Chiva (Valencia), el kilómetro cero de la dana del 29 de octubre donde se encuentra la cabecera del barranco del Poyo, encara la próxima temporada de lluvias con una parte sustancial de las obras destinadas a reforzar la seguridad frente a futuras avenidas todavía pendiente de ejecutar. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) culminó en junio la primera fase de las actuaciones de emergencia, que ha supuesto, a su juicio, una «mejora importante» de las condiciones hidráulicas. No obstante, el punto que el propio organismo de cuenca identifica como uno de los más delicados —el entorno del Puente Viejo, en el tramo urbano— continúa a la espera de estudios técnicos, proyecto y licitación para que pueda acometerse la adecuación final.Aquella fatídica jornada, la localidad valenciana sufrió una de las embestidas más violentas de la riada que provocó la muerte de 231 personas y la devastación de toda una provincia. Las lluvias torrenciales desbordaron el barranco desde su cabecera arrasando calles, viviendas, vehículos e infraestructuras. El municipio, que visitaron los Reyes Felipe VI y Letizia tres semanas después de la tragedia, registró casi 500 litros por metro cuadrado y ocho vecinos fallecieron. Casi dos años después, el temor al mirar el cielo en otoño tras un caluroso verano se repite, aunque el Gobierno defiende que la población se encuentra más protegida después de las primeras obras.La CHJ, dependiente del ministerio que dirige la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, sostiene que Chiva afronta la temporada de lluvias en mejores condiciones que en la dana del 2024 después de haber llevado a cabo una actuación integral de «gran envergadura» que ha permitido optimizar el flujo de los caudales. En algunos puntos, se ha optado por triplicar la capacidad de desagüe desde los 150-200 metros cúbicos por segundo hasta los 600. En otros, se han demolido salientes rocosos que dificultaban el descenso del agua y se han levantado muros de escollera para reforzar el cauce. La mejora, sin embargo, no equivale a una obra terminada. La segunda fase permanece pendiente y el Ejecutivo ha optado por no tramitarla mediante el procedimiento de emergencia utilizado para la primera. El argumento oficial es técnico: allí donde el barranco se estrecha, cualquier intervención exige estudios previos y una solución constructiva precisa. La consecuencia es que, cuando regresen las lluvias intensas, seguirá existiendo un tramo del cauce cuya capacidad hidráulica todavía debe ser reforzada.Esta segunda fase afecta especialmente al tramo habitado y contempla dos grandes líneas de actuación. La principal se concentra en el entorno del Puente Viejo, una infraestructura de más de un siglo, donde será necesario intervenir en la cimentación y en el propio cauce para aumentar la capacidad de desagüe a la salida del municipio. Fuentes de la CHJ explican a ABC que es una actuación «especialmente compleja» por desarrollarse en pleno casco urbano y junto a numerosas edificaciones. En algunas zonas, la excavación del lecho podría superar los tres metros.Los técnicos responsables realizarán en septiembre una campaña de estudios geotécnicos para conocer las características del terreno, determinar la inclinación de los taludes y establecer las condiciones de excavación. Con los resultados se redactará el anteproyecto que fijará la solución definitiva, cuya inversión estimada asciende a cinco millones de euros. El Gobierno prevé tenerlo listo antes del invierno para licitar conjuntamente proyecto y obra, con lo que el resultado final de la infraestructura llegaría a lo largo del próximo año. «Es uno de los puntos más importantes, pero también uno de los lugares más delicados», explicó en febrero Vicente Botella, director de la obra de emergencia. El responsable incidió en que el barranco está «muy constreñido» y que la excavación debe diseñarse con precisión para no comprometer los cimientos de los edificios colindantes. Es una cautela razonable en términos técnicos, pero también evidencia una paradoja difícil de obviar: casi dos años después de la dana, uno de los puntos considerados estratégicos para la seguridad de Chiva continúa en la fase previa a la obra.Dos años después de la dana, uno de los puntos considerados estratégicos para la seguridad de Chiva continúa en la fase previa a la obraEl organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica rechaza que exista un problema de financiación y asignación presupuestaria que haya frenado las obras antirriadas en Chiva y sostiene que la razón para no pulsar la vía de emergencia es puramente técnica y de seguridad. Sin embargo, en el municipio hay quien piensa que dejar una actuación fundamental a medias, con un tramo mejorado donde cabe más agua y baja más rápido y otro que permanece sin acondicionar, puede suponer una suerte de «trampa» si se produjeran fuertes avenidas en los próximos meses. El PP lamenta que el municipio continúe «sin una reconstrucción completa ni un proyecto serio que garantice la seguridad de los vecinos». «Ahora llegan tarde», sostienen los populares. Fuentes de la CHJ consultadas por este periódico aseguran que los trabajos realizados no hacen que el caudal circule con más velocidad sino que «mejoran la capacidad de transporte y lo vehiculizan de manera más ordenada, reduciendo afecciones cuando existen estrechamientos, obstáculos o secciones insuficientes». «Evidentemente la obra no está completada en todo el tramo, quedan algunos puntos especialmente complejos y existe margen de mejora, pero la situación actual no es peor que la anterior a las obras», subrayan desde el organismo de cuenca.El ayuntamiento pide acelerar las obrasEl ayuntamiento, que gobierna el PSOE en coalición con Compromís y otras dos formaciones locales que arrebataron la alcaldía al PP dos meses después de la dana, opta por una posición más prudente. Estima que las obras en el barranco han mejorado la resistencia del municipio, pero se muestra consciente de que «el riesgo nunca es cero» cuando confluyen las lluvias torrenciales del otoño y el embudo natural que crea la particular orografía valenciana. «Confiamos en el criterio de los expertos de la CHJ, saben más que nosotros y asumen una gran responsabilidad con sus decisiones», argumenta el concejal de Hacienda de Chiva, Enric Roig, quien atribuye el retraso de las diferentes administraciones en algunas obras a los estudios técnicos y a la burocracia. «A todos nos gustaría que fueran más rápido», asevera. Por su parte, la Generalitat Valenciana anunció esta semana que eliminará la caña invasora en 400 hectáreas de cuencas de los barrancos del Poyo, Turia, Magro y Picassent, el equivalente a unos 570 campos de fútbol, y plantará unos 400.000 árboles y plantas con el objetivo de renaturalizar el entorno y aumentar la resiliencia de estas cuencas frente a incendios y riadas. Chiva (Valencia), el kilómetro cero de la dana del 29 de octubre donde se encuentra la cabecera del barranco del Poyo, encara la próxima temporada de lluvias con una parte sustancial de las obras destinadas a reforzar la seguridad frente a futuras avenidas todavía pendiente de ejecutar. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) culminó en junio la primera fase de las actuaciones de emergencia, que ha supuesto, a su juicio, una «mejora importante» de las condiciones hidráulicas. No obstante, el punto que el propio organismo de cuenca identifica como uno de los más delicados —el entorno del Puente Viejo, en el tramo urbano— continúa a la espera de estudios técnicos, proyecto y licitación para que pueda acometerse la adecuación final.Aquella fatídica jornada, la localidad valenciana sufrió una de las embestidas más violentas de la riada que provocó la muerte de 231 personas y la devastación de toda una provincia. Las lluvias torrenciales desbordaron el barranco desde su cabecera arrasando calles, viviendas, vehículos e infraestructuras. El municipio, que visitaron los Reyes Felipe VI y Letizia tres semanas después de la tragedia, registró casi 500 litros por metro cuadrado y ocho vecinos fallecieron. Casi dos años después, el temor al mirar el cielo en otoño tras un caluroso verano se repite, aunque el Gobierno defiende que la población se encuentra más protegida después de las primeras obras.La CHJ, dependiente del ministerio que dirige la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, sostiene que Chiva afronta la temporada de lluvias en mejores condiciones que en la dana del 2024 después de haber llevado a cabo una actuación integral de «gran envergadura» que ha permitido optimizar el flujo de los caudales. En algunos puntos, se ha optado por triplicar la capacidad de desagüe desde los 150-200 metros cúbicos por segundo hasta los 600. En otros, se han demolido salientes rocosos que dificultaban el descenso del agua y se han levantado muros de escollera para reforzar el cauce. La mejora, sin embargo, no equivale a una obra terminada. La segunda fase permanece pendiente y el Ejecutivo ha optado por no tramitarla mediante el procedimiento de emergencia utilizado para la primera. El argumento oficial es técnico: allí donde el barranco se estrecha, cualquier intervención exige estudios previos y una solución constructiva precisa. La consecuencia es que, cuando regresen las lluvias intensas, seguirá existiendo un tramo del cauce cuya capacidad hidráulica todavía debe ser reforzada.Esta segunda fase afecta especialmente al tramo habitado y contempla dos grandes líneas de actuación. La principal se concentra en el entorno del Puente Viejo, una infraestructura de más de un siglo, donde será necesario intervenir en la cimentación y en el propio cauce para aumentar la capacidad de desagüe a la salida del municipio. Fuentes de la CHJ explican a ABC que es una actuación «especialmente compleja» por desarrollarse en pleno casco urbano y junto a numerosas edificaciones. En algunas zonas, la excavación del lecho podría superar los tres metros.Los técnicos responsables realizarán en septiembre una campaña de estudios geotécnicos para conocer las características del terreno, determinar la inclinación de los taludes y establecer las condiciones de excavación. Con los resultados se redactará el anteproyecto que fijará la solución definitiva, cuya inversión estimada asciende a cinco millones de euros. El Gobierno prevé tenerlo listo antes del invierno para licitar conjuntamente proyecto y obra, con lo que el resultado final de la infraestructura llegaría a lo largo del próximo año. «Es uno de los puntos más importantes, pero también uno de los lugares más delicados», explicó en febrero Vicente Botella, director de la obra de emergencia. El responsable incidió en que el barranco está «muy constreñido» y que la excavación debe diseñarse con precisión para no comprometer los cimientos de los edificios colindantes. Es una cautela razonable en términos técnicos, pero también evidencia una paradoja difícil de obviar: casi dos años después de la dana, uno de los puntos considerados estratégicos para la seguridad de Chiva continúa en la fase previa a la obra.Dos años después de la dana, uno de los puntos considerados estratégicos para la seguridad de Chiva continúa en la fase previa a la obraEl organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica rechaza que exista un problema de financiación y asignación presupuestaria que haya frenado las obras antirriadas en Chiva y sostiene que la razón para no pulsar la vía de emergencia es puramente técnica y de seguridad. Sin embargo, en el municipio hay quien piensa que dejar una actuación fundamental a medias, con un tramo mejorado donde cabe más agua y baja más rápido y otro que permanece sin acondicionar, puede suponer una suerte de «trampa» si se produjeran fuertes avenidas en los próximos meses. El PP lamenta que el municipio continúe «sin una reconstrucción completa ni un proyecto serio que garantice la seguridad de los vecinos». «Ahora llegan tarde», sostienen los populares. Fuentes de la CHJ consultadas por este periódico aseguran que los trabajos realizados no hacen que el caudal circule con más velocidad sino que «mejoran la capacidad de transporte y lo vehiculizan de manera más ordenada, reduciendo afecciones cuando existen estrechamientos, obstáculos o secciones insuficientes». «Evidentemente la obra no está completada en todo el tramo, quedan algunos puntos especialmente complejos y existe margen de mejora, pero la situación actual no es peor que la anterior a las obras», subrayan desde el organismo de cuenca.El ayuntamiento pide acelerar las obrasEl ayuntamiento, que gobierna el PSOE en coalición con Compromís y otras dos formaciones locales que arrebataron la alcaldía al PP dos meses después de la dana, opta por una posición más prudente. Estima que las obras en el barranco han mejorado la resistencia del municipio, pero se muestra consciente de que «el riesgo nunca es cero» cuando confluyen las lluvias torrenciales del otoño y el embudo natural que crea la particular orografía valenciana. «Confiamos en el criterio de los expertos de la CHJ, saben más que nosotros y asumen una gran responsabilidad con sus decisiones», argumenta el concejal de Hacienda de Chiva, Enric Roig, quien atribuye el retraso de las diferentes administraciones en algunas obras a los estudios técnicos y a la burocracia. «A todos nos gustaría que fueran más rápido», asevera. Por su parte, la Generalitat Valenciana anunció esta semana que eliminará la caña invasora en 400 hectáreas de cuencas de los barrancos del Poyo, Turia, Magro y Picassent, el equivalente a unos 570 campos de fútbol, y plantará unos 400.000 árboles y plantas con el objetivo de renaturalizar el entorno y aumentar la resiliencia de estas cuencas frente a incendios y riadas. Chiva (Valencia), el kilómetro cero de la dana del 29 de octubre donde se encuentra la cabecera del barranco del Poyo, encara la próxima temporada de lluvias con una parte sustancial de las obras destinadas a reforzar la seguridad frente a futuras avenidas todavía pendiente de ejecutar. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) culminó en junio la primera fase de las actuaciones de emergencia, que ha supuesto, a su juicio, una «mejora importante» de las condiciones hidráulicas. No obstante, el punto que el propio organismo de cuenca identifica como uno de los más delicados —el entorno del Puente Viejo, en el tramo urbano— continúa a la espera de estudios técnicos, proyecto y licitación para que pueda acometerse la adecuación final.Aquella fatídica jornada, la localidad valenciana sufrió una de las embestidas más violentas de la riada que provocó la muerte de 231 personas y la devastación de toda una provincia. Las lluvias torrenciales desbordaron el barranco desde su cabecera arrasando calles, viviendas, vehículos e infraestructuras. El municipio, que visitaron los Reyes Felipe VI y Letizia tres semanas después de la tragedia, registró casi 500 litros por metro cuadrado y ocho vecinos fallecieron. Casi dos años después, el temor al mirar el cielo en otoño tras un caluroso verano se repite, aunque el Gobierno defiende que la población se encuentra más protegida después de las primeras obras.La CHJ, dependiente del ministerio que dirige la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, sostiene que Chiva afronta la temporada de lluvias en mejores condiciones que en la dana del 2024 después de haber llevado a cabo una actuación integral de «gran envergadura» que ha permitido optimizar el flujo de los caudales. En algunos puntos, se ha optado por triplicar la capacidad de desagüe desde los 150-200 metros cúbicos por segundo hasta los 600. En otros, se han demolido salientes rocosos que dificultaban el descenso del agua y se han levantado muros de escollera para reforzar el cauce. La mejora, sin embargo, no equivale a una obra terminada. La segunda fase permanece pendiente y el Ejecutivo ha optado por no tramitarla mediante el procedimiento de emergencia utilizado para la primera. El argumento oficial es técnico: allí donde el barranco se estrecha, cualquier intervención exige estudios previos y una solución constructiva precisa. La consecuencia es que, cuando regresen las lluvias intensas, seguirá existiendo un tramo del cauce cuya capacidad hidráulica todavía debe ser reforzada.Esta segunda fase afecta especialmente al tramo habitado y contempla dos grandes líneas de actuación. La principal se concentra en el entorno del Puente Viejo, una infraestructura de más de un siglo, donde será necesario intervenir en la cimentación y en el propio cauce para aumentar la capacidad de desagüe a la salida del municipio. Fuentes de la CHJ explican a ABC que es una actuación «especialmente compleja» por desarrollarse en pleno casco urbano y junto a numerosas edificaciones. En algunas zonas, la excavación del lecho podría superar los tres metros.Los técnicos responsables realizarán en septiembre una campaña de estudios geotécnicos para conocer las características del terreno, determinar la inclinación de los taludes y establecer las condiciones de excavación. Con los resultados se redactará el anteproyecto que fijará la solución definitiva, cuya inversión estimada asciende a cinco millones de euros. El Gobierno prevé tenerlo listo antes del invierno para licitar conjuntamente proyecto y obra, con lo que el resultado final de la infraestructura llegaría a lo largo del próximo año. «Es uno de los puntos más importantes, pero también uno de los lugares más delicados», explicó en febrero Vicente Botella, director de la obra de emergencia. El responsable incidió en que el barranco está «muy constreñido» y que la excavación debe diseñarse con precisión para no comprometer los cimientos de los edificios colindantes. Es una cautela razonable en términos técnicos, pero también evidencia una paradoja difícil de obviar: casi dos años después de la dana, uno de los puntos considerados estratégicos para la seguridad de Chiva continúa en la fase previa a la obra.Dos años después de la dana, uno de los puntos considerados estratégicos para la seguridad de Chiva continúa en la fase previa a la obraEl organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica rechaza que exista un problema de financiación y asignación presupuestaria que haya frenado las obras antirriadas en Chiva y sostiene que la razón para no pulsar la vía de emergencia es puramente técnica y de seguridad. Sin embargo, en el municipio hay quien piensa que dejar una actuación fundamental a medias, con un tramo mejorado donde cabe más agua y baja más rápido y otro que permanece sin acondicionar, puede suponer una suerte de «trampa» si se produjeran fuertes avenidas en los próximos meses. El PP lamenta que el municipio continúe «sin una reconstrucción completa ni un proyecto serio que garantice la seguridad de los vecinos». «Ahora llegan tarde», sostienen los populares. Fuentes de la CHJ consultadas por este periódico aseguran que los trabajos realizados no hacen que el caudal circule con más velocidad sino que «mejoran la capacidad de transporte y lo vehiculizan de manera más ordenada, reduciendo afecciones cuando existen estrechamientos, obstáculos o secciones insuficientes». «Evidentemente la obra no está completada en todo el tramo, quedan algunos puntos especialmente complejos y existe margen de mejora, pero la situación actual no es peor que la anterior a las obras», subrayan desde el organismo de cuenca.El ayuntamiento pide acelerar las obrasEl ayuntamiento, que gobierna el PSOE en coalición con Compromís y otras dos formaciones locales que arrebataron la alcaldía al PP dos meses después de la dana, opta por una posición más prudente. Estima que las obras en el barranco han mejorado la resistencia del municipio, pero se muestra consciente de que «el riesgo nunca es cero» cuando confluyen las lluvias torrenciales del otoño y el embudo natural que crea la particular orografía valenciana. «Confiamos en el criterio de los expertos de la CHJ, saben más que nosotros y asumen una gran responsabilidad con sus decisiones», argumenta el concejal de Hacienda de Chiva, Enric Roig, quien atribuye el retraso de las diferentes administraciones en algunas obras a los estudios técnicos y a la burocracia. «A todos nos gustaría que fueran más rápido», asevera. Por su parte, la Generalitat Valenciana anunció esta semana que eliminará la caña invasora en 400 hectáreas de cuencas de los barrancos del Poyo, Turia, Magro y Picassent, el equivalente a unos 570 campos de fútbol, y plantará unos 400.000 árboles y plantas con el objetivo de renaturalizar el entorno y aumentar la resiliencia de estas cuencas frente a incendios y riadas. 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