«La democracia es un sistema basado en la rendición de cuentas». Esta frase, atribuida a Jeffrey Howe, exministro británico de Hacienda, evidencia a las claras las carencias de rendición de cuentas que experimenta nuestro sistema parlamentario. No aspiramos, obviamente, al dinamismo del británico, pero hay que lamentar una disfuncionalidad que disminuye su capacidad legislativa y colapsa su capacidad de control. En suma, una carencia de transparencia que todo lo entorpece. Falta precisamente aquello que más se necesita: claridad; sobran los siempre narcisistas espejos y falta la nitidez que aporta el vidrio.Hablar de ello con cualquiera de nuestros diputados o senadores resulta descorazonador. Sus señorías forman parte de un mecanismo ineficiente en el que carecen de emprendimiento. El Congreso ha devenido en una máquina costosa y estéril, dotada de un tubo de escape en forma de respiradero que solo arroja tufo. La función jurisdiccional, en mínimos. La de control, agostada. La legislativa, enterrada. Y llega el parlamentario a Madrid desde su circunscripción sabiendo que lo que se apruebe igual no se cumple (véase la resolución sobre la cuestión de confianza); lo que se debería cumplir, no se aprueba (véase la relación de proyectos de ley que se agolpan sin posibilidad alguna de ser acometidos). Y todo ello en un ambiente bronco, rudo, tosco, lo antagónico a la dialéctica enriquecedora del debate.Noticia relacionada opinion No No EL OTERO Sócrates hispano Ignacio FernándezLa más evidente ineficiencia es el diabólico gasto en traductores, tan reclamados por los grupos regionales que ya no intervienen casi en su lengua vernácula porque si no no habría quien los entendiera, pero eso sí, los pinganillos y los parlantes se siguen financiando con nuestra declaración de la renta. Y como es opcional, desde hace mil días no es capaz de alumbrar un solo presupuesto. Sin mayores consecuencias. Sin que nadie se haga responsable. En una dinámica de escasa transparencia. Difícil será conseguir resultados positivos con estos mimbres. Sería un gran milagro. «La democracia es un sistema basado en la rendición de cuentas». Esta frase, atribuida a Jeffrey Howe, exministro británico de Hacienda, evidencia a las claras las carencias de rendición de cuentas que experimenta nuestro sistema parlamentario. No aspiramos, obviamente, al dinamismo del británico, pero hay que lamentar una disfuncionalidad que disminuye su capacidad legislativa y colapsa su capacidad de control. En suma, una carencia de transparencia que todo lo entorpece. Falta precisamente aquello que más se necesita: claridad; sobran los siempre narcisistas espejos y falta la nitidez que aporta el vidrio.Hablar de ello con cualquiera de nuestros diputados o senadores resulta descorazonador. Sus señorías forman parte de un mecanismo ineficiente en el que carecen de emprendimiento. El Congreso ha devenido en una máquina costosa y estéril, dotada de un tubo de escape en forma de respiradero que solo arroja tufo. La función jurisdiccional, en mínimos. La de control, agostada. La legislativa, enterrada. Y llega el parlamentario a Madrid desde su circunscripción sabiendo que lo que se apruebe igual no se cumple (véase la resolución sobre la cuestión de confianza); lo que se debería cumplir, no se aprueba (véase la relación de proyectos de ley que se agolpan sin posibilidad alguna de ser acometidos). Y todo ello en un ambiente bronco, rudo, tosco, lo antagónico a la dialéctica enriquecedora del debate.Noticia relacionada opinion No No EL OTERO Sócrates hispano Ignacio FernándezLa más evidente ineficiencia es el diabólico gasto en traductores, tan reclamados por los grupos regionales que ya no intervienen casi en su lengua vernácula porque si no no habría quien los entendiera, pero eso sí, los pinganillos y los parlantes se siguen financiando con nuestra declaración de la renta. Y como es opcional, desde hace mil días no es capaz de alumbrar un solo presupuesto. Sin mayores consecuencias. Sin que nadie se haga responsable. En una dinámica de escasa transparencia. Difícil será conseguir resultados positivos con estos mimbres. Sería un gran milagro. «La democracia es un sistema basado en la rendición de cuentas». Esta frase, atribuida a Jeffrey Howe, exministro británico de Hacienda, evidencia a las claras las carencias de rendición de cuentas que experimenta nuestro sistema parlamentario. No aspiramos, obviamente, al dinamismo del británico, pero hay que lamentar una disfuncionalidad que disminuye su capacidad legislativa y colapsa su capacidad de control. En suma, una carencia de transparencia que todo lo entorpece. Falta precisamente aquello que más se necesita: claridad; sobran los siempre narcisistas espejos y falta la nitidez que aporta el vidrio.Hablar de ello con cualquiera de nuestros diputados o senadores resulta descorazonador. Sus señorías forman parte de un mecanismo ineficiente en el que carecen de emprendimiento. El Congreso ha devenido en una máquina costosa y estéril, dotada de un tubo de escape en forma de respiradero que solo arroja tufo. La función jurisdiccional, en mínimos. La de control, agostada. La legislativa, enterrada. Y llega el parlamentario a Madrid desde su circunscripción sabiendo que lo que se apruebe igual no se cumple (véase la resolución sobre la cuestión de confianza); lo que se debería cumplir, no se aprueba (véase la relación de proyectos de ley que se agolpan sin posibilidad alguna de ser acometidos). Y todo ello en un ambiente bronco, rudo, tosco, lo antagónico a la dialéctica enriquecedora del debate.Noticia relacionada opinion No No EL OTERO Sócrates hispano Ignacio FernándezLa más evidente ineficiencia es el diabólico gasto en traductores, tan reclamados por los grupos regionales que ya no intervienen casi en su lengua vernácula porque si no no habría quien los entendiera, pero eso sí, los pinganillos y los parlantes se siguen financiando con nuestra declaración de la renta. Y como es opcional, desde hace mil días no es capaz de alumbrar un solo presupuesto. Sin mayores consecuencias. Sin que nadie se haga responsable. En una dinámica de escasa transparencia. Difícil será conseguir resultados positivos con estos mimbres. Sería un gran milagro. RSS de noticias de espana
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