El balance del clásico es incontestable: 27-1. De las 28 veces que se han enfrentado, 27 han ido a parar a la lista de victorias de las azulgranas. Temporada tras temporada, destrozan a las madridistas. Esta vez la humillación ha llegado con un resultado de récord: 7-0 . Y esto después de que el club de Chamartín se haya gastado cerca de cuatro millones de euros en fichajes en el último año. El Barça, lejos de dilapidar esa fortuna, ha visto colgar la camiseta azulgrana a Ona, Mapi León, Alexia y Salma, las cuatro mejores jugadoras del mundo en sus posiciones. Pero, a pesar de ello, la apisonadora barcelonista ha vuelto a pasar por encima de las madridistas. Lejos de recortar distancias, la brecha ya se ha convertido en un precipicio insalvable. Y todo ello ante 40.533 espectadores, barcelonistas en su inmensa mayoría, que disfrutaron a lo bestia del encuentro, además de anotar un récord absoluto de asistencia a un partido de La Liga F. El Real Madrid femenino excita en Barcelona, donde no quieren perderse la tunda de cada ocasión ante su gran rival en categoría masculina. En cambio, entre los aficionados blancos las chicas no levantan expectación, la asistencia media este año en Valdebebas apenas supera los 1.000 espectadores. De lograr la apertura del Bernabéu para ellas, ni hablamos. Desde que se creó la sección femenina del Real Madrid ninguna jugadora mejora ni evoluciona mientras están en el equipo madridista. Todo lo contrario que las del Barça. Baste el ejemplo de la holandesa Esmee Brugts, que llegó a Barcelona de puntillas y sin hacer ruido la temporada 23-24 y hoy es la mejor lateral izquierdo del mundo, nominada incluso al Balón de Oro. En las filas madridistas, por el contrario, la que llegó como rutilante estrella, Linda Caicedo, que aterrizó apenas cuatro meses antes al Real Madrid, es una futbolista cada día más individualista. Su juego, a pesar del talento y de contar con un físico portentoso, se va diluyendo y ya ha desaparecido de la nominación a mejor jugadora del mundo. Como ella, tantas otras. Lakrard, sin ir más lejos, o la misma Athenea, madridista de pro y muy trabajadora… pero que parece que va a pasar una larga temporada calentando el banquillo. Ahora las miradas se centran en Felicia Schröder, por cuyo fichaje se ha pagado un millón seiscientos mil euros, y que ha tenido un inicio de temporada muy bueno. Es verdad que en el Camp Nou pasó totalmente desapercibida… y si se mantiene la dinámica de todas estas temporadas, se irá diluyendo como un azucarillo. ¿Qué pasa en el Madrid que tienen la habilidad de arruinar talentos? En la cantera las cosas no son muy diferentes. A pesar de tener en sus filas a las recientes campeonas del mundo, Irune, Silvia Cristóbal y Paula Comendador , fichadas en una etapa anterior, cuando se intentaba inculcar el esfuerzo y los auténticos valores del Real Madrid, el brillo no termina de aparecer. Ahora, por ejemplo, a Comendador la vetan, la coartan. Y suma y sigue, porque el Real Madrid B es colista en primera federación, y las dos últimas temporadas, juveniles y cadetes, pierden ante el Atlético de Madrid. Vamos, que al primer equipo le humilla el Barça y a la cantera le gana el Atleti. «Nosotras también tendremos ocasiones de hacerles daño y momentos para ser protagonistas con el balón», decía en tono de anticipado consuelo el entrenador Pau Quesada, en declaraciones previas a la visita a Barcelona. Pero ni lo uno ni lo otro: el partido fue un coordinado baile de las azulgranas, que tuvieron a las hasta ahora peones en la sombra Patri Guijarro y Claudia Pina (4 goles) como protagonistas indiscutibles del partido. Para mí, ellas son justamente las dos jugadoras que más se merecen este año el Balón de Oro . El 7-0 debería obligar, sin paliativos, a una reflexión profunda en Valdebebas. No solo sobre las jugadoras, sino especialmente sobre quienes diseñan, dirigen y sostienen un proyecto que lleva demasiado tiempo sin dar respuestas. Ya no valen excusas baratas. Esto va en serio: están desperdiciando talento, descalabrando una sección femenina mientras el resto de contrincantes asientan las suyas y tirando dinero sin responsabilidad. Perder contra el Barcelona puede ser parte del juego una vez, dos, quizá tres… No 27. Y ser goleado de esta manera una y otra vez después de tantos años de inversión y de un equipo directivo que llueva o truene sigue ahí, exige algo más que una rueda de prensa, o una regañina. Dirigir un club de fútbol con esta historia, y de este calado, no es como organizar un despacho de farmacia. El Real Madrid debe dar explicaciones pero, sobre todo, tomar decisiones. Y no precisamente perseguir al periodista crítico. El balance del clásico es incontestable: 27-1. De las 28 veces que se han enfrentado, 27 han ido a parar a la lista de victorias de las azulgranas. Temporada tras temporada, destrozan a las madridistas. Esta vez la humillación ha llegado con un resultado de récord: 7-0 . Y esto después de que el club de Chamartín se haya gastado cerca de cuatro millones de euros en fichajes en el último año. El Barça, lejos de dilapidar esa fortuna, ha visto colgar la camiseta azulgrana a Ona, Mapi León, Alexia y Salma, las cuatro mejores jugadoras del mundo en sus posiciones. Pero, a pesar de ello, la apisonadora barcelonista ha vuelto a pasar por encima de las madridistas. Lejos de recortar distancias, la brecha ya se ha convertido en un precipicio insalvable. Y todo ello ante 40.533 espectadores, barcelonistas en su inmensa mayoría, que disfrutaron a lo bestia del encuentro, además de anotar un récord absoluto de asistencia a un partido de La Liga F. El Real Madrid femenino excita en Barcelona, donde no quieren perderse la tunda de cada ocasión ante su gran rival en categoría masculina. En cambio, entre los aficionados blancos las chicas no levantan expectación, la asistencia media este año en Valdebebas apenas supera los 1.000 espectadores. De lograr la apertura del Bernabéu para ellas, ni hablamos. Desde que se creó la sección femenina del Real Madrid ninguna jugadora mejora ni evoluciona mientras están en el equipo madridista. Todo lo contrario que las del Barça. Baste el ejemplo de la holandesa Esmee Brugts, que llegó a Barcelona de puntillas y sin hacer ruido la temporada 23-24 y hoy es la mejor lateral izquierdo del mundo, nominada incluso al Balón de Oro. En las filas madridistas, por el contrario, la que llegó como rutilante estrella, Linda Caicedo, que aterrizó apenas cuatro meses antes al Real Madrid, es una futbolista cada día más individualista. Su juego, a pesar del talento y de contar con un físico portentoso, se va diluyendo y ya ha desaparecido de la nominación a mejor jugadora del mundo. Como ella, tantas otras. Lakrard, sin ir más lejos, o la misma Athenea, madridista de pro y muy trabajadora… pero que parece que va a pasar una larga temporada calentando el banquillo. Ahora las miradas se centran en Felicia Schröder, por cuyo fichaje se ha pagado un millón seiscientos mil euros, y que ha tenido un inicio de temporada muy bueno. Es verdad que en el Camp Nou pasó totalmente desapercibida… y si se mantiene la dinámica de todas estas temporadas, se irá diluyendo como un azucarillo. ¿Qué pasa en el Madrid que tienen la habilidad de arruinar talentos? En la cantera las cosas no son muy diferentes. A pesar de tener en sus filas a las recientes campeonas del mundo, Irune, Silvia Cristóbal y Paula Comendador , fichadas en una etapa anterior, cuando se intentaba inculcar el esfuerzo y los auténticos valores del Real Madrid, el brillo no termina de aparecer. Ahora, por ejemplo, a Comendador la vetan, la coartan. Y suma y sigue, porque el Real Madrid B es colista en primera federación, y las dos últimas temporadas, juveniles y cadetes, pierden ante el Atlético de Madrid. Vamos, que al primer equipo le humilla el Barça y a la cantera le gana el Atleti. «Nosotras también tendremos ocasiones de hacerles daño y momentos para ser protagonistas con el balón», decía en tono de anticipado consuelo el entrenador Pau Quesada, en declaraciones previas a la visita a Barcelona. Pero ni lo uno ni lo otro: el partido fue un coordinado baile de las azulgranas, que tuvieron a las hasta ahora peones en la sombra Patri Guijarro y Claudia Pina (4 goles) como protagonistas indiscutibles del partido. Para mí, ellas son justamente las dos jugadoras que más se merecen este año el Balón de Oro . El 7-0 debería obligar, sin paliativos, a una reflexión profunda en Valdebebas. No solo sobre las jugadoras, sino especialmente sobre quienes diseñan, dirigen y sostienen un proyecto que lleva demasiado tiempo sin dar respuestas. Ya no valen excusas baratas. Esto va en serio: están desperdiciando talento, descalabrando una sección femenina mientras el resto de contrincantes asientan las suyas y tirando dinero sin responsabilidad. Perder contra el Barcelona puede ser parte del juego una vez, dos, quizá tres… No 27. Y ser goleado de esta manera una y otra vez después de tantos años de inversión y de un equipo directivo que llueva o truene sigue ahí, exige algo más que una rueda de prensa, o una regañina. Dirigir un club de fútbol con esta historia, y de este calado, no es como organizar un despacho de farmacia. El Real Madrid debe dar explicaciones pero, sobre todo, tomar decisiones. Y no precisamente perseguir al periodista crítico. El balance del clásico es incontestable: 27-1. De las 28 veces que se han enfrentado, 27 han ido a parar a la lista de victorias de las azulgranas. Temporada tras temporada, destrozan a las madridistas. Esta vez la humillación ha llegado con un resultado de récord: 7-0 . Y esto después de que el club de Chamartín se haya gastado cerca de cuatro millones de euros en fichajes en el último año. El Barça, lejos de dilapidar esa fortuna, ha visto colgar la camiseta azulgrana a Ona, Mapi León, Alexia y Salma, las cuatro mejores jugadoras del mundo en sus posiciones. Pero, a pesar de ello, la apisonadora barcelonista ha vuelto a pasar por encima de las madridistas. Lejos de recortar distancias, la brecha ya se ha convertido en un precipicio insalvable. Y todo ello ante 40.533 espectadores, barcelonistas en su inmensa mayoría, que disfrutaron a lo bestia del encuentro, además de anotar un récord absoluto de asistencia a un partido de La Liga F. El Real Madrid femenino excita en Barcelona, donde no quieren perderse la tunda de cada ocasión ante su gran rival en categoría masculina. En cambio, entre los aficionados blancos las chicas no levantan expectación, la asistencia media este año en Valdebebas apenas supera los 1.000 espectadores. De lograr la apertura del Bernabéu para ellas, ni hablamos. Desde que se creó la sección femenina del Real Madrid ninguna jugadora mejora ni evoluciona mientras están en el equipo madridista. Todo lo contrario que las del Barça. Baste el ejemplo de la holandesa Esmee Brugts, que llegó a Barcelona de puntillas y sin hacer ruido la temporada 23-24 y hoy es la mejor lateral izquierdo del mundo, nominada incluso al Balón de Oro. En las filas madridistas, por el contrario, la que llegó como rutilante estrella, Linda Caicedo, que aterrizó apenas cuatro meses antes al Real Madrid, es una futbolista cada día más individualista. Su juego, a pesar del talento y de contar con un físico portentoso, se va diluyendo y ya ha desaparecido de la nominación a mejor jugadora del mundo. Como ella, tantas otras. Lakrard, sin ir más lejos, o la misma Athenea, madridista de pro y muy trabajadora… pero que parece que va a pasar una larga temporada calentando el banquillo. Ahora las miradas se centran en Felicia Schröder, por cuyo fichaje se ha pagado un millón seiscientos mil euros, y que ha tenido un inicio de temporada muy bueno. Es verdad que en el Camp Nou pasó totalmente desapercibida… y si se mantiene la dinámica de todas estas temporadas, se irá diluyendo como un azucarillo. ¿Qué pasa en el Madrid que tienen la habilidad de arruinar talentos? En la cantera las cosas no son muy diferentes. A pesar de tener en sus filas a las recientes campeonas del mundo, Irune, Silvia Cristóbal y Paula Comendador , fichadas en una etapa anterior, cuando se intentaba inculcar el esfuerzo y los auténticos valores del Real Madrid, el brillo no termina de aparecer. Ahora, por ejemplo, a Comendador la vetan, la coartan. Y suma y sigue, porque el Real Madrid B es colista en primera federación, y las dos últimas temporadas, juveniles y cadetes, pierden ante el Atlético de Madrid. Vamos, que al primer equipo le humilla el Barça y a la cantera le gana el Atleti. «Nosotras también tendremos ocasiones de hacerles daño y momentos para ser protagonistas con el balón», decía en tono de anticipado consuelo el entrenador Pau Quesada, en declaraciones previas a la visita a Barcelona. Pero ni lo uno ni lo otro: el partido fue un coordinado baile de las azulgranas, que tuvieron a las hasta ahora peones en la sombra Patri Guijarro y Claudia Pina (4 goles) como protagonistas indiscutibles del partido. Para mí, ellas son justamente las dos jugadoras que más se merecen este año el Balón de Oro . El 7-0 debería obligar, sin paliativos, a una reflexión profunda en Valdebebas. No solo sobre las jugadoras, sino especialmente sobre quienes diseñan, dirigen y sostienen un proyecto que lleva demasiado tiempo sin dar respuestas. Ya no valen excusas baratas. Esto va en serio: están desperdiciando talento, descalabrando una sección femenina mientras el resto de contrincantes asientan las suyas y tirando dinero sin responsabilidad. Perder contra el Barcelona puede ser parte del juego una vez, dos, quizá tres… No 27. Y ser goleado de esta manera una y otra vez después de tantos años de inversión y de un equipo directivo que llueva o truene sigue ahí, exige algo más que una rueda de prensa, o una regañina. Dirigir un club de fútbol con esta historia, y de este calado, no es como organizar un despacho de farmacia. El Real Madrid debe dar explicaciones pero, sobre todo, tomar decisiones. 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