En España comemos tarde. Muy tarde. Hasta el punto de que, muchas veces, sentarse a la mesa después de las tres de la tarde se considera algo completamente normal. Pero, ¿hasta qué punto este hábito puede afectar al peso, la digestión o la energía diaria?Sobre este tema ha hablado recientemente Gemma Cortet, experta en medicina energética, en el podcast Lo que no se ve, dirigido por Hugo Ferrando. Durante la conversación, la experta advierte de que comer más tarde de las tres no es un detalle menor y puede influir en la composición corporal.Comer antes de las tresEn un momento de la entrevista, Cortet explica que, si existe la posibilidad de elegir la hora de la comida, conviene adelantarla todo lo posible dentro del horario habitual. «Si me estás escuchando y tienes la opción en el trabajo de comer entre la una y las tres, mejor que comas a la una que a las tres», señala.La experta insiste en que «ese pequeño detalle cambia la composición corporal y la vitalidad». En este sentido, apunta directamente a la costumbre tan arraigada de comer entrada la tarde.Cortet también relaciona esta idea con la cena y con la distribución de las comidas a lo largo del día. Tal y como explica, «nuestro cuerpo está diseñado para poner la mayor parte de la ingesta desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde». A partir de ahí, recomienda que lo que se coma sea «muy poquita cosa» y esté «muy bien cocinado», para que el sistema digestivo tenga que gastar la mínima energía posible. En España comemos tarde. Muy tarde. Hasta el punto de que, muchas veces, sentarse a la mesa después de las tres de la tarde se considera algo completamente normal. Pero, ¿hasta qué punto este hábito puede afectar al peso, la digestión o la energía diaria?Sobre este tema ha hablado recientemente Gemma Cortet, experta en medicina energética, en el podcast Lo que no se ve, dirigido por Hugo Ferrando. Durante la conversación, la experta advierte de que comer más tarde de las tres no es un detalle menor y puede influir en la composición corporal.Comer antes de las tresEn un momento de la entrevista, Cortet explica que, si existe la posibilidad de elegir la hora de la comida, conviene adelantarla todo lo posible dentro del horario habitual. «Si me estás escuchando y tienes la opción en el trabajo de comer entre la una y las tres, mejor que comas a la una que a las tres», señala.La experta insiste en que «ese pequeño detalle cambia la composición corporal y la vitalidad». En este sentido, apunta directamente a la costumbre tan arraigada de comer entrada la tarde.Cortet también relaciona esta idea con la cena y con la distribución de las comidas a lo largo del día. Tal y como explica, «nuestro cuerpo está diseñado para poner la mayor parte de la ingesta desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde». A partir de ahí, recomienda que lo que se coma sea «muy poquita cosa» y esté «muy bien cocinado», para que el sistema digestivo tenga que gastar la mínima energía posible. En España comemos tarde. Muy tarde. Hasta el punto de que, muchas veces, sentarse a la mesa después de las tres de la tarde se considera algo completamente normal. Pero, ¿hasta qué punto este hábito puede afectar al peso, la digestión o la energía diaria?Sobre este tema ha hablado recientemente Gemma Cortet, experta en medicina energética, en el podcast Lo que no se ve, dirigido por Hugo Ferrando. Durante la conversación, la experta advierte de que comer más tarde de las tres no es un detalle menor y puede influir en la composición corporal.Comer antes de las tresEn un momento de la entrevista, Cortet explica que, si existe la posibilidad de elegir la hora de la comida, conviene adelantarla todo lo posible dentro del horario habitual. «Si me estás escuchando y tienes la opción en el trabajo de comer entre la una y las tres, mejor que comas a la una que a las tres», señala.La experta insiste en que «ese pequeño detalle cambia la composición corporal y la vitalidad». En este sentido, apunta directamente a la costumbre tan arraigada de comer entrada la tarde.Cortet también relaciona esta idea con la cena y con la distribución de las comidas a lo largo del día. Tal y como explica, «nuestro cuerpo está diseñado para poner la mayor parte de la ingesta desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde». A partir de ahí, recomienda que lo que se coma sea «muy poquita cosa» y esté «muy bien cocinado», para que el sistema digestivo tenga que gastar la mínima energía posible. RSS de noticias de bienestar
Noticias Similares
