Las relaciones se han deteriorado y son complicadas desde hace tiempo. La interlocución es prácticamente inexistente. El único hilo de comunicación entre la dirección nacional del Partido Popular y el país vecino mira a la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich. El PP lo activó a finales de julio para confirmarle que ninguno de sus dirigentes asistiría a la Fiesta del Trono. El partido no enviaría representación a la Embajada el mismo día que la frontera de Ceuta había sido reventada. Fue una jornada festiva muy incómoda . A partir de entonces y ante la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, decidido a exculpar a Marruecos de toda responsabilidad en la crisis de Ceuta y que ha seguido destacando la «colaboración» entre ambos, Alberto Núñez Feijóo ha mantenido una posición beligerante con Rabat. Lo hizo desde la ciudad autónoma y lo volvió a hacer -con todo lo que ello implica- en la tribuna del Congreso de los Diputados el día de la comparecencia del presidente.Como publicó ABC , la posición se debatió en el núcleo duro en el mes de agosto y Feijóo la fijó para toda la formación. Igual de meditado fue el comunicado con el que el PP respondió al Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí este viernes por la mañana. Estaba redactado desde la noche anterior, pero la decisión fue esperar unas horas para hacerlo público. Génova no quería trasladar que era un acto precipitado. Todo lo contrario. «El comunicado se meditó y cada frase está medida. Es justo lo que queríamos decir. Si Marruecos estaba midiendo a Feijóo, ya sabe dónde estamos».Desde que se produjo la invasión de Ceuta –la situación en la ciudad autónoma sigue siendo absolutamente límite más de 40 días después– las miradas se han dirigido al papel que jugó Marruecos. Los informes desclasificados por el Gobierno confirman que las autoridades marroquíes tuvieron avisos de la inteligencia española. Sobre el terreno, nadie pone en duda que fue determinante para que 80.000 personas cruzaran al Tarajal. Tampoco el PP ha mostrado dudas en ningún momento. Y en el comunicado lo volvieron a dejar por escrito: «Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión» escribieron en respuesta al Ministerio de Exteriores marroquí.La sensación en el entorno de Feijóo -tras el cruce de comunicados lo han terminado de confirmar- siempre fue que Rabat no solo medía la respuesta del Gobierno en esta crisis y la capacidad de España, sino que también ponían a prueba al líder de la oposición . Especialmente porque todas las encuestas lo sitúan como futuro presidente en un máximo de diez meses, si Sánchez agota la legislatura. «En Rabat son conscientes de la situación. Y lo que Feijóo ha hecho es decir que si él hubiera estado en la Moncloa ahora, con esta crisis, su respuesta habría sido muy distinta a la de Sánchez. Ya la conoce. Esta es la posición del PP», insisten fuentes de Génova a ABC.A lo largo de estas semanas tanto Feijóo como otros dirigentes -también Juan Jesús Vivas en Ceuta- han sido muy duros con el Gobierno de Sánchez, acusándolo de poner por delante de los intereses de España la defensa de Rabat. De manera inexplicable, reconocen, porque todos los estudios demoscópicos coinciden en que la opinión pública española -también los votantes del PSOE- cree a Marruecos culpable. Relación con RabatLa dificultad en la posición del PP, reconocen en el entorno más cercano a Feijóo, es encontrar un equilibrio entre la firmeza de sus convicciones –lo que ocurrió en Ceuta para el primer partido de la oposición fue una invasión, un ataque a la integridad territorial y la españolidad de Ceuta y Melilla no está en cuestión de ninguna de las maneras– y la necesidad de mantener estable la relación entre dos países que necesariamente tienen que entenderse. «Es como si rompes un matrimonio y tienes que llevarte bien con tu ex. No hay otra vía ni otra solución», resumía un dirigente de la cúpula popular. Al frente de los asuntos exteriores en Génova está Ildefonso Castro . Es el diplomático que más cerca de Feijóo está, con el que trabaja las grandes posiciones del partido. Un hombre con despacho en la sede nacional del PP, pero que siempre está fuera de foco. El Gobierno ha sido muy crítico con las declaraciones del líder de la oposición este tiempo, tachándole directamente de «irresponsable». Entienden que el dirigente gallego ha elevado demasiado el tono en sus acusaciones hacia Marruecos. En el partido, sin embargo, insisten en que la diplomacia no puede estar reñida con la rotundidad. Que la política exterior requiere «aplomo», «contención» en algunos momentos, «y mucha firmeza» en otros.Ese equilibrio se plasmó en el comunicado y en otras intervenciones de Feijóo, muy lejos de Vox, que ha llegado a poner encima de la mesa la suspensión del Tratado de Amistad con Marruecos y romper acuerdos preferenciales de la UE. En lo que insiste el PP es en que no puede haber buenas relaciones si no existe el respeto mutuo, la lealtad y la reciprocidad, que en esta crisis nadie ha percibido en Marruecos salvo el Gobierno. «Pleno respeto a la soberanía de ambos Estados. Ceuta y Melilla son España», termina el texto del PP. «El Gobierno ni siquiera ha respondido al comunicado de Marruecos. En el PP hemos llenado ese hueco»En la formación que dirige Feijóo también están convencidos de que en estas semanas han conseguido «llenar un hueco», el que ha dejado el Gobierno, inmerso en una guerra interna entre ministerios y que ha exhibido una enorme debilidad. Consideran que ha sido la oportunidad para, en una crisis internacional real, ver las posiciones de los dos principales dirigentes y mostrar una imagen de Feijóo hasta ahora desconocida. «El Gobierno ni siquiera ha respondido al comunicado de Marruecos», ironizan.El PP también mostró dureza con Rabat en sus reproches por las palabras dirigidas a «instituciones legislativas y judiciales» en clara alusión a la investigación abierta en la Audiencia Nacional y en los debates recientes en el Congreso. «Corresponde exclusivamente a la Justicia española, en el ejercicio de su independencia y de nuestra soberanía nacional, determinar los hechos, valorar las pruebas y, en su caso, establecer las responsabilidades que procedan. Ningún pronunciamiento, ni interno ni externo, debe interferir, condicionar o deslegitimar este procedimiento», añade el partido. El mensaje no puede estar más claro. Las relaciones se han deteriorado y son complicadas desde hace tiempo. La interlocución es prácticamente inexistente. El único hilo de comunicación entre la dirección nacional del Partido Popular y el país vecino mira a la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich. El PP lo activó a finales de julio para confirmarle que ninguno de sus dirigentes asistiría a la Fiesta del Trono. El partido no enviaría representación a la Embajada el mismo día que la frontera de Ceuta había sido reventada. Fue una jornada festiva muy incómoda . A partir de entonces y ante la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, decidido a exculpar a Marruecos de toda responsabilidad en la crisis de Ceuta y que ha seguido destacando la «colaboración» entre ambos, Alberto Núñez Feijóo ha mantenido una posición beligerante con Rabat. Lo hizo desde la ciudad autónoma y lo volvió a hacer -con todo lo que ello implica- en la tribuna del Congreso de los Diputados el día de la comparecencia del presidente.Como publicó ABC , la posición se debatió en el núcleo duro en el mes de agosto y Feijóo la fijó para toda la formación. Igual de meditado fue el comunicado con el que el PP respondió al Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí este viernes por la mañana. Estaba redactado desde la noche anterior, pero la decisión fue esperar unas horas para hacerlo público. Génova no quería trasladar que era un acto precipitado. Todo lo contrario. «El comunicado se meditó y cada frase está medida. Es justo lo que queríamos decir. Si Marruecos estaba midiendo a Feijóo, ya sabe dónde estamos».Desde que se produjo la invasión de Ceuta –la situación en la ciudad autónoma sigue siendo absolutamente límite más de 40 días después– las miradas se han dirigido al papel que jugó Marruecos. Los informes desclasificados por el Gobierno confirman que las autoridades marroquíes tuvieron avisos de la inteligencia española. Sobre el terreno, nadie pone en duda que fue determinante para que 80.000 personas cruzaran al Tarajal. Tampoco el PP ha mostrado dudas en ningún momento. Y en el comunicado lo volvieron a dejar por escrito: «Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión» escribieron en respuesta al Ministerio de Exteriores marroquí.La sensación en el entorno de Feijóo -tras el cruce de comunicados lo han terminado de confirmar- siempre fue que Rabat no solo medía la respuesta del Gobierno en esta crisis y la capacidad de España, sino que también ponían a prueba al líder de la oposición . Especialmente porque todas las encuestas lo sitúan como futuro presidente en un máximo de diez meses, si Sánchez agota la legislatura. «En Rabat son conscientes de la situación. Y lo que Feijóo ha hecho es decir que si él hubiera estado en la Moncloa ahora, con esta crisis, su respuesta habría sido muy distinta a la de Sánchez. Ya la conoce. Esta es la posición del PP», insisten fuentes de Génova a ABC.A lo largo de estas semanas tanto Feijóo como otros dirigentes -también Juan Jesús Vivas en Ceuta- han sido muy duros con el Gobierno de Sánchez, acusándolo de poner por delante de los intereses de España la defensa de Rabat. De manera inexplicable, reconocen, porque todos los estudios demoscópicos coinciden en que la opinión pública española -también los votantes del PSOE- cree a Marruecos culpable. Relación con RabatLa dificultad en la posición del PP, reconocen en el entorno más cercano a Feijóo, es encontrar un equilibrio entre la firmeza de sus convicciones –lo que ocurrió en Ceuta para el primer partido de la oposición fue una invasión, un ataque a la integridad territorial y la españolidad de Ceuta y Melilla no está en cuestión de ninguna de las maneras– y la necesidad de mantener estable la relación entre dos países que necesariamente tienen que entenderse. «Es como si rompes un matrimonio y tienes que llevarte bien con tu ex. No hay otra vía ni otra solución», resumía un dirigente de la cúpula popular. Al frente de los asuntos exteriores en Génova está Ildefonso Castro . Es el diplomático que más cerca de Feijóo está, con el que trabaja las grandes posiciones del partido. Un hombre con despacho en la sede nacional del PP, pero que siempre está fuera de foco. El Gobierno ha sido muy crítico con las declaraciones del líder de la oposición este tiempo, tachándole directamente de «irresponsable». Entienden que el dirigente gallego ha elevado demasiado el tono en sus acusaciones hacia Marruecos. En el partido, sin embargo, insisten en que la diplomacia no puede estar reñida con la rotundidad. Que la política exterior requiere «aplomo», «contención» en algunos momentos, «y mucha firmeza» en otros.Ese equilibrio se plasmó en el comunicado y en otras intervenciones de Feijóo, muy lejos de Vox, que ha llegado a poner encima de la mesa la suspensión del Tratado de Amistad con Marruecos y romper acuerdos preferenciales de la UE. En lo que insiste el PP es en que no puede haber buenas relaciones si no existe el respeto mutuo, la lealtad y la reciprocidad, que en esta crisis nadie ha percibido en Marruecos salvo el Gobierno. «Pleno respeto a la soberanía de ambos Estados. Ceuta y Melilla son España», termina el texto del PP. «El Gobierno ni siquiera ha respondido al comunicado de Marruecos. En el PP hemos llenado ese hueco»En la formación que dirige Feijóo también están convencidos de que en estas semanas han conseguido «llenar un hueco», el que ha dejado el Gobierno, inmerso en una guerra interna entre ministerios y que ha exhibido una enorme debilidad. Consideran que ha sido la oportunidad para, en una crisis internacional real, ver las posiciones de los dos principales dirigentes y mostrar una imagen de Feijóo hasta ahora desconocida. «El Gobierno ni siquiera ha respondido al comunicado de Marruecos», ironizan.El PP también mostró dureza con Rabat en sus reproches por las palabras dirigidas a «instituciones legislativas y judiciales» en clara alusión a la investigación abierta en la Audiencia Nacional y en los debates recientes en el Congreso. «Corresponde exclusivamente a la Justicia española, en el ejercicio de su independencia y de nuestra soberanía nacional, determinar los hechos, valorar las pruebas y, en su caso, establecer las responsabilidades que procedan. Ningún pronunciamiento, ni interno ni externo, debe interferir, condicionar o deslegitimar este procedimiento», añade el partido. El mensaje no puede estar más claro. Las relaciones se han deteriorado y son complicadas desde hace tiempo. La interlocución es prácticamente inexistente. El único hilo de comunicación entre la dirección nacional del Partido Popular y el país vecino mira a la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich. El PP lo activó a finales de julio para confirmarle que ninguno de sus dirigentes asistiría a la Fiesta del Trono. El partido no enviaría representación a la Embajada el mismo día que la frontera de Ceuta había sido reventada. Fue una jornada festiva muy incómoda . A partir de entonces y ante la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, decidido a exculpar a Marruecos de toda responsabilidad en la crisis de Ceuta y que ha seguido destacando la «colaboración» entre ambos, Alberto Núñez Feijóo ha mantenido una posición beligerante con Rabat. Lo hizo desde la ciudad autónoma y lo volvió a hacer -con todo lo que ello implica- en la tribuna del Congreso de los Diputados el día de la comparecencia del presidente.Como publicó ABC , la posición se debatió en el núcleo duro en el mes de agosto y Feijóo la fijó para toda la formación. Igual de meditado fue el comunicado con el que el PP respondió al Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí este viernes por la mañana. Estaba redactado desde la noche anterior, pero la decisión fue esperar unas horas para hacerlo público. Génova no quería trasladar que era un acto precipitado. Todo lo contrario. «El comunicado se meditó y cada frase está medida. Es justo lo que queríamos decir. Si Marruecos estaba midiendo a Feijóo, ya sabe dónde estamos».Desde que se produjo la invasión de Ceuta –la situación en la ciudad autónoma sigue siendo absolutamente límite más de 40 días después– las miradas se han dirigido al papel que jugó Marruecos. Los informes desclasificados por el Gobierno confirman que las autoridades marroquíes tuvieron avisos de la inteligencia española. Sobre el terreno, nadie pone en duda que fue determinante para que 80.000 personas cruzaran al Tarajal. Tampoco el PP ha mostrado dudas en ningún momento. Y en el comunicado lo volvieron a dejar por escrito: «Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión» escribieron en respuesta al Ministerio de Exteriores marroquí.La sensación en el entorno de Feijóo -tras el cruce de comunicados lo han terminado de confirmar- siempre fue que Rabat no solo medía la respuesta del Gobierno en esta crisis y la capacidad de España, sino que también ponían a prueba al líder de la oposición . Especialmente porque todas las encuestas lo sitúan como futuro presidente en un máximo de diez meses, si Sánchez agota la legislatura. «En Rabat son conscientes de la situación. Y lo que Feijóo ha hecho es decir que si él hubiera estado en la Moncloa ahora, con esta crisis, su respuesta habría sido muy distinta a la de Sánchez. Ya la conoce. Esta es la posición del PP», insisten fuentes de Génova a ABC.A lo largo de estas semanas tanto Feijóo como otros dirigentes -también Juan Jesús Vivas en Ceuta- han sido muy duros con el Gobierno de Sánchez, acusándolo de poner por delante de los intereses de España la defensa de Rabat. De manera inexplicable, reconocen, porque todos los estudios demoscópicos coinciden en que la opinión pública española -también los votantes del PSOE- cree a Marruecos culpable. Relación con RabatLa dificultad en la posición del PP, reconocen en el entorno más cercano a Feijóo, es encontrar un equilibrio entre la firmeza de sus convicciones –lo que ocurrió en Ceuta para el primer partido de la oposición fue una invasión, un ataque a la integridad territorial y la españolidad de Ceuta y Melilla no está en cuestión de ninguna de las maneras– y la necesidad de mantener estable la relación entre dos países que necesariamente tienen que entenderse. «Es como si rompes un matrimonio y tienes que llevarte bien con tu ex. No hay otra vía ni otra solución», resumía un dirigente de la cúpula popular. Al frente de los asuntos exteriores en Génova está Ildefonso Castro . Es el diplomático que más cerca de Feijóo está, con el que trabaja las grandes posiciones del partido. Un hombre con despacho en la sede nacional del PP, pero que siempre está fuera de foco. El Gobierno ha sido muy crítico con las declaraciones del líder de la oposición este tiempo, tachándole directamente de «irresponsable». Entienden que el dirigente gallego ha elevado demasiado el tono en sus acusaciones hacia Marruecos. En el partido, sin embargo, insisten en que la diplomacia no puede estar reñida con la rotundidad. Que la política exterior requiere «aplomo», «contención» en algunos momentos, «y mucha firmeza» en otros.Ese equilibrio se plasmó en el comunicado y en otras intervenciones de Feijóo, muy lejos de Vox, que ha llegado a poner encima de la mesa la suspensión del Tratado de Amistad con Marruecos y romper acuerdos preferenciales de la UE. En lo que insiste el PP es en que no puede haber buenas relaciones si no existe el respeto mutuo, la lealtad y la reciprocidad, que en esta crisis nadie ha percibido en Marruecos salvo el Gobierno. «Pleno respeto a la soberanía de ambos Estados. Ceuta y Melilla son España», termina el texto del PP. «El Gobierno ni siquiera ha respondido al comunicado de Marruecos. En el PP hemos llenado ese hueco»En la formación que dirige Feijóo también están convencidos de que en estas semanas han conseguido «llenar un hueco», el que ha dejado el Gobierno, inmerso en una guerra interna entre ministerios y que ha exhibido una enorme debilidad. Consideran que ha sido la oportunidad para, en una crisis internacional real, ver las posiciones de los dos principales dirigentes y mostrar una imagen de Feijóo hasta ahora desconocida. «El Gobierno ni siquiera ha respondido al comunicado de Marruecos», ironizan.El PP también mostró dureza con Rabat en sus reproches por las palabras dirigidas a «instituciones legislativas y judiciales» en clara alusión a la investigación abierta en la Audiencia Nacional y en los debates recientes en el Congreso. «Corresponde exclusivamente a la Justicia española, en el ejercicio de su independencia y de nuestra soberanía nacional, determinar los hechos, valorar las pruebas y, en su caso, establecer las responsabilidades que procedan. Ningún pronunciamiento, ni interno ni externo, debe interferir, condicionar o deslegitimar este procedimiento», añade el partido. El mensaje no puede estar más claro. RSS de noticias de espana
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