Pasan los días y Carlos Alcaraz continúa de baja. De aquel nefasto partido ante Otto Virtanen el 14 de abril en el Trofeo Conde de Godó ya han pasado más de dos meses, y algún mes más que pasará. No estará en Wimbledon, que arranca este lunes, y seguirá buena parte de julio recluido en Murcia, entregado a su recuperación. Pero a su alrededor hay optimismo. Si hubo temor a que se perdiera toda la temporada, ahora empieza a vislumbrarse un camino para que llegue al US Open con opciones de competir. Que retenga el título que ganó el año pasado parece una quimera, pero su simple presencia en el último Grand Slam del año auguraría un 2027 alegre. Según los plazos de la rehabilitación, es una posibilidad real.
Tras más de dos meses de baja, el equipo del número dos del mundo empieza a manejar fechas concretas de regreso, con la vista puesta en llegar competitivo al último Grand Slam del año
Pasan los días y Carlos Alcaraz continúa de baja. De aquel nefasto partido ante Otto Virtanen el 14 de abril en el Trofeo Conde de Godó ya han pasado más de dos meses, y algún mes más que pasará. No estará en Wimbledon, que arranca este lunes, y seguirá buena parte de julio recluido en Murcia, entregado a su recuperación. Pero a su alrededor hay optimismo. Si hubo temor a que se perdiera toda la temporada, ahora empieza a vislumbrarse un camino para que llegue al US Open con opciones de competir. Que retenga el título que ganó el año pasado parece una quimera, pero su simple presencia en el último Grand Slam del año auguraría un 2027 alegre. Según los plazos de la rehabilitación, es una posibilidad real.
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