13.30 de la tarde. De manera inusitada al menos cinco miembros de la empresa de Desokupación García Seguridad Integral han irrumpido en el espacio que Estefanía Rodríguez tiene arrendado desde hace más de cuatro años en los corralones de Castellar, en pleno centro de Sevilla. Sin darles tiempo a reaccionar han inmovilizado a los tres jóvenes que en ese momento estaban haciendo la comida, tirándolos al suelo y golpeándolos con violencia, según su denuncia. Con el único de ellos que, en un arranque de pánico, decidió gritar “policía”, se han ensañado poniéndole el pie en la espalda hasta el punto de dejarle casi sin respiración. Todo ante la mirada de una mujer y una menor de edad que habían llegado con esos empleados y que se quedaron después en la vivienda. La agresión, denuncian los afectados, ha seguido escaleras abajo hasta la calle, donde los desokupas han rociado a los chicos con gas pimienta y les han despojado de su documentación y sus teléfonos móviles. Tres coches patrulla de la Policía Nacional llegaban casi una hora después, alertados por las llamadas de amigos y vecinos.

Detrás de este acoso inmobiliario en los corralones de Castelar se esconde una operación urbanística para convertir el espacio en un hotel
13.30 de la tarde. De manera inusitada al menos cinco miembros de la empresa de Desokupación García Seguridad Integral han irrumpido en el espacio que Estefanía Rodríguez tiene arrendado desde hace más de cuatro años en los corralones de Castellar, en pleno centro de Sevilla. Sin darles tiempo a reaccionar han inmovilizado a los tres jóvenes que en ese momento estaban haciendo la comida, tirándolos al suelo y golpeándolos con violencia, según su denuncia. Con el único de ellos que, en un arranque de pánico, decidió gritar “policía”, se han ensañado poniéndole el pie en la espalda hasta el punto de dejarle casi sin respiración. Todo ante la mirada de una mujer y una menor de edad que habían llegado con esos empleados y que se quedaron después en la vivienda. La agresión, denuncian los afectados, ha seguido escaleras abajo hasta la calle, donde los desokupas han rociado a los chicos con gas pimienta y les han despojado de su documentación y sus teléfonos móviles. Tres coches patrulla de la Policía Nacional llegaban casi una hora después, alertados por las llamadas de amigos y vecinos.

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