Pese al esfuerzo argumentario desplegado hoy por el Gobierno para asegurar que la prórroga de la vida útil de la central nuclear de Almaraz aprobada hoy no significa que vaya a haber una revisión del calendario de cierre de los otros cinco reactores que hay en España, lo cierto es que el Ejecutivo ha abierto un melón que difícilmente va a poder cerrar . Extender la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 supone enmendar parcialmente el Pniec, que establecía que los dos reactores cacereños deberían dejar de funcionar definitivamente entre 2027 y 2028, hecho que reduce el abanico de excusas que Transición Ecológica podrá dar a las propietarias de los otros cinco reactores que propongan revisar también el Pniec para el resto de casos. El camino ha quedado expedito para que las energéticas que explotan las demás centrales, las empresas que viven de ellas y las comunidades afectadas por su cierre presionen al Ejecutivo, y las primeras paradas de este ‘via crucis’ que le espera al Gobierno serán las centrales de Ascó I (Tarragona) y Cofrentes (Valencia), que son las siguientes instalaciones en la lista de espera del Pniec, con su cierre programado para 2030.En el caso de la planta de Cofrentes, su continuidad cuenta con el apoyo del empresariado valenciano y del Gobierno del popular Juanfran pérez Llorca, además del compromiso de continuar por parte de Iberdrola, que es propietaria del 100% de la instalación. No obstante, el hueso más duro de roer para el Ejecutivo prometen ser las tres centrales catalanas, dado que la supervivencia de estas cuenta con el apoyo de Junts y ERC -aunque el apoyo sea más velado en el caso de los segundos- y el Gobierno no puede oponerse a los intereses de estos dos partidos sin arriesgarse a debilitar aún más su ya maltrecha posición en el Congreso . En un principio el cierre de los tres reactores catalanes formaba parte de los programas electorales de Junts y ERC, pero el apagón de abril de 2025, que evidenció la utilidad de la energía atómica como fuente de suministro estable, les llevó a un giro de guion que se evidenció en junio de 2025, cuando la abstención de estos dos partidos en una votación en el Congreso permitió iniciar la tramitación de una proposición de ley del PP para prolongar la vida útil de las nucleares. Cataluña se juega más que ninguna otra comunidad en esta guerra, pues las tres centrales de la que dispone actualmente cubren el 60% de la demanda energética del territorio . Si los partidos nacionalistas no logran alterar el calendario previsto en el Pniec, el primer cierre en esa comunidad será el de Ascó I (propiedad al 100% de Endesa), en 2030, seguida de Ascó II (participada al 85% por Endesa y al 15% por Iberdrola), cuyo cierre está previsto para 2032; y Vandellós (participada al 72% por Endesa y al 28% por Iberdrola), que debería dejar de operar en 2035. Cierra la lista la central de Trillo (Guadalajara), cuyo cierre está previsto para 2035. También en este caso el Gobierno tendrá que enfrentarse a un bloque transversal de oposición si quiere forzar el cumplimiento de lo previsto en el Pniec, pues las empresas propietarias (Iberdrola, Naturgy, EDP y Endesa) cuentan con el apoyo siquiera velado del presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García Page , que recientemente recordó que la UE está replanteando la estrategia nuclear y pidió al Gobierno central que fuera «coherente» con sus socios comunitarios. Pese al esfuerzo argumentario desplegado hoy por el Gobierno para asegurar que la prórroga de la vida útil de la central nuclear de Almaraz aprobada hoy no significa que vaya a haber una revisión del calendario de cierre de los otros cinco reactores que hay en España, lo cierto es que el Ejecutivo ha abierto un melón que difícilmente va a poder cerrar . Extender la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 supone enmendar parcialmente el Pniec, que establecía que los dos reactores cacereños deberían dejar de funcionar definitivamente entre 2027 y 2028, hecho que reduce el abanico de excusas que Transición Ecológica podrá dar a las propietarias de los otros cinco reactores que propongan revisar también el Pniec para el resto de casos. El camino ha quedado expedito para que las energéticas que explotan las demás centrales, las empresas que viven de ellas y las comunidades afectadas por su cierre presionen al Ejecutivo, y las primeras paradas de este ‘via crucis’ que le espera al Gobierno serán las centrales de Ascó I (Tarragona) y Cofrentes (Valencia), que son las siguientes instalaciones en la lista de espera del Pniec, con su cierre programado para 2030.En el caso de la planta de Cofrentes, su continuidad cuenta con el apoyo del empresariado valenciano y del Gobierno del popular Juanfran pérez Llorca, además del compromiso de continuar por parte de Iberdrola, que es propietaria del 100% de la instalación. No obstante, el hueso más duro de roer para el Ejecutivo prometen ser las tres centrales catalanas, dado que la supervivencia de estas cuenta con el apoyo de Junts y ERC -aunque el apoyo sea más velado en el caso de los segundos- y el Gobierno no puede oponerse a los intereses de estos dos partidos sin arriesgarse a debilitar aún más su ya maltrecha posición en el Congreso . En un principio el cierre de los tres reactores catalanes formaba parte de los programas electorales de Junts y ERC, pero el apagón de abril de 2025, que evidenció la utilidad de la energía atómica como fuente de suministro estable, les llevó a un giro de guion que se evidenció en junio de 2025, cuando la abstención de estos dos partidos en una votación en el Congreso permitió iniciar la tramitación de una proposición de ley del PP para prolongar la vida útil de las nucleares. Cataluña se juega más que ninguna otra comunidad en esta guerra, pues las tres centrales de la que dispone actualmente cubren el 60% de la demanda energética del territorio . Si los partidos nacionalistas no logran alterar el calendario previsto en el Pniec, el primer cierre en esa comunidad será el de Ascó I (propiedad al 100% de Endesa), en 2030, seguida de Ascó II (participada al 85% por Endesa y al 15% por Iberdrola), cuyo cierre está previsto para 2032; y Vandellós (participada al 72% por Endesa y al 28% por Iberdrola), que debería dejar de operar en 2035. Cierra la lista la central de Trillo (Guadalajara), cuyo cierre está previsto para 2035. También en este caso el Gobierno tendrá que enfrentarse a un bloque transversal de oposición si quiere forzar el cumplimiento de lo previsto en el Pniec, pues las empresas propietarias (Iberdrola, Naturgy, EDP y Endesa) cuentan con el apoyo siquiera velado del presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García Page , que recientemente recordó que la UE está replanteando la estrategia nuclear y pidió al Gobierno central que fuera «coherente» con sus socios comunitarios. Pese al esfuerzo argumentario desplegado hoy por el Gobierno para asegurar que la prórroga de la vida útil de la central nuclear de Almaraz aprobada hoy no significa que vaya a haber una revisión del calendario de cierre de los otros cinco reactores que hay en España, lo cierto es que el Ejecutivo ha abierto un melón que difícilmente va a poder cerrar . Extender la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 supone enmendar parcialmente el Pniec, que establecía que los dos reactores cacereños deberían dejar de funcionar definitivamente entre 2027 y 2028, hecho que reduce el abanico de excusas que Transición Ecológica podrá dar a las propietarias de los otros cinco reactores que propongan revisar también el Pniec para el resto de casos. El camino ha quedado expedito para que las energéticas que explotan las demás centrales, las empresas que viven de ellas y las comunidades afectadas por su cierre presionen al Ejecutivo, y las primeras paradas de este ‘via crucis’ que le espera al Gobierno serán las centrales de Ascó I (Tarragona) y Cofrentes (Valencia), que son las siguientes instalaciones en la lista de espera del Pniec, con su cierre programado para 2030.En el caso de la planta de Cofrentes, su continuidad cuenta con el apoyo del empresariado valenciano y del Gobierno del popular Juanfran pérez Llorca, además del compromiso de continuar por parte de Iberdrola, que es propietaria del 100% de la instalación. No obstante, el hueso más duro de roer para el Ejecutivo prometen ser las tres centrales catalanas, dado que la supervivencia de estas cuenta con el apoyo de Junts y ERC -aunque el apoyo sea más velado en el caso de los segundos- y el Gobierno no puede oponerse a los intereses de estos dos partidos sin arriesgarse a debilitar aún más su ya maltrecha posición en el Congreso . En un principio el cierre de los tres reactores catalanes formaba parte de los programas electorales de Junts y ERC, pero el apagón de abril de 2025, que evidenció la utilidad de la energía atómica como fuente de suministro estable, les llevó a un giro de guion que se evidenció en junio de 2025, cuando la abstención de estos dos partidos en una votación en el Congreso permitió iniciar la tramitación de una proposición de ley del PP para prolongar la vida útil de las nucleares. Cataluña se juega más que ninguna otra comunidad en esta guerra, pues las tres centrales de la que dispone actualmente cubren el 60% de la demanda energética del territorio . Si los partidos nacionalistas no logran alterar el calendario previsto en el Pniec, el primer cierre en esa comunidad será el de Ascó I (propiedad al 100% de Endesa), en 2030, seguida de Ascó II (participada al 85% por Endesa y al 15% por Iberdrola), cuyo cierre está previsto para 2032; y Vandellós (participada al 72% por Endesa y al 28% por Iberdrola), que debería dejar de operar en 2035. Cierra la lista la central de Trillo (Guadalajara), cuyo cierre está previsto para 2035. También en este caso el Gobierno tendrá que enfrentarse a un bloque transversal de oposición si quiere forzar el cumplimiento de lo previsto en el Pniec, pues las empresas propietarias (Iberdrola, Naturgy, EDP y Endesa) cuentan con el apoyo siquiera velado del presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García Page , que recientemente recordó que la UE está replanteando la estrategia nuclear y pidió al Gobierno central que fuera «coherente» con sus socios comunitarios. RSS de noticias de economia
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