El primer debate televisivo de la historia tuvo lugar hace 66 años en Estados Unidos y los protagonistas fueron John F. Kennedy y Richard Nixon. Cuentan que quien siguió el duelo por la tele dio como ganador al demócrata mientras que los que lo oyeron por la radio pensaron que había vencido el republicano.Salvando las distancias y los años que han pasado entre aquel encuentro y el de este lunes en RTVE todos saben que debatir sigue siendo importante. Sobre todo para la imagen. Hasta los presentadores, Xabier Fortes y Laura Clavero, eran conscientes. Él ya es todo un veterano. «Creo que llevo cinco debates en los últimos meses», admitía. Ella debutaba: «Estoy nerviosa es mi primer debate», decía. En la dirección de la RTVE también admitían la trascendencia del programa. Lo mismo que decían algunos de los asesores que había en los pasillos de la RTVE. «Es importante para retratar a los candidatos; es un debate de impresiones», decían. Los cinco candidatos, que llegaron a la sede en orden a sus resultados electorales (de menor a mayor), son conscientes de lo que se juegan. Aparecieron nerviosos en el inicio. Sólo Moreno, que se presenta por tercera vez, y Maíllo (que lo hizo hace años) eran veteranos. El resto debutaba. Seguramente por eso esa tensión se notó en la intervención inicial en la que sólo Moreno y Montero sonrieron, aunque esta última miró varias veces los papeles. Se mostraron al principio encorsetados. Luego la tensión fue in crescendo y hubo momentos de ‘jaula de grillos’. Seguramente por eso la organización les preparó distintas salas para que permanecieran cada uno con su equipo hasta el inicio del encuentro. Todos llegaron algo tensos. Luego a la salida hablaron todos. Menos Juanma Moreno que delegó en Antonio Repullo.El verde de Andalucía fue el color de las corbatas de Juanma Moreno y Gavira. Montero se puso el mismo traje (también verde) del cartel electoralTodos sacaron papeles para rebatir los datos del contrario . Los llevaban y los tenían en la mesa pero también en la repisa que cada uno tenía preparado en su atril. Pese a los encontronazos habituales, Montero estuvo contenida en su discurso. No sacó el tono de los mítines del PSOE ni gesticuló en exceso como hace otras veces. El verde de Andalucía fue el color más común en las indumentarias. El color de las corbatas del presidente Juanma Moreno y del candidato de Vox, Manuel Gavira, los únicos de traje. Y también el tono elegido por la socialista María Jesús Montero, con el mismo traje del carte l electoral, combinado con camiseta blanca y zapatos fucsia. Las izquierdas no se pusieron corbata. Ni Antonio Maíllo, de chaqueta y pantalón azul y camisa blanca, ni José Ignacio García, que sacó una de sus ‘camisetas pancarta’. En este caso, con la bandera de Andalucía y los nombres de las mujeres afectadas por el fallo del cribado del cáncer.Todos estuvieron acompañados de su equipo más estrecho. En el estudio sólo podían estar cuatro asesores pero fuera había algunos más. Juanma Moreno, por ejemplo, se lo preparó en un hotel cercano mientras que Montero lo había hecho en la sede. «Hemos estado con ella pero la mayor parte la prepara sola», decían desde el PSOE. Una cita con más de treinta periodistas de quince medios acreditados que siguieron un debate sin intermedios que se hizo demasiado largo y que retrató a los políticos. Soltando el discurso que ya se conoce y sin salirse del guión. Cada uno a su rollo. En la sala de prensa, muchos estuvieron más pendientes del fútbol. El primer debate televisivo de la historia tuvo lugar hace 66 años en Estados Unidos y los protagonistas fueron John F. Kennedy y Richard Nixon. Cuentan que quien siguió el duelo por la tele dio como ganador al demócrata mientras que los que lo oyeron por la radio pensaron que había vencido el republicano.Salvando las distancias y los años que han pasado entre aquel encuentro y el de este lunes en RTVE todos saben que debatir sigue siendo importante. Sobre todo para la imagen. Hasta los presentadores, Xabier Fortes y Laura Clavero, eran conscientes. Él ya es todo un veterano. «Creo que llevo cinco debates en los últimos meses», admitía. Ella debutaba: «Estoy nerviosa es mi primer debate», decía. En la dirección de la RTVE también admitían la trascendencia del programa. Lo mismo que decían algunos de los asesores que había en los pasillos de la RTVE. «Es importante para retratar a los candidatos; es un debate de impresiones», decían. Los cinco candidatos, que llegaron a la sede en orden a sus resultados electorales (de menor a mayor), son conscientes de lo que se juegan. Aparecieron nerviosos en el inicio. Sólo Moreno, que se presenta por tercera vez, y Maíllo (que lo hizo hace años) eran veteranos. El resto debutaba. Seguramente por eso esa tensión se notó en la intervención inicial en la que sólo Moreno y Montero sonrieron, aunque esta última miró varias veces los papeles. Se mostraron al principio encorsetados. Luego la tensión fue in crescendo y hubo momentos de ‘jaula de grillos’. Seguramente por eso la organización les preparó distintas salas para que permanecieran cada uno con su equipo hasta el inicio del encuentro. Todos llegaron algo tensos. Luego a la salida hablaron todos. Menos Juanma Moreno que delegó en Antonio Repullo.El verde de Andalucía fue el color de las corbatas de Juanma Moreno y Gavira. Montero se puso el mismo traje (también verde) del cartel electoralTodos sacaron papeles para rebatir los datos del contrario . Los llevaban y los tenían en la mesa pero también en la repisa que cada uno tenía preparado en su atril. Pese a los encontronazos habituales, Montero estuvo contenida en su discurso. No sacó el tono de los mítines del PSOE ni gesticuló en exceso como hace otras veces. El verde de Andalucía fue el color más común en las indumentarias. El color de las corbatas del presidente Juanma Moreno y del candidato de Vox, Manuel Gavira, los únicos de traje. Y también el tono elegido por la socialista María Jesús Montero, con el mismo traje del carte l electoral, combinado con camiseta blanca y zapatos fucsia. Las izquierdas no se pusieron corbata. Ni Antonio Maíllo, de chaqueta y pantalón azul y camisa blanca, ni José Ignacio García, que sacó una de sus ‘camisetas pancarta’. En este caso, con la bandera de Andalucía y los nombres de las mujeres afectadas por el fallo del cribado del cáncer.Todos estuvieron acompañados de su equipo más estrecho. En el estudio sólo podían estar cuatro asesores pero fuera había algunos más. Juanma Moreno, por ejemplo, se lo preparó en un hotel cercano mientras que Montero lo había hecho en la sede. «Hemos estado con ella pero la mayor parte la prepara sola», decían desde el PSOE. Una cita con más de treinta periodistas de quince medios acreditados que siguieron un debate sin intermedios que se hizo demasiado largo y que retrató a los políticos. Soltando el discurso que ya se conoce y sin salirse del guión. Cada uno a su rollo. En la sala de prensa, muchos estuvieron más pendientes del fútbol. El primer debate televisivo de la historia tuvo lugar hace 66 años en Estados Unidos y los protagonistas fueron John F. Kennedy y Richard Nixon. Cuentan que quien siguió el duelo por la tele dio como ganador al demócrata mientras que los que lo oyeron por la radio pensaron que había vencido el republicano.Salvando las distancias y los años que han pasado entre aquel encuentro y el de este lunes en RTVE todos saben que debatir sigue siendo importante. Sobre todo para la imagen. Hasta los presentadores, Xabier Fortes y Laura Clavero, eran conscientes. Él ya es todo un veterano. «Creo que llevo cinco debates en los últimos meses», admitía. Ella debutaba: «Estoy nerviosa es mi primer debate», decía. En la dirección de la RTVE también admitían la trascendencia del programa. Lo mismo que decían algunos de los asesores que había en los pasillos de la RTVE. «Es importante para retratar a los candidatos; es un debate de impresiones», decían. Los cinco candidatos, que llegaron a la sede en orden a sus resultados electorales (de menor a mayor), son conscientes de lo que se juegan. Aparecieron nerviosos en el inicio. Sólo Moreno, que se presenta por tercera vez, y Maíllo (que lo hizo hace años) eran veteranos. El resto debutaba. Seguramente por eso esa tensión se notó en la intervención inicial en la que sólo Moreno y Montero sonrieron, aunque esta última miró varias veces los papeles. Se mostraron al principio encorsetados. Luego la tensión fue in crescendo y hubo momentos de ‘jaula de grillos’. Seguramente por eso la organización les preparó distintas salas para que permanecieran cada uno con su equipo hasta el inicio del encuentro. Todos llegaron algo tensos. Luego a la salida hablaron todos. Menos Juanma Moreno que delegó en Antonio Repullo.El verde de Andalucía fue el color de las corbatas de Juanma Moreno y Gavira. Montero se puso el mismo traje (también verde) del cartel electoralTodos sacaron papeles para rebatir los datos del contrario . Los llevaban y los tenían en la mesa pero también en la repisa que cada uno tenía preparado en su atril. Pese a los encontronazos habituales, Montero estuvo contenida en su discurso. No sacó el tono de los mítines del PSOE ni gesticuló en exceso como hace otras veces. El verde de Andalucía fue el color más común en las indumentarias. El color de las corbatas del presidente Juanma Moreno y del candidato de Vox, Manuel Gavira, los únicos de traje. Y también el tono elegido por la socialista María Jesús Montero, con el mismo traje del carte l electoral, combinado con camiseta blanca y zapatos fucsia. Las izquierdas no se pusieron corbata. Ni Antonio Maíllo, de chaqueta y pantalón azul y camisa blanca, ni José Ignacio García, que sacó una de sus ‘camisetas pancarta’. En este caso, con la bandera de Andalucía y los nombres de las mujeres afectadas por el fallo del cribado del cáncer.Todos estuvieron acompañados de su equipo más estrecho. En el estudio sólo podían estar cuatro asesores pero fuera había algunos más. Juanma Moreno, por ejemplo, se lo preparó en un hotel cercano mientras que Montero lo había hecho en la sede. «Hemos estado con ella pero la mayor parte la prepara sola», decían desde el PSOE. Una cita con más de treinta periodistas de quince medios acreditados que siguieron un debate sin intermedios que se hizo demasiado largo y que retrató a los políticos. Soltando el discurso que ya se conoce y sin salirse del guión. Cada uno a su rollo. En la sala de prensa, muchos estuvieron más pendientes del fútbol. RSS de noticias de espana/andalucia
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