La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha admitido la existencia de un vertido de aguas fecales al río Monachil que afecta a miles de vecinos del barrio granadino del Zaidín y del municipio contiguo de Huétor Vega. La causa, la rotura de un colector, fue detectada y denunciada hace meses, pero no ha sido hasta ahora cuando el organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica ha reconocido el problema. Javier Ortiz, portavoz vecinal que lleva detectando el problema desde hace casi un año, ha relatado que las primeras pruebas inequívocas – por el horrible olor, fundamentalmente – las notó en octubre y noviembre de 2025, coincidiendo con las obras de renaturalización del río que se estaban llevando a cabo. Sin embargo, fue en enero y febrero, coincidiendo con el tren de borrascas, cuando la cuestión se reveló en toda su magnitud. Se intensificaron los olores, que no cesaron cuando el río bajó de caudal y quedó casi seco, como ocurre a finales de la primavera o principios del verano. «El río ya no llevaba agua, lo único que transportaba era aguas fecales», resume. Ortiz dio aviso del problema a las instituciones que podían hacer algo por solucionar la contingencia, pero sus mensajes no surtieron efectos. El pasado 25 de julio, continúa, él mismo fue a buscar el punto en el que comenzaba el problema y lo encontró. Está en la carretera entre Granada y Huétor, en un cruce donde hay una gasolinera. «Estaba todo muy claro: se veía con nitidez que un colector se había roto y que se estaba arrojando agua sucia . Hasta cierto lugar del curso del río, el agua era pura y, tras superar el punto de la rotura, era ya de color marrón». Tras hacer fotos, volvió a dirigirse a los ayuntamientos de Granada y Huétor Vega, a la empresa de aguas Emasagra y a la CHG.El río Monachil, con aguas fecales, a su paso por el barrio del Zaidín Javier Ortiz«El Ayuntamiento de Huétor Vega sí que contestó, para decirme que precisamente en ese momento estaba hablando con Emasagra para dar una solución», indica el portavoz vecinal, que pone en duda a la CHG cuando alega que el 24 de julio estuvo haciendo una inspección sobre el terreno. «Yo fui un día después, así que, si estuvo, no fue para mucho», insiste. Los vertidos proceden de Huétor Vega, una localidad de 13.000 habitantes, y afectan tanto a habitantes de ese pueblo como a los de un buen sector de la barriada del Zaidín, la más poblada de Granada. Ahora, concluye el portavoz vecinal, se ha hecho «un arreglo provisional, un apaño», pero la situación se agrava aún más porque la CHG ha paralizado la obra en el río. «Ahora hay camiones en el cauce parados, sin saber qué hacer». En una nota, la CHG ha indicado que, el pasado 24 de julio, técnicos de la Confederación «llevaron a cabo una inspección sobre el terreno, levantaron la correspondiente acta y tomaron muestras con el fin de evaluar la posible afección sobre la calidad de las aguas y el dominio público hidráulico. De acuerdo con el procedimiento establecido, estos hechos darán lugar a la tramitación de las actuaciones administrativas oportunas para determinar el alcance de la incidencia y, en su caso, las responsabilidades que pudieran derivarse de la misma».Paralelamente, la Confederación «ha mantenido coordinación técnica con el Ayuntamiento para definir la solución más adecuada para la reposición de la infraestructura dañada. Como resultado de estos trabajos, las obras de reparación del colector ya se encuentran en ejecución con el objetivo de restablecer su funcionamiento y evitar que esta situación vuelva a producirse».La CHG atribuye el origen del problema al «episodio extraordinario de lluvias» de los dos primeros meses del año Confederación y recuerda que la gestión de las redes de saneamiento y alcantarillado, así como las competencias en materia de protección de la salubridad pública, corresponden legalmente a las entidades locales». La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha admitido la existencia de un vertido de aguas fecales al río Monachil que afecta a miles de vecinos del barrio granadino del Zaidín y del municipio contiguo de Huétor Vega. La causa, la rotura de un colector, fue detectada y denunciada hace meses, pero no ha sido hasta ahora cuando el organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica ha reconocido el problema. Javier Ortiz, portavoz vecinal que lleva detectando el problema desde hace casi un año, ha relatado que las primeras pruebas inequívocas – por el horrible olor, fundamentalmente – las notó en octubre y noviembre de 2025, coincidiendo con las obras de renaturalización del río que se estaban llevando a cabo. Sin embargo, fue en enero y febrero, coincidiendo con el tren de borrascas, cuando la cuestión se reveló en toda su magnitud. Se intensificaron los olores, que no cesaron cuando el río bajó de caudal y quedó casi seco, como ocurre a finales de la primavera o principios del verano. «El río ya no llevaba agua, lo único que transportaba era aguas fecales», resume. Ortiz dio aviso del problema a las instituciones que podían hacer algo por solucionar la contingencia, pero sus mensajes no surtieron efectos. El pasado 25 de julio, continúa, él mismo fue a buscar el punto en el que comenzaba el problema y lo encontró. Está en la carretera entre Granada y Huétor, en un cruce donde hay una gasolinera. «Estaba todo muy claro: se veía con nitidez que un colector se había roto y que se estaba arrojando agua sucia . Hasta cierto lugar del curso del río, el agua era pura y, tras superar el punto de la rotura, era ya de color marrón». Tras hacer fotos, volvió a dirigirse a los ayuntamientos de Granada y Huétor Vega, a la empresa de aguas Emasagra y a la CHG.El río Monachil, con aguas fecales, a su paso por el barrio del Zaidín Javier Ortiz«El Ayuntamiento de Huétor Vega sí que contestó, para decirme que precisamente en ese momento estaba hablando con Emasagra para dar una solución», indica el portavoz vecinal, que pone en duda a la CHG cuando alega que el 24 de julio estuvo haciendo una inspección sobre el terreno. «Yo fui un día después, así que, si estuvo, no fue para mucho», insiste. Los vertidos proceden de Huétor Vega, una localidad de 13.000 habitantes, y afectan tanto a habitantes de ese pueblo como a los de un buen sector de la barriada del Zaidín, la más poblada de Granada. Ahora, concluye el portavoz vecinal, se ha hecho «un arreglo provisional, un apaño», pero la situación se agrava aún más porque la CHG ha paralizado la obra en el río. «Ahora hay camiones en el cauce parados, sin saber qué hacer». En una nota, la CHG ha indicado que, el pasado 24 de julio, técnicos de la Confederación «llevaron a cabo una inspección sobre el terreno, levantaron la correspondiente acta y tomaron muestras con el fin de evaluar la posible afección sobre la calidad de las aguas y el dominio público hidráulico. De acuerdo con el procedimiento establecido, estos hechos darán lugar a la tramitación de las actuaciones administrativas oportunas para determinar el alcance de la incidencia y, en su caso, las responsabilidades que pudieran derivarse de la misma».Paralelamente, la Confederación «ha mantenido coordinación técnica con el Ayuntamiento para definir la solución más adecuada para la reposición de la infraestructura dañada. Como resultado de estos trabajos, las obras de reparación del colector ya se encuentran en ejecución con el objetivo de restablecer su funcionamiento y evitar que esta situación vuelva a producirse».La CHG atribuye el origen del problema al «episodio extraordinario de lluvias» de los dos primeros meses del año Confederación y recuerda que la gestión de las redes de saneamiento y alcantarillado, así como las competencias en materia de protección de la salubridad pública, corresponden legalmente a las entidades locales». La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha admitido la existencia de un vertido de aguas fecales al río Monachil que afecta a miles de vecinos del barrio granadino del Zaidín y del municipio contiguo de Huétor Vega. La causa, la rotura de un colector, fue detectada y denunciada hace meses, pero no ha sido hasta ahora cuando el organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica ha reconocido el problema. Javier Ortiz, portavoz vecinal que lleva detectando el problema desde hace casi un año, ha relatado que las primeras pruebas inequívocas – por el horrible olor, fundamentalmente – las notó en octubre y noviembre de 2025, coincidiendo con las obras de renaturalización del río que se estaban llevando a cabo. Sin embargo, fue en enero y febrero, coincidiendo con el tren de borrascas, cuando la cuestión se reveló en toda su magnitud. Se intensificaron los olores, que no cesaron cuando el río bajó de caudal y quedó casi seco, como ocurre a finales de la primavera o principios del verano. «El río ya no llevaba agua, lo único que transportaba era aguas fecales», resume. Ortiz dio aviso del problema a las instituciones que podían hacer algo por solucionar la contingencia, pero sus mensajes no surtieron efectos. El pasado 25 de julio, continúa, él mismo fue a buscar el punto en el que comenzaba el problema y lo encontró. Está en la carretera entre Granada y Huétor, en un cruce donde hay una gasolinera. «Estaba todo muy claro: se veía con nitidez que un colector se había roto y que se estaba arrojando agua sucia . Hasta cierto lugar del curso del río, el agua era pura y, tras superar el punto de la rotura, era ya de color marrón». Tras hacer fotos, volvió a dirigirse a los ayuntamientos de Granada y Huétor Vega, a la empresa de aguas Emasagra y a la CHG.El río Monachil, con aguas fecales, a su paso por el barrio del Zaidín Javier Ortiz«El Ayuntamiento de Huétor Vega sí que contestó, para decirme que precisamente en ese momento estaba hablando con Emasagra para dar una solución», indica el portavoz vecinal, que pone en duda a la CHG cuando alega que el 24 de julio estuvo haciendo una inspección sobre el terreno. «Yo fui un día después, así que, si estuvo, no fue para mucho», insiste. Los vertidos proceden de Huétor Vega, una localidad de 13.000 habitantes, y afectan tanto a habitantes de ese pueblo como a los de un buen sector de la barriada del Zaidín, la más poblada de Granada. Ahora, concluye el portavoz vecinal, se ha hecho «un arreglo provisional, un apaño», pero la situación se agrava aún más porque la CHG ha paralizado la obra en el río. «Ahora hay camiones en el cauce parados, sin saber qué hacer». En una nota, la CHG ha indicado que, el pasado 24 de julio, técnicos de la Confederación «llevaron a cabo una inspección sobre el terreno, levantaron la correspondiente acta y tomaron muestras con el fin de evaluar la posible afección sobre la calidad de las aguas y el dominio público hidráulico. De acuerdo con el procedimiento establecido, estos hechos darán lugar a la tramitación de las actuaciones administrativas oportunas para determinar el alcance de la incidencia y, en su caso, las responsabilidades que pudieran derivarse de la misma».Paralelamente, la Confederación «ha mantenido coordinación técnica con el Ayuntamiento para definir la solución más adecuada para la reposición de la infraestructura dañada. Como resultado de estos trabajos, las obras de reparación del colector ya se encuentran en ejecución con el objetivo de restablecer su funcionamiento y evitar que esta situación vuelva a producirse».La CHG atribuye el origen del problema al «episodio extraordinario de lluvias» de los dos primeros meses del año Confederación y recuerda que la gestión de las redes de saneamiento y alcantarillado, así como las competencias en materia de protección de la salubridad pública, corresponden legalmente a las entidades locales». RSS de noticias de espana/andalucia
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