A las diez de la mañana de este miércoles comenzaba a sonar en Valladolid una campana con un toque seco y cadencial: el ‘toque de difuntos’. Media hora antes, decenas de personas ya se agolpaban a las puertas de la Catedral para poder participar en un emotivo, doloroso y multitudinario adiós al bodeguero Iván Sanz, director general de la bodega Dehesa de los Canónigos, su esposa Irene y dos de sus hijos, Irene (17 años) y Álvaro (14), Los cuatro perdieron la vida en el trágico accidente producido el pasado domingo en la autovía A-67 cuando volvían de Cantabria. La seo vallisoletana se quedaba pequeña para acoger a familiares, amigos representantes del mundo vitivinícola, la hostelería, la economía, la política…Caras largas, compungidas y muchas lágrimas ante unas pérdidas imposibles de asumir y un dolor al que ponían rostro los adolescentes compañeros de los colegios de Álvaro e Irene, que no podían contener el llanto.Noticia relacionada general No No Luto en la Ribera del Duero por la muerte de un bodeguero y su familia en un accidente de tráfico Isabel JimenoCuatro urnas de madera con las cenizas de los cuatro miembros de la familia Sanz Garijo eran depositadas en una pequeña mesa a los pies del altar y escoltadas por coronas de flores. Comenzaba entonces una ceremonia, presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, en la que participaban el vicario del Opus Dei para el Noroeste de España, Miguel Llamas, y su antecesor en el puesto, Ignacio Aparisi, así como numerosos sacerdotes de la diócesis vallisoletana y de otros puntos de España. «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», era el fragmento de la lectura del Nuevo Testamento elegida para la ceremonia que, sin duda, mejor definía al sentir de cuantos llenaban la Catedral. A esa frase también se refería Argüello, para quien «ese grito de Jesús enlaza con nuestras preguntas y porqués y con nuestros silencios». «Queremos una siembra de luz, porque la tragedia la ha apagado, y una siembra de palabra, porque no podemos explicar las cosas» Luis ArgüelloEl prelado arrancaba su homilía recordando el proyecto vitivinícola de Iván Sanz, «esa aventura empresarial en la Ribera del Duero que nos vincula con un proyecto de cuidado de la tierra y de paciente espera para que lo plantado crezca y lo recolectado dé buen vino en cada añada». Una plática con la que trataba de llegar al corazón dolorido de los presentes ante «una tragedia, un zarpazo que arranca la vida y provoca un huracán que apaga la vela del corazón poniendo en duda nuestra fe y nuestra vida». Por eso pedía que «dejemos el cirio encendido y que la palabra proclamada sea una siembra porque no estamos en condiciones de nada más». «Queremos una siembra de luz, porque la tragedia la ha apagado y una siembra de palabra, porque no podemos explicar las cosas», clamaba el arzobispo de Valladolid para terminar convocando a la fe «para que se haga fortaleza, especialmente para la familia y para la hija menor», en alusión a Carlota, la pequeña de nueve años que se recupera en el Complejo Hospitalario de Burgos de las heridas sufridas en el accidente.«Carlota, la vida te ha puesto delante un camino que ningún niño querría recorrer» Belén SanzArriba, representantes políticos de la Comunidad, a su llegada a la Catedral de Valladolid, donde se ha celebrado la misa funeral. El periodista José Ribagorda y Miguel Ángel Gil Marín acceden al templo Rubén OrtegaDespués, las intervenciones que realizaron las compañeras de Irene del Colegio Peñalba, o de Álvaro, del Pinoalbar, volvían a romper los corazones antes de que, a punto de finalizar la ceremonia, Belén, la hermana de Iván, acompañada de sus otros dos hermanos, se dirigiese a los asistentes para agradecer las muestras de cariño que la familia ha recibido durante todos estos. «Gracias por vuestra presencia, respeto y cercanía. Sólo la fe ayuda a encontrar un poco de luz ante las cuatro vidas que se han ido demasiado pronto y dejan un vacío difícil de llenar», sollozaba. «No hay palabras para aliviar un sufrimiento así», lamentaba para hablar después a su sobrina, Carlota: «La vida te ha puesto delante un camino que ningún niño querría recorrer» . «Papá os ha recibido con los brazos abiertos», concluía Belén, recordando así a su padre, Luis Sanz, fallecido hace poco más de un año.Al funeral asistía el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco ; el vicepresidente primero del Gobierno autonómico, Carlos Pollán; los consejeros de Agricultura y Medio Ambiente, Joaquín Antonio Pino y María González Corral; el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación provincial, Conrado Íscar, entre otros. También estaba presente el periodista José Ribagorda y Miguel Ángel Gil Marín, accionista del Atlético de Madrid, entre otros. A las diez de la mañana de este miércoles comenzaba a sonar en Valladolid una campana con un toque seco y cadencial: el ‘toque de difuntos’. Media hora antes, decenas de personas ya se agolpaban a las puertas de la Catedral para poder participar en un emotivo, doloroso y multitudinario adiós al bodeguero Iván Sanz, director general de la bodega Dehesa de los Canónigos, su esposa Irene y dos de sus hijos, Irene (17 años) y Álvaro (14), Los cuatro perdieron la vida en el trágico accidente producido el pasado domingo en la autovía A-67 cuando volvían de Cantabria. La seo vallisoletana se quedaba pequeña para acoger a familiares, amigos representantes del mundo vitivinícola, la hostelería, la economía, la política…Caras largas, compungidas y muchas lágrimas ante unas pérdidas imposibles de asumir y un dolor al que ponían rostro los adolescentes compañeros de los colegios de Álvaro e Irene, que no podían contener el llanto.Noticia relacionada general No No Luto en la Ribera del Duero por la muerte de un bodeguero y su familia en un accidente de tráfico Isabel JimenoCuatro urnas de madera con las cenizas de los cuatro miembros de la familia Sanz Garijo eran depositadas en una pequeña mesa a los pies del altar y escoltadas por coronas de flores. Comenzaba entonces una ceremonia, presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, en la que participaban el vicario del Opus Dei para el Noroeste de España, Miguel Llamas, y su antecesor en el puesto, Ignacio Aparisi, así como numerosos sacerdotes de la diócesis vallisoletana y de otros puntos de España. «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», era el fragmento de la lectura del Nuevo Testamento elegida para la ceremonia que, sin duda, mejor definía al sentir de cuantos llenaban la Catedral. A esa frase también se refería Argüello, para quien «ese grito de Jesús enlaza con nuestras preguntas y porqués y con nuestros silencios». «Queremos una siembra de luz, porque la tragedia la ha apagado, y una siembra de palabra, porque no podemos explicar las cosas» Luis ArgüelloEl prelado arrancaba su homilía recordando el proyecto vitivinícola de Iván Sanz, «esa aventura empresarial en la Ribera del Duero que nos vincula con un proyecto de cuidado de la tierra y de paciente espera para que lo plantado crezca y lo recolectado dé buen vino en cada añada». Una plática con la que trataba de llegar al corazón dolorido de los presentes ante «una tragedia, un zarpazo que arranca la vida y provoca un huracán que apaga la vela del corazón poniendo en duda nuestra fe y nuestra vida». Por eso pedía que «dejemos el cirio encendido y que la palabra proclamada sea una siembra porque no estamos en condiciones de nada más». «Queremos una siembra de luz, porque la tragedia la ha apagado y una siembra de palabra, porque no podemos explicar las cosas», clamaba el arzobispo de Valladolid para terminar convocando a la fe «para que se haga fortaleza, especialmente para la familia y para la hija menor», en alusión a Carlota, la pequeña de nueve años que se recupera en el Complejo Hospitalario de Burgos de las heridas sufridas en el accidente.«Carlota, la vida te ha puesto delante un camino que ningún niño querría recorrer» Belén SanzArriba, representantes políticos de la Comunidad, a su llegada a la Catedral de Valladolid, donde se ha celebrado la misa funeral. El periodista José Ribagorda y Miguel Ángel Gil Marín acceden al templo Rubén OrtegaDespués, las intervenciones que realizaron las compañeras de Irene del Colegio Peñalba, o de Álvaro, del Pinoalbar, volvían a romper los corazones antes de que, a punto de finalizar la ceremonia, Belén, la hermana de Iván, acompañada de sus otros dos hermanos, se dirigiese a los asistentes para agradecer las muestras de cariño que la familia ha recibido durante todos estos. «Gracias por vuestra presencia, respeto y cercanía. Sólo la fe ayuda a encontrar un poco de luz ante las cuatro vidas que se han ido demasiado pronto y dejan un vacío difícil de llenar», sollozaba. «No hay palabras para aliviar un sufrimiento así», lamentaba para hablar después a su sobrina, Carlota: «La vida te ha puesto delante un camino que ningún niño querría recorrer» . «Papá os ha recibido con los brazos abiertos», concluía Belén, recordando así a su padre, Luis Sanz, fallecido hace poco más de un año.Al funeral asistía el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco ; el vicepresidente primero del Gobierno autonómico, Carlos Pollán; los consejeros de Agricultura y Medio Ambiente, Joaquín Antonio Pino y María González Corral; el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación provincial, Conrado Íscar, entre otros. También estaba presente el periodista José Ribagorda y Miguel Ángel Gil Marín, accionista del Atlético de Madrid, entre otros. A las diez de la mañana de este miércoles comenzaba a sonar en Valladolid una campana con un toque seco y cadencial: el ‘toque de difuntos’. Media hora antes, decenas de personas ya se agolpaban a las puertas de la Catedral para poder participar en un emotivo, doloroso y multitudinario adiós al bodeguero Iván Sanz, director general de la bodega Dehesa de los Canónigos, su esposa Irene y dos de sus hijos, Irene (17 años) y Álvaro (14), Los cuatro perdieron la vida en el trágico accidente producido el pasado domingo en la autovía A-67 cuando volvían de Cantabria. La seo vallisoletana se quedaba pequeña para acoger a familiares, amigos representantes del mundo vitivinícola, la hostelería, la economía, la política…Caras largas, compungidas y muchas lágrimas ante unas pérdidas imposibles de asumir y un dolor al que ponían rostro los adolescentes compañeros de los colegios de Álvaro e Irene, que no podían contener el llanto.Noticia relacionada general No No Luto en la Ribera del Duero por la muerte de un bodeguero y su familia en un accidente de tráfico Isabel JimenoCuatro urnas de madera con las cenizas de los cuatro miembros de la familia Sanz Garijo eran depositadas en una pequeña mesa a los pies del altar y escoltadas por coronas de flores. Comenzaba entonces una ceremonia, presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, en la que participaban el vicario del Opus Dei para el Noroeste de España, Miguel Llamas, y su antecesor en el puesto, Ignacio Aparisi, así como numerosos sacerdotes de la diócesis vallisoletana y de otros puntos de España. «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», era el fragmento de la lectura del Nuevo Testamento elegida para la ceremonia que, sin duda, mejor definía al sentir de cuantos llenaban la Catedral. A esa frase también se refería Argüello, para quien «ese grito de Jesús enlaza con nuestras preguntas y porqués y con nuestros silencios». «Queremos una siembra de luz, porque la tragedia la ha apagado, y una siembra de palabra, porque no podemos explicar las cosas» Luis ArgüelloEl prelado arrancaba su homilía recordando el proyecto vitivinícola de Iván Sanz, «esa aventura empresarial en la Ribera del Duero que nos vincula con un proyecto de cuidado de la tierra y de paciente espera para que lo plantado crezca y lo recolectado dé buen vino en cada añada». Una plática con la que trataba de llegar al corazón dolorido de los presentes ante «una tragedia, un zarpazo que arranca la vida y provoca un huracán que apaga la vela del corazón poniendo en duda nuestra fe y nuestra vida». Por eso pedía que «dejemos el cirio encendido y que la palabra proclamada sea una siembra porque no estamos en condiciones de nada más». «Queremos una siembra de luz, porque la tragedia la ha apagado y una siembra de palabra, porque no podemos explicar las cosas», clamaba el arzobispo de Valladolid para terminar convocando a la fe «para que se haga fortaleza, especialmente para la familia y para la hija menor», en alusión a Carlota, la pequeña de nueve años que se recupera en el Complejo Hospitalario de Burgos de las heridas sufridas en el accidente.«Carlota, la vida te ha puesto delante un camino que ningún niño querría recorrer» Belén SanzArriba, representantes políticos de la Comunidad, a su llegada a la Catedral de Valladolid, donde se ha celebrado la misa funeral. El periodista José Ribagorda y Miguel Ángel Gil Marín acceden al templo Rubén OrtegaDespués, las intervenciones que realizaron las compañeras de Irene del Colegio Peñalba, o de Álvaro, del Pinoalbar, volvían a romper los corazones antes de que, a punto de finalizar la ceremonia, Belén, la hermana de Iván, acompañada de sus otros dos hermanos, se dirigiese a los asistentes para agradecer las muestras de cariño que la familia ha recibido durante todos estos. «Gracias por vuestra presencia, respeto y cercanía. Sólo la fe ayuda a encontrar un poco de luz ante las cuatro vidas que se han ido demasiado pronto y dejan un vacío difícil de llenar», sollozaba. «No hay palabras para aliviar un sufrimiento así», lamentaba para hablar después a su sobrina, Carlota: «La vida te ha puesto delante un camino que ningún niño querría recorrer» . «Papá os ha recibido con los brazos abiertos», concluía Belén, recordando así a su padre, Luis Sanz, fallecido hace poco más de un año.Al funeral asistía el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco ; el vicepresidente primero del Gobierno autonómico, Carlos Pollán; los consejeros de Agricultura y Medio Ambiente, Joaquín Antonio Pino y María González Corral; el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación provincial, Conrado Íscar, entre otros. También estaba presente el periodista José Ribagorda y Miguel Ángel Gil Marín, accionista del Atlético de Madrid, entre otros. RSS de noticias de espana
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