Khalil A. E., marroquí de 34 años, se arrepentirá toda la vida de coger del suelo algo que no era suyo y, además, utilizarlo. Porque, a la luz del cotejo de ADN en el caso de violación al que se le acusaba, ese debió de ser el único delito que cometió esa madrugada del 19 de abril de 2025, en el barrio de las Letras de Madrid. Ir a una tienda regentada por un bengalí y pagar una cajetilla de Marlboro con una tarjeta que se le cayó al sospechoso de agredir a una mujer de 66 años delante de su marido en la vivienda del matrimonio. El autor de la violación huyó del piso con pertenencias de la pareja, acompañado de un secuaz, pero se les cayó ese documento bancario en la huida. Khalil iba detrás, caminando tras una compra doméstica, cuando vio que la perdían y se la quedó para usarla: «Estoy en la cárcel por un paquete de tabaco», declaró este 23 de marzo ante el juez instructor. Desde ese día, se encuentra en libertad con cargos y con la obligación de personarse en el juzgado cada quince días y tiene vetado salir de España hasta que su situación se aclara. Ahora, la Policía Nacional busca al verdadero autor de tan execrable delito.La deposición en Plaza de Castilla se producía tras el análisis de los restos biológicos, que descartan al magrebí como el verdadero sospechoso. El violador no utilizó condón y eyaculó en la víctima, pero no fue él. Una vez conocidos los resultados del laboratorio, el juez ordenó su traslado desde la cárcel de Navalcarnero, donde se encontraba recluido desde este 3 de enero y lo interroga de nuevo. Noticia relacionada general No No Madrid El falso acusado de violar a una mujer ante su marido: «El culpable tiene un tatuaje en la espalda» Carlos HidalgoKhalil relata que esa madrugada había salido de su casa, en Lavapiés, para comprar unos pasteles a su pareja, entonces embarazada, «porque tenía un antojo». Acudió al Carrefour de Tirso de Molina y los adquirió. De regreso, vio pasar a los dos sospechosos: «Uno bajito, con el pelo corto y fuertote. Al otro no le pude ver la cara porque se la tapaba con una camiseta blanca». Es al que se le cayó la tarjeta bancaria, recién robada a la mujer. Dice que, al ir con la espalda desnuda, se fijó en que llevaba un tatuaje con un ojo metido en un triángulo (una de las expresiones gráficas de Dios) en la mitad. Añadió que quizá se tratase de dos hombres jóvenes, de unos 25 años y de origen hispanoamericano.«Como andaba mal de dinero, usé la tarjeta para comprar un paquete de tabaco y una Coca Cola en el comercio del bengalí. Ese fue el error que cometí», añadió ante el juez. Ese momento está grabado por las cámaras de la tienda, como pudo comprobar la Policía Nacional. En cambio, en otras imágenes de un cajero del banco se ve a dos varones extrayendo dinero de la cuenta la víctima, pero no era Khalil, según su defensa, el letrado Alfredo Arrién, de Paredes y Asociados. El marroquí niega en todo momento haberse acercado esa noche a ningún cajero automático y sostiene que, después de comprar los cigarrillos, se deshizo de la tarjeta tirándola en la calle.Tras poner la denuncia por el violento asalto a su piso el matrimonio afectado, la Policía inició una investigación que concluyó que era Khalil el autor más probable de los hechos, al vérsele minutos después comprando con la tarjeta del banco. Tanto la mujer como el hombre (sobre todo, él) no lo reconocieron claramente como el autor de la salvaje agresión. El magrebí marchó poco después a visitar a familiares en Bélgica, Francia y Alemania, por espacio de cuatro meses. Al regresar a España, fue encarcelado. Khalil A. E., marroquí de 34 años, se arrepentirá toda la vida de coger del suelo algo que no era suyo y, además, utilizarlo. Porque, a la luz del cotejo de ADN en el caso de violación al que se le acusaba, ese debió de ser el único delito que cometió esa madrugada del 19 de abril de 2025, en el barrio de las Letras de Madrid. Ir a una tienda regentada por un bengalí y pagar una cajetilla de Marlboro con una tarjeta que se le cayó al sospechoso de agredir a una mujer de 66 años delante de su marido en la vivienda del matrimonio. El autor de la violación huyó del piso con pertenencias de la pareja, acompañado de un secuaz, pero se les cayó ese documento bancario en la huida. Khalil iba detrás, caminando tras una compra doméstica, cuando vio que la perdían y se la quedó para usarla: «Estoy en la cárcel por un paquete de tabaco», declaró este 23 de marzo ante el juez instructor. Desde ese día, se encuentra en libertad con cargos y con la obligación de personarse en el juzgado cada quince días y tiene vetado salir de España hasta que su situación se aclara. Ahora, la Policía Nacional busca al verdadero autor de tan execrable delito.La deposición en Plaza de Castilla se producía tras el análisis de los restos biológicos, que descartan al magrebí como el verdadero sospechoso. El violador no utilizó condón y eyaculó en la víctima, pero no fue él. Una vez conocidos los resultados del laboratorio, el juez ordenó su traslado desde la cárcel de Navalcarnero, donde se encontraba recluido desde este 3 de enero y lo interroga de nuevo. Noticia relacionada general No No Madrid El falso acusado de violar a una mujer ante su marido: «El culpable tiene un tatuaje en la espalda» Carlos HidalgoKhalil relata que esa madrugada había salido de su casa, en Lavapiés, para comprar unos pasteles a su pareja, entonces embarazada, «porque tenía un antojo». Acudió al Carrefour de Tirso de Molina y los adquirió. De regreso, vio pasar a los dos sospechosos: «Uno bajito, con el pelo corto y fuertote. Al otro no le pude ver la cara porque se la tapaba con una camiseta blanca». Es al que se le cayó la tarjeta bancaria, recién robada a la mujer. Dice que, al ir con la espalda desnuda, se fijó en que llevaba un tatuaje con un ojo metido en un triángulo (una de las expresiones gráficas de Dios) en la mitad. Añadió que quizá se tratase de dos hombres jóvenes, de unos 25 años y de origen hispanoamericano.«Como andaba mal de dinero, usé la tarjeta para comprar un paquete de tabaco y una Coca Cola en el comercio del bengalí. Ese fue el error que cometí», añadió ante el juez. Ese momento está grabado por las cámaras de la tienda, como pudo comprobar la Policía Nacional. En cambio, en otras imágenes de un cajero del banco se ve a dos varones extrayendo dinero de la cuenta la víctima, pero no era Khalil, según su defensa, el letrado Alfredo Arrién, de Paredes y Asociados. El marroquí niega en todo momento haberse acercado esa noche a ningún cajero automático y sostiene que, después de comprar los cigarrillos, se deshizo de la tarjeta tirándola en la calle.Tras poner la denuncia por el violento asalto a su piso el matrimonio afectado, la Policía inició una investigación que concluyó que era Khalil el autor más probable de los hechos, al vérsele minutos después comprando con la tarjeta del banco. Tanto la mujer como el hombre (sobre todo, él) no lo reconocieron claramente como el autor de la salvaje agresión. El magrebí marchó poco después a visitar a familiares en Bélgica, Francia y Alemania, por espacio de cuatro meses. Al regresar a España, fue encarcelado. Khalil A. E., marroquí de 34 años, se arrepentirá toda la vida de coger del suelo algo que no era suyo y, además, utilizarlo. Porque, a la luz del cotejo de ADN en el caso de violación al que se le acusaba, ese debió de ser el único delito que cometió esa madrugada del 19 de abril de 2025, en el barrio de las Letras de Madrid. Ir a una tienda regentada por un bengalí y pagar una cajetilla de Marlboro con una tarjeta que se le cayó al sospechoso de agredir a una mujer de 66 años delante de su marido en la vivienda del matrimonio. El autor de la violación huyó del piso con pertenencias de la pareja, acompañado de un secuaz, pero se les cayó ese documento bancario en la huida. Khalil iba detrás, caminando tras una compra doméstica, cuando vio que la perdían y se la quedó para usarla: «Estoy en la cárcel por un paquete de tabaco», declaró este 23 de marzo ante el juez instructor. Desde ese día, se encuentra en libertad con cargos y con la obligación de personarse en el juzgado cada quince días y tiene vetado salir de España hasta que su situación se aclara. Ahora, la Policía Nacional busca al verdadero autor de tan execrable delito.La deposición en Plaza de Castilla se producía tras el análisis de los restos biológicos, que descartan al magrebí como el verdadero sospechoso. El violador no utilizó condón y eyaculó en la víctima, pero no fue él. Una vez conocidos los resultados del laboratorio, el juez ordenó su traslado desde la cárcel de Navalcarnero, donde se encontraba recluido desde este 3 de enero y lo interroga de nuevo. Noticia relacionada general No No Madrid El falso acusado de violar a una mujer ante su marido: «El culpable tiene un tatuaje en la espalda» Carlos HidalgoKhalil relata que esa madrugada había salido de su casa, en Lavapiés, para comprar unos pasteles a su pareja, entonces embarazada, «porque tenía un antojo». Acudió al Carrefour de Tirso de Molina y los adquirió. De regreso, vio pasar a los dos sospechosos: «Uno bajito, con el pelo corto y fuertote. Al otro no le pude ver la cara porque se la tapaba con una camiseta blanca». Es al que se le cayó la tarjeta bancaria, recién robada a la mujer. Dice que, al ir con la espalda desnuda, se fijó en que llevaba un tatuaje con un ojo metido en un triángulo (una de las expresiones gráficas de Dios) en la mitad. Añadió que quizá se tratase de dos hombres jóvenes, de unos 25 años y de origen hispanoamericano.«Como andaba mal de dinero, usé la tarjeta para comprar un paquete de tabaco y una Coca Cola en el comercio del bengalí. Ese fue el error que cometí», añadió ante el juez. Ese momento está grabado por las cámaras de la tienda, como pudo comprobar la Policía Nacional. En cambio, en otras imágenes de un cajero del banco se ve a dos varones extrayendo dinero de la cuenta la víctima, pero no era Khalil, según su defensa, el letrado Alfredo Arrién, de Paredes y Asociados. El marroquí niega en todo momento haberse acercado esa noche a ningún cajero automático y sostiene que, después de comprar los cigarrillos, se deshizo de la tarjeta tirándola en la calle.Tras poner la denuncia por el violento asalto a su piso el matrimonio afectado, la Policía inició una investigación que concluyó que era Khalil el autor más probable de los hechos, al vérsele minutos después comprando con la tarjeta del banco. Tanto la mujer como el hombre (sobre todo, él) no lo reconocieron claramente como el autor de la salvaje agresión. El magrebí marchó poco después a visitar a familiares en Bélgica, Francia y Alemania, por espacio de cuatro meses. Al regresar a España, fue encarcelado. RSS de noticias de espana
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