Están a pie de calle cada día durante todo el año, sin que importe la estación o si es alta o baja la temperatura. Da igual que llueva o sople viento. La limpieza de las ciudades, por ejemplo, no cesa nunca. Surge un problema en verano y se llama calor. La situación es más difícil en lugares como Córdoba, donde el termómetro ofrece poca tregua desde finales de mayo. Por ello, tanto Sadeco como sus empleados toman medida.Manuel es trabajador de la Empresa Municipal de Saneamiento de Córdoba. De hecho, es un veterano, pues acumula más de tres décadas. En una pausa dentro de una de sus jornadas, junto al Templo Romano, atendió a ABC para afirmar que «el calor hay que llevarlo como hay que llevarlo, porque te pagan para eso». En sus palabras está el estoicismo de quien acostumbra a trabajar en la calle.Para Manuel no cabe duda de que lo mejor ante las altas temperaturas es «beber agua fresquita y remojarte la cabeza» . Y añadió, con sentido del humor, que también toca «buscarte la sombra, como los palomos». «A mí me gustaría estar en una oficina fresquito, pero si no he estudiado para eso, esto es lo que hay», concluyó. El caso es que en verano los empleados de Sadeco tienen su horario entre las 6:30 y las 13:00.Se trata de unas decisiones que adopta la empresa pública, que no es la única. Rafael , compañero de Manuel, sentenció que «el trabajo en la calle es duro» . «Se sobrelleva, porque estamos criados en un sitio en el que desde chicos sabemos las temperaturas que tenemos», prosiguió para restar importancia. Como su binomio, incidió en que no hay nada para enfrentarse al calor como el «el agua fresca, sobre todo, mucha agua».Rafael remarcó las medidas de Sadeco para con sus trabajadores. «La empresa tiene un plan que entremos antes y salgamos antes también», indicó sobre el régimen horario ya mencionado. Luego, está el truco. «A primera hora hacemos las partes de sol y más tarde las partes de sombra », comentó. En este sentido, realizó una precisión: «Dicho también por la empresa, que nos indica».Como ellos, también estaba en el entorno de Capitulares otro Rafael. Él es repartidor y tiene algo más de suerte. «Con todo el calor que hace, soy un afortunado, porque el camión es frigorífico y cada vez que abro la puerta me da el fresquito», aseguró. Aun así, no olvida determinados elementos esenciales en su día a día. «Llevo siempre un brik de gazpacho y mi botella de agua», expuso.De esta forma, tiene varias vías de escape. «De vez en cuando bebo gazpacho o agua, y si me veo un poco agobiado, abro un poco el camión, que es frigorífico, y me meto dentro», explicó. Rafael reparte habitualmente entre las 5:00 y las 13:00, lo que no es óbice para que no padezca el estío de Córdoba. No en vano, «aquí a partir de las diez y media no hay quien pare». Están a pie de calle cada día durante todo el año, sin que importe la estación o si es alta o baja la temperatura. Da igual que llueva o sople viento. La limpieza de las ciudades, por ejemplo, no cesa nunca. Surge un problema en verano y se llama calor. La situación es más difícil en lugares como Córdoba, donde el termómetro ofrece poca tregua desde finales de mayo. Por ello, tanto Sadeco como sus empleados toman medida.Manuel es trabajador de la Empresa Municipal de Saneamiento de Córdoba. De hecho, es un veterano, pues acumula más de tres décadas. En una pausa dentro de una de sus jornadas, junto al Templo Romano, atendió a ABC para afirmar que «el calor hay que llevarlo como hay que llevarlo, porque te pagan para eso». En sus palabras está el estoicismo de quien acostumbra a trabajar en la calle.Para Manuel no cabe duda de que lo mejor ante las altas temperaturas es «beber agua fresquita y remojarte la cabeza» . Y añadió, con sentido del humor, que también toca «buscarte la sombra, como los palomos». «A mí me gustaría estar en una oficina fresquito, pero si no he estudiado para eso, esto es lo que hay», concluyó. El caso es que en verano los empleados de Sadeco tienen su horario entre las 6:30 y las 13:00.Se trata de unas decisiones que adopta la empresa pública, que no es la única. Rafael , compañero de Manuel, sentenció que «el trabajo en la calle es duro» . «Se sobrelleva, porque estamos criados en un sitio en el que desde chicos sabemos las temperaturas que tenemos», prosiguió para restar importancia. Como su binomio, incidió en que no hay nada para enfrentarse al calor como el «el agua fresca, sobre todo, mucha agua».Rafael remarcó las medidas de Sadeco para con sus trabajadores. «La empresa tiene un plan que entremos antes y salgamos antes también», indicó sobre el régimen horario ya mencionado. Luego, está el truco. «A primera hora hacemos las partes de sol y más tarde las partes de sombra », comentó. En este sentido, realizó una precisión: «Dicho también por la empresa, que nos indica».Como ellos, también estaba en el entorno de Capitulares otro Rafael. Él es repartidor y tiene algo más de suerte. «Con todo el calor que hace, soy un afortunado, porque el camión es frigorífico y cada vez que abro la puerta me da el fresquito», aseguró. Aun así, no olvida determinados elementos esenciales en su día a día. «Llevo siempre un brik de gazpacho y mi botella de agua», expuso.De esta forma, tiene varias vías de escape. «De vez en cuando bebo gazpacho o agua, y si me veo un poco agobiado, abro un poco el camión, que es frigorífico, y me meto dentro», explicó. Rafael reparte habitualmente entre las 5:00 y las 13:00, lo que no es óbice para que no padezca el estío de Córdoba. No en vano, «aquí a partir de las diez y media no hay quien pare». Están a pie de calle cada día durante todo el año, sin que importe la estación o si es alta o baja la temperatura. Da igual que llueva o sople viento. La limpieza de las ciudades, por ejemplo, no cesa nunca. Surge un problema en verano y se llama calor. La situación es más difícil en lugares como Córdoba, donde el termómetro ofrece poca tregua desde finales de mayo. Por ello, tanto Sadeco como sus empleados toman medida.Manuel es trabajador de la Empresa Municipal de Saneamiento de Córdoba. De hecho, es un veterano, pues acumula más de tres décadas. En una pausa dentro de una de sus jornadas, junto al Templo Romano, atendió a ABC para afirmar que «el calor hay que llevarlo como hay que llevarlo, porque te pagan para eso». En sus palabras está el estoicismo de quien acostumbra a trabajar en la calle.Para Manuel no cabe duda de que lo mejor ante las altas temperaturas es «beber agua fresquita y remojarte la cabeza» . Y añadió, con sentido del humor, que también toca «buscarte la sombra, como los palomos». «A mí me gustaría estar en una oficina fresquito, pero si no he estudiado para eso, esto es lo que hay», concluyó. El caso es que en verano los empleados de Sadeco tienen su horario entre las 6:30 y las 13:00.Se trata de unas decisiones que adopta la empresa pública, que no es la única. Rafael , compañero de Manuel, sentenció que «el trabajo en la calle es duro» . «Se sobrelleva, porque estamos criados en un sitio en el que desde chicos sabemos las temperaturas que tenemos», prosiguió para restar importancia. Como su binomio, incidió en que no hay nada para enfrentarse al calor como el «el agua fresca, sobre todo, mucha agua».Rafael remarcó las medidas de Sadeco para con sus trabajadores. «La empresa tiene un plan que entremos antes y salgamos antes también», indicó sobre el régimen horario ya mencionado. Luego, está el truco. «A primera hora hacemos las partes de sol y más tarde las partes de sombra », comentó. En este sentido, realizó una precisión: «Dicho también por la empresa, que nos indica».Como ellos, también estaba en el entorno de Capitulares otro Rafael. Él es repartidor y tiene algo más de suerte. «Con todo el calor que hace, soy un afortunado, porque el camión es frigorífico y cada vez que abro la puerta me da el fresquito», aseguró. Aun así, no olvida determinados elementos esenciales en su día a día. «Llevo siempre un brik de gazpacho y mi botella de agua», expuso.De esta forma, tiene varias vías de escape. «De vez en cuando bebo gazpacho o agua, y si me veo un poco agobiado, abro un poco el camión, que es frigorífico, y me meto dentro», explicó. Rafael reparte habitualmente entre las 5:00 y las 13:00, lo que no es óbice para que no padezca el estío de Córdoba. No en vano, «aquí a partir de las diez y media no hay quien pare». RSS de noticias de espana/andalucia
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