Las togas de oro era un selecto grupo de abogados penalistas de finales del pasado siglo en Barcelona. Su clientela era escogida: banqueros, empresarios y políticos. Contratarlos era un signo de estatus social. Joan Piqué Vidal, fallecido el pasado 7 de octubre a los 93 años, era un sobresaliente miembro de ese exquisito club de letrados, que alcanzó notoriedad con la defensa de Jordi Pujol en el caso Banca Catalana (1984).
Con el fallecimiento de Joan Piqué Vidal desaparece un penalista de referencia entre banqueros y financieros, que blanqueó dinero del tráfico de cocaína y extorsionó a empresarios
Las togas de oro era un selecto grupo de abogados penalistas de finales del pasado siglo en Barcelona. Su clientela era escogida: banqueros, empresarios y políticos. Contratarlos era un signo de estatus social. Joan Piqué Vidal, fallecido el pasado 7 de octubre a los 93 años, era un sobresaliente miembro de ese exquisito club de letrados, que alcanzó notoriedad con la defensa de Jordi Pujol en el caso Banca Catalana (1984).
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