Hubo un tiempo en que Xu Jiayin viajaba en jet privado, se sentaba junto a las élites políticas chinas y dirigía un conglomerado que construía urbanizaciones por todo el país, tenía su propio equipo de fútbol y gastaba millones en fichar estrellas extranjeras. En 2017, su fortuna llegó a estimarse en 43.000 millones de dólares y el hijo de una humilde familia campesina de Henan se convirtió en el hombre más rico de China. Su imperio inmobiliario, Evergrande, era entonces uno de los grandes emblemas del vertiginoso ascenso económico del país. Xu parecía haber llegado a una cima de la que era difícil imaginar una caída.
Xu Jiayin, fundador de Evergrande, que llegó a ser el mayor imperio inmobiliario de China, ha sido condenado por múltiples delitos financieros tras protagonizar una de las mayores caídas empresariales de la historia reciente del país asiático
Hubo un tiempo en que Xu Jiayin viajaba en jet privado, se sentaba junto a las élites políticas chinas y dirigía un conglomerado que construía urbanizaciones por todo el país, tenía su propio equipo de fútbol y gastaba millones en fichar estrellas extranjeras. En 2017, su fortuna llegó a estimarse en 43.000 millones de dólares y el hijo de una humilde familia campesina de Henan se convirtió en el hombre más rico de China. Su imperio inmobiliario, Evergrande, era entonces uno de los grandes emblemas del vertiginoso ascenso económico del país. Xu parecía haber llegado a una cima de la que era difícil imaginar una caída.
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