Tras la oleada migratoria sobre Ceuta que, en pocas horas, duplicó sus 80.000 almas, colapsando la Ciudad Autónoma y desatando las alarmas en la sociedad española, las cancillerías europeas e incluso Washington, donde Trump la utilizó hábilmente como resorte electoral para las elecciones de medio mandato de noviembre, las declaraciones del Gobierno generaron más dudas de las que resolvieron.Primero. Sánchez denunció una «violación de la integridad territorial española», pero se apresuró a exculpar a Marruecos acusando, en su lugar, a las mafias de dicha violación. Ahora bien, ¿puede una mafia invadir un país? Un Estado se compone de territorio, población y un poder político organizado que ejerce soberanía sobre ambos. Las mafias son redes criminales sin personalidad jurídica internacional que operan en un territorio, no contra un territorio, porque no aspiran a anexionarlo sino a lucrarse. Por ello, el único sujeto que puede violar la integridad territorial de un Estado es otro Estado, especialmente si, como Marruecos, lleva 70 años reclamando la anexión de las dos Ciudades Autónomas españolas.Segundo. ¿Puede un gobierno desconocer una convocatoria masiva para violar la frontera de su vecino? Se ha dicho que no hubo responsabilidad marroquí porque la movilización se hizo mediante redes sociales, pero las redes sociales son, por definición, públicas: los mapas con las rutas circulaban desde el 25 de julio y los horarios y puntos de concentración, desde el 29. ¿Debemos creer que los servicios de inteligencia marroquíes, capaces de perseguir a periodistas dentro de sus fronteras y de desplegar Pegasus para espiar gobiernos fuera de ellas, fueron burlados por un ejército de jóvenes en neopreno convocado por TikTok, grabándose delante de sus propios gendarmes?Tercero. Concedamos, pese a todo, que aquella mañana la multitud logró burlar a la Gendarmería Real. ¿Por qué entonces la oleada no se cortó inmediatamente al detectarse, sino que se mantuvo ininterrumpidamente durante casi dos días, sin detenerse ni siquiera cuando ya se informaba de decenas de muertos?¿Podemos creer que no había medios policiales suficientes cuando toda la zona contaba con una fuerte presencia de seguridad porque el propio Mohamed VI se encontraba en Tetuán, a apenas 40 km de Ceuta, presidiendo las ceremonias del Día del Trono? Y si fue por incapacidad y no por voluntad política, ¿por qué Marruecos sí logró dispersar a la multitud agolpada en Castillejos, pero solo el 1 de agosto, cuando el impacto humanitario, social y de seguridad sobre España ya era irreversible?Cuarto. ¿Puede un Estado sufrir un ataque a su integridad territorial y mantener a la vez una relación «excelente» con el país desde el que se lanzó, como sostuvo Exteriores mientras el presidente hablaba de ataque sin atacante? ¿Por qué no hubo nota de protesta ni se convocó al embajador de Marruecos, pero sí se convocó al de Italia por las declaraciones de Tajani, a la vez que el consulado español de Stuttgart difundía la versión del Ministerio del Interior marroquí, cediendo la red diplomática española para amplificar la narrativa de Rabat en Europa?«¿Puede un Estado sufrir un ataque a su integridad territorial y mantener a la vez una relación «excelente» con el país desde el que se lanzó, como sostuvo Exteriores mientras el presidente hablaba de ataque sin atacante?»Quinto. ¿Por qué España no invocó el único marco jurídico europeo creado tras el uso de la migración como guerra híbrida por Bielorrusia para protegerse de ataques como este: los reglamentos de 2024 que definen la instrumentalización de migrantes (2024/1359) y permiten medidas excepcionales de protección de fronteras (2024/1717) salvo, precisamente, cuando la ejecutan redes criminales sin propósito desestabilizador? ¿Fue esa excepción la que llevó a Madrid a culpar exclusivamente a las mafias para salvar a Rabat, no solo política sino jurídicamente?Sexto y último. ¿Por qué no se señala que no hace falta la participación activa de un Estado para que incurra en responsabilidad internacional cuando permite a sabiendas que su territorio se utilice contra los derechos de otro, tal y como estableció la Corte Internacional de Justicia en su sentencia de 9 de abril de 1949 en el asunto del Canal de Corfú?Seis preguntas sin respuesta y, en todas, el Gobierno de España ha escogido la interpretación que exonera a Rabat. Y cuando el Estado agredido ejerce con tanta diligencia de abogado defensor de quien lo agredió, el mayor riesgo para nuestra nación ya no es solo lo que hizo Marruecos, sino que España se empeñe en negarlo.Juan Luis López Aranguren Profesor de Derecho internacional público y RRII en la Universidad de Zaragoza y autor de ‘El eje del mundo que viene’ Tras la oleada migratoria sobre Ceuta que, en pocas horas, duplicó sus 80.000 almas, colapsando la Ciudad Autónoma y desatando las alarmas en la sociedad española, las cancillerías europeas e incluso Washington, donde Trump la utilizó hábilmente como resorte electoral para las elecciones de medio mandato de noviembre, las declaraciones del Gobierno generaron más dudas de las que resolvieron.Primero. Sánchez denunció una «violación de la integridad territorial española», pero se apresuró a exculpar a Marruecos acusando, en su lugar, a las mafias de dicha violación. Ahora bien, ¿puede una mafia invadir un país? Un Estado se compone de territorio, población y un poder político organizado que ejerce soberanía sobre ambos. Las mafias son redes criminales sin personalidad jurídica internacional que operan en un territorio, no contra un territorio, porque no aspiran a anexionarlo sino a lucrarse. Por ello, el único sujeto que puede violar la integridad territorial de un Estado es otro Estado, especialmente si, como Marruecos, lleva 70 años reclamando la anexión de las dos Ciudades Autónomas españolas.Segundo. ¿Puede un gobierno desconocer una convocatoria masiva para violar la frontera de su vecino? Se ha dicho que no hubo responsabilidad marroquí porque la movilización se hizo mediante redes sociales, pero las redes sociales son, por definición, públicas: los mapas con las rutas circulaban desde el 25 de julio y los horarios y puntos de concentración, desde el 29. ¿Debemos creer que los servicios de inteligencia marroquíes, capaces de perseguir a periodistas dentro de sus fronteras y de desplegar Pegasus para espiar gobiernos fuera de ellas, fueron burlados por un ejército de jóvenes en neopreno convocado por TikTok, grabándose delante de sus propios gendarmes?Tercero. Concedamos, pese a todo, que aquella mañana la multitud logró burlar a la Gendarmería Real. ¿Por qué entonces la oleada no se cortó inmediatamente al detectarse, sino que se mantuvo ininterrumpidamente durante casi dos días, sin detenerse ni siquiera cuando ya se informaba de decenas de muertos?¿Podemos creer que no había medios policiales suficientes cuando toda la zona contaba con una fuerte presencia de seguridad porque el propio Mohamed VI se encontraba en Tetuán, a apenas 40 km de Ceuta, presidiendo las ceremonias del Día del Trono? Y si fue por incapacidad y no por voluntad política, ¿por qué Marruecos sí logró dispersar a la multitud agolpada en Castillejos, pero solo el 1 de agosto, cuando el impacto humanitario, social y de seguridad sobre España ya era irreversible?Cuarto. ¿Puede un Estado sufrir un ataque a su integridad territorial y mantener a la vez una relación «excelente» con el país desde el que se lanzó, como sostuvo Exteriores mientras el presidente hablaba de ataque sin atacante? ¿Por qué no hubo nota de protesta ni se convocó al embajador de Marruecos, pero sí se convocó al de Italia por las declaraciones de Tajani, a la vez que el consulado español de Stuttgart difundía la versión del Ministerio del Interior marroquí, cediendo la red diplomática española para amplificar la narrativa de Rabat en Europa?«¿Puede un Estado sufrir un ataque a su integridad territorial y mantener a la vez una relación «excelente» con el país desde el que se lanzó, como sostuvo Exteriores mientras el presidente hablaba de ataque sin atacante?»Quinto. ¿Por qué España no invocó el único marco jurídico europeo creado tras el uso de la migración como guerra híbrida por Bielorrusia para protegerse de ataques como este: los reglamentos de 2024 que definen la instrumentalización de migrantes (2024/1359) y permiten medidas excepcionales de protección de fronteras (2024/1717) salvo, precisamente, cuando la ejecutan redes criminales sin propósito desestabilizador? ¿Fue esa excepción la que llevó a Madrid a culpar exclusivamente a las mafias para salvar a Rabat, no solo política sino jurídicamente?Sexto y último. ¿Por qué no se señala que no hace falta la participación activa de un Estado para que incurra en responsabilidad internacional cuando permite a sabiendas que su territorio se utilice contra los derechos de otro, tal y como estableció la Corte Internacional de Justicia en su sentencia de 9 de abril de 1949 en el asunto del Canal de Corfú?Seis preguntas sin respuesta y, en todas, el Gobierno de España ha escogido la interpretación que exonera a Rabat. Y cuando el Estado agredido ejerce con tanta diligencia de abogado defensor de quien lo agredió, el mayor riesgo para nuestra nación ya no es solo lo que hizo Marruecos, sino que España se empeñe en negarlo.Juan Luis López Aranguren Profesor de Derecho internacional público y RRII en la Universidad de Zaragoza y autor de ‘El eje del mundo que viene’ Tras la oleada migratoria sobre Ceuta que, en pocas horas, duplicó sus 80.000 almas, colapsando la Ciudad Autónoma y desatando las alarmas en la sociedad española, las cancillerías europeas e incluso Washington, donde Trump la utilizó hábilmente como resorte electoral para las elecciones de medio mandato de noviembre, las declaraciones del Gobierno generaron más dudas de las que resolvieron.Primero. Sánchez denunció una «violación de la integridad territorial española», pero se apresuró a exculpar a Marruecos acusando, en su lugar, a las mafias de dicha violación. Ahora bien, ¿puede una mafia invadir un país? Un Estado se compone de territorio, población y un poder político organizado que ejerce soberanía sobre ambos. Las mafias son redes criminales sin personalidad jurídica internacional que operan en un territorio, no contra un territorio, porque no aspiran a anexionarlo sino a lucrarse. Por ello, el único sujeto que puede violar la integridad territorial de un Estado es otro Estado, especialmente si, como Marruecos, lleva 70 años reclamando la anexión de las dos Ciudades Autónomas españolas.Segundo. ¿Puede un gobierno desconocer una convocatoria masiva para violar la frontera de su vecino? Se ha dicho que no hubo responsabilidad marroquí porque la movilización se hizo mediante redes sociales, pero las redes sociales son, por definición, públicas: los mapas con las rutas circulaban desde el 25 de julio y los horarios y puntos de concentración, desde el 29. ¿Debemos creer que los servicios de inteligencia marroquíes, capaces de perseguir a periodistas dentro de sus fronteras y de desplegar Pegasus para espiar gobiernos fuera de ellas, fueron burlados por un ejército de jóvenes en neopreno convocado por TikTok, grabándose delante de sus propios gendarmes?Tercero. Concedamos, pese a todo, que aquella mañana la multitud logró burlar a la Gendarmería Real. ¿Por qué entonces la oleada no se cortó inmediatamente al detectarse, sino que se mantuvo ininterrumpidamente durante casi dos días, sin detenerse ni siquiera cuando ya se informaba de decenas de muertos?¿Podemos creer que no había medios policiales suficientes cuando toda la zona contaba con una fuerte presencia de seguridad porque el propio Mohamed VI se encontraba en Tetuán, a apenas 40 km de Ceuta, presidiendo las ceremonias del Día del Trono? Y si fue por incapacidad y no por voluntad política, ¿por qué Marruecos sí logró dispersar a la multitud agolpada en Castillejos, pero solo el 1 de agosto, cuando el impacto humanitario, social y de seguridad sobre España ya era irreversible?Cuarto. ¿Puede un Estado sufrir un ataque a su integridad territorial y mantener a la vez una relación «excelente» con el país desde el que se lanzó, como sostuvo Exteriores mientras el presidente hablaba de ataque sin atacante? ¿Por qué no hubo nota de protesta ni se convocó al embajador de Marruecos, pero sí se convocó al de Italia por las declaraciones de Tajani, a la vez que el consulado español de Stuttgart difundía la versión del Ministerio del Interior marroquí, cediendo la red diplomática española para amplificar la narrativa de Rabat en Europa?«¿Puede un Estado sufrir un ataque a su integridad territorial y mantener a la vez una relación «excelente» con el país desde el que se lanzó, como sostuvo Exteriores mientras el presidente hablaba de ataque sin atacante?»Quinto. ¿Por qué España no invocó el único marco jurídico europeo creado tras el uso de la migración como guerra híbrida por Bielorrusia para protegerse de ataques como este: los reglamentos de 2024 que definen la instrumentalización de migrantes (2024/1359) y permiten medidas excepcionales de protección de fronteras (2024/1717) salvo, precisamente, cuando la ejecutan redes criminales sin propósito desestabilizador? ¿Fue esa excepción la que llevó a Madrid a culpar exclusivamente a las mafias para salvar a Rabat, no solo política sino jurídicamente?Sexto y último. ¿Por qué no se señala que no hace falta la participación activa de un Estado para que incurra en responsabilidad internacional cuando permite a sabiendas que su territorio se utilice contra los derechos de otro, tal y como estableció la Corte Internacional de Justicia en su sentencia de 9 de abril de 1949 en el asunto del Canal de Corfú?Seis preguntas sin respuesta y, en todas, el Gobierno de España ha escogido la interpretación que exonera a Rabat. Y cuando el Estado agredido ejerce con tanta diligencia de abogado defensor de quien lo agredió, el mayor riesgo para nuestra nación ya no es solo lo que hizo Marruecos, sino que España se empeñe en negarlo.Juan Luis López Aranguren Profesor de Derecho internacional público y RRII en la Universidad de Zaragoza y autor de ‘El eje del mundo que viene’ RSS de noticias de espana
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