Una colada entera espera a ser recogida de un tendal de plástico blanco colocado bajo un porche de una vivienda de uso turístico situada en la calle Solanillo de La Adrada, a las afueras del pueblo, en la carretera que une esta pedanía del valle del Tiétar con Piedralaves. Frente al tendedero, un banco corrido y una mesa en la que hay un hule puesto y, encima, una jarra de agua de plástico y dos vasos, uno de ellos caído. Alrededor, humo y un paisaje en distintas escalas de grises que han convertido lo que era un paraíso en cenizas. EL MUNDO es el primer medio de comunicación español en acceder a La Adrada, uno de los lugares más castigados por el incendio de la Sierra Oeste y donde 60 vecinos llevan una semana en un combate abierto contra el fuego, sin apenas formación ni medios, pero con un objetivo: salvar su pueblo.
EL MUNDO accede al pueblo abulense que estuvo a punto de ser calcinado por el incendio. Sus vecinos llevan una semana en combate abierto contra las llamas
Una colada entera espera a ser recogida de un tendal de plástico blanco colocado bajo un porche de una vivienda de uso turístico situada en la calle Solanillo de La Adrada, a las afueras del pueblo, en la carretera que une esta pedanía del valle del Tiétar con Piedralaves. Frente al tendedero, un banco corrido y una mesa en la que hay un hule puesto y, encima, una jarra de agua de plástico y dos vasos, uno de ellos caído. Alrededor, humo y un paisaje en distintas escalas de grises que han convertido lo que era un paraíso en cenizas. EL MUNDO es el primer medio de comunicación español en acceder a La Adrada, uno de los lugares más castigados por el incendio de la Sierra Oeste y donde 60 vecinos llevan una semana en un combate abierto contra el fuego, sin apenas formación ni medios, pero con un objetivo: salvar su pueblo.
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