El dicho popular «no tener donde caerse muerto» adquiere en Ceuta otra dimensión. En la ciudad autónoma tomada el 30 de julio por unos 72.000 inmigrantes, según las cifras oficiales, las morgues están saturadas por el centenar de marroquíes que encontraron la muerte aquel fatídico día, en los centros de menores y acogida no cabe un alma más y, tal y como denunció Juan Jesús Vivas este sábado, entre 8.000 y 11.000 inmigrantes deambulan por Ceuta y alrededores sin nada que llevarse a la boca, ni techo que les cobije. A todo esto se une otra realidad. En Ceuta no hay una cama libre. «No tenemos pisos ni para los propios habitantes de Ceuta », cuenta la empleada de una inmobiliaria de la ciudad autónoma, totalmente saturada después de una semana pegada a un móvil que no deja de sonar. Y no es la única. Las agencias del sector dicen haber recibido «infinitas llamadas» de inmigrantes en los últimos días, incluso el teléfono ha sonado de madrugada. «Los hay que vienen con bastante dinero, siempre en efectivo», señala una trabajadora de la agencia Legaliza Global, que afirma haber declinado todas las ofertas por su carácter ilegal y la falta de garantías. «Hablamos de personas sin trabajo y sin ingresos de las que no sabemos nada porque han llegado sin identificarse», explica.Ha pasado más de una semana desde la avalancha que ha cambiado por completo el día a día de los ceutíes. Los inmigrantes buscan, por este orden, comida y cobijo en los menos de veinte kilómetros cuadrados que ocupa la ciudad autónoma. Los que aún permanecen duermen a la intemperie en la playa o en el monte, pero algunos, cientos, también hacen lo imposible por refugiarse en un alojamiento al uso.«La mayoría de ellos buscan un alojamiento para una semana o un mes, dos como máximo»Desde Mar Real Estate, empresa dedicada al sector inmobiliario con presencia en Ceuta, reconocen haber tenido que quitar sus anuncios para acabar con otra avalancha, la de llamadas, sufrida durante esta semana. Algunas veces los propios inmigrantes, hablando en árabe o francés, son los que se ponen en contacto con las inmobiliarias, pero en muchas más ocasiones son familiares asentados en España o personas cercanas a los recién llegados los que tratan de buscarles un lugar donde quedarse. «El viernes mismo un señor me llamó diciéndome que tiene dos hermanos escondidos en la montaña y quiere alquilarles un apartamento», dice un empleado de la compañía en Ceuta que prefiere mantener el anonimato.Las agencias advierten de un factor común entre los inmigrantes interesados en hacerse con un lugar donde dormir: ninguno tiene la voluntad de quedarse allí por mucho tiempo . Aclara Legaliza Global que «la mayoría de ellos buscan un alojamiento para una semana o un mes, dos como máximo», un dato que parece confirmar su intención de llegar hasta la península, con Málaga, Barcelona y Madrid como destinos favoritos, según una periodista que ha podido hablar con ellos en los últimos días.«Hay gente que está cobrando más de 50 euros la noche por meter a 15 personas en un local »La desesperación de aquellos que no logran una habitación y se resisten a dormir a la intemperie les lleva a aceptar el mal menor: dormir hacinados en cualquier lugar que tenga un techo. «Hay gente que está cobrando más de 50 euros la noche por meter a 15 personas en un local », denuncia un trabajador de una de las agencias dedicadas al alquiler y la venta de viviendas. Mientras, un taxista de Ceuta cuenta a este periódico la existencia de este negocio paralelo, con propietarios de garajes que alzan su puerta para sacar provecho de esta crisis migratoria sin precedentes. Crisis habitacional en CeutaLa entrada masiva que revolucionó Ceuta la semana pasada y que sus ciudadanos siguen sufriendo a día de hoy, con la Guardia Civil investigando la posibilidad de otro asalto convocado en redes sociales para el próximo 15 de agosto, ha vuelto a poner en el foco otro de los grandes problemas que enfrenta la ciudad autónoma: la crisis habitacional.Ante la avalancha de inmigrantes en busca de alojamiento en los días que siguieron a la locura del 30 de julio, las propias inmobiliarias reconocen que prácticamente ya no queda hueco ni para los propios ciudadanos españoles en una región en la que el nivel de precios de la vivienda ha registrado una subida de más del 15% en un año, lo que la convierte en la tercera que más se ha encarecido de toda España, según los últimos datos difundidos por Idealista.«Hace cuatro años alquilar un piso de un dormitorio costaba alrededor de 600 euros, mientras que ahora los precios están en torno a los 900 euros», explica el trabajador de Mar Real State en Ceuta. Además, añade, si hablamos de alojamientos con dos habitaciones o más, la renta pasa de los 1000 euros al mes. La situación de asfixia que sufre la ciudad, en la que el precio del metro cuadrado de la vivienda en venta supera los 2,700 euros, está relacionada con la llegada de funcionarios de la península destinados en la ciudad autónoma. «Entre nuestros clientes siempre hay profesores interinos que buscan contratos de alquiler entre septiembre y junio, coincidiendo con el curso escolar», señala el mismo empleado de Mar Real State. A la llegada de trabajadores desde la península, la Confederación de Empresarios de Ceuta suma la «escasez del suelo disponible» (se trata de una región tres veces más pequeña que San Sebastián en la que se concentran más de 84.000 personas) y la dependencia «casi absoluta» del transporte marítimo para el suministro de materias primas, con la diferencia en el precio del hormigón como ejemplo. Todo ello, reconocen, a pesar de ser el territorio con la menor presión fiscal sobre la vivienda, en el que adquirir un inmueble nuevo está gravado tan solo con un 0,5% frente al 10% de la península. El dicho popular «no tener donde caerse muerto» adquiere en Ceuta otra dimensión. En la ciudad autónoma tomada el 30 de julio por unos 72.000 inmigrantes, según las cifras oficiales, las morgues están saturadas por el centenar de marroquíes que encontraron la muerte aquel fatídico día, en los centros de menores y acogida no cabe un alma más y, tal y como denunció Juan Jesús Vivas este sábado, entre 8.000 y 11.000 inmigrantes deambulan por Ceuta y alrededores sin nada que llevarse a la boca, ni techo que les cobije. A todo esto se une otra realidad. En Ceuta no hay una cama libre. «No tenemos pisos ni para los propios habitantes de Ceuta », cuenta la empleada de una inmobiliaria de la ciudad autónoma, totalmente saturada después de una semana pegada a un móvil que no deja de sonar. Y no es la única. Las agencias del sector dicen haber recibido «infinitas llamadas» de inmigrantes en los últimos días, incluso el teléfono ha sonado de madrugada. «Los hay que vienen con bastante dinero, siempre en efectivo», señala una trabajadora de la agencia Legaliza Global, que afirma haber declinado todas las ofertas por su carácter ilegal y la falta de garantías. «Hablamos de personas sin trabajo y sin ingresos de las que no sabemos nada porque han llegado sin identificarse», explica.Ha pasado más de una semana desde la avalancha que ha cambiado por completo el día a día de los ceutíes. Los inmigrantes buscan, por este orden, comida y cobijo en los menos de veinte kilómetros cuadrados que ocupa la ciudad autónoma. Los que aún permanecen duermen a la intemperie en la playa o en el monte, pero algunos, cientos, también hacen lo imposible por refugiarse en un alojamiento al uso.«La mayoría de ellos buscan un alojamiento para una semana o un mes, dos como máximo»Desde Mar Real Estate, empresa dedicada al sector inmobiliario con presencia en Ceuta, reconocen haber tenido que quitar sus anuncios para acabar con otra avalancha, la de llamadas, sufrida durante esta semana. Algunas veces los propios inmigrantes, hablando en árabe o francés, son los que se ponen en contacto con las inmobiliarias, pero en muchas más ocasiones son familiares asentados en España o personas cercanas a los recién llegados los que tratan de buscarles un lugar donde quedarse. «El viernes mismo un señor me llamó diciéndome que tiene dos hermanos escondidos en la montaña y quiere alquilarles un apartamento», dice un empleado de la compañía en Ceuta que prefiere mantener el anonimato.Las agencias advierten de un factor común entre los inmigrantes interesados en hacerse con un lugar donde dormir: ninguno tiene la voluntad de quedarse allí por mucho tiempo . Aclara Legaliza Global que «la mayoría de ellos buscan un alojamiento para una semana o un mes, dos como máximo», un dato que parece confirmar su intención de llegar hasta la península, con Málaga, Barcelona y Madrid como destinos favoritos, según una periodista que ha podido hablar con ellos en los últimos días.«Hay gente que está cobrando más de 50 euros la noche por meter a 15 personas en un local »La desesperación de aquellos que no logran una habitación y se resisten a dormir a la intemperie les lleva a aceptar el mal menor: dormir hacinados en cualquier lugar que tenga un techo. «Hay gente que está cobrando más de 50 euros la noche por meter a 15 personas en un local », denuncia un trabajador de una de las agencias dedicadas al alquiler y la venta de viviendas. Mientras, un taxista de Ceuta cuenta a este periódico la existencia de este negocio paralelo, con propietarios de garajes que alzan su puerta para sacar provecho de esta crisis migratoria sin precedentes. Crisis habitacional en CeutaLa entrada masiva que revolucionó Ceuta la semana pasada y que sus ciudadanos siguen sufriendo a día de hoy, con la Guardia Civil investigando la posibilidad de otro asalto convocado en redes sociales para el próximo 15 de agosto, ha vuelto a poner en el foco otro de los grandes problemas que enfrenta la ciudad autónoma: la crisis habitacional.Ante la avalancha de inmigrantes en busca de alojamiento en los días que siguieron a la locura del 30 de julio, las propias inmobiliarias reconocen que prácticamente ya no queda hueco ni para los propios ciudadanos españoles en una región en la que el nivel de precios de la vivienda ha registrado una subida de más del 15% en un año, lo que la convierte en la tercera que más se ha encarecido de toda España, según los últimos datos difundidos por Idealista.«Hace cuatro años alquilar un piso de un dormitorio costaba alrededor de 600 euros, mientras que ahora los precios están en torno a los 900 euros», explica el trabajador de Mar Real State en Ceuta. Además, añade, si hablamos de alojamientos con dos habitaciones o más, la renta pasa de los 1000 euros al mes. La situación de asfixia que sufre la ciudad, en la que el precio del metro cuadrado de la vivienda en venta supera los 2,700 euros, está relacionada con la llegada de funcionarios de la península destinados en la ciudad autónoma. «Entre nuestros clientes siempre hay profesores interinos que buscan contratos de alquiler entre septiembre y junio, coincidiendo con el curso escolar», señala el mismo empleado de Mar Real State. A la llegada de trabajadores desde la península, la Confederación de Empresarios de Ceuta suma la «escasez del suelo disponible» (se trata de una región tres veces más pequeña que San Sebastián en la que se concentran más de 84.000 personas) y la dependencia «casi absoluta» del transporte marítimo para el suministro de materias primas, con la diferencia en el precio del hormigón como ejemplo. Todo ello, reconocen, a pesar de ser el territorio con la menor presión fiscal sobre la vivienda, en el que adquirir un inmueble nuevo está gravado tan solo con un 0,5% frente al 10% de la península. El dicho popular «no tener donde caerse muerto» adquiere en Ceuta otra dimensión. En la ciudad autónoma tomada el 30 de julio por unos 72.000 inmigrantes, según las cifras oficiales, las morgues están saturadas por el centenar de marroquíes que encontraron la muerte aquel fatídico día, en los centros de menores y acogida no cabe un alma más y, tal y como denunció Juan Jesús Vivas este sábado, entre 8.000 y 11.000 inmigrantes deambulan por Ceuta y alrededores sin nada que llevarse a la boca, ni techo que les cobije. A todo esto se une otra realidad. En Ceuta no hay una cama libre. «No tenemos pisos ni para los propios habitantes de Ceuta », cuenta la empleada de una inmobiliaria de la ciudad autónoma, totalmente saturada después de una semana pegada a un móvil que no deja de sonar. Y no es la única. Las agencias del sector dicen haber recibido «infinitas llamadas» de inmigrantes en los últimos días, incluso el teléfono ha sonado de madrugada. «Los hay que vienen con bastante dinero, siempre en efectivo», señala una trabajadora de la agencia Legaliza Global, que afirma haber declinado todas las ofertas por su carácter ilegal y la falta de garantías. «Hablamos de personas sin trabajo y sin ingresos de las que no sabemos nada porque han llegado sin identificarse», explica.Ha pasado más de una semana desde la avalancha que ha cambiado por completo el día a día de los ceutíes. Los inmigrantes buscan, por este orden, comida y cobijo en los menos de veinte kilómetros cuadrados que ocupa la ciudad autónoma. Los que aún permanecen duermen a la intemperie en la playa o en el monte, pero algunos, cientos, también hacen lo imposible por refugiarse en un alojamiento al uso.«La mayoría de ellos buscan un alojamiento para una semana o un mes, dos como máximo»Desde Mar Real Estate, empresa dedicada al sector inmobiliario con presencia en Ceuta, reconocen haber tenido que quitar sus anuncios para acabar con otra avalancha, la de llamadas, sufrida durante esta semana. Algunas veces los propios inmigrantes, hablando en árabe o francés, son los que se ponen en contacto con las inmobiliarias, pero en muchas más ocasiones son familiares asentados en España o personas cercanas a los recién llegados los que tratan de buscarles un lugar donde quedarse. «El viernes mismo un señor me llamó diciéndome que tiene dos hermanos escondidos en la montaña y quiere alquilarles un apartamento», dice un empleado de la compañía en Ceuta que prefiere mantener el anonimato.Las agencias advierten de un factor común entre los inmigrantes interesados en hacerse con un lugar donde dormir: ninguno tiene la voluntad de quedarse allí por mucho tiempo . Aclara Legaliza Global que «la mayoría de ellos buscan un alojamiento para una semana o un mes, dos como máximo», un dato que parece confirmar su intención de llegar hasta la península, con Málaga, Barcelona y Madrid como destinos favoritos, según una periodista que ha podido hablar con ellos en los últimos días.«Hay gente que está cobrando más de 50 euros la noche por meter a 15 personas en un local »La desesperación de aquellos que no logran una habitación y se resisten a dormir a la intemperie les lleva a aceptar el mal menor: dormir hacinados en cualquier lugar que tenga un techo. «Hay gente que está cobrando más de 50 euros la noche por meter a 15 personas en un local », denuncia un trabajador de una de las agencias dedicadas al alquiler y la venta de viviendas. Mientras, un taxista de Ceuta cuenta a este periódico la existencia de este negocio paralelo, con propietarios de garajes que alzan su puerta para sacar provecho de esta crisis migratoria sin precedentes. Crisis habitacional en CeutaLa entrada masiva que revolucionó Ceuta la semana pasada y que sus ciudadanos siguen sufriendo a día de hoy, con la Guardia Civil investigando la posibilidad de otro asalto convocado en redes sociales para el próximo 15 de agosto, ha vuelto a poner en el foco otro de los grandes problemas que enfrenta la ciudad autónoma: la crisis habitacional.Ante la avalancha de inmigrantes en busca de alojamiento en los días que siguieron a la locura del 30 de julio, las propias inmobiliarias reconocen que prácticamente ya no queda hueco ni para los propios ciudadanos españoles en una región en la que el nivel de precios de la vivienda ha registrado una subida de más del 15% en un año, lo que la convierte en la tercera que más se ha encarecido de toda España, según los últimos datos difundidos por Idealista.«Hace cuatro años alquilar un piso de un dormitorio costaba alrededor de 600 euros, mientras que ahora los precios están en torno a los 900 euros», explica el trabajador de Mar Real State en Ceuta. Además, añade, si hablamos de alojamientos con dos habitaciones o más, la renta pasa de los 1000 euros al mes. La situación de asfixia que sufre la ciudad, en la que el precio del metro cuadrado de la vivienda en venta supera los 2,700 euros, está relacionada con la llegada de funcionarios de la península destinados en la ciudad autónoma. «Entre nuestros clientes siempre hay profesores interinos que buscan contratos de alquiler entre septiembre y junio, coincidiendo con el curso escolar», señala el mismo empleado de Mar Real State. A la llegada de trabajadores desde la península, la Confederación de Empresarios de Ceuta suma la «escasez del suelo disponible» (se trata de una región tres veces más pequeña que San Sebastián en la que se concentran más de 84.000 personas) y la dependencia «casi absoluta» del transporte marítimo para el suministro de materias primas, con la diferencia en el precio del hormigón como ejemplo. Todo ello, reconocen, a pesar de ser el territorio con la menor presión fiscal sobre la vivienda, en el que adquirir un inmueble nuevo está gravado tan solo con un 0,5% frente al 10% de la península. RSS de noticias de economia
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