de esta complejidad requieren meses de preparación, coordinación entre instituciones y un seguimiento veterinario antes, durante y después del traslado», argumenta.Permanecerán ajenos al públicoEn esta nueva fase de aclimatación, sin plazos y marcada por la evolución de cada sujeto, los animales permanecerán en áreas no visibles al público para favorecer su aclimatación y facilitar el seguimiento por parte de los equipos. Los expertos observarán de forma individual su alimentación, conducta y relaciones sociales. En función de su progreso, definirán progresivamente los siguientes pasos y su integración con el resto del acuario.La participación del Oceanogràfic en este operativo se suma a otros programas internacionales de rescate y protección de cetáceos desarrollados en los últimos años.En junio de 2024, el acuario valenciano trabajó junto a Georgia Aquarium, SeaWorld y la AZA en el rescate de las belugas Plombir y Miranda, trasladadas desde el acuario NEMO de Járkov (Ucrania), en plena guerra, al Oceanogràfic donde conviven actualmente con las otras belugas Kylu y Yulka.Aquel operativo supuso uno de los rescates de mamíferos marinos más complejos realizados en Europa y permitió reforzar la capacidad técnica, veterinaria y logística del Oceanogràfic para afrontar este tipo de traslados. La experiencia adquirida durante aquella operación se ha aplicado también a la planificación del actual rescate, especialmente en los aspectos relacionados con la logística, la atención veterinaria y la posterior adaptación de los animales. Las belugas Cleopatra y Jelly Bean y los delfines Tsunami, Lida, Echo y Marina, todas ellas hembras, afrontan una segunda vida en el Ocenaogràfic de Valencia, el único acuario europeo capaz de acogerlas. Los seis cetáceos han sido rescatados del parque Marineland de Canadá, cerrado hace más de un año, tras un complejo traslado internacional de siete horas en avión que puso fin a la amenaza de haber recibido la eutanasia en el país norteamericano.El rescate de los animales forma parte de un operativo coordinado por la Asociación de Zoos y Acuarios (AZA) y un consorcio de acuarios acreditados, con la colaboración de las autoridades de Canadá, Estados Unidos y España y el apoyo de la Generalitat Valenciana. El transporte a la capital del Turia es el quinto realizado desde que comenzó el plan para reubicar progresivamente a las 30 belugas y cuatro delfines que se encontraban en las instalaciones de Ontario, cerca de las Cataratas del Niágara, clausuradas tras décadas de deudas y batallas legales.Las dos belugas y los cuatro delfines aterrizaron ayer de madrugada en el aeropuerto de Manises después de siete horas de vuelo en un avión especialmente fletado para su traslado desde Toronto. Antes, viajaron a la terminal canadiense por carretera en varios módulos especialmente diseñados para su porteo. Durante el recorrido, estuvieron acompañados por los equipos veterinarios y especialistas en cuidado animal del Oceanogràfic y de otras instituciones zoológicas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Bautizan a un tiburón con el nombre de Ferran TorresUna vez aterrizados en Valencia, los seis cetáceos iniciaron el proceso de adaptación a su nueva casa acuática. Los animales de Marineland también están siendo trasladados a los parques de Shedd Aquarium, Georgia Aquarium, SeaWorld San Antonio y SeaWorld San Diego, todos acreditados por AZA. No obstante, el Oceanogràfic es el único acuario europeo que forma parte de la operativa y la única institución zoológica del continente que cuenta con esta certificación.Durante meses, especialistas del consorcio de acuarios han trabajado de forma coordinada en la planificación de cada traslado, atendiendo a las necesidades de los ejemplares y a la complejidad logística del traslado. Equipos veterinarios y técnicos valencianos se desplazaron hace unos meses a Canadá para evaluar el estado de salud de los animales, cuya delicada situación sanitaria requiere una atención veterinaria determinada y continuada.Imágenes del traslado de belugas y delfines al Oceanogràfic de Valencia OCEANOGRÀFICAntes del traslado, cada ejemplar fue examinado de forma individual para comprobar que reunía las condiciones adecuadas para afrontar el duro viaje por aire. Ahora, los expertos continuarán siguiendo de cerca el estado y la evolución para conocer mejor las necesidades de cada animal y adaptar sus cuidados. Esta labor ha permitido configurar los grupos, establecer protocolos específicos para cada ejemplar y definir las condiciones veterinarias y logísticas necesarias para los traslados. Además, la composición de cada conjunto ha tenido en cuenta las relaciones sociales existentes entre los animales, con el objetivo de mantener vínculos previos que puedan favorecer su adaptación al nuevo entorno.Para Daniel García-Párraga, director de Operaciones Zoológicas del Oceanogràfic, «cuando la supervivencia de los animales se ve comprometida, los acuarios tenemos la responsabilidad de poner nuestra experiencia, nuestras instalaciones y nuestros equipos al servicio de su protección». «Operaciones de esta complejidad requieren meses de preparación, coordinación entre instituciones y un seguimiento veterinario antes, durante y después del traslado», argumenta.Permanecerán ajenos al públicoEn esta nueva fase de aclimatación, sin plazos y marcada por la evolución de cada sujeto, los animales permanecerán en áreas no visibles al público para favorecer su aclimatación y facilitar el seguimiento por parte de los equipos. Los expertos observarán de forma individual su alimentación, conducta y relaciones sociales. En función de su progreso, definirán progresivamente los siguientes pasos y su integración con el resto del acuario.La participación del Oceanogràfic en este operativo se suma a otros programas internacionales de rescate y protección de cetáceos desarrollados en los últimos años.En junio de 2024, el acuario valenciano trabajó junto a Georgia Aquarium, SeaWorld y la AZA en el rescate de las belugas Plombir y Miranda, trasladadas desde el acuario NEMO de Járkov (Ucrania), en plena guerra, al Oceanogràfic donde conviven actualmente con las otras belugas Kylu y Yulka.Aquel operativo supuso uno de los rescates de mamíferos marinos más complejos realizados en Europa y permitió reforzar la capacidad técnica, veterinaria y logística del Oceanogràfic para afrontar este tipo de traslados. La experiencia adquirida durante aquella operación se ha aplicado también a la planificación del actual rescate, especialmente en los aspectos relacionados con la logística, la atención veterinaria y la posterior adaptación de los animales. Las belugas Cleopatra y Jelly Bean y los delfines Tsunami, Lida, Echo y Marina, todas ellas hembras, afrontan una segunda vida en el Ocenaogràfic de Valencia, el único acuario europeo capaz de acogerlas. Los seis cetáceos han sido rescatados del parque Marineland de Canadá, cerrado hace más de un año, tras un complejo traslado internacional de siete horas en avión que puso fin a la amenaza de haber recibido la eutanasia en el país norteamericano.El rescate de los animales forma parte de un operativo coordinado por la Asociación de Zoos y Acuarios (AZA) y un consorcio de acuarios acreditados, con la colaboración de las autoridades de Canadá, Estados Unidos y España y el apoyo de la Generalitat Valenciana. El transporte a la capital del Turia es el quinto realizado desde que comenzó el plan para reubicar progresivamente a las 30 belugas y cuatro delfines que se encontraban en las instalaciones de Ontario, cerca de las Cataratas del Niágara, clausuradas tras décadas de deudas y batallas legales.Las dos belugas y los cuatro delfines aterrizaron ayer de madrugada en el aeropuerto de Manises después de siete horas de vuelo en un avión especialmente fletado para su traslado desde Toronto. Antes, viajaron a la terminal canadiense por carretera en varios módulos especialmente diseñados para su porteo. Durante el recorrido, estuvieron acompañados por los equipos veterinarios y especialistas en cuidado animal del Oceanogràfic y de otras instituciones zoológicas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Bautizan a un tiburón con el nombre de Ferran TorresUna vez aterrizados en Valencia, los seis cetáceos iniciaron el proceso de adaptación a su nueva casa acuática. Los animales de Marineland también están siendo trasladados a los parques de Shedd Aquarium, Georgia Aquarium, SeaWorld San Antonio y SeaWorld San Diego, todos acreditados por AZA. No obstante, el Oceanogràfic es el único acuario europeo que forma parte de la operativa y la única institución zoológica del continente que cuenta con esta certificación.Durante meses, especialistas del consorcio de acuarios han trabajado de forma coordinada en la planificación de cada traslado, atendiendo a las necesidades de los ejemplares y a la complejidad logística del traslado. Equipos veterinarios y técnicos valencianos se desplazaron hace unos meses a Canadá para evaluar el estado de salud de los animales, cuya delicada situación sanitaria requiere una atención veterinaria determinada y continuada.Imágenes del traslado de belugas y delfines al Oceanogràfic de Valencia OCEANOGRÀFICAntes del traslado, cada ejemplar fue examinado de forma individual para comprobar que reunía las condiciones adecuadas para afrontar el duro viaje por aire. Ahora, los expertos continuarán siguiendo de cerca el estado y la evolución para conocer mejor las necesidades de cada animal y adaptar sus cuidados. Esta labor ha permitido configurar los grupos, establecer protocolos específicos para cada ejemplar y definir las condiciones veterinarias y logísticas necesarias para los traslados. Además, la composición de cada conjunto ha tenido en cuenta las relaciones sociales existentes entre los animales, con el objetivo de mantener vínculos previos que puedan favorecer su adaptación al nuevo entorno.Para Daniel García-Párraga, director de Operaciones Zoológicas del Oceanogràfic, «cuando la supervivencia de los animales se ve comprometida, los acuarios tenemos la responsabilidad de poner nuestra experiencia, nuestras instalaciones y nuestros equipos al servicio de su protección». «Operaciones de esta complejidad requieren meses de preparación, coordinación entre instituciones y un seguimiento veterinario antes, durante y después del traslado», argumenta.Permanecerán ajenos al públicoEn esta nueva fase de aclimatación, sin plazos y marcada por la evolución de cada sujeto, los animales permanecerán en áreas no visibles al público para favorecer su aclimatación y facilitar el seguimiento por parte de los equipos. Los expertos observarán de forma individual su alimentación, conducta y relaciones sociales. En función de su progreso, definirán progresivamente los siguientes pasos y su integración con el resto del acuario.La participación del Oceanogràfic en este operativo se suma a otros programas internacionales de rescate y protección de cetáceos desarrollados en los últimos años.En junio de 2024, el acuario valenciano trabajó junto a Georgia Aquarium, SeaWorld y la AZA en el rescate de las belugas Plombir y Miranda, trasladadas desde el acuario NEMO de Járkov (Ucrania), en plena guerra, al Oceanogràfic donde conviven actualmente con las otras belugas Kylu y Yulka.Aquel operativo supuso uno de los rescates de mamíferos marinos más complejos realizados en Europa y permitió reforzar la capacidad técnica, veterinaria y logística del Oceanogràfic para afrontar este tipo de traslados. La experiencia adquirida durante aquella operación se ha aplicado también a la planificación del actual rescate, especialmente en los aspectos relacionados con la logística, la atención veterinaria y la posterior adaptación de los animales. RSS de noticias de espana
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