No le gusta calor y se crece en el frío. A ella dadle un buen septiembre. La historiadora, guionista y realizadora Isabel Coixet es al verano lo que Scrooge a la Navidad, pero como lo suyo es vivir y dejar vivir, sale intacta de la canícula y hasta levanta el teléfono para contestar un cuestionario estival. Coixet es una de las figuras centrales del cine contemporáneo español y europeo . De la publicidad saltó a la silla de dirección. Su trabajó alcanzó reconocimiento internacional en 2003 con la película ‘Mi vida sin mi’́ protagonizada por la actriz canadiense Sarah Polley, con quien también trabajó en su siguiente film ‘La vida secreta de las palabras’. Esta última ganó cuatro premios Goya a Mejor película, Mejor director, Mejor productor y Mejor guion.En 2008, estrenó la película ‘Elegy’, con Penélope Cruz y Ben Kingsley. De ahí en adelante, su carrera ha sido imparable. ‘La librería’, una adaptación de la novela de Penelope Fitzgerald , ganó el Goya en las categorías Mejor Película, Dirección y Guion Adaptado. Además de sus producciones audiovisuales las más recientes ‘Un amor’ y ‘Tres adioses’, Coixet escribe una columna en XL Semanal , hace radio, compone collages, también publica libros, uno de ellos se titula ‘Te escribo una carta en mi cabeza’ (Círculo de Tiza) . La primera vez que leyó a Marcel Proust lo hizo en un camping, rodeada de pachanga y barbacoa. Directa, espontánea y auténtica, Coixet responde a estas preguntas que ABC hace a escritores, actores y músicos para tantear cómo vive cada uno de ellos el verano.—¿En qué lugar empieza de verdad el verano?—El verano empieza en el momento en que me sobran los calcetines y en el momento en que empiezo a mirar las variedades de helado de las heladerías.—¿Qué libro llevaría siempre en la maleta?—’En la búsqueda del tiempo perdido’, el primer volumen, ‘Por el camino de Swan’. Contiene mejor la idea del verano. —¿A qué paisaje vuelve, aunque no viaje?—Yo creo que vuelvo siempre a una cuneta donde aparcábamos con mis padres cuando íbamos de viaje en coche. Nada más salir de Barcelona en coche, me daba por vomitar. —¿Con qué personaje real o imaginario compartiría una sobremesa?—Pues no sé, porque siempre pienso. Ah, sí, bueno, hay alguien que me hubiera gustado mucho conocer, Jean Cocteau, porque me parece fascinante. Me parecen fascinantes sus poemas, sus dibujos, sus películas, sus guiones, sus obras de teatro. Igual no nos llevábamos bien, pero yo qué sé. Yo a un champán le invitaba. —¿Cuál es su forma secreta de perder el tiempo?—Mirar las nubes, mirar las musarañas, mirar las grietas de la pared.—¿Qué lujo pequeño se permite solo en verano?—Pues, yo creo que el mayor lujo del verano es ese momento que no haces nada durante mucho rato y no te sientes culpable por no hacer nada. —¿Qué verano le gustaría repetir?—Tokio, aunque hacía un calor también que te morías. Luego vas al norte y no hace tanto calor. Pues eso: repetiría un verano en Japón. —¿Qué deja atrás cuando llegan las vacaciones?—Procuro dejar atrás zooms, las reuniones, las llamadas a cuatro o a cinco, pero esta cosa del teletrabajo ha arruinado el verano y ha arruinado el ocio.—¿Una palabra para este verano?—Canícula No le gusta calor y se crece en el frío. A ella dadle un buen septiembre. La historiadora, guionista y realizadora Isabel Coixet es al verano lo que Scrooge a la Navidad, pero como lo suyo es vivir y dejar vivir, sale intacta de la canícula y hasta levanta el teléfono para contestar un cuestionario estival. Coixet es una de las figuras centrales del cine contemporáneo español y europeo . De la publicidad saltó a la silla de dirección. Su trabajó alcanzó reconocimiento internacional en 2003 con la película ‘Mi vida sin mi’́ protagonizada por la actriz canadiense Sarah Polley, con quien también trabajó en su siguiente film ‘La vida secreta de las palabras’. Esta última ganó cuatro premios Goya a Mejor película, Mejor director, Mejor productor y Mejor guion.En 2008, estrenó la película ‘Elegy’, con Penélope Cruz y Ben Kingsley. De ahí en adelante, su carrera ha sido imparable. ‘La librería’, una adaptación de la novela de Penelope Fitzgerald , ganó el Goya en las categorías Mejor Película, Dirección y Guion Adaptado. Además de sus producciones audiovisuales las más recientes ‘Un amor’ y ‘Tres adioses’, Coixet escribe una columna en XL Semanal , hace radio, compone collages, también publica libros, uno de ellos se titula ‘Te escribo una carta en mi cabeza’ (Círculo de Tiza) . La primera vez que leyó a Marcel Proust lo hizo en un camping, rodeada de pachanga y barbacoa. Directa, espontánea y auténtica, Coixet responde a estas preguntas que ABC hace a escritores, actores y músicos para tantear cómo vive cada uno de ellos el verano.—¿En qué lugar empieza de verdad el verano?—El verano empieza en el momento en que me sobran los calcetines y en el momento en que empiezo a mirar las variedades de helado de las heladerías.—¿Qué libro llevaría siempre en la maleta?—’En la búsqueda del tiempo perdido’, el primer volumen, ‘Por el camino de Swan’. Contiene mejor la idea del verano. —¿A qué paisaje vuelve, aunque no viaje?—Yo creo que vuelvo siempre a una cuneta donde aparcábamos con mis padres cuando íbamos de viaje en coche. Nada más salir de Barcelona en coche, me daba por vomitar. —¿Con qué personaje real o imaginario compartiría una sobremesa?—Pues no sé, porque siempre pienso. Ah, sí, bueno, hay alguien que me hubiera gustado mucho conocer, Jean Cocteau, porque me parece fascinante. Me parecen fascinantes sus poemas, sus dibujos, sus películas, sus guiones, sus obras de teatro. Igual no nos llevábamos bien, pero yo qué sé. Yo a un champán le invitaba. —¿Cuál es su forma secreta de perder el tiempo?—Mirar las nubes, mirar las musarañas, mirar las grietas de la pared.—¿Qué lujo pequeño se permite solo en verano?—Pues, yo creo que el mayor lujo del verano es ese momento que no haces nada durante mucho rato y no te sientes culpable por no hacer nada. —¿Qué verano le gustaría repetir?—Tokio, aunque hacía un calor también que te morías. Luego vas al norte y no hace tanto calor. Pues eso: repetiría un verano en Japón. —¿Qué deja atrás cuando llegan las vacaciones?—Procuro dejar atrás zooms, las reuniones, las llamadas a cuatro o a cinco, pero esta cosa del teletrabajo ha arruinado el verano y ha arruinado el ocio.—¿Una palabra para este verano?—Canícula No le gusta calor y se crece en el frío. A ella dadle un buen septiembre. La historiadora, guionista y realizadora Isabel Coixet es al verano lo que Scrooge a la Navidad, pero como lo suyo es vivir y dejar vivir, sale intacta de la canícula y hasta levanta el teléfono para contestar un cuestionario estival. Coixet es una de las figuras centrales del cine contemporáneo español y europeo . De la publicidad saltó a la silla de dirección. Su trabajó alcanzó reconocimiento internacional en 2003 con la película ‘Mi vida sin mi’́ protagonizada por la actriz canadiense Sarah Polley, con quien también trabajó en su siguiente film ‘La vida secreta de las palabras’. Esta última ganó cuatro premios Goya a Mejor película, Mejor director, Mejor productor y Mejor guion.En 2008, estrenó la película ‘Elegy’, con Penélope Cruz y Ben Kingsley. De ahí en adelante, su carrera ha sido imparable. ‘La librería’, una adaptación de la novela de Penelope Fitzgerald , ganó el Goya en las categorías Mejor Película, Dirección y Guion Adaptado. Además de sus producciones audiovisuales las más recientes ‘Un amor’ y ‘Tres adioses’, Coixet escribe una columna en XL Semanal , hace radio, compone collages, también publica libros, uno de ellos se titula ‘Te escribo una carta en mi cabeza’ (Círculo de Tiza) . La primera vez que leyó a Marcel Proust lo hizo en un camping, rodeada de pachanga y barbacoa. Directa, espontánea y auténtica, Coixet responde a estas preguntas que ABC hace a escritores, actores y músicos para tantear cómo vive cada uno de ellos el verano.—¿En qué lugar empieza de verdad el verano?—El verano empieza en el momento en que me sobran los calcetines y en el momento en que empiezo a mirar las variedades de helado de las heladerías.—¿Qué libro llevaría siempre en la maleta?—’En la búsqueda del tiempo perdido’, el primer volumen, ‘Por el camino de Swan’. Contiene mejor la idea del verano. —¿A qué paisaje vuelve, aunque no viaje?—Yo creo que vuelvo siempre a una cuneta donde aparcábamos con mis padres cuando íbamos de viaje en coche. Nada más salir de Barcelona en coche, me daba por vomitar. —¿Con qué personaje real o imaginario compartiría una sobremesa?—Pues no sé, porque siempre pienso. Ah, sí, bueno, hay alguien que me hubiera gustado mucho conocer, Jean Cocteau, porque me parece fascinante. Me parecen fascinantes sus poemas, sus dibujos, sus películas, sus guiones, sus obras de teatro. Igual no nos llevábamos bien, pero yo qué sé. Yo a un champán le invitaba. —¿Cuál es su forma secreta de perder el tiempo?—Mirar las nubes, mirar las musarañas, mirar las grietas de la pared.—¿Qué lujo pequeño se permite solo en verano?—Pues, yo creo que el mayor lujo del verano es ese momento que no haces nada durante mucho rato y no te sientes culpable por no hacer nada. —¿Qué verano le gustaría repetir?—Tokio, aunque hacía un calor también que te morías. Luego vas al norte y no hace tanto calor. Pues eso: repetiría un verano en Japón. —¿Qué deja atrás cuando llegan las vacaciones?—Procuro dejar atrás zooms, las reuniones, las llamadas a cuatro o a cinco, pero esta cosa del teletrabajo ha arruinado el verano y ha arruinado el ocio.—¿Una palabra para este verano?—Canícula RSS de noticias de cultura
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