Los andaluces se preparan para volver a las urnas en 55 días. La convocatoria electoral anunciada por Pedro Sánchez obliga a encadenar tres procesos electorales en apenas un año: las elecciones generales se celebrarán seis meses después de las autonómicas y, otros seis meses más tarde, llegarán las municipales.Pero ¿Cómo afrontan los partidos políticos en Andalucía este nuevo escenario?En el Partido Popular, que ganó las elecciones del 17-M pero no logró la mayoría absoluta, se vive actualmente una etapa de adaptación al cambio. Juanma Moreno, que había disfrutado durante cuatro años de la tranquilidad que le proporcionó la mayoría absoluta, ha tenido que acostumbrarse a un nuevo escenario: un Gobierno de coalición con Vox, que cuenta con representación en el Palacio de San Telmo.Superado el impacto inicial, los populares parecen haberse adaptado a la nueva situación y atraviesan un momento de relativa tranquilidad. Juanma Moreno y el líder de Vox en Andalucía y ahora vicepresidente de la Junta, Manuel Gavira, se sientan codo con codo en el Parlamento andaluz.Los populares tienen prevista la celebración de sus congresos provinciales durante el mes de noviembre. Juanma Moreno decidió adelantar estos procesos ante la inminencia de las elecciones porque veía previsible la cita electoral antes de la cuenta. Sin embargo, las fechas iniciales tendrán que ser previsiblemente modificadas, ya que al menos dos de ellos —los de Sevilla y Cádiz— están previstos para el 28 de noviembre, apenas un día antes de la cita electoral.En cuanto a Vox, los de Santiago Abascal en Andalucía atraviesan un momento con los vientos a su favor . Su líder andaluz, Manuel Gavira, ahora vicepresidente segundo de la Junta, debutó la pasada semana en su primera comparecencia en el Palacio de San Telmo y también presentó la primera normativa impulsada por su formación: el decreto de desregulación, que contempla la revisión de varios miles de normas con el objetivo de simplificar la Administración, eliminar la cita previa y acortar los trámites administrativos. Era uno de los temas que incluyeron en el pacto y el primer sello de Vox en el gobierno de coalición.El debate en el Parlamento ha subido de tono con intercambios frecuentes de insultos Vox, una formación de marcado carácter centralista, está volcada en lograr desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa y todos sus esfuerzos parecen dirigirse en esa dirección después de haber conseguido entrar en cuatro gobiernos autonómicos . Esto también se refleja en el tono de sus intervenciones en los plenos del Parlamento andaluz, donde los enfrentamientos con los socialistas son cada vez más intensos.Dos plenos atrás se produjo en la Cámara un grave intercambio de insultos. «Puteros», «idiotas», «racistas» y «xenófobos» fueron algunos de los apelativos que intercambiaron populares y socialistas, lo que provocó la intervención de la presidenta del Parlamento, Ana Mestre, que tuvo que llamar al orden a los diputados.Más alterada se encuentra la izquierda andaluza, donde el panorama deja numerosos interrogantes sobre el futuro.En el PSOE, María Jesús Montero llevó a la formación a uno de los peores resultados de su historia: 28 diputados. Ahora lidera un grupo parlamentario mermado que continúa utilizando la sanidad pública y el caso de los cribados como uno de los principales ejes de su discurso. A ello se suma ahora un nuevo argumento: la crítica al pacto entre PP y Vox y a la entrada de lo que los socialistas califican como «ultraderecha» en el Gobierno de Juanma Moreno.Los socialistas tienen, además, una situación especialmente singular en Andalucía. María Jesús Montero dejó su puesto en el Gobierno pocas semanas antes de las elecciones, cuando estas ya habían sido convocadas, y abandonó su escaño en el Congreso una vez celebrados los comicios. Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE , además de haber sido designada senadora por Andalucía. La dirigente socialista también ha defendido públicamente el legado de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que está siendo investigado por los tribunales. En Adelante Andalucía, el partido que protagonizó una de las mayores sorpresas de las pasadas elecciones autonómicas al lograr ocho diputados, también atraviesan un momento de incertidumbre . Su líder, José Ignacio García, ya ha anunciado que la formación concurrirá a las elecciones generales y ha dejado abierta la puerta a encabezar la candidatura. Esa es, por ahora, una incógnita que queda por despejar.En cualquier caso, Adelante Andalucía, que durante la pasada legislatura se había desmarcado del PSOE y había sido muy crítico con las políticas de Pedro Sánchez, está ahora centrado en cuestionar el pacto entre PP y Vox y ha coincidido en más de una ocasión con socialistas y representantes de Por Andalucía, de los que antes se distanciaba. PSOE, Adelante y Por Andalucía se han unido varias veces para bloquear iniciativas de la mayoría PP-VoxAsí ocurrió, por ejemplo, con iniciativas relacionadas con Ceuta o con la petición de una comisión de investigación sobre el fallo del programa de cribado del cáncer de mama. En cada pleno, García, que continúa siendo uno de los parlamentarios que más titulares genera, suele volver a poner estos asuntos sobre la mesa en todas sus intervenciones.En cuanto a Por Andalucía, sus cinco diputados tienen una visibilidad limitada en el Parlamento andaluz. Antonio Maíllo, que regresó a la Cámara autonómica pero continúa como coordinador general de IU a nivel nacional, también parece haber estrechado posiciones con el PSOE. Su discurso parlamentario sigue centrado en la defensa de los servicios públicos y en las críticas a la «ultraderecha».En su caso, queda por ver quién será el cartel electoral de la formación a nivel nacional y si finalmente se integrará en el denominado Frente Amplio. También está por determinar cómo se articulará una candidatura para las elecciones generales, después de que en Andalucía Podemos, IU y Sumar alcanzaran un acuerdo in extremis y cerraran el pacto en pleno mes de abril, apenas un mes antes de la cita electoral. Los andaluces se preparan para volver a las urnas en 55 días. La convocatoria electoral anunciada por Pedro Sánchez obliga a encadenar tres procesos electorales en apenas un año: las elecciones generales se celebrarán seis meses después de las autonómicas y, otros seis meses más tarde, llegarán las municipales.Pero ¿Cómo afrontan los partidos políticos en Andalucía este nuevo escenario?En el Partido Popular, que ganó las elecciones del 17-M pero no logró la mayoría absoluta, se vive actualmente una etapa de adaptación al cambio. Juanma Moreno, que había disfrutado durante cuatro años de la tranquilidad que le proporcionó la mayoría absoluta, ha tenido que acostumbrarse a un nuevo escenario: un Gobierno de coalición con Vox, que cuenta con representación en el Palacio de San Telmo.Superado el impacto inicial, los populares parecen haberse adaptado a la nueva situación y atraviesan un momento de relativa tranquilidad. Juanma Moreno y el líder de Vox en Andalucía y ahora vicepresidente de la Junta, Manuel Gavira, se sientan codo con codo en el Parlamento andaluz.Los populares tienen prevista la celebración de sus congresos provinciales durante el mes de noviembre. Juanma Moreno decidió adelantar estos procesos ante la inminencia de las elecciones porque veía previsible la cita electoral antes de la cuenta. Sin embargo, las fechas iniciales tendrán que ser previsiblemente modificadas, ya que al menos dos de ellos —los de Sevilla y Cádiz— están previstos para el 28 de noviembre, apenas un día antes de la cita electoral.En cuanto a Vox, los de Santiago Abascal en Andalucía atraviesan un momento con los vientos a su favor . Su líder andaluz, Manuel Gavira, ahora vicepresidente segundo de la Junta, debutó la pasada semana en su primera comparecencia en el Palacio de San Telmo y también presentó la primera normativa impulsada por su formación: el decreto de desregulación, que contempla la revisión de varios miles de normas con el objetivo de simplificar la Administración, eliminar la cita previa y acortar los trámites administrativos. Era uno de los temas que incluyeron en el pacto y el primer sello de Vox en el gobierno de coalición.El debate en el Parlamento ha subido de tono con intercambios frecuentes de insultos Vox, una formación de marcado carácter centralista, está volcada en lograr desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa y todos sus esfuerzos parecen dirigirse en esa dirección después de haber conseguido entrar en cuatro gobiernos autonómicos . Esto también se refleja en el tono de sus intervenciones en los plenos del Parlamento andaluz, donde los enfrentamientos con los socialistas son cada vez más intensos.Dos plenos atrás se produjo en la Cámara un grave intercambio de insultos. «Puteros», «idiotas», «racistas» y «xenófobos» fueron algunos de los apelativos que intercambiaron populares y socialistas, lo que provocó la intervención de la presidenta del Parlamento, Ana Mestre, que tuvo que llamar al orden a los diputados.Más alterada se encuentra la izquierda andaluza, donde el panorama deja numerosos interrogantes sobre el futuro.En el PSOE, María Jesús Montero llevó a la formación a uno de los peores resultados de su historia: 28 diputados. Ahora lidera un grupo parlamentario mermado que continúa utilizando la sanidad pública y el caso de los cribados como uno de los principales ejes de su discurso. A ello se suma ahora un nuevo argumento: la crítica al pacto entre PP y Vox y a la entrada de lo que los socialistas califican como «ultraderecha» en el Gobierno de Juanma Moreno.Los socialistas tienen, además, una situación especialmente singular en Andalucía. María Jesús Montero dejó su puesto en el Gobierno pocas semanas antes de las elecciones, cuando estas ya habían sido convocadas, y abandonó su escaño en el Congreso una vez celebrados los comicios. Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE , además de haber sido designada senadora por Andalucía. La dirigente socialista también ha defendido públicamente el legado de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que está siendo investigado por los tribunales. En Adelante Andalucía, el partido que protagonizó una de las mayores sorpresas de las pasadas elecciones autonómicas al lograr ocho diputados, también atraviesan un momento de incertidumbre . Su líder, José Ignacio García, ya ha anunciado que la formación concurrirá a las elecciones generales y ha dejado abierta la puerta a encabezar la candidatura. Esa es, por ahora, una incógnita que queda por despejar.En cualquier caso, Adelante Andalucía, que durante la pasada legislatura se había desmarcado del PSOE y había sido muy crítico con las políticas de Pedro Sánchez, está ahora centrado en cuestionar el pacto entre PP y Vox y ha coincidido en más de una ocasión con socialistas y representantes de Por Andalucía, de los que antes se distanciaba. PSOE, Adelante y Por Andalucía se han unido varias veces para bloquear iniciativas de la mayoría PP-VoxAsí ocurrió, por ejemplo, con iniciativas relacionadas con Ceuta o con la petición de una comisión de investigación sobre el fallo del programa de cribado del cáncer de mama. En cada pleno, García, que continúa siendo uno de los parlamentarios que más titulares genera, suele volver a poner estos asuntos sobre la mesa en todas sus intervenciones.En cuanto a Por Andalucía, sus cinco diputados tienen una visibilidad limitada en el Parlamento andaluz. Antonio Maíllo, que regresó a la Cámara autonómica pero continúa como coordinador general de IU a nivel nacional, también parece haber estrechado posiciones con el PSOE. Su discurso parlamentario sigue centrado en la defensa de los servicios públicos y en las críticas a la «ultraderecha».En su caso, queda por ver quién será el cartel electoral de la formación a nivel nacional y si finalmente se integrará en el denominado Frente Amplio. También está por determinar cómo se articulará una candidatura para las elecciones generales, después de que en Andalucía Podemos, IU y Sumar alcanzaran un acuerdo in extremis y cerraran el pacto en pleno mes de abril, apenas un mes antes de la cita electoral. Los andaluces se preparan para volver a las urnas en 55 días. La convocatoria electoral anunciada por Pedro Sánchez obliga a encadenar tres procesos electorales en apenas un año: las elecciones generales se celebrarán seis meses después de las autonómicas y, otros seis meses más tarde, llegarán las municipales.Pero ¿Cómo afrontan los partidos políticos en Andalucía este nuevo escenario?En el Partido Popular, que ganó las elecciones del 17-M pero no logró la mayoría absoluta, se vive actualmente una etapa de adaptación al cambio. Juanma Moreno, que había disfrutado durante cuatro años de la tranquilidad que le proporcionó la mayoría absoluta, ha tenido que acostumbrarse a un nuevo escenario: un Gobierno de coalición con Vox, que cuenta con representación en el Palacio de San Telmo.Superado el impacto inicial, los populares parecen haberse adaptado a la nueva situación y atraviesan un momento de relativa tranquilidad. Juanma Moreno y el líder de Vox en Andalucía y ahora vicepresidente de la Junta, Manuel Gavira, se sientan codo con codo en el Parlamento andaluz.Los populares tienen prevista la celebración de sus congresos provinciales durante el mes de noviembre. Juanma Moreno decidió adelantar estos procesos ante la inminencia de las elecciones porque veía previsible la cita electoral antes de la cuenta. Sin embargo, las fechas iniciales tendrán que ser previsiblemente modificadas, ya que al menos dos de ellos —los de Sevilla y Cádiz— están previstos para el 28 de noviembre, apenas un día antes de la cita electoral.En cuanto a Vox, los de Santiago Abascal en Andalucía atraviesan un momento con los vientos a su favor . Su líder andaluz, Manuel Gavira, ahora vicepresidente segundo de la Junta, debutó la pasada semana en su primera comparecencia en el Palacio de San Telmo y también presentó la primera normativa impulsada por su formación: el decreto de desregulación, que contempla la revisión de varios miles de normas con el objetivo de simplificar la Administración, eliminar la cita previa y acortar los trámites administrativos. Era uno de los temas que incluyeron en el pacto y el primer sello de Vox en el gobierno de coalición.El debate en el Parlamento ha subido de tono con intercambios frecuentes de insultos Vox, una formación de marcado carácter centralista, está volcada en lograr desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa y todos sus esfuerzos parecen dirigirse en esa dirección después de haber conseguido entrar en cuatro gobiernos autonómicos . Esto también se refleja en el tono de sus intervenciones en los plenos del Parlamento andaluz, donde los enfrentamientos con los socialistas son cada vez más intensos.Dos plenos atrás se produjo en la Cámara un grave intercambio de insultos. «Puteros», «idiotas», «racistas» y «xenófobos» fueron algunos de los apelativos que intercambiaron populares y socialistas, lo que provocó la intervención de la presidenta del Parlamento, Ana Mestre, que tuvo que llamar al orden a los diputados.Más alterada se encuentra la izquierda andaluza, donde el panorama deja numerosos interrogantes sobre el futuro.En el PSOE, María Jesús Montero llevó a la formación a uno de los peores resultados de su historia: 28 diputados. Ahora lidera un grupo parlamentario mermado que continúa utilizando la sanidad pública y el caso de los cribados como uno de los principales ejes de su discurso. A ello se suma ahora un nuevo argumento: la crítica al pacto entre PP y Vox y a la entrada de lo que los socialistas califican como «ultraderecha» en el Gobierno de Juanma Moreno.Los socialistas tienen, además, una situación especialmente singular en Andalucía. María Jesús Montero dejó su puesto en el Gobierno pocas semanas antes de las elecciones, cuando estas ya habían sido convocadas, y abandonó su escaño en el Congreso una vez celebrados los comicios. Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE , además de haber sido designada senadora por Andalucía. La dirigente socialista también ha defendido públicamente el legado de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que está siendo investigado por los tribunales. En Adelante Andalucía, el partido que protagonizó una de las mayores sorpresas de las pasadas elecciones autonómicas al lograr ocho diputados, también atraviesan un momento de incertidumbre . Su líder, José Ignacio García, ya ha anunciado que la formación concurrirá a las elecciones generales y ha dejado abierta la puerta a encabezar la candidatura. Esa es, por ahora, una incógnita que queda por despejar.En cualquier caso, Adelante Andalucía, que durante la pasada legislatura se había desmarcado del PSOE y había sido muy crítico con las políticas de Pedro Sánchez, está ahora centrado en cuestionar el pacto entre PP y Vox y ha coincidido en más de una ocasión con socialistas y representantes de Por Andalucía, de los que antes se distanciaba. PSOE, Adelante y Por Andalucía se han unido varias veces para bloquear iniciativas de la mayoría PP-VoxAsí ocurrió, por ejemplo, con iniciativas relacionadas con Ceuta o con la petición de una comisión de investigación sobre el fallo del programa de cribado del cáncer de mama. En cada pleno, García, que continúa siendo uno de los parlamentarios que más titulares genera, suele volver a poner estos asuntos sobre la mesa en todas sus intervenciones.En cuanto a Por Andalucía, sus cinco diputados tienen una visibilidad limitada en el Parlamento andaluz. Antonio Maíllo, que regresó a la Cámara autonómica pero continúa como coordinador general de IU a nivel nacional, también parece haber estrechado posiciones con el PSOE. Su discurso parlamentario sigue centrado en la defensa de los servicios públicos y en las críticas a la «ultraderecha».En su caso, queda por ver quién será el cartel electoral de la formación a nivel nacional y si finalmente se integrará en el denominado Frente Amplio. También está por determinar cómo se articulará una candidatura para las elecciones generales, después de que en Andalucía Podemos, IU y Sumar alcanzaran un acuerdo in extremis y cerraran el pacto en pleno mes de abril, apenas un mes antes de la cita electoral. 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