Xavi Hernández (Terrassa, Barcelona; 46 años) pasea en bicicleta por el campus de Zeist, habla con los jugadores de forma individual y colectiva, monta dobles sesiones de entrenamiento con pases de vídeo tácticos y responde con una sonrisa y un inglés muy inteligible a las preguntas más directas y a veces hirientes de los veteranos periodistas deportivos de los Países Bajos. No sabe neerlandés y, por tanto, no lee los diarios ni escucha la radio ni ve la televisión, tampoco está pendiente de los mensajes del móvil ni de las redes sociales, sino que vive en paz consigo mismo, sin más entorno que el de sus ayudantes: su hermano Óscar, el asistente Sergi Alegre y el preparador físico Pau Torres.
El técnico asume el reto de reivindicarse tras su salida del Barcelona y de devolver a la selección naranja la autoestima y un juego con más presión y dinamismo
Xavi Hernández (Terrassa, Barcelona; 46 años) pasea en bicicleta por el campus de Zeist, habla con los jugadores de forma individual y colectiva, monta dobles sesiones de entrenamiento con pases de vídeo tácticos y responde con una sonrisa y un inglés muy inteligible a las preguntas más directas y a veces hirientes de los veteranos periodistas deportivos de los Países Bajos. No sabe neerlandés y, por tanto, no lee los diarios ni escucha la radio ni ve la televisión, tampoco está pendiente de los mensajes del móvil ni de las redes sociales, sino que vive en paz consigo mismo, sin más entorno que el de sus ayudantes: su hermano Óscar, el asistente Sergi Alegre y el preparador físico Pau Torres.
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