
Excepcionalmente, esta entrevista se realiza por videollamada. Son las tres de la tarde de un día entresemana y la entrevistada, sometida a los infernales horarios de un rodaje, responde, derrengada y sin maquillar, desde la cama de un hotel de Mallorca, donde se halla grabando una serie basada en la saga de películas Padre no hay más que uno, de Santiago Segura, de la que ella es guionista y en la que también ha participado como actriz. Pero es que, además, lleva diez años representando todos los fines de semana en Madrid su obra de teatro De Caperucita a loba en solo seis hombres, basada en su libro homónimo, y ha escrito más de 500 monólogos para los cómicos, y cómicas, más famosos de España en El Club de la Comedia. Vamos que, aunque no sea tan conocida para que la paren por la calle, Marta González De Vega es toda una institución en el gremio. Ella ni lo confirma ni lo desmiente y, aunque echa balones fuera con su risa cantarina y su cantarín acento canario, su aparente ligereza no le resta un ápice de profundidad a sus ojos.

MUJER ORQUESTA
Marta Fernández de Vega (Tenerife, 51 años) supo que quería ser actriz desde pequeña. Su padre, el abogado y dramaturgo Gustavo González Garrido le inoculó la pasión por la escritura y por las tablas, que, al final, ganaron al Derecho, que también estudió para complacerle. En cuanto pudo, se vino a Madrid, y, desde entonces, no ha parado de trabajar. Prolífica guionista para proyectos propios y ajenos, se ha prodigado a su pesar, menos como actriz. Ahora combina ambas facetas en Haciendo amigos, la película que estrena, dirigida por David Marqués, que ha escrito ella misma, y en la que actúa acompañada por los clásicos Antonio Resines, Megan Montaner y Quim Gutiérrez, y un notabilísimo grupo de actores con discapacidad intelectual. Una experiencia que, dice, le ha cambiado la vida.
Escritora, guionista y actriz, estrena ‘Haciendo amigos’, película que ha escrito y en la que interpreta a una cuidadora de personas con discapacidad intelectual 
Excepcionalmente, esta entrevista se realiza por videollamada. Son las tres de la tarde de un día entresemana y la entrevistada, sometida a los infernales horarios de un rodaje, responde, derrengada y sin maquillar, desde la cama de un hotel de Mallorca, donde se halla grabando una serie basada en la saga de películas Padre no hay más que uno, de Santiago Segura, de la que ella es guionista y en la que también ha participado como actriz. Pero es que, además, lleva diez años representando todos los fines de semana en Madrid su obra de teatro De Caperucita a loba en solo seis hombres, basada en su libro homónimo, y ha escrito más de 500 monólogos para los cómicos, y cómicas, más famosos de España en El Club de la Comedia. Vamos que, aunque no sea tan conocida para que la paren por la calle, Marta González De Vega es toda una institución en el gremio. Ella ni lo confirma ni lo desmiente y, aunque echa balones fuera con su risa cantarina y su cantarín acento canario, su aparente ligereza no le resta un ápice de profundidad a sus ojos.

MUJER ORQUESTA
Marta Fernández de Vega (Tenerife, 51 años) supo que quería ser actriz desde pequeña. Su padre, el abogado y dramaturgo Gustavo González Garrido le inoculó la pasión por la escritura y por las tablas, que, al final, ganaron al Derecho, que también estudió para complacerle. En cuanto pudo, se vino a Madrid, y, desde entonces, no ha parado de trabajar. Prolífica guionista para proyectos propios y ajenos, se ha prodigado a su pesar, menos como actriz. Ahora combina ambas facetas en Haciendo amigos, la película que estrena, dirigida por David Marqués, que ha escrito ella misma, y en la que actúa acompañada por los clásicos Antonio Resines, Megan Montaner y Quim Gutiérrez, y un notabilísimo grupo de actores con discapacidad intelectual. Una experiencia que, dice, le ha cambiado la vida.
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