El perfil de las sequías está cambiando en Europa. La cantidad de lluvia caída a lo largo del año ya no es tan determinante. Las altas temperaturas están intensificando la evapotranspiración en el continente europeo, resecando los suelos y evaporando las reservas de agua. La conclusión, según un estudio publicado este jueves por World Weather Attribution (WWA), es que el calor extremo ha entrado en escena como un desencadenante clave de las sequías de Europa. Los repetidos episodios de calor están causando ‘sequías agrícolas’ y favoreciendo la dispersión de los incendios. La misma cantidad de lluvia que antes era suficiente para resistir el verano en el continente, ahora no garantizan un año tranquilo. La situación en la que se encuentra España este 2026 es el ejemplo perfecto. Vivió un invierno muy lluvioso y, de hecho, enero y febrero registraron más del doble de lluvia de lo normal. Los embalses se llenaron. Pero los episodios de altas temperaturas (tres olas de calor y un episodio cálido en mayo) han extraído toda la humedad que dejaron las precipitaciones en el suelo y han adelantado el inicio del periodo de máximo riesgo de incendios. Hoy España está en una situación ‘perfecta’ para arder. Esas condiciones también están llegando al resto del continente. Este año Europa ha recibido menos lluvias y ha vivido una sucesión de olas de calor que han dejado registros de temperaturas inéditas. Así que a cierta sequía meteorológica, la que se debe a la escasez de lluvias, se está añadiendo la agrícola, la que determina la sequedad de la tierra. Francia se enfrenta a la peor cosecha de maíz en 50 años, mientras que Rumanía ha perdido más de un millón de hectáreas de cultivos. Según el estudio de WWA, las bajas precipitaciones y la evaporación anómala registrada en el oeste europeo este año son casi cinco veces más probables ahora que en la época preindustrial. El estudio publicado este jueves analiza tanto los patrones de lluvia como la humedad del suelo y la evapotranspiración de lo que llevamos de 2026. Y es precisamente este último parámetro el que más está cambiando. En Europa Occidental, la falta de lluvia entre abril y junio no se puede vincular al cambio climático. Sin embargo, las condiciones de evapotranspiración debido a las altas temperaturas fueron 80 veces más probables por el cambio climático. En Europa del Este, de enero a junio, la probabilidad de evaporación provocada por el calor se multiplicó por 40.Sequía repentina«Estas temperaturas extremas provocan sequías y hemos visto cómo su inicio se vuelve mucho más rápido. Esto se ha documentado ampliamente en varias regiones del mundo, en lo que se conoce como ‘sequía repentina’, donde estas condiciones de calor y sequedad extremas provocan un secado del suelo mucho más rápido que el que hemos visto históricamente en muchos lugares», dice Theodore Keeping, investigador asociado del Imperial College de Londres.Los autores del estudio aseguran que, sin el aumento de las olas de calor, los déficits de lluvia como el registrado este año en buena parte de Europa habrían causado una sequía menos grave, de caracter moderado o severo, en vez de extremo. Sin embargo, debido a que el calor adicional extrae la humedad del suelo más rápidamente, la situación es más grave.«Observamos una mayor tendencia a la desecación inusual del suelo ya en primavera, incluso antes de que comience el verano», avisa Dominik Schumacher, autor del estudio y científico del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas de ETH Zúrich. Asegura que la demanda de humedad de la atmósfera ha aumentado y sale de los ríos, lagos, embalses y del suelo. «Esto cambia radicalmente la forma en que se producen las sequías en Europa: cada vez menos por la falta de lluvia y cada vez más por el aire más cálido que impide que la lluvia permanezca en el suelo».«El clima de Europa está cambiando rápidamente. Si bien los patrones de lluvia siguen siendo variables, nuestros hallazgos demuestran que el calor extremo se está convirtiendo en el principal causante de la sequía en nuestro continente. Observamos que las reservas de agua se evaporan de nuestros suelos y ríos a un ritmo mayor que en un mundo sin cambio climático, transformando lo que antes eran periodos de sequía manejables en sequías severas», asegura Sarah Kew, climatóloga del KNMI (Servicio Meteorológico Real de los Países Bajos). El perfil de las sequías está cambiando en Europa. La cantidad de lluvia caída a lo largo del año ya no es tan determinante. Las altas temperaturas están intensificando la evapotranspiración en el continente europeo, resecando los suelos y evaporando las reservas de agua. La conclusión, según un estudio publicado este jueves por World Weather Attribution (WWA), es que el calor extremo ha entrado en escena como un desencadenante clave de las sequías de Europa. Los repetidos episodios de calor están causando ‘sequías agrícolas’ y favoreciendo la dispersión de los incendios. La misma cantidad de lluvia que antes era suficiente para resistir el verano en el continente, ahora no garantizan un año tranquilo. La situación en la que se encuentra España este 2026 es el ejemplo perfecto. Vivió un invierno muy lluvioso y, de hecho, enero y febrero registraron más del doble de lluvia de lo normal. Los embalses se llenaron. Pero los episodios de altas temperaturas (tres olas de calor y un episodio cálido en mayo) han extraído toda la humedad que dejaron las precipitaciones en el suelo y han adelantado el inicio del periodo de máximo riesgo de incendios. Hoy España está en una situación ‘perfecta’ para arder. Esas condiciones también están llegando al resto del continente. Este año Europa ha recibido menos lluvias y ha vivido una sucesión de olas de calor que han dejado registros de temperaturas inéditas. Así que a cierta sequía meteorológica, la que se debe a la escasez de lluvias, se está añadiendo la agrícola, la que determina la sequedad de la tierra. Francia se enfrenta a la peor cosecha de maíz en 50 años, mientras que Rumanía ha perdido más de un millón de hectáreas de cultivos. Según el estudio de WWA, las bajas precipitaciones y la evaporación anómala registrada en el oeste europeo este año son casi cinco veces más probables ahora que en la época preindustrial. El estudio publicado este jueves analiza tanto los patrones de lluvia como la humedad del suelo y la evapotranspiración de lo que llevamos de 2026. Y es precisamente este último parámetro el que más está cambiando. En Europa Occidental, la falta de lluvia entre abril y junio no se puede vincular al cambio climático. Sin embargo, las condiciones de evapotranspiración debido a las altas temperaturas fueron 80 veces más probables por el cambio climático. En Europa del Este, de enero a junio, la probabilidad de evaporación provocada por el calor se multiplicó por 40.Sequía repentina«Estas temperaturas extremas provocan sequías y hemos visto cómo su inicio se vuelve mucho más rápido. Esto se ha documentado ampliamente en varias regiones del mundo, en lo que se conoce como ‘sequía repentina’, donde estas condiciones de calor y sequedad extremas provocan un secado del suelo mucho más rápido que el que hemos visto históricamente en muchos lugares», dice Theodore Keeping, investigador asociado del Imperial College de Londres.Los autores del estudio aseguran que, sin el aumento de las olas de calor, los déficits de lluvia como el registrado este año en buena parte de Europa habrían causado una sequía menos grave, de caracter moderado o severo, en vez de extremo. Sin embargo, debido a que el calor adicional extrae la humedad del suelo más rápidamente, la situación es más grave.«Observamos una mayor tendencia a la desecación inusual del suelo ya en primavera, incluso antes de que comience el verano», avisa Dominik Schumacher, autor del estudio y científico del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas de ETH Zúrich. Asegura que la demanda de humedad de la atmósfera ha aumentado y sale de los ríos, lagos, embalses y del suelo. «Esto cambia radicalmente la forma en que se producen las sequías en Europa: cada vez menos por la falta de lluvia y cada vez más por el aire más cálido que impide que la lluvia permanezca en el suelo».«El clima de Europa está cambiando rápidamente. Si bien los patrones de lluvia siguen siendo variables, nuestros hallazgos demuestran que el calor extremo se está convirtiendo en el principal causante de la sequía en nuestro continente. Observamos que las reservas de agua se evaporan de nuestros suelos y ríos a un ritmo mayor que en un mundo sin cambio climático, transformando lo que antes eran periodos de sequía manejables en sequías severas», asegura Sarah Kew, climatóloga del KNMI (Servicio Meteorológico Real de los Países Bajos). El perfil de las sequías está cambiando en Europa. La cantidad de lluvia caída a lo largo del año ya no es tan determinante. Las altas temperaturas están intensificando la evapotranspiración en el continente europeo, resecando los suelos y evaporando las reservas de agua. La conclusión, según un estudio publicado este jueves por World Weather Attribution (WWA), es que el calor extremo ha entrado en escena como un desencadenante clave de las sequías de Europa. Los repetidos episodios de calor están causando ‘sequías agrícolas’ y favoreciendo la dispersión de los incendios. La misma cantidad de lluvia que antes era suficiente para resistir el verano en el continente, ahora no garantizan un año tranquilo. La situación en la que se encuentra España este 2026 es el ejemplo perfecto. Vivió un invierno muy lluvioso y, de hecho, enero y febrero registraron más del doble de lluvia de lo normal. Los embalses se llenaron. Pero los episodios de altas temperaturas (tres olas de calor y un episodio cálido en mayo) han extraído toda la humedad que dejaron las precipitaciones en el suelo y han adelantado el inicio del periodo de máximo riesgo de incendios. Hoy España está en una situación ‘perfecta’ para arder. Esas condiciones también están llegando al resto del continente. Este año Europa ha recibido menos lluvias y ha vivido una sucesión de olas de calor que han dejado registros de temperaturas inéditas. Así que a cierta sequía meteorológica, la que se debe a la escasez de lluvias, se está añadiendo la agrícola, la que determina la sequedad de la tierra. Francia se enfrenta a la peor cosecha de maíz en 50 años, mientras que Rumanía ha perdido más de un millón de hectáreas de cultivos. Según el estudio de WWA, las bajas precipitaciones y la evaporación anómala registrada en el oeste europeo este año son casi cinco veces más probables ahora que en la época preindustrial. El estudio publicado este jueves analiza tanto los patrones de lluvia como la humedad del suelo y la evapotranspiración de lo que llevamos de 2026. Y es precisamente este último parámetro el que más está cambiando. En Europa Occidental, la falta de lluvia entre abril y junio no se puede vincular al cambio climático. Sin embargo, las condiciones de evapotranspiración debido a las altas temperaturas fueron 80 veces más probables por el cambio climático. En Europa del Este, de enero a junio, la probabilidad de evaporación provocada por el calor se multiplicó por 40.Sequía repentina«Estas temperaturas extremas provocan sequías y hemos visto cómo su inicio se vuelve mucho más rápido. Esto se ha documentado ampliamente en varias regiones del mundo, en lo que se conoce como ‘sequía repentina’, donde estas condiciones de calor y sequedad extremas provocan un secado del suelo mucho más rápido que el que hemos visto históricamente en muchos lugares», dice Theodore Keeping, investigador asociado del Imperial College de Londres.Los autores del estudio aseguran que, sin el aumento de las olas de calor, los déficits de lluvia como el registrado este año en buena parte de Europa habrían causado una sequía menos grave, de caracter moderado o severo, en vez de extremo. Sin embargo, debido a que el calor adicional extrae la humedad del suelo más rápidamente, la situación es más grave.«Observamos una mayor tendencia a la desecación inusual del suelo ya en primavera, incluso antes de que comience el verano», avisa Dominik Schumacher, autor del estudio y científico del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas de ETH Zúrich. Asegura que la demanda de humedad de la atmósfera ha aumentado y sale de los ríos, lagos, embalses y del suelo. «Esto cambia radicalmente la forma en que se producen las sequías en Europa: cada vez menos por la falta de lluvia y cada vez más por el aire más cálido que impide que la lluvia permanezca en el suelo».«El clima de Europa está cambiando rápidamente. Si bien los patrones de lluvia siguen siendo variables, nuestros hallazgos demuestran que el calor extremo se está convirtiendo en el principal causante de la sequía en nuestro continente. Observamos que las reservas de agua se evaporan de nuestros suelos y ríos a un ritmo mayor que en un mundo sin cambio climático, transformando lo que antes eran periodos de sequía manejables en sequías severas», asegura Sarah Kew, climatóloga del KNMI (Servicio Meteorológico Real de los Países Bajos). RSS de noticias de sociedad
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