Hay dos fotografías que resumen sesenta años de historia de Inglaterra. En una aparece Bobby Moore levantando la Copa del Mundo en Wembley, en 1966, rodeado de 21 compañeros blancos nacidos en el país. En la otra, Harry Kane y Jude Bellingham, ambos en primer plano, cantando el Wonderwall de Oasis, convertido ya en himno de la selección, rodeados de jugadores con raíces familiares en ciudades británicas pero también en Nigeria, Ghana, Jamaica, Costa de Marfil o Portugal. Juntos después de conseguir el pase a unas semifinales que hoy les miden contra Argentina, rival histórico, en Atlanta.
De la selección completamente blanca que ganó el Mundial de 1966 al equipo multicultural de ahora, refleja la transformación del país y el debate político.
Hay dos fotografías que resumen sesenta años de historia de Inglaterra. En una aparece Bobby Moore levantando la Copa del Mundo en Wembley, en 1966, rodeado de 21 compañeros blancos nacidos en el país. En la otra, Harry Kane y Jude Bellingham, ambos en primer plano, cantando el Wonderwall de Oasis, convertido ya en himno de la selección, rodeados de jugadores con raíces familiares en ciudades británicas pero también en Nigeria, Ghana, Jamaica, Costa de Marfil o Portugal. Juntos después de conseguir el pase a unas semifinales que hoy les miden contra Argentina, rival histórico, en Atlanta.
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