Un año más, y ya van unos cuantos, la ganadería de Murteira Grave volvió a triunfar en Azpeitia . Da casi para hacer un libro el vínculo de la divisa lusa con esta tierra donostiarra, pues pareciera que los astados oriundos del Alentejo portugués estuvieran criados en el Macizo de Izarraitz: solo les falta hablar euskera. El encierro de este año, de excelentes hechuras, con dos toros -los dos primeros- que fueron dos pinturas por su llamativo pelaje, contó con un animal de bandera, el lidiado en cuarto lugar, y varios de muy buena nota, entre ellos los lidiados en tercer y quinto lugar. Y, aunque a los dos primeros su falta de fuerza no les dejó terminar de desarrollar su buena condición y el sexto resultó más reservón, el conjunto fue de alta nota. Emilio de Justo fue el triunfador de la tarde, fundamentalmente por su pericia estoqueadora, pues tanto Borja Jiménez, como Víctor Hernández pudieron acompañar al extremeño por la puerta grande. Contó Emilio con el toro de la corrida, y seguramente de la feria. Un animal bravo, con transmisión y codicia, al que extremeño toreó con mucha entrega, encajado a veces, con el compás más abierto otras, pero muy entregado siempre.Antes, había estado muy profesional con el que abrió plaza, cuyas fuerzas le hicieron defenderse, algo parecido de lo que sucedió con el segundo, cuya feble condición ocultó el resto de virtudes. Lo movió Borja con sapiencia, aunque fue en el quinto, de mejor conducta, donde pudo expresarse con más rotundidad el de Espartinas. Sus muletazos rotos, con mando y gobierno, quedaron sin reconocimiento, porque una tarde más la espada no quiso entrar.Feria de San Ignacio Plaza de toros de Azpeitia. Viernes, 31 de julio de 2026. Casi lleno. Toros de Murteira Grave, de buenas hechuras y buen juego en conjunto. Destacaron tercero y quinto. El excelente cuarto «Bogotá», premiado con la vuelta al ruedo. Emilio de Justo, de grana y oro: estocada que hace guardia, pinchazo (silencio); estocada trasera (dos orejas). Borja Jiménez, de lila y oro: tres pinchazos, media estocada y descabello (silencio); dos pinchazos y estocada baja (ovación). Víctor Hernández, de azul pavo y oro: estocada y dos descabellos (oreja tras aviso); media estocada caída (ovación). Saludaron en banderillas Marcos Prieto y Yelco Álvarez.Víctor Hernández firmó, posiblemente, la faena más redonda de la función. Sobre todo con la mano izquierda, el de Los Santos de la Humosa, esculpió naturales de mucho peso. El uso descabello le quitó la segunda oreja, del mismo modo que perdió premio del sexto, un animal más reservón al que volvió a extraer muletazos con la zocata de indudable mérito. Un año más, y ya van unos cuantos, la ganadería de Murteira Grave volvió a triunfar en Azpeitia . Da casi para hacer un libro el vínculo de la divisa lusa con esta tierra donostiarra, pues pareciera que los astados oriundos del Alentejo portugués estuvieran criados en el Macizo de Izarraitz: solo les falta hablar euskera. El encierro de este año, de excelentes hechuras, con dos toros -los dos primeros- que fueron dos pinturas por su llamativo pelaje, contó con un animal de bandera, el lidiado en cuarto lugar, y varios de muy buena nota, entre ellos los lidiados en tercer y quinto lugar. Y, aunque a los dos primeros su falta de fuerza no les dejó terminar de desarrollar su buena condición y el sexto resultó más reservón, el conjunto fue de alta nota. Emilio de Justo fue el triunfador de la tarde, fundamentalmente por su pericia estoqueadora, pues tanto Borja Jiménez, como Víctor Hernández pudieron acompañar al extremeño por la puerta grande. Contó Emilio con el toro de la corrida, y seguramente de la feria. Un animal bravo, con transmisión y codicia, al que extremeño toreó con mucha entrega, encajado a veces, con el compás más abierto otras, pero muy entregado siempre.Antes, había estado muy profesional con el que abrió plaza, cuyas fuerzas le hicieron defenderse, algo parecido de lo que sucedió con el segundo, cuya feble condición ocultó el resto de virtudes. Lo movió Borja con sapiencia, aunque fue en el quinto, de mejor conducta, donde pudo expresarse con más rotundidad el de Espartinas. Sus muletazos rotos, con mando y gobierno, quedaron sin reconocimiento, porque una tarde más la espada no quiso entrar.Feria de San Ignacio Plaza de toros de Azpeitia. Viernes, 31 de julio de 2026. Casi lleno. Toros de Murteira Grave, de buenas hechuras y buen juego en conjunto. Destacaron tercero y quinto. El excelente cuarto «Bogotá», premiado con la vuelta al ruedo. Emilio de Justo, de grana y oro: estocada que hace guardia, pinchazo (silencio); estocada trasera (dos orejas). Borja Jiménez, de lila y oro: tres pinchazos, media estocada y descabello (silencio); dos pinchazos y estocada baja (ovación). Víctor Hernández, de azul pavo y oro: estocada y dos descabellos (oreja tras aviso); media estocada caída (ovación). Saludaron en banderillas Marcos Prieto y Yelco Álvarez.Víctor Hernández firmó, posiblemente, la faena más redonda de la función. Sobre todo con la mano izquierda, el de Los Santos de la Humosa, esculpió naturales de mucho peso. El uso descabello le quitó la segunda oreja, del mismo modo que perdió premio del sexto, un animal más reservón al que volvió a extraer muletazos con la zocata de indudable mérito. Un año más, y ya van unos cuantos, la ganadería de Murteira Grave volvió a triunfar en Azpeitia . Da casi para hacer un libro el vínculo de la divisa lusa con esta tierra donostiarra, pues pareciera que los astados oriundos del Alentejo portugués estuvieran criados en el Macizo de Izarraitz: solo les falta hablar euskera. El encierro de este año, de excelentes hechuras, con dos toros -los dos primeros- que fueron dos pinturas por su llamativo pelaje, contó con un animal de bandera, el lidiado en cuarto lugar, y varios de muy buena nota, entre ellos los lidiados en tercer y quinto lugar. Y, aunque a los dos primeros su falta de fuerza no les dejó terminar de desarrollar su buena condición y el sexto resultó más reservón, el conjunto fue de alta nota. Emilio de Justo fue el triunfador de la tarde, fundamentalmente por su pericia estoqueadora, pues tanto Borja Jiménez, como Víctor Hernández pudieron acompañar al extremeño por la puerta grande. Contó Emilio con el toro de la corrida, y seguramente de la feria. Un animal bravo, con transmisión y codicia, al que extremeño toreó con mucha entrega, encajado a veces, con el compás más abierto otras, pero muy entregado siempre.Antes, había estado muy profesional con el que abrió plaza, cuyas fuerzas le hicieron defenderse, algo parecido de lo que sucedió con el segundo, cuya feble condición ocultó el resto de virtudes. Lo movió Borja con sapiencia, aunque fue en el quinto, de mejor conducta, donde pudo expresarse con más rotundidad el de Espartinas. Sus muletazos rotos, con mando y gobierno, quedaron sin reconocimiento, porque una tarde más la espada no quiso entrar.Feria de San Ignacio Plaza de toros de Azpeitia. Viernes, 31 de julio de 2026. Casi lleno. Toros de Murteira Grave, de buenas hechuras y buen juego en conjunto. Destacaron tercero y quinto. El excelente cuarto «Bogotá», premiado con la vuelta al ruedo. Emilio de Justo, de grana y oro: estocada que hace guardia, pinchazo (silencio); estocada trasera (dos orejas). Borja Jiménez, de lila y oro: tres pinchazos, media estocada y descabello (silencio); dos pinchazos y estocada baja (ovación). Víctor Hernández, de azul pavo y oro: estocada y dos descabellos (oreja tras aviso); media estocada caída (ovación). Saludaron en banderillas Marcos Prieto y Yelco Álvarez.Víctor Hernández firmó, posiblemente, la faena más redonda de la función. Sobre todo con la mano izquierda, el de Los Santos de la Humosa, esculpió naturales de mucho peso. El uso descabello le quitó la segunda oreja, del mismo modo que perdió premio del sexto, un animal más reservón al que volvió a extraer muletazos con la zocata de indudable mérito. RSS de noticias de cultura
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