Carmen Roldán vive en Herrera, un municipio de 6.584 habitantes de la sierra norte de Sevilla. Su hijo Bruno, de cuatro años, jamás ha visitado al pediatra en su localidad, porque no existe. “La última vez que lo vio una profesional aquí fue en 2023 y no era especialista en pediatría, era médica de atención primaria”, explica sobre una fórmula adoptada por el Servicio Andaluz de Salud en aquellos distritos sanitarios donde, al no haber pediatras, se utiliza a médicos de cabecera para tratar a la población infantil. “Nos dijo que tenía paperas, no nos fiamos y fuimos a un pediatra privado que nos confirmó que lo que tenía era mononucleosis. Fue un error de diagnóstico porque ella no era experta”, cuenta. La profesional pidió traslado ese mismo verano y desde entonces no hay nadie que atienda a los niños de Herrera, que tienen que irse hasta Estepa, a 10 kilómetros, para ser atendidos en un centro de salud público. “Tampoco hay muchos más médicos en el consultorio de Herrera, que es prácticamente nuevo. Tenía que haber urgencias y fisioterapeuta y solo hay una matrona que va y viene y atención primaria. Aquí la mayoría nos automedicamos porque conseguir cita también es complicado”, abunda Roldán.
El sistema andaluz de salud es el peor valorado de España y su gestión se ha convertido en el talón de Aquiles de Moreno y en el epicentro de la campaña electoral de la oposición
Carmen Roldán vive en Herrera, un municipio de 6.584 habitantes de la sierra norte de Sevilla. Su hijo Bruno, de cuatro años, jamás ha visitado al pediatra en su localidad, porque no existe. “La última vez que lo vio una profesional aquí fue en 2023 y no era especialista en pediatría, era médica de atención primaria”, explica sobre una fórmula adoptada por el Servicio Andaluz de Salud en aquellos distritos sanitarios donde, al no haber pediatras, se utiliza a médicos de cabecera para tratar a la población infantil. “Nos dijo que tenía paperas, no nos fiamos y fuimos a un pediatra privado que nos confirmó que lo que tenía era mononucleosis. Fue un error de diagnóstico porque ella no era experta”, cuenta. La profesional pidió traslado ese mismo verano y desde entonces no hay nadie que atienda a los niños de Herrera, que tienen que irse hasta Estepa, a 10 kilómetros, para ser atendidos en un centro de salud público. “Tampoco hay muchos más médicos en el consultorio de Herrera, que es prácticamente nuevo. Tenía que haber urgencias y fisioterapeuta y solo hay una matrona que va y viene y atención primaria. Aquí la mayoría nos automedicamos porque conseguir cita también es complicado”, abunda Roldán.
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