Los municipios turísticos necesitan ayuda para cubrir servicios. La propia Andalucía necesita ayuda ante la avalancha de turistas. El Consejo Andaluz de Colegios de Médicos tasó en un médico cada 213 habitantes para cubrir de forma eficiente a la población. La ratio no se cumple en invierno, menos en verano, cuando las llegadas de turistas multiplica las población y satura los servicios. Es imposible. Solo hay que darse una paseo por el Hospital Costa del Sol de Marbella para ver que eso es imposible. Atiende desde Manilva a Fuengirola y Mijas, donde el Ayuntamiento con el censo menor tiene más de 70.000 personas. Eso sin contar la población flotante, que multiplica por hasta por tres la población. No hay forma de sobre dimensionar plantilla para atender esa demanda. Y lo mismo pasa con la policía, donde los propios Consistorios pagan millonadas en horas extra. Lo hacen no solo para adecuar su servicio al aumento de población, sino también para suplir las carencia de personal de la Policía Nacional y la Guardia Civil.Cada verano la misma cantinela, el mismo lamento y nada de financiación. Ni tasa turística ni ningún modelo que permita a las consistorios poder afrontar una sobre dimensión de servicios por culpa de la llegada masiva de turistas. Y los alcaldes lamentan la inacción de las administraciones supramunicipales, mientras hacen malabares con el presupuesto para poder cuadran las cuentas, a la misma vez que ofrecen una buena calidad a sus vecinos de todo el año y a los que llegan sólo para pasar unos días. En la provincia de Huelva, Punta Umbría es uno de los ejemplos más claros de cómo el verano puede transformar por completo la realidad de un municipio costero. La localidad cuenta con 16.281 habitantes censados, pero llega a multiplicarse entre seis y nueve veces con picos que pueden superar los 150.000 habitantes. Una presión que no solo se traduce en playas llenas, carreteras congestionadas o calles abarrotadas en las que resulta misión imposible aparcar, sino que también pone a prueba los servicios públicos. Desde el Ayuntamiento reconocen que resulta imposible incrementarlos al mismo ritmo que lo hace la población durante el verano. El principal refuerzo se concentra en el dispositivo de salvamento de playas. La situación se reproduce, a menor escala, en núcleos como El Portil , perteneciente administrativamente a Punta Umbría y unido físicamente a Nuevo Portil, ya en el término municipal de Cartaya. Allí, los alrededor de 1.200 o 1.300 vecinos habituales pasan a ser cerca de 25.000 durante el verano. Y esa transformación se percibe en los pequeños detalles de la vida cotidiana: en la única farmacia del núcleo las esperas cercanas a los 30 minutos no son extrañas en agosto. Acceder al único cajero y que cuente con efectivo es una cuestión de suerte, como acudir al supermercado exige hacerlo a primera hora si se quiere regresar a casa con toda la lista de la compra. Chipiona es otro ejemplo. El municipio, que ronda los 20.000 habitantes durante buena parte del año, llega a acoger alrededor de 200.000 personas durante julio y agosto. Su alcalde, Luis Mario Aparcero, reclama a las distintas administraciones un mayor respaldo económico para afrontar este incremento temporal de población y garantizar servicios como la limpieza, la seguridad y el mantenimiento durante los meses de mayor afluencia. Los vecinos creen que es insostenible y la Asociación Las Tres Piedras ha convocado una marcha pacífica bajo el lema «¡Basta ya! Juntos por un entorno digno, seguro y habitable». Los residentes denuncian problemas recurrentes de tráfico, aparcamiento, ruido, suciedad y seguridad. Sanlúcar de Barrameda es otro de los municipios que ha reforzado su atractivo con gastronomía, manzanilla, el patrimonio y las Carreras de Caballos, que este año celebran su 181 edición y mantienen además una importante proyección nacional e internacional. La presencia de personalidades conocidas y la aparición de la localidad en espacios televisivos dedicados a la gastronomía y el turismo amplían además su visibilidad. La ciudad ha conseguido así trascender, pero ahora necesita apoyo para acondicionar todos sus servicios a este crecimiento de población que experimenta cuando llega el verano. Ante la llegada de miles de visitantes durante los meses de verano, Estepona refuerza sus servicios públicos para hacer frente al aumento de la actividad y a la mayor presión sobre el espacio urbano. En materia de limpieza viaria, el municipio incorpora un total de 25 operarios de refuerzo durante la temporada estival, junto con equipos específicos destinados a las barriadas y al extrarradio. El dispositivo se completa con cuatro nuevas hidrolimpiadoras, que permiten incrementar la frecuencia de los trabajos, y con un refuerzo del baldeo mediante camiones cisterna previsto para los meses de julio y agosto en las calles y espacios con mayor tránsito.La seguridad es otro de los ámbitos que concentra esfuerzos durante los meses de mayor afluencia. El Ayuntamiento de Estepona amplía el servicio policial mediante horas extraordinarias y la incorporación de 17 funcionarios en prácticas, con el objetivo de servir de apoyo en las labores de vigilancia y refuerzo. Este dispositivo permite aumentar la presencia de la Policía Local en las distintas zonas del municipio y mejorar la cobertura durante la realización de eventos y actividades estivales. Estepona cuenta con 18 trabajadores fijos discontinuos dedicados a la limpieza y el mantenimiento de las playas, un dispositivo que se mantiene del 15 de abril al 15 de octubre coincidiendo con el periodo de mayor uso de estos espacios. Con estas medidas, el municipio busca adaptar sus servicios públicos al incremento de vecinos y visitantes así como mantener la calidad de los espacios urbanos y turísticos durante los meses de mayor presión que ejercer miles de personas sobre éstos.El alcalde de Almuñécar pide una unión de municipios para que haya una ponderación más justa, que tenga en cuenta esa multiplicación de poblaciónAlmuñécar gasta alrededor de 1,5 millones de euros para cubrir los servicios extraordinarios que debe afrontar durante los meses de verano, cuando el municipio, que tiene 29.000 habitantes contando los del núcleo poblacional de La Herradura, se pone en más de cien mil. Su alcalde, Juan José Ruiz Joya, especifica que a los turistas deben darle todos los servicios que tienen los vecinos. «Eso significa incrementar el personal de basura, seguridad en las playas, Policía Local o limpieza en las calles», apunta el regidor, que dice que es «sobre coste» que paga el ayuntamiento y que después, obviamente, repercute en el ciudadano. Por eso el alcalde quiere sumar en esa causa a municipios como Nerja, Torremolinos o Chipiona para hacer presión y conseguir más fondos. «Debe hacer una ponderación más justa, que tenga en cuenta esa multiplicación de población que tenemos», concluye Ruiz Joya. En Motril no dan una cifra exacta de ese sobre coste, aunque es mayor que la de Almuñécar, teniendo en cuenta que Motril tiene censadas casi 70.000 personas y en verano esa población al menos se duplica en su mayoría con turismo es nacional. Entre otras cosas, en Motril se aumentan los servicios de seguridad ciudadana, se establecen dispositivos extraordinarios cuando llega la feria, hay permanente control en las playas con vehículos adaptados o personal extra para controlar el ocio nocturno. En materia de limpieza, el ayuntamiento destaca que refuerza de manera significativa sus recursos humanos y materiales durante la campaña de verano, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, un periodo en el que se incorporan 40 trabajadores de refuerzo a la plantilla habitual. Esa limpieza extraordinaria se desarrolla tanto en la ciudad como en las playas, donde empieza a principios de junio ya con la primera afluencia de turistas. Los municipios turísticos necesitan ayuda para cubrir servicios. La propia Andalucía necesita ayuda ante la avalancha de turistas. El Consejo Andaluz de Colegios de Médicos tasó en un médico cada 213 habitantes para cubrir de forma eficiente a la población. La ratio no se cumple en invierno, menos en verano, cuando las llegadas de turistas multiplica las población y satura los servicios. Es imposible. Solo hay que darse una paseo por el Hospital Costa del Sol de Marbella para ver que eso es imposible. Atiende desde Manilva a Fuengirola y Mijas, donde el Ayuntamiento con el censo menor tiene más de 70.000 personas. Eso sin contar la población flotante, que multiplica por hasta por tres la población. No hay forma de sobre dimensionar plantilla para atender esa demanda. Y lo mismo pasa con la policía, donde los propios Consistorios pagan millonadas en horas extra. Lo hacen no solo para adecuar su servicio al aumento de población, sino también para suplir las carencia de personal de la Policía Nacional y la Guardia Civil.Cada verano la misma cantinela, el mismo lamento y nada de financiación. Ni tasa turística ni ningún modelo que permita a las consistorios poder afrontar una sobre dimensión de servicios por culpa de la llegada masiva de turistas. Y los alcaldes lamentan la inacción de las administraciones supramunicipales, mientras hacen malabares con el presupuesto para poder cuadran las cuentas, a la misma vez que ofrecen una buena calidad a sus vecinos de todo el año y a los que llegan sólo para pasar unos días. En la provincia de Huelva, Punta Umbría es uno de los ejemplos más claros de cómo el verano puede transformar por completo la realidad de un municipio costero. La localidad cuenta con 16.281 habitantes censados, pero llega a multiplicarse entre seis y nueve veces con picos que pueden superar los 150.000 habitantes. Una presión que no solo se traduce en playas llenas, carreteras congestionadas o calles abarrotadas en las que resulta misión imposible aparcar, sino que también pone a prueba los servicios públicos. Desde el Ayuntamiento reconocen que resulta imposible incrementarlos al mismo ritmo que lo hace la población durante el verano. El principal refuerzo se concentra en el dispositivo de salvamento de playas. La situación se reproduce, a menor escala, en núcleos como El Portil , perteneciente administrativamente a Punta Umbría y unido físicamente a Nuevo Portil, ya en el término municipal de Cartaya. Allí, los alrededor de 1.200 o 1.300 vecinos habituales pasan a ser cerca de 25.000 durante el verano. Y esa transformación se percibe en los pequeños detalles de la vida cotidiana: en la única farmacia del núcleo las esperas cercanas a los 30 minutos no son extrañas en agosto. Acceder al único cajero y que cuente con efectivo es una cuestión de suerte, como acudir al supermercado exige hacerlo a primera hora si se quiere regresar a casa con toda la lista de la compra. Chipiona es otro ejemplo. El municipio, que ronda los 20.000 habitantes durante buena parte del año, llega a acoger alrededor de 200.000 personas durante julio y agosto. Su alcalde, Luis Mario Aparcero, reclama a las distintas administraciones un mayor respaldo económico para afrontar este incremento temporal de población y garantizar servicios como la limpieza, la seguridad y el mantenimiento durante los meses de mayor afluencia. Los vecinos creen que es insostenible y la Asociación Las Tres Piedras ha convocado una marcha pacífica bajo el lema «¡Basta ya! Juntos por un entorno digno, seguro y habitable». Los residentes denuncian problemas recurrentes de tráfico, aparcamiento, ruido, suciedad y seguridad. Sanlúcar de Barrameda es otro de los municipios que ha reforzado su atractivo con gastronomía, manzanilla, el patrimonio y las Carreras de Caballos, que este año celebran su 181 edición y mantienen además una importante proyección nacional e internacional. La presencia de personalidades conocidas y la aparición de la localidad en espacios televisivos dedicados a la gastronomía y el turismo amplían además su visibilidad. La ciudad ha conseguido así trascender, pero ahora necesita apoyo para acondicionar todos sus servicios a este crecimiento de población que experimenta cuando llega el verano. Ante la llegada de miles de visitantes durante los meses de verano, Estepona refuerza sus servicios públicos para hacer frente al aumento de la actividad y a la mayor presión sobre el espacio urbano. En materia de limpieza viaria, el municipio incorpora un total de 25 operarios de refuerzo durante la temporada estival, junto con equipos específicos destinados a las barriadas y al extrarradio. El dispositivo se completa con cuatro nuevas hidrolimpiadoras, que permiten incrementar la frecuencia de los trabajos, y con un refuerzo del baldeo mediante camiones cisterna previsto para los meses de julio y agosto en las calles y espacios con mayor tránsito.La seguridad es otro de los ámbitos que concentra esfuerzos durante los meses de mayor afluencia. El Ayuntamiento de Estepona amplía el servicio policial mediante horas extraordinarias y la incorporación de 17 funcionarios en prácticas, con el objetivo de servir de apoyo en las labores de vigilancia y refuerzo. Este dispositivo permite aumentar la presencia de la Policía Local en las distintas zonas del municipio y mejorar la cobertura durante la realización de eventos y actividades estivales. Estepona cuenta con 18 trabajadores fijos discontinuos dedicados a la limpieza y el mantenimiento de las playas, un dispositivo que se mantiene del 15 de abril al 15 de octubre coincidiendo con el periodo de mayor uso de estos espacios. Con estas medidas, el municipio busca adaptar sus servicios públicos al incremento de vecinos y visitantes así como mantener la calidad de los espacios urbanos y turísticos durante los meses de mayor presión que ejercer miles de personas sobre éstos.El alcalde de Almuñécar pide una unión de municipios para que haya una ponderación más justa, que tenga en cuenta esa multiplicación de poblaciónAlmuñécar gasta alrededor de 1,5 millones de euros para cubrir los servicios extraordinarios que debe afrontar durante los meses de verano, cuando el municipio, que tiene 29.000 habitantes contando los del núcleo poblacional de La Herradura, se pone en más de cien mil. Su alcalde, Juan José Ruiz Joya, especifica que a los turistas deben darle todos los servicios que tienen los vecinos. «Eso significa incrementar el personal de basura, seguridad en las playas, Policía Local o limpieza en las calles», apunta el regidor, que dice que es «sobre coste» que paga el ayuntamiento y que después, obviamente, repercute en el ciudadano. Por eso el alcalde quiere sumar en esa causa a municipios como Nerja, Torremolinos o Chipiona para hacer presión y conseguir más fondos. «Debe hacer una ponderación más justa, que tenga en cuenta esa multiplicación de población que tenemos», concluye Ruiz Joya. En Motril no dan una cifra exacta de ese sobre coste, aunque es mayor que la de Almuñécar, teniendo en cuenta que Motril tiene censadas casi 70.000 personas y en verano esa población al menos se duplica en su mayoría con turismo es nacional. Entre otras cosas, en Motril se aumentan los servicios de seguridad ciudadana, se establecen dispositivos extraordinarios cuando llega la feria, hay permanente control en las playas con vehículos adaptados o personal extra para controlar el ocio nocturno. En materia de limpieza, el ayuntamiento destaca que refuerza de manera significativa sus recursos humanos y materiales durante la campaña de verano, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, un periodo en el que se incorporan 40 trabajadores de refuerzo a la plantilla habitual. Esa limpieza extraordinaria se desarrolla tanto en la ciudad como en las playas, donde empieza a principios de junio ya con la primera afluencia de turistas. Los municipios turísticos necesitan ayuda para cubrir servicios. La propia Andalucía necesita ayuda ante la avalancha de turistas. El Consejo Andaluz de Colegios de Médicos tasó en un médico cada 213 habitantes para cubrir de forma eficiente a la población. La ratio no se cumple en invierno, menos en verano, cuando las llegadas de turistas multiplica las población y satura los servicios. Es imposible. Solo hay que darse una paseo por el Hospital Costa del Sol de Marbella para ver que eso es imposible. Atiende desde Manilva a Fuengirola y Mijas, donde el Ayuntamiento con el censo menor tiene más de 70.000 personas. Eso sin contar la población flotante, que multiplica por hasta por tres la población. No hay forma de sobre dimensionar plantilla para atender esa demanda. Y lo mismo pasa con la policía, donde los propios Consistorios pagan millonadas en horas extra. Lo hacen no solo para adecuar su servicio al aumento de población, sino también para suplir las carencia de personal de la Policía Nacional y la Guardia Civil.Cada verano la misma cantinela, el mismo lamento y nada de financiación. Ni tasa turística ni ningún modelo que permita a las consistorios poder afrontar una sobre dimensión de servicios por culpa de la llegada masiva de turistas. Y los alcaldes lamentan la inacción de las administraciones supramunicipales, mientras hacen malabares con el presupuesto para poder cuadran las cuentas, a la misma vez que ofrecen una buena calidad a sus vecinos de todo el año y a los que llegan sólo para pasar unos días. En la provincia de Huelva, Punta Umbría es uno de los ejemplos más claros de cómo el verano puede transformar por completo la realidad de un municipio costero. La localidad cuenta con 16.281 habitantes censados, pero llega a multiplicarse entre seis y nueve veces con picos que pueden superar los 150.000 habitantes. Una presión que no solo se traduce en playas llenas, carreteras congestionadas o calles abarrotadas en las que resulta misión imposible aparcar, sino que también pone a prueba los servicios públicos. Desde el Ayuntamiento reconocen que resulta imposible incrementarlos al mismo ritmo que lo hace la población durante el verano. El principal refuerzo se concentra en el dispositivo de salvamento de playas. La situación se reproduce, a menor escala, en núcleos como El Portil , perteneciente administrativamente a Punta Umbría y unido físicamente a Nuevo Portil, ya en el término municipal de Cartaya. Allí, los alrededor de 1.200 o 1.300 vecinos habituales pasan a ser cerca de 25.000 durante el verano. Y esa transformación se percibe en los pequeños detalles de la vida cotidiana: en la única farmacia del núcleo las esperas cercanas a los 30 minutos no son extrañas en agosto. Acceder al único cajero y que cuente con efectivo es una cuestión de suerte, como acudir al supermercado exige hacerlo a primera hora si se quiere regresar a casa con toda la lista de la compra. Chipiona es otro ejemplo. El municipio, que ronda los 20.000 habitantes durante buena parte del año, llega a acoger alrededor de 200.000 personas durante julio y agosto. Su alcalde, Luis Mario Aparcero, reclama a las distintas administraciones un mayor respaldo económico para afrontar este incremento temporal de población y garantizar servicios como la limpieza, la seguridad y el mantenimiento durante los meses de mayor afluencia. Los vecinos creen que es insostenible y la Asociación Las Tres Piedras ha convocado una marcha pacífica bajo el lema «¡Basta ya! Juntos por un entorno digno, seguro y habitable». Los residentes denuncian problemas recurrentes de tráfico, aparcamiento, ruido, suciedad y seguridad. Sanlúcar de Barrameda es otro de los municipios que ha reforzado su atractivo con gastronomía, manzanilla, el patrimonio y las Carreras de Caballos, que este año celebran su 181 edición y mantienen además una importante proyección nacional e internacional. La presencia de personalidades conocidas y la aparición de la localidad en espacios televisivos dedicados a la gastronomía y el turismo amplían además su visibilidad. La ciudad ha conseguido así trascender, pero ahora necesita apoyo para acondicionar todos sus servicios a este crecimiento de población que experimenta cuando llega el verano. Ante la llegada de miles de visitantes durante los meses de verano, Estepona refuerza sus servicios públicos para hacer frente al aumento de la actividad y a la mayor presión sobre el espacio urbano. En materia de limpieza viaria, el municipio incorpora un total de 25 operarios de refuerzo durante la temporada estival, junto con equipos específicos destinados a las barriadas y al extrarradio. El dispositivo se completa con cuatro nuevas hidrolimpiadoras, que permiten incrementar la frecuencia de los trabajos, y con un refuerzo del baldeo mediante camiones cisterna previsto para los meses de julio y agosto en las calles y espacios con mayor tránsito.La seguridad es otro de los ámbitos que concentra esfuerzos durante los meses de mayor afluencia. El Ayuntamiento de Estepona amplía el servicio policial mediante horas extraordinarias y la incorporación de 17 funcionarios en prácticas, con el objetivo de servir de apoyo en las labores de vigilancia y refuerzo. Este dispositivo permite aumentar la presencia de la Policía Local en las distintas zonas del municipio y mejorar la cobertura durante la realización de eventos y actividades estivales. Estepona cuenta con 18 trabajadores fijos discontinuos dedicados a la limpieza y el mantenimiento de las playas, un dispositivo que se mantiene del 15 de abril al 15 de octubre coincidiendo con el periodo de mayor uso de estos espacios. Con estas medidas, el municipio busca adaptar sus servicios públicos al incremento de vecinos y visitantes así como mantener la calidad de los espacios urbanos y turísticos durante los meses de mayor presión que ejercer miles de personas sobre éstos.El alcalde de Almuñécar pide una unión de municipios para que haya una ponderación más justa, que tenga en cuenta esa multiplicación de poblaciónAlmuñécar gasta alrededor de 1,5 millones de euros para cubrir los servicios extraordinarios que debe afrontar durante los meses de verano, cuando el municipio, que tiene 29.000 habitantes contando los del núcleo poblacional de La Herradura, se pone en más de cien mil. Su alcalde, Juan José Ruiz Joya, especifica que a los turistas deben darle todos los servicios que tienen los vecinos. «Eso significa incrementar el personal de basura, seguridad en las playas, Policía Local o limpieza en las calles», apunta el regidor, que dice que es «sobre coste» que paga el ayuntamiento y que después, obviamente, repercute en el ciudadano. Por eso el alcalde quiere sumar en esa causa a municipios como Nerja, Torremolinos o Chipiona para hacer presión y conseguir más fondos. «Debe hacer una ponderación más justa, que tenga en cuenta esa multiplicación de población que tenemos», concluye Ruiz Joya. En Motril no dan una cifra exacta de ese sobre coste, aunque es mayor que la de Almuñécar, teniendo en cuenta que Motril tiene censadas casi 70.000 personas y en verano esa población al menos se duplica en su mayoría con turismo es nacional. Entre otras cosas, en Motril se aumentan los servicios de seguridad ciudadana, se establecen dispositivos extraordinarios cuando llega la feria, hay permanente control en las playas con vehículos adaptados o personal extra para controlar el ocio nocturno. En materia de limpieza, el ayuntamiento destaca que refuerza de manera significativa sus recursos humanos y materiales durante la campaña de verano, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, un periodo en el que se incorporan 40 trabajadores de refuerzo a la plantilla habitual. Esa limpieza extraordinaria se desarrolla tanto en la ciudad como en las playas, donde empieza a principios de junio ya con la primera afluencia de turistas. RSS de noticias de espana/andalucia
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