La regularización en masa de inmigrantes puesta en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez ha consolidado a la mano de obra extranjera como principal motor de crecimiento del empleo en España. Hasta el punto de que, gracias al impulso de los trabajadores nacidos en otros países, la relación entre cotizantes y pensionistas -una de las variables observadas para medir la salud del sistema de pensiones- ha escalado hasta niveles máximos de los últimos 15 años. En concreto, hoy hay 2,5 afiliados por cada jubilado, una proporción que no se alcanzaba desde 2011. Una buena noticia que, sin embargo, los expertos consultados por ELMUNDO interpretan con toda la cautela: «Solo es un respiro transitorio para la sostenibilidad», advierten.
La relación entre cotizantes y pensionistas alcanza su nivel máximo desde el año 2011 en pleno proceso de regularización de extranjeros
La regularización en masa de inmigrantes puesta en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez ha consolidado a la mano de obra extranjera como principal motor de crecimiento del empleo en España. Hasta el punto de que, gracias al impulso de los trabajadores nacidos en otros países, la relación entre cotizantes y pensionistas -una de las variables observadas para medir la salud del sistema de pensiones- ha escalado hasta niveles máximos de los últimos 15 años. En concreto, hoy hay 2,5 afiliados por cada jubilado, una proporción que no se alcanzaba desde 2011. Una buena noticia que, sin embargo, los expertos consultados por ELMUNDO interpretan con toda la cautela: «Solo es un respiro transitorio para la sostenibilidad», advierten.
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