Las trencitas, que se las hicieron en Barcelona antes de volar hacia Birmingham (directa desde Font Romeu, sin pasar por casa en meses), le llevan cinco días presionando la cabeza a María Pérez, cambio de look obligado por una apuesta con Antonella Palmisano, «un año de pelo largo». «No sabéis lo que es esto», bromea en el corazón de la ciudad de los canales industriales, con su enésimo oro colgado al cuello, con la corona, «hecha con sus propias manos», de la madre de su amiga y compañera de entrenamientos italiana, lesionada y sólo quinta esta vez. A la que consolaba, un abrazo entre lágrimas, un momento antes, pues con ella quería compartir el podio.
La española arrasó en el Europeo de Birmingham, su cuarto verano seguido con medallas de oro, para aumentar un palmarés legendario. Aguantó al ritmo de los marchadores masculinos de maratón: «Yo quiero ir siempre con el de adelante»
Las trencitas, que se las hicieron en Barcelona antes de volar hacia Birmingham (directa desde Font Romeu, sin pasar por casa en meses), le llevan cinco días presionando la cabeza a María Pérez, cambio de look obligado por una apuesta con Antonella Palmisano, «un año de pelo largo». «No sabéis lo que es esto», bromea en el corazón de la ciudad de los canales industriales, con su enésimo oro colgado al cuello, con la corona, «hecha con sus propias manos», de la madre de su amiga y compañera de entrenamientos italiana, lesionada y sólo quinta esta vez. A la que consolaba, un abrazo entre lágrimas, un momento antes, pues con ella quería compartir el podio.
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