El mejor resumen de la acción de Gobierno en materia empresarial es la llamada a ‘visitar’ La Moncloa en enero de 2025 al hoy expresidente de Telefónica José María Álvarez-Pallete para comunicarle su cese, con su sucesor esperando en la recámara del PSC para ocupar la silla sólo unas horas después. El reemplazo de Pallete por parte de Marc Murtra es, en fondo y forma, la credencial del sanchismo durante ocho años en el poder: asalto de grandes compañías estratégicas e invasión total de reguladores e instituciones. El brazo ejecutor es la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), con todos sus presidentes nombrados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, imputados por corrupción, y el escudo antiopas como pretexto legal para abrir las puertas del tejido corporativo a los intereses monclovitas.Marc Murtra (Telefónica ), Ángel Simón (Indra), Beatriz Corredor (Red eléctrica), Maurici Lucena (AENA), Juan Manuel Serrano (expresidente de Correos), Pedro Saura (hoy en la presidencia de Correos), Álvaro Fernández Heredia (Renfe), José Manuel Miñones (al frente de Mercasa), Raquel Sánchez (Paradores), José Pablo López (RTVE), Miguel Ángel Oliver (Agencia EFE), Ricardo Domínguez García-Baquero (presidente de Navantia)… y hasta un astronauta exministro sanchista, Pedro Duque (en Hispasat) son solo los principales nombres de una larga lista de beneficiarios de una estrategia ‘apropiatoria’ gubernamental.Fuentes políticas populares explican a ABC que, de momento, un potencial Gobierno liderado por Núñez Feijóo, con apoyo o no de Vox, no tendrá como prioridad inicial la salida del Estado -a través de la SEPI- del accionariado de las grandes empresas estratégicas en las que participa. Esta acción vendrá después, tras la profesionalización de la gestión en todas ellas. En estos momentos el Estado tiene el control sobre Navantia (100%), Indra (28%), Redeia (Red Eléctrica, 20%), Telefónica (10%), Ebro Foods (10%), Talgo (7,8%), Enagás (5%) y Airbus (5%). Y en algunas empresas ejerce con mayor fuerza esta supervisión.Ahora bien, detrás de los presidentes hay un inmenso listado de consejeros , tan escondidos como bien retribuidos, que terminan de fermentar la masa madre del sanchismo en las empresas: Javier de Paz (Telefónica), Carlos Ocaña (Telefónica y Real Madrid), Miguel Sebastián (Indra), José «Pepiño» Blanco (Enagás), José Montilla (Enagás), Elena Salgado ( Veolia)…Las astronómicas retribuciones de todos ellos, que van desde los más de diez millones de euros al año en las grandes cotizadas hasta varios centenares de miles de euros como vocal, no ha venido acompañada de una excelencia en la gestión, precisamente. Cabe recordar que el pasado año España sufrió el mayor apagón eléctrico de su historia , que el funcionamiento de los trenes no atraviesa su mejor momento, que la reputación de Paradores tras el caso Ábalos queda muy dañada y que de aquello de crear campeones nacionales de Defensa y Telecomunicaciones nadie quiere acordarse ya.Situación de los órganos reguladores La situación de los órganos reguladores no es mejor. La CNMV y la CNMC, que han de velar por el buen funcionamiento de los mercados y de la competencia, respectivamente, han declinado en sendos aparatos de apoyo a la estrategia sanchista . Para el recuerdo quedan episodios como el despido de los consejeros independientes de Indra que se oponían al «asalto» de la SEPI en la etapa de Murtra; las intenciones de los hermanos Escribano para que Indra comprara su empresa familiar; el despido de Pallete desde Moncloa y la llegada de un Murtra que durante unas horas no había dejado Indra y ya estaba al frente de la operadora, o la gestión de Red Eléctrica para no dar explicaciones ni a la opinión pública ni a sus accionistas.Cabe recordar la reciente renovación por dos años más de Mariano Bacigalupo -marido de la exvicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera- como consejero de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV); y qué decir del Banco de España , que desarrolla la función de banco central nacional y la supervisión del conjunto del sector bancario. Al frente está un ‘blindado’ gobernador, José Luis Escrivá, exministro sanchista, en el filón hasta al menos 2030.Nada más llegar se modificó el convenio colectivo de la autoridad monetaria española. Numerosas fueron las voces que denunciaron que se multiplicaban las plazas de libre designación para poder multiplicar el fichaje de afines al sanchismo, al tiempo que se neutralizaba el histórico Servicio de Estudios para evitar informes comprometedores sobre la acción del Gobierno. El mejor resumen de la acción de Gobierno en materia empresarial es la llamada a ‘visitar’ La Moncloa en enero de 2025 al hoy expresidente de Telefónica José María Álvarez-Pallete para comunicarle su cese, con su sucesor esperando en la recámara del PSC para ocupar la silla sólo unas horas después. El reemplazo de Pallete por parte de Marc Murtra es, en fondo y forma, la credencial del sanchismo durante ocho años en el poder: asalto de grandes compañías estratégicas e invasión total de reguladores e instituciones. El brazo ejecutor es la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), con todos sus presidentes nombrados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, imputados por corrupción, y el escudo antiopas como pretexto legal para abrir las puertas del tejido corporativo a los intereses monclovitas.Marc Murtra (Telefónica ), Ángel Simón (Indra), Beatriz Corredor (Red eléctrica), Maurici Lucena (AENA), Juan Manuel Serrano (expresidente de Correos), Pedro Saura (hoy en la presidencia de Correos), Álvaro Fernández Heredia (Renfe), José Manuel Miñones (al frente de Mercasa), Raquel Sánchez (Paradores), José Pablo López (RTVE), Miguel Ángel Oliver (Agencia EFE), Ricardo Domínguez García-Baquero (presidente de Navantia)… y hasta un astronauta exministro sanchista, Pedro Duque (en Hispasat) son solo los principales nombres de una larga lista de beneficiarios de una estrategia ‘apropiatoria’ gubernamental.Fuentes políticas populares explican a ABC que, de momento, un potencial Gobierno liderado por Núñez Feijóo, con apoyo o no de Vox, no tendrá como prioridad inicial la salida del Estado -a través de la SEPI- del accionariado de las grandes empresas estratégicas en las que participa. Esta acción vendrá después, tras la profesionalización de la gestión en todas ellas. En estos momentos el Estado tiene el control sobre Navantia (100%), Indra (28%), Redeia (Red Eléctrica, 20%), Telefónica (10%), Ebro Foods (10%), Talgo (7,8%), Enagás (5%) y Airbus (5%). Y en algunas empresas ejerce con mayor fuerza esta supervisión.Ahora bien, detrás de los presidentes hay un inmenso listado de consejeros , tan escondidos como bien retribuidos, que terminan de fermentar la masa madre del sanchismo en las empresas: Javier de Paz (Telefónica), Carlos Ocaña (Telefónica y Real Madrid), Miguel Sebastián (Indra), José «Pepiño» Blanco (Enagás), José Montilla (Enagás), Elena Salgado ( Veolia)…Las astronómicas retribuciones de todos ellos, que van desde los más de diez millones de euros al año en las grandes cotizadas hasta varios centenares de miles de euros como vocal, no ha venido acompañada de una excelencia en la gestión, precisamente. Cabe recordar que el pasado año España sufrió el mayor apagón eléctrico de su historia , que el funcionamiento de los trenes no atraviesa su mejor momento, que la reputación de Paradores tras el caso Ábalos queda muy dañada y que de aquello de crear campeones nacionales de Defensa y Telecomunicaciones nadie quiere acordarse ya.Situación de los órganos reguladores La situación de los órganos reguladores no es mejor. La CNMV y la CNMC, que han de velar por el buen funcionamiento de los mercados y de la competencia, respectivamente, han declinado en sendos aparatos de apoyo a la estrategia sanchista . Para el recuerdo quedan episodios como el despido de los consejeros independientes de Indra que se oponían al «asalto» de la SEPI en la etapa de Murtra; las intenciones de los hermanos Escribano para que Indra comprara su empresa familiar; el despido de Pallete desde Moncloa y la llegada de un Murtra que durante unas horas no había dejado Indra y ya estaba al frente de la operadora, o la gestión de Red Eléctrica para no dar explicaciones ni a la opinión pública ni a sus accionistas.Cabe recordar la reciente renovación por dos años más de Mariano Bacigalupo -marido de la exvicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera- como consejero de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV); y qué decir del Banco de España , que desarrolla la función de banco central nacional y la supervisión del conjunto del sector bancario. Al frente está un ‘blindado’ gobernador, José Luis Escrivá, exministro sanchista, en el filón hasta al menos 2030.Nada más llegar se modificó el convenio colectivo de la autoridad monetaria española. Numerosas fueron las voces que denunciaron que se multiplicaban las plazas de libre designación para poder multiplicar el fichaje de afines al sanchismo, al tiempo que se neutralizaba el histórico Servicio de Estudios para evitar informes comprometedores sobre la acción del Gobierno. El mejor resumen de la acción de Gobierno en materia empresarial es la llamada a ‘visitar’ La Moncloa en enero de 2025 al hoy expresidente de Telefónica José María Álvarez-Pallete para comunicarle su cese, con su sucesor esperando en la recámara del PSC para ocupar la silla sólo unas horas después. El reemplazo de Pallete por parte de Marc Murtra es, en fondo y forma, la credencial del sanchismo durante ocho años en el poder: asalto de grandes compañías estratégicas e invasión total de reguladores e instituciones. El brazo ejecutor es la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), con todos sus presidentes nombrados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, imputados por corrupción, y el escudo antiopas como pretexto legal para abrir las puertas del tejido corporativo a los intereses monclovitas.Marc Murtra (Telefónica ), Ángel Simón (Indra), Beatriz Corredor (Red eléctrica), Maurici Lucena (AENA), Juan Manuel Serrano (expresidente de Correos), Pedro Saura (hoy en la presidencia de Correos), Álvaro Fernández Heredia (Renfe), José Manuel Miñones (al frente de Mercasa), Raquel Sánchez (Paradores), José Pablo López (RTVE), Miguel Ángel Oliver (Agencia EFE), Ricardo Domínguez García-Baquero (presidente de Navantia)… y hasta un astronauta exministro sanchista, Pedro Duque (en Hispasat) son solo los principales nombres de una larga lista de beneficiarios de una estrategia ‘apropiatoria’ gubernamental.Fuentes políticas populares explican a ABC que, de momento, un potencial Gobierno liderado por Núñez Feijóo, con apoyo o no de Vox, no tendrá como prioridad inicial la salida del Estado -a través de la SEPI- del accionariado de las grandes empresas estratégicas en las que participa. Esta acción vendrá después, tras la profesionalización de la gestión en todas ellas. En estos momentos el Estado tiene el control sobre Navantia (100%), Indra (28%), Redeia (Red Eléctrica, 20%), Telefónica (10%), Ebro Foods (10%), Talgo (7,8%), Enagás (5%) y Airbus (5%). Y en algunas empresas ejerce con mayor fuerza esta supervisión.Ahora bien, detrás de los presidentes hay un inmenso listado de consejeros , tan escondidos como bien retribuidos, que terminan de fermentar la masa madre del sanchismo en las empresas: Javier de Paz (Telefónica), Carlos Ocaña (Telefónica y Real Madrid), Miguel Sebastián (Indra), José «Pepiño» Blanco (Enagás), José Montilla (Enagás), Elena Salgado ( Veolia)…Las astronómicas retribuciones de todos ellos, que van desde los más de diez millones de euros al año en las grandes cotizadas hasta varios centenares de miles de euros como vocal, no ha venido acompañada de una excelencia en la gestión, precisamente. Cabe recordar que el pasado año España sufrió el mayor apagón eléctrico de su historia , que el funcionamiento de los trenes no atraviesa su mejor momento, que la reputación de Paradores tras el caso Ábalos queda muy dañada y que de aquello de crear campeones nacionales de Defensa y Telecomunicaciones nadie quiere acordarse ya.Situación de los órganos reguladores La situación de los órganos reguladores no es mejor. La CNMV y la CNMC, que han de velar por el buen funcionamiento de los mercados y de la competencia, respectivamente, han declinado en sendos aparatos de apoyo a la estrategia sanchista . Para el recuerdo quedan episodios como el despido de los consejeros independientes de Indra que se oponían al «asalto» de la SEPI en la etapa de Murtra; las intenciones de los hermanos Escribano para que Indra comprara su empresa familiar; el despido de Pallete desde Moncloa y la llegada de un Murtra que durante unas horas no había dejado Indra y ya estaba al frente de la operadora, o la gestión de Red Eléctrica para no dar explicaciones ni a la opinión pública ni a sus accionistas.Cabe recordar la reciente renovación por dos años más de Mariano Bacigalupo -marido de la exvicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera- como consejero de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV); y qué decir del Banco de España , que desarrolla la función de banco central nacional y la supervisión del conjunto del sector bancario. Al frente está un ‘blindado’ gobernador, José Luis Escrivá, exministro sanchista, en el filón hasta al menos 2030.Nada más llegar se modificó el convenio colectivo de la autoridad monetaria española. Numerosas fueron las voces que denunciaron que se multiplicaban las plazas de libre designación para poder multiplicar el fichaje de afines al sanchismo, al tiempo que se neutralizaba el histórico Servicio de Estudios para evitar informes comprometedores sobre la acción del Gobierno. RSS de noticias de economia
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