Mónaco es un lugar curioso. El diminuto principado merece muchos más adjetivos, algunos no demasiado diplomáticos, pero por ahora quedémonos con «curioso». Y sigamos con «absurdo». Encajonado en la Francia mediterránea, pero a tiro de piedra de Italia, este paisíto (¿paisoide?) es una entrañable rareza. Su monarca, el inquietante Alberto Grimaldi, tampoco es fácilmente categorizable. Verlo ahora con una camiseta playera hortera es a la vez sorprendente e irrelevante. Los parámetros en los que se mueve la familia real de Mónaco son, como el territorio en el que reinan, de todo menos normales. Los relatos de sus vidas recorren uno a uno los lugares comunes de los folletines: el cuento de hadas, la maldición, la princesa triste, la princesa díscola, el baile en palacio… Una fantasía y un circo. Esto último, literalmente. El circo es parte de la esencia de Mónaco. El principado se las ha apañado para, en su pequeño espacio, dedicarle un festival a ese arte.
Mónaco es un lugar curioso. El diminuto principado merece muchos más adjetivos, algunos no demasiado diplomáticos, pero por ahora quedémonos con «curioso». Y sigamos con «absurd
Mónaco es un lugar curioso. El diminuto principado merece muchos más adjetivos, algunos no demasiado diplomáticos, pero por ahora quedémonos con «curioso». Y sigamos con «absurdo». Encajonado en la Francia mediterránea, pero a tiro de piedra de Italia, este paisíto (¿paisoide?) es una entrañable rareza. Su monarca, el inquietante Alberto Grimaldi, tampoco es fácilmente categorizable. Verlo ahora con una camiseta playera hortera es a la vez sorprendente e irrelevante. Los parámetros en los que se mueve la familia real de Mónaco son, como el territorio en el que reinan, de todo menos normales. Los relatos de sus vidas recorren uno a uno los lugares comunes de los folletines: el cuento de hadas, la maldición, la princesa triste, la princesa díscola, el baile en palacio… Una fantasía y un circo. Esto último, literalmente. El circo es parte de la esencia de Mónaco. El principado se las ha apañado para, en su pequeño espacio, dedicarle un festival a ese arte.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
