Está a punto de cumplirse un año del incendio que afectó a tres capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba y provocó el colapso de la cubierta de una de ellas, pero también se aproxima el primer aniversario del comienzo de los trabajos para recuperar la zona y para mejorar la seguridad.Fue casi inmediato: con la extinción del fuego de aquel 8 de agosto comenzó también el trabajo para recuperar la zona de las naves 2, 3 y 4 y todo lo que quedó más afectado por el fuego. Por eso el Cabildo Catedral de Córdoba ha organizado una visita para mostrar los avances en este espacio.«Estamos en la zona cero», ha explicado el canónigo obrero del Cabildo Catedral, Agustín Moreno, para hablar de las obras que se han desarrollado desde muy poco tiempo después del fuego para reparar y restaurar todo lo que presentaba daños. Al día de hoy, como ha precisado el deán-presidente del Cabildo Catedral, Joaquín Alberto Nieva, los trabajos de recuperación se encuentran al 8 0 por ciento después de una inversión que ronda el medio millón de euros y que ya ha ofrecido aspectos relevantes, como la limpieza de algunos arcos o la recuperación de la bóveda.Pero todavía queda trabajo y por eso Gabriel Ruiz Cabrero , uno de los arquitectos conservadores del monumento, se ha detenido en el fuste dañado en el vestíbulo de la capilla de San Nicolás, que es donde se inició el fuego por la deflagración de la batería de litio de una barredora.Es el fuste de una columna que parte en dos el acceso a este espacio y que sostiene el peso de la doble arcada. Como ha explicado Gabriel Ruiz Cabrero, el fuego había causado un daño considerable, de forma que una parte del material, mármol negro de la Sierra de Córdoba, se había desprendido y estaba en el suelo.Respuesta de la piedraQuedaba entonces el análisis, porque «es difícil saber cómo afecta el fuego a la estructura molecular de la piedra». Se recurrió primero al golpe y al sonido como forma de conocer el interior y se optó por un doble apeo, es decir, por un doble procedimiento de estructuras internas para sostener el peso, tanto alrededor de la columna, como debajo de las dos parejas de arcos que se abren alrededor.Se determinó entonces el cambio, porque estaba muy dañada, pero ahora el equipo de conservación de la Mezquita-Catedral trabaja en la integración de los trozos que se desprendieron como consecuencia del fuego. Como ha explicado la responsable de este equipo, Anabel Barrena, se está utilizando una resina eposídica que una vez dentro se expande y une las piezas.Su destino, sin embargo, será retirarse del lugar y para eso los arquitectos no pudieron contar con la misma cantera de la Sierra de Córdoba, ahora cerrada, pero sí encontraron el mismo mármol en Murgia (Vizcaya) y de allí llegará el material.«Es algo habitual en la Mezquita-Catedral y en todos los edificios, porque las columnas no son eternas. Tuvimos que cambiar hace pocos años una en el Patio de los Naranjos y a lo largo de la historia se ha hecho muchas veces», ha asegurado el arquitecto.Además, ha explicado que de las cuatro capillas afectadas por el incendio, se había cambiado la bóveda poco antes en tres de ellas y eso ha demostrado que podía resistir a lo que ha sucedido. Colapsó la de la capilla de la Anunciación, que ya se ha colocado, al modo de las que se habían en el siglo XVII, la época original. En esa zona en concreto, y después de la estructura de madera, falta el tejado, que se acometerá en las próximas semanas. Los trabajos en la capilla del Espíritu Santo, la menos dañada, aunque también afectada, han consistido sobre todo en limpiar el humo y los elementos ennegrecidos, al igual que en el retablo de San Nicolás, próximo a la zona, aunque no llegara el fuego.El deán-presidente del Cabildo Catedral ha mostrado además la restauración de las puertas del vestíbulo de San Nicolás, la zona en la que se inició el incendio. Eran dos amplias hojas de madera recubiertas de una chapa metálica con clavos, en línea con otras muchas del monumento.«Cuando empezaron los trabajos estaba toda la madera ennegrecida, pero se ha podido recuperar la original y no ha sido necesario cambiarla», ha afirmado al mostrar cómo la limpieza ha permitido también la recuperación de la chapa.La puerta del vestíbulo de San Nicolás, ennegrecida tras el fuego, se ha recuperado tanto en la chapa como en la maderaTodo eso se une a la limpieza con láser de los arcos y a la retirada del hollín de las bóvedas. Allí se han dejado algunos testigos, unas pequeñas extensiones en las que se comprueba cuál era la aspecto de esta zona después del fuego y cuál es el que tiene ahora.El Cabildo Catedral, que ha agradecido la celeridad de la Delegación de Cultura de la Junta y de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba para los permisos y licencias, espera concluir en torno al final del año las obras, pero también queda la tarea de prevención.El canónigo responsable de la Comisión de Seguridad del Cabildo, Tomás Pajuelo , ha recordado la rápida respuesta que permitió que en tres horas estuviera el fuego controlado y en cinco horas completamente extinguido. A partir de ahora se incorporarán nuevos elementos.Así, habrá nuevas mangueras para actuar con rapidez cuando sea necesario, pero también, como ha recordado, el sistema de nebulización de agua en la zona del coro y el crucero, junto con los hidrantes de la fachada. Se dispondrán nuevos bicheros para abrir boquetes si así lo requiriera una emergencia.Casi un año después, la Mezquita-Catedral comienza a cerrar la cicatriz de lo que sucedió el viernes 8 de agosto y trabaja para evitar que pueda repetirse algo parecido. Está a punto de cumplirse un año del incendio que afectó a tres capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba y provocó el colapso de la cubierta de una de ellas, pero también se aproxima el primer aniversario del comienzo de los trabajos para recuperar la zona y para mejorar la seguridad.Fue casi inmediato: con la extinción del fuego de aquel 8 de agosto comenzó también el trabajo para recuperar la zona de las naves 2, 3 y 4 y todo lo que quedó más afectado por el fuego. Por eso el Cabildo Catedral de Córdoba ha organizado una visita para mostrar los avances en este espacio.«Estamos en la zona cero», ha explicado el canónigo obrero del Cabildo Catedral, Agustín Moreno, para hablar de las obras que se han desarrollado desde muy poco tiempo después del fuego para reparar y restaurar todo lo que presentaba daños. Al día de hoy, como ha precisado el deán-presidente del Cabildo Catedral, Joaquín Alberto Nieva, los trabajos de recuperación se encuentran al 8 0 por ciento después de una inversión que ronda el medio millón de euros y que ya ha ofrecido aspectos relevantes, como la limpieza de algunos arcos o la recuperación de la bóveda.Pero todavía queda trabajo y por eso Gabriel Ruiz Cabrero , uno de los arquitectos conservadores del monumento, se ha detenido en el fuste dañado en el vestíbulo de la capilla de San Nicolás, que es donde se inició el fuego por la deflagración de la batería de litio de una barredora.Es el fuste de una columna que parte en dos el acceso a este espacio y que sostiene el peso de la doble arcada. Como ha explicado Gabriel Ruiz Cabrero, el fuego había causado un daño considerable, de forma que una parte del material, mármol negro de la Sierra de Córdoba, se había desprendido y estaba en el suelo.Respuesta de la piedraQuedaba entonces el análisis, porque «es difícil saber cómo afecta el fuego a la estructura molecular de la piedra». Se recurrió primero al golpe y al sonido como forma de conocer el interior y se optó por un doble apeo, es decir, por un doble procedimiento de estructuras internas para sostener el peso, tanto alrededor de la columna, como debajo de las dos parejas de arcos que se abren alrededor.Se determinó entonces el cambio, porque estaba muy dañada, pero ahora el equipo de conservación de la Mezquita-Catedral trabaja en la integración de los trozos que se desprendieron como consecuencia del fuego. Como ha explicado la responsable de este equipo, Anabel Barrena, se está utilizando una resina eposídica que una vez dentro se expande y une las piezas.Su destino, sin embargo, será retirarse del lugar y para eso los arquitectos no pudieron contar con la misma cantera de la Sierra de Córdoba, ahora cerrada, pero sí encontraron el mismo mármol en Murgia (Vizcaya) y de allí llegará el material.«Es algo habitual en la Mezquita-Catedral y en todos los edificios, porque las columnas no son eternas. Tuvimos que cambiar hace pocos años una en el Patio de los Naranjos y a lo largo de la historia se ha hecho muchas veces», ha asegurado el arquitecto.Además, ha explicado que de las cuatro capillas afectadas por el incendio, se había cambiado la bóveda poco antes en tres de ellas y eso ha demostrado que podía resistir a lo que ha sucedido. Colapsó la de la capilla de la Anunciación, que ya se ha colocado, al modo de las que se habían en el siglo XVII, la época original. En esa zona en concreto, y después de la estructura de madera, falta el tejado, que se acometerá en las próximas semanas. Los trabajos en la capilla del Espíritu Santo, la menos dañada, aunque también afectada, han consistido sobre todo en limpiar el humo y los elementos ennegrecidos, al igual que en el retablo de San Nicolás, próximo a la zona, aunque no llegara el fuego.El deán-presidente del Cabildo Catedral ha mostrado además la restauración de las puertas del vestíbulo de San Nicolás, la zona en la que se inició el incendio. Eran dos amplias hojas de madera recubiertas de una chapa metálica con clavos, en línea con otras muchas del monumento.«Cuando empezaron los trabajos estaba toda la madera ennegrecida, pero se ha podido recuperar la original y no ha sido necesario cambiarla», ha afirmado al mostrar cómo la limpieza ha permitido también la recuperación de la chapa.La puerta del vestíbulo de San Nicolás, ennegrecida tras el fuego, se ha recuperado tanto en la chapa como en la maderaTodo eso se une a la limpieza con láser de los arcos y a la retirada del hollín de las bóvedas. Allí se han dejado algunos testigos, unas pequeñas extensiones en las que se comprueba cuál era la aspecto de esta zona después del fuego y cuál es el que tiene ahora.El Cabildo Catedral, que ha agradecido la celeridad de la Delegación de Cultura de la Junta y de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba para los permisos y licencias, espera concluir en torno al final del año las obras, pero también queda la tarea de prevención.El canónigo responsable de la Comisión de Seguridad del Cabildo, Tomás Pajuelo , ha recordado la rápida respuesta que permitió que en tres horas estuviera el fuego controlado y en cinco horas completamente extinguido. A partir de ahora se incorporarán nuevos elementos.Así, habrá nuevas mangueras para actuar con rapidez cuando sea necesario, pero también, como ha recordado, el sistema de nebulización de agua en la zona del coro y el crucero, junto con los hidrantes de la fachada. Se dispondrán nuevos bicheros para abrir boquetes si así lo requiriera una emergencia.Casi un año después, la Mezquita-Catedral comienza a cerrar la cicatriz de lo que sucedió el viernes 8 de agosto y trabaja para evitar que pueda repetirse algo parecido. Está a punto de cumplirse un año del incendio que afectó a tres capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba y provocó el colapso de la cubierta de una de ellas, pero también se aproxima el primer aniversario del comienzo de los trabajos para recuperar la zona y para mejorar la seguridad.Fue casi inmediato: con la extinción del fuego de aquel 8 de agosto comenzó también el trabajo para recuperar la zona de las naves 2, 3 y 4 y todo lo que quedó más afectado por el fuego. Por eso el Cabildo Catedral de Córdoba ha organizado una visita para mostrar los avances en este espacio.«Estamos en la zona cero», ha explicado el canónigo obrero del Cabildo Catedral, Agustín Moreno, para hablar de las obras que se han desarrollado desde muy poco tiempo después del fuego para reparar y restaurar todo lo que presentaba daños. Al día de hoy, como ha precisado el deán-presidente del Cabildo Catedral, Joaquín Alberto Nieva, los trabajos de recuperación se encuentran al 8 0 por ciento después de una inversión que ronda el medio millón de euros y que ya ha ofrecido aspectos relevantes, como la limpieza de algunos arcos o la recuperación de la bóveda.Pero todavía queda trabajo y por eso Gabriel Ruiz Cabrero , uno de los arquitectos conservadores del monumento, se ha detenido en el fuste dañado en el vestíbulo de la capilla de San Nicolás, que es donde se inició el fuego por la deflagración de la batería de litio de una barredora.Es el fuste de una columna que parte en dos el acceso a este espacio y que sostiene el peso de la doble arcada. Como ha explicado Gabriel Ruiz Cabrero, el fuego había causado un daño considerable, de forma que una parte del material, mármol negro de la Sierra de Córdoba, se había desprendido y estaba en el suelo.Respuesta de la piedraQuedaba entonces el análisis, porque «es difícil saber cómo afecta el fuego a la estructura molecular de la piedra». Se recurrió primero al golpe y al sonido como forma de conocer el interior y se optó por un doble apeo, es decir, por un doble procedimiento de estructuras internas para sostener el peso, tanto alrededor de la columna, como debajo de las dos parejas de arcos que se abren alrededor.Se determinó entonces el cambio, porque estaba muy dañada, pero ahora el equipo de conservación de la Mezquita-Catedral trabaja en la integración de los trozos que se desprendieron como consecuencia del fuego. Como ha explicado la responsable de este equipo, Anabel Barrena, se está utilizando una resina eposídica que una vez dentro se expande y une las piezas.Su destino, sin embargo, será retirarse del lugar y para eso los arquitectos no pudieron contar con la misma cantera de la Sierra de Córdoba, ahora cerrada, pero sí encontraron el mismo mármol en Murgia (Vizcaya) y de allí llegará el material.«Es algo habitual en la Mezquita-Catedral y en todos los edificios, porque las columnas no son eternas. Tuvimos que cambiar hace pocos años una en el Patio de los Naranjos y a lo largo de la historia se ha hecho muchas veces», ha asegurado el arquitecto.Además, ha explicado que de las cuatro capillas afectadas por el incendio, se había cambiado la bóveda poco antes en tres de ellas y eso ha demostrado que podía resistir a lo que ha sucedido. Colapsó la de la capilla de la Anunciación, que ya se ha colocado, al modo de las que se habían en el siglo XVII, la época original. En esa zona en concreto, y después de la estructura de madera, falta el tejado, que se acometerá en las próximas semanas. Los trabajos en la capilla del Espíritu Santo, la menos dañada, aunque también afectada, han consistido sobre todo en limpiar el humo y los elementos ennegrecidos, al igual que en el retablo de San Nicolás, próximo a la zona, aunque no llegara el fuego.El deán-presidente del Cabildo Catedral ha mostrado además la restauración de las puertas del vestíbulo de San Nicolás, la zona en la que se inició el incendio. Eran dos amplias hojas de madera recubiertas de una chapa metálica con clavos, en línea con otras muchas del monumento.«Cuando empezaron los trabajos estaba toda la madera ennegrecida, pero se ha podido recuperar la original y no ha sido necesario cambiarla», ha afirmado al mostrar cómo la limpieza ha permitido también la recuperación de la chapa.La puerta del vestíbulo de San Nicolás, ennegrecida tras el fuego, se ha recuperado tanto en la chapa como en la maderaTodo eso se une a la limpieza con láser de los arcos y a la retirada del hollín de las bóvedas. Allí se han dejado algunos testigos, unas pequeñas extensiones en las que se comprueba cuál era la aspecto de esta zona después del fuego y cuál es el que tiene ahora.El Cabildo Catedral, que ha agradecido la celeridad de la Delegación de Cultura de la Junta y de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba para los permisos y licencias, espera concluir en torno al final del año las obras, pero también queda la tarea de prevención.El canónigo responsable de la Comisión de Seguridad del Cabildo, Tomás Pajuelo , ha recordado la rápida respuesta que permitió que en tres horas estuviera el fuego controlado y en cinco horas completamente extinguido. A partir de ahora se incorporarán nuevos elementos.Así, habrá nuevas mangueras para actuar con rapidez cuando sea necesario, pero también, como ha recordado, el sistema de nebulización de agua en la zona del coro y el crucero, junto con los hidrantes de la fachada. Se dispondrán nuevos bicheros para abrir boquetes si así lo requiriera una emergencia.Casi un año después, la Mezquita-Catedral comienza a cerrar la cicatriz de lo que sucedió el viernes 8 de agosto y trabaja para evitar que pueda repetirse algo parecido. RSS de noticias de espana/andalucia
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