En uno de sus últimos autos, la juez que investiga a Jonathan Andic por el homicidio de su padre, el fundador de Mango, Isak Andic, reclamó comprobar sus comunicaciones «en el momento de los hechos» para saber a quién había llamado el primogénito después de la caída mortal, el 14 de diciembre de 2024, y esclarecer si había existido una «premeditación de la acción criminal con alguna persona, o la existencia de una tercera persona que directa o indirectamente participara de los hechos». Así, pretendía saber si la psicóloga Julia L. había tenido « alguna implicación en los hechos ». Este martes, la terapeuta, de origen germano-ecuatoriano, con camisa y americana blanca, vaqueros azules, gafas de sol y pelo recogido, Julia L. llegaba a los juzgados de Martorell. Allí, ante la instructora Raquel Nieto Galván, ha declarado durante más de dos horas y media, contestando a las preguntas que le han planteado las partes, para acabar abandonado los juzgados con la misma condición de testigo con la que entró, sin que la Fiscalía haya solicitado su imputación. También ha declarado, en su caso durante casi dos horas, la viuda de Isak, Estefanía Knuth, que fue una de las primeras personas a las que llamó Jonathan cuando su padre se precipitó al vacío desde una altura de unos 100 metros cuando ambos recorrían un sendero en Collbató (Barcelona), aquella fecha. Estefanía es una de las pocas personas que, en sus comparecencias previas ante los Mossos d’Esquadra, apuntó a una posible mala relación entre padre hijo, que es uno de los indicios que esgrimió la instructora en el auto de prisión eludible bajo fianza para Jonathan, el pasado mayo. No así la propia familia -sus hermanas declararán este próximo viernes- o incluso directivos de Mango, que apuntaron que la relación era buena. En la citada resolución, recurrida por su defensa, la juez también apuntó a un posible móvil económico en el fallecimiento del empresario. Y, precisamente, investiga que papel pudo tener la terapeuta familiar tanto en el paseo concertado entre padre e hijo, que se saldó con la caída, como en plantear la herencia en vida que, finalmente, Jonathan habría rechazado. La psicoanalista habría recurrido a una terapia de tipo ‘freudiano’, según asegura los abogados de Jonathan, que enmarca diversos mensajes de este sobre «matar al padre», en estas sesiones. También este martes, durante una jornada que se ha alargado once horas -con un pequeño receso-, han desfilado por los juzgados de Martorell los dos excursionistas que auxiliaron al primogénito tras la caída del empresario. Ambos han explicado que lo encontraron «afectado, bloqueado y en estado de shock» y que escucharo como Jonathan hablaba con Emergencias y relataba que caminaba por delante de su progenitor cuando escuchó un ruido de piedras.Es decir, corroborando así la versión que la misma defensa de Jonathan aportó en su recurso contra el auto de prisión para alegar que no hubo contradicciones en sus declaraciones ante los Mossos d’Esquadra sobre cómo se produjo la caída de su padre. Contradicciones a las que también aludió la instructora en su resolución.Según fuentes jurídicas, uno de los excursionistas que lo auxilió ha indicado en su declaración como testigo ante la instructora que incluso acompañó a Jonathan hasta el parking de Collbató -dejando atrás el sendero- y cuando llegaron los Bomberos para iniciar las tareas de rescate, se marchó. Además, también ha detallado que es un camino que recorre una vez al año y que no lo considera peligroso. Pese a ello, ha matizado que, en la zona del accidente, si «pierdes la línea» del camino, puedes caerte porque hay un terraplén.Será esta viernes cuando declararán nuevos testigos. Serán las dos hermanas de Jonathan, Judith y Sara, así como un psiquiatra de Barcelona con el que contactó la propia terapeuta. En uno de sus últimos autos, la juez que investiga a Jonathan Andic por el homicidio de su padre, el fundador de Mango, Isak Andic, reclamó comprobar sus comunicaciones «en el momento de los hechos» para saber a quién había llamado el primogénito después de la caída mortal, el 14 de diciembre de 2024, y esclarecer si había existido una «premeditación de la acción criminal con alguna persona, o la existencia de una tercera persona que directa o indirectamente participara de los hechos». Así, pretendía saber si la psicóloga Julia L. había tenido « alguna implicación en los hechos ». Este martes, la terapeuta, de origen germano-ecuatoriano, con camisa y americana blanca, vaqueros azules, gafas de sol y pelo recogido, Julia L. llegaba a los juzgados de Martorell. Allí, ante la instructora Raquel Nieto Galván, ha declarado durante más de dos horas y media, contestando a las preguntas que le han planteado las partes, para acabar abandonado los juzgados con la misma condición de testigo con la que entró, sin que la Fiscalía haya solicitado su imputación. También ha declarado, en su caso durante casi dos horas, la viuda de Isak, Estefanía Knuth, que fue una de las primeras personas a las que llamó Jonathan cuando su padre se precipitó al vacío desde una altura de unos 100 metros cuando ambos recorrían un sendero en Collbató (Barcelona), aquella fecha. Estefanía es una de las pocas personas que, en sus comparecencias previas ante los Mossos d’Esquadra, apuntó a una posible mala relación entre padre hijo, que es uno de los indicios que esgrimió la instructora en el auto de prisión eludible bajo fianza para Jonathan, el pasado mayo. No así la propia familia -sus hermanas declararán este próximo viernes- o incluso directivos de Mango, que apuntaron que la relación era buena. En la citada resolución, recurrida por su defensa, la juez también apuntó a un posible móvil económico en el fallecimiento del empresario. Y, precisamente, investiga que papel pudo tener la terapeuta familiar tanto en el paseo concertado entre padre e hijo, que se saldó con la caída, como en plantear la herencia en vida que, finalmente, Jonathan habría rechazado. La psicoanalista habría recurrido a una terapia de tipo ‘freudiano’, según asegura los abogados de Jonathan, que enmarca diversos mensajes de este sobre «matar al padre», en estas sesiones. También este martes, durante una jornada que se ha alargado once horas -con un pequeño receso-, han desfilado por los juzgados de Martorell los dos excursionistas que auxiliaron al primogénito tras la caída del empresario. Ambos han explicado que lo encontraron «afectado, bloqueado y en estado de shock» y que escucharo como Jonathan hablaba con Emergencias y relataba que caminaba por delante de su progenitor cuando escuchó un ruido de piedras.Es decir, corroborando así la versión que la misma defensa de Jonathan aportó en su recurso contra el auto de prisión para alegar que no hubo contradicciones en sus declaraciones ante los Mossos d’Esquadra sobre cómo se produjo la caída de su padre. Contradicciones a las que también aludió la instructora en su resolución.Según fuentes jurídicas, uno de los excursionistas que lo auxilió ha indicado en su declaración como testigo ante la instructora que incluso acompañó a Jonathan hasta el parking de Collbató -dejando atrás el sendero- y cuando llegaron los Bomberos para iniciar las tareas de rescate, se marchó. Además, también ha detallado que es un camino que recorre una vez al año y que no lo considera peligroso. Pese a ello, ha matizado que, en la zona del accidente, si «pierdes la línea» del camino, puedes caerte porque hay un terraplén.Será esta viernes cuando declararán nuevos testigos. Serán las dos hermanas de Jonathan, Judith y Sara, así como un psiquiatra de Barcelona con el que contactó la propia terapeuta. En uno de sus últimos autos, la juez que investiga a Jonathan Andic por el homicidio de su padre, el fundador de Mango, Isak Andic, reclamó comprobar sus comunicaciones «en el momento de los hechos» para saber a quién había llamado el primogénito después de la caída mortal, el 14 de diciembre de 2024, y esclarecer si había existido una «premeditación de la acción criminal con alguna persona, o la existencia de una tercera persona que directa o indirectamente participara de los hechos». Así, pretendía saber si la psicóloga Julia L. había tenido « alguna implicación en los hechos ». Este martes, la terapeuta, de origen germano-ecuatoriano, con camisa y americana blanca, vaqueros azules, gafas de sol y pelo recogido, Julia L. llegaba a los juzgados de Martorell. Allí, ante la instructora Raquel Nieto Galván, ha declarado durante más de dos horas y media, contestando a las preguntas que le han planteado las partes, para acabar abandonado los juzgados con la misma condición de testigo con la que entró, sin que la Fiscalía haya solicitado su imputación. También ha declarado, en su caso durante casi dos horas, la viuda de Isak, Estefanía Knuth, que fue una de las primeras personas a las que llamó Jonathan cuando su padre se precipitó al vacío desde una altura de unos 100 metros cuando ambos recorrían un sendero en Collbató (Barcelona), aquella fecha. Estefanía es una de las pocas personas que, en sus comparecencias previas ante los Mossos d’Esquadra, apuntó a una posible mala relación entre padre hijo, que es uno de los indicios que esgrimió la instructora en el auto de prisión eludible bajo fianza para Jonathan, el pasado mayo. No así la propia familia -sus hermanas declararán este próximo viernes- o incluso directivos de Mango, que apuntaron que la relación era buena. En la citada resolución, recurrida por su defensa, la juez también apuntó a un posible móvil económico en el fallecimiento del empresario. Y, precisamente, investiga que papel pudo tener la terapeuta familiar tanto en el paseo concertado entre padre e hijo, que se saldó con la caída, como en plantear la herencia en vida que, finalmente, Jonathan habría rechazado. La psicoanalista habría recurrido a una terapia de tipo ‘freudiano’, según asegura los abogados de Jonathan, que enmarca diversos mensajes de este sobre «matar al padre», en estas sesiones. También este martes, durante una jornada que se ha alargado once horas -con un pequeño receso-, han desfilado por los juzgados de Martorell los dos excursionistas que auxiliaron al primogénito tras la caída del empresario. Ambos han explicado que lo encontraron «afectado, bloqueado y en estado de shock» y que escucharo como Jonathan hablaba con Emergencias y relataba que caminaba por delante de su progenitor cuando escuchó un ruido de piedras.Es decir, corroborando así la versión que la misma defensa de Jonathan aportó en su recurso contra el auto de prisión para alegar que no hubo contradicciones en sus declaraciones ante los Mossos d’Esquadra sobre cómo se produjo la caída de su padre. Contradicciones a las que también aludió la instructora en su resolución.Según fuentes jurídicas, uno de los excursionistas que lo auxilió ha indicado en su declaración como testigo ante la instructora que incluso acompañó a Jonathan hasta el parking de Collbató -dejando atrás el sendero- y cuando llegaron los Bomberos para iniciar las tareas de rescate, se marchó. Además, también ha detallado que es un camino que recorre una vez al año y que no lo considera peligroso. Pese a ello, ha matizado que, en la zona del accidente, si «pierdes la línea» del camino, puedes caerte porque hay un terraplén.Será esta viernes cuando declararán nuevos testigos. Serán las dos hermanas de Jonathan, Judith y Sara, así como un psiquiatra de Barcelona con el que contactó la propia terapeuta. RSS de noticias de espana
España La terapeuta de los Andic mantiene la condición de testigo pese a las sospechas iniciales de la juez
La terapeuta de los Andic mantiene la condición de testigo pese a las sospechas iniciales de la juez
junio 30, 2026
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