Todos los dardos hacia María Jesús Montero. La dirección nacional del PP dispara hacia la candidata socialista y exvicepresidenta de Pedro Sánchez, María Jesús Montero, sin descanso. En Génova afrontan la campaña andaluza como propia, con contención en los mensajes nacionales y una sensación de que Alberto Núñez Feijóo se examina casi como el candidato. En el partido, igual que ocurrió hace cuatro años, saben perfectamente que la mayoría absoluta de Juanma Moreno depende del electorado socialista. De su capacidad, una vez más, para convencer a una parte de los votantes de que vuelvan a confiar en él. La balanza no la inclinará Vox en ningún caso y el PP está convencido de que necesita el menor protagonismo para Santiago Abascal en la campaña.De ahí la estrategia de la cúpula -distinta a la de las anteriores citas electorales- de evitar al máximo a Vox, no entrar en el cuerpo a cuerpo a pesar de los ataques de su rival por la derecha. «Tenemos que hablar de nuestro libro. Juanma lo hará en Andalucía, y nosotros aquí lo mismo», reconocen fuentes de la dirección. El ejemplo claro se vio este lunes en la rueda de prensa tras el comité de dirección: Elías Bendodo, dirigente andaluz en el equipo de Feijóo y exconsejero de Moreno, no mencionó una sola vez en la rueda de prensa al partido derechista. Tampoco a su líder.Todos sus ataques fueron dirigidos a Montero, «la candidata sanchista» a la que endosó los casos de corrupción que acechan al PSOE y, sobre todo, el que en este momento ya está siendo juzgado en el Tribunal Supremo con José Luis Ábalos declarando. En la misma línea se pronunció el día anterior Feijóo durante su visita a Jerez de la Frontera. La directriz en la cúpula popular es evitar dar alas a cualquier polémica que esté relacionada con Vox y que pueda ahuyentar a electores socialistas, salpicar el perfil de moderación que proyecta Moreno o conceder protagonismo en plena campaña a Abascal.Noticia relacionada general No Si Campaña electoral La ministra de Vivienda hará campaña en Sevilla sin María Jesús Montero Manuel Pérez CortésEl PP sabe que Vox está a la baja. Tras unos meses subido en una ola de fuerza electoral que llegó a encender todas las alarmas -ocurrió en Extremadura y Aragón, rozando el 17% y 18% del voto respectivamente; y en Castilla y León se mantuvo cerca del 19% como en 2022-, las expectativas en Andalucía se han reducido. La dirección nacional de Abascal proyecta ese mensaje, precisamente para evitar un fiasco -si es que se produce- el 17 de mayo. Pero la realidad es que las encuestas proyectan un resultado mucho más discreto para Vox en esta ocasión. En Génova están convencidos de que operan dos elementos: la consolidación de Juanma Moreno y «la factura» que le está pasando el bloqueo de los últimos meses en otras autonomías, y que ha descolocado a muchos votantes en la derecha.Aún así, en el núcleo duro de Feijóo no esconden que evitarán referirse a su rival como sí hicieron en otras campañas como la extremeña -la confrontación llegó al punto álgido- o competir por un mismo espacio -sucedió en Aragón contando incluso con Vito Quiles en el cierre de la campaña-. En Castilla y León el líder del PP hizo un alegato durísimo en el viernes previo a la votación: «El que se presente para bloquear la alternativa al Gobierno y estafar al ciudadano merece un castigo de la gente. Espero que les vaya mal », llegó a decir.Dirigentes populares reconocen que difícilmente se verán escenas o mensajes similares en esta campaña, donde el objetivo primordial es mostrar continuidad en la Junta, reforzar la ‘vía andaluza’ de la que tanto habla Moreno y, en ningún caso, azuzar a Vox como fue necesario en otras autonomías. «Nada de eso», apuntan. Todos los dardos hacia María Jesús Montero. La dirección nacional del PP dispara hacia la candidata socialista y exvicepresidenta de Pedro Sánchez, María Jesús Montero, sin descanso. En Génova afrontan la campaña andaluza como propia, con contención en los mensajes nacionales y una sensación de que Alberto Núñez Feijóo se examina casi como el candidato. En el partido, igual que ocurrió hace cuatro años, saben perfectamente que la mayoría absoluta de Juanma Moreno depende del electorado socialista. De su capacidad, una vez más, para convencer a una parte de los votantes de que vuelvan a confiar en él. La balanza no la inclinará Vox en ningún caso y el PP está convencido de que necesita el menor protagonismo para Santiago Abascal en la campaña.De ahí la estrategia de la cúpula -distinta a la de las anteriores citas electorales- de evitar al máximo a Vox, no entrar en el cuerpo a cuerpo a pesar de los ataques de su rival por la derecha. «Tenemos que hablar de nuestro libro. Juanma lo hará en Andalucía, y nosotros aquí lo mismo», reconocen fuentes de la dirección. El ejemplo claro se vio este lunes en la rueda de prensa tras el comité de dirección: Elías Bendodo, dirigente andaluz en el equipo de Feijóo y exconsejero de Moreno, no mencionó una sola vez en la rueda de prensa al partido derechista. Tampoco a su líder.Todos sus ataques fueron dirigidos a Montero, «la candidata sanchista» a la que endosó los casos de corrupción que acechan al PSOE y, sobre todo, el que en este momento ya está siendo juzgado en el Tribunal Supremo con José Luis Ábalos declarando. En la misma línea se pronunció el día anterior Feijóo durante su visita a Jerez de la Frontera. La directriz en la cúpula popular es evitar dar alas a cualquier polémica que esté relacionada con Vox y que pueda ahuyentar a electores socialistas, salpicar el perfil de moderación que proyecta Moreno o conceder protagonismo en plena campaña a Abascal.Noticia relacionada general No Si Campaña electoral La ministra de Vivienda hará campaña en Sevilla sin María Jesús Montero Manuel Pérez CortésEl PP sabe que Vox está a la baja. Tras unos meses subido en una ola de fuerza electoral que llegó a encender todas las alarmas -ocurrió en Extremadura y Aragón, rozando el 17% y 18% del voto respectivamente; y en Castilla y León se mantuvo cerca del 19% como en 2022-, las expectativas en Andalucía se han reducido. La dirección nacional de Abascal proyecta ese mensaje, precisamente para evitar un fiasco -si es que se produce- el 17 de mayo. Pero la realidad es que las encuestas proyectan un resultado mucho más discreto para Vox en esta ocasión. En Génova están convencidos de que operan dos elementos: la consolidación de Juanma Moreno y «la factura» que le está pasando el bloqueo de los últimos meses en otras autonomías, y que ha descolocado a muchos votantes en la derecha.Aún así, en el núcleo duro de Feijóo no esconden que evitarán referirse a su rival como sí hicieron en otras campañas como la extremeña -la confrontación llegó al punto álgido- o competir por un mismo espacio -sucedió en Aragón contando incluso con Vito Quiles en el cierre de la campaña-. En Castilla y León el líder del PP hizo un alegato durísimo en el viernes previo a la votación: «El que se presente para bloquear la alternativa al Gobierno y estafar al ciudadano merece un castigo de la gente. Espero que les vaya mal », llegó a decir.Dirigentes populares reconocen que difícilmente se verán escenas o mensajes similares en esta campaña, donde el objetivo primordial es mostrar continuidad en la Junta, reforzar la ‘vía andaluza’ de la que tanto habla Moreno y, en ningún caso, azuzar a Vox como fue necesario en otras autonomías. «Nada de eso», apuntan. Todos los dardos hacia María Jesús Montero. La dirección nacional del PP dispara hacia la candidata socialista y exvicepresidenta de Pedro Sánchez, María Jesús Montero, sin descanso. En Génova afrontan la campaña andaluza como propia, con contención en los mensajes nacionales y una sensación de que Alberto Núñez Feijóo se examina casi como el candidato. En el partido, igual que ocurrió hace cuatro años, saben perfectamente que la mayoría absoluta de Juanma Moreno depende del electorado socialista. De su capacidad, una vez más, para convencer a una parte de los votantes de que vuelvan a confiar en él. La balanza no la inclinará Vox en ningún caso y el PP está convencido de que necesita el menor protagonismo para Santiago Abascal en la campaña.De ahí la estrategia de la cúpula -distinta a la de las anteriores citas electorales- de evitar al máximo a Vox, no entrar en el cuerpo a cuerpo a pesar de los ataques de su rival por la derecha. «Tenemos que hablar de nuestro libro. Juanma lo hará en Andalucía, y nosotros aquí lo mismo», reconocen fuentes de la dirección. El ejemplo claro se vio este lunes en la rueda de prensa tras el comité de dirección: Elías Bendodo, dirigente andaluz en el equipo de Feijóo y exconsejero de Moreno, no mencionó una sola vez en la rueda de prensa al partido derechista. Tampoco a su líder.Todos sus ataques fueron dirigidos a Montero, «la candidata sanchista» a la que endosó los casos de corrupción que acechan al PSOE y, sobre todo, el que en este momento ya está siendo juzgado en el Tribunal Supremo con José Luis Ábalos declarando. En la misma línea se pronunció el día anterior Feijóo durante su visita a Jerez de la Frontera. La directriz en la cúpula popular es evitar dar alas a cualquier polémica que esté relacionada con Vox y que pueda ahuyentar a electores socialistas, salpicar el perfil de moderación que proyecta Moreno o conceder protagonismo en plena campaña a Abascal.Noticia relacionada general No Si Campaña electoral La ministra de Vivienda hará campaña en Sevilla sin María Jesús Montero Manuel Pérez CortésEl PP sabe que Vox está a la baja. Tras unos meses subido en una ola de fuerza electoral que llegó a encender todas las alarmas -ocurrió en Extremadura y Aragón, rozando el 17% y 18% del voto respectivamente; y en Castilla y León se mantuvo cerca del 19% como en 2022-, las expectativas en Andalucía se han reducido. La dirección nacional de Abascal proyecta ese mensaje, precisamente para evitar un fiasco -si es que se produce- el 17 de mayo. Pero la realidad es que las encuestas proyectan un resultado mucho más discreto para Vox en esta ocasión. En Génova están convencidos de que operan dos elementos: la consolidación de Juanma Moreno y «la factura» que le está pasando el bloqueo de los últimos meses en otras autonomías, y que ha descolocado a muchos votantes en la derecha.Aún así, en el núcleo duro de Feijóo no esconden que evitarán referirse a su rival como sí hicieron en otras campañas como la extremeña -la confrontación llegó al punto álgido- o competir por un mismo espacio -sucedió en Aragón contando incluso con Vito Quiles en el cierre de la campaña-. En Castilla y León el líder del PP hizo un alegato durísimo en el viernes previo a la votación: «El que se presente para bloquear la alternativa al Gobierno y estafar al ciudadano merece un castigo de la gente. Espero que les vaya mal », llegó a decir.Dirigentes populares reconocen que difícilmente se verán escenas o mensajes similares en esta campaña, donde el objetivo primordial es mostrar continuidad en la Junta, reforzar la ‘vía andaluza’ de la que tanto habla Moreno y, en ningún caso, azuzar a Vox como fue necesario en otras autonomías. «Nada de eso», apuntan. RSS de noticias de espana/andalucia
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