Hay preguntas que un país solo se hace cuando ya no le queda otra salida. Andy Burnham —el hombre que en Reino Unido encarnaba la ortodoxia del gasto y la protección social— es ahora primer ministro, y acaba de empezar a desmontar parte del edificio que lo llevó hasta Downing Street. Propone menos prestación automática, más condición, más formación para que los jóvenes trabajen en vez de cobrar. Lo dice quien menos se esperaba que lo dijera, delante de un partido que le subió al poder precisamente por defender lo contrario. Y ahí está la pregunta muchos países llevan años esquivando, España entre los que más: ¿y si nos hemos equivocado?
Hay preguntas que un país solo se hace cuando ya no le queda otra salida. Andy Burnham —el hombre que en Reino Unido encarnaba la ortodoxia del gasto y la protección social— es
Hay preguntas que un país solo se hace cuando ya no le queda otra salida. Andy Burnham —el hombre que en Reino Unido encarnaba la ortodoxia del gasto y la protección social— es ahora primer ministro, y acaba de empezar a desmontar parte del edificio que lo llevó hasta Downing Street. Propone menos prestación automática, más condición, más formación para que los jóvenes trabajen en vez de cobrar. Lo dice quien menos se esperaba que lo dijera, delante de un partido que le subió al poder precisamente por defender lo contrario. Y ahí está la pregunta muchos países llevan años esquivando, España entre los que más: ¿y si nos hemos equivocado?
Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional
