Mario Vilau se presentó en Las Ventas el pasado mayo mostrando su entrega. El resultado fue de una oreja y una cornada . Tras esa carta de presentación, la afición le esperaba y regresó en la última de las novilladas nocturnas previas a la final. Volvió a hacerlo con un triunfo que le dio el pase a la final, en la que toreará un encierro de Guadaira, junto a El Mene y Nacho Torrejón el próximo 23 de julio.Y a chiqueros se fue a recibir al sexto, al que siguió lanceándolo a la verónica rodilla en tierra. Se le hicieron las cosas muy bien al de Sagrario Moreno los primeros tercios, y, como si no tuviera una lesión en la rodilla derecha tras sufrir una voltereta hace cinco días en Ceret, se plantó de rodillas en los medios. Nadie lo habría dicho, porque ya en su primero comenzó de hinojos. Y se la jugó de verdad con un novillo que cogía la muleta por abajo, pero que no tenía ningún recorrido, mostrando valor y disposición.Una tanda al natural, alargando algo el viaje, fue importante, al igual que todos los pases de pecho. Entre incontables vivas a España, aguantaba Mario con mucho mérito, robándole los muletazos a base de poderle . En el momento justo cogió la espada, y dejó un estoconazo, no sin antes terminar por unas emocionantes bernadinas. Ya se había ido a portagayola en el tercero, aunque quedó aquello muy desairado porque el novillo fue barbeando las tablas e hizo caso omiso al catalán, que tuvo que ir a centrarlo a los medios, como consiguió, siguiendo la máxima de Antoñete , al que habría gustado (y mucho) el toreo de Fernando Plaza, presente en los tendidos en esta nocturna. Al igual que estaba Pablo Aguado en los bajos del diez junto a Pilar Prado, o Jorge Isiegas en el dos. Muchos profesionales vieron la seria actuación del de Hospitalet, al igual que un gran número de asistentes, que poblaron los tendidos de la última clasificatoria. Orgulloso quería repetir con buen aire, pero acusó el duro paso por el caballo, y se afligió muy pronto. Tanto que se echó tras un pase de pecho. Lo intentó Vilau, pero el animal quería morirse, más que embestir. En ese toro había quitado Luis Pasero con unas bonitas tafalleras muy orteguistas, toreando con todo el cuerpo. Ya había mostrado su buen majeo del capote en el primero, dejando una bonita media de salida. Ese Alcahueto tenía buen aire, pero las fuerzas demasiado justitas, por lo que el madrileño comenzó rodilla en tierra, pero sin exigirle. Y así continuó, toreando suavito, sin un tirón, dándole sus tiempos… Estuvo perfecto técnicamente e inteligente , entendiendo a la perfección lo que necesitaba el novillo en cada momento. Y con preciosos doblones comenzó con el cuarto, un animal al que le hicieron las cosas eficaces los primeros tercios, y llegó a la muleta yendo largo y con calidad. Luis lo entendió a la perfección, dejándole respirar entre tanda y tanda, sin atacarle nunca , y templando una barbaridad. El animal, eso sí, se apagó muy pronto y ya no tuvo más, pese a lo bien que tiraba de él el novillero, que intentaba arrancar a este Remirado la oreja que pinchó antes, y que volvió a perder con la espada. Cénate Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 16 de julio de 2026. Entrada: 9. 564 espectadores. Novillos de Sagrario Moreno, bien presentados y de buen juego en general. Luis Pasero, de gris perla y oro. Dos pinchazos, estocada delantera y perpendicular y descabello (silencio). Estocada rinconera (saludos). López Peregrino, de verde manzana y oro. Dos pinchazos y estocada trasera y desprendida (silencio). Estocada corta perpendicular y baja (silencio). Mario Vilau, de azul purísima y oro. Pinchazo y estocada (silencio). Estocada (oreja).Lo mejor del segundo fue el tercio de varas, protagonizado por Juan Melgar . Sin dejarse nada dentro en ningún momento, quitó Vilau por tafalleras y chicuelinas. Sopló algo de viento, López Peregrino -que se presentaba- puso voluntad, pero le tocó demasiado la tela y no hubo entendimiento por ambas partes. Completamente desentendido de la lidia del quinto estuvo el novillero, mientras a Farolillo se le daba más que a una estera en tres puyazos durísimos y eternos. Ordenaba que se movieran los caballos, empezando el titular en el 8 y terminando casi en el 5, moviéndose de igual manera el puerta. ¿Por qué? Nadie lo sabe. La gente, como es lógico, se puso a la contra del caballo, del picador, del novillo y de todo. Aunque el principal culpable en estos casos el jefe de filas, que debe ordenar aquello, en vez de parecer que aquello no iba con él o dirigir una lidia sin sentido, mientras el picador daba vueltas , e intentó picar en una ocasión con el animal a un metro. Nunca fue problema que el astado no fuera, porque ya había ido dos veces. Mejor o peor, pero había ido. Y otro puyazo… Y otra vuelta… Pero, nadie sabe bien cómo, con todo, el de Sagrario Moreno tuvo sus embestidas, aunque aquello no pasará a los anales de la historia. Mario Vilau se presentó en Las Ventas el pasado mayo mostrando su entrega. El resultado fue de una oreja y una cornada . Tras esa carta de presentación, la afición le esperaba y regresó en la última de las novilladas nocturnas previas a la final. Volvió a hacerlo con un triunfo que le dio el pase a la final, en la que toreará un encierro de Guadaira, junto a El Mene y Nacho Torrejón el próximo 23 de julio.Y a chiqueros se fue a recibir al sexto, al que siguió lanceándolo a la verónica rodilla en tierra. Se le hicieron las cosas muy bien al de Sagrario Moreno los primeros tercios, y, como si no tuviera una lesión en la rodilla derecha tras sufrir una voltereta hace cinco días en Ceret, se plantó de rodillas en los medios. Nadie lo habría dicho, porque ya en su primero comenzó de hinojos. Y se la jugó de verdad con un novillo que cogía la muleta por abajo, pero que no tenía ningún recorrido, mostrando valor y disposición.Una tanda al natural, alargando algo el viaje, fue importante, al igual que todos los pases de pecho. Entre incontables vivas a España, aguantaba Mario con mucho mérito, robándole los muletazos a base de poderle . En el momento justo cogió la espada, y dejó un estoconazo, no sin antes terminar por unas emocionantes bernadinas. Ya se había ido a portagayola en el tercero, aunque quedó aquello muy desairado porque el novillo fue barbeando las tablas e hizo caso omiso al catalán, que tuvo que ir a centrarlo a los medios, como consiguió, siguiendo la máxima de Antoñete , al que habría gustado (y mucho) el toreo de Fernando Plaza, presente en los tendidos en esta nocturna. Al igual que estaba Pablo Aguado en los bajos del diez junto a Pilar Prado, o Jorge Isiegas en el dos. Muchos profesionales vieron la seria actuación del de Hospitalet, al igual que un gran número de asistentes, que poblaron los tendidos de la última clasificatoria. Orgulloso quería repetir con buen aire, pero acusó el duro paso por el caballo, y se afligió muy pronto. Tanto que se echó tras un pase de pecho. Lo intentó Vilau, pero el animal quería morirse, más que embestir. En ese toro había quitado Luis Pasero con unas bonitas tafalleras muy orteguistas, toreando con todo el cuerpo. Ya había mostrado su buen majeo del capote en el primero, dejando una bonita media de salida. Ese Alcahueto tenía buen aire, pero las fuerzas demasiado justitas, por lo que el madrileño comenzó rodilla en tierra, pero sin exigirle. Y así continuó, toreando suavito, sin un tirón, dándole sus tiempos… Estuvo perfecto técnicamente e inteligente , entendiendo a la perfección lo que necesitaba el novillo en cada momento. Y con preciosos doblones comenzó con el cuarto, un animal al que le hicieron las cosas eficaces los primeros tercios, y llegó a la muleta yendo largo y con calidad. Luis lo entendió a la perfección, dejándole respirar entre tanda y tanda, sin atacarle nunca , y templando una barbaridad. El animal, eso sí, se apagó muy pronto y ya no tuvo más, pese a lo bien que tiraba de él el novillero, que intentaba arrancar a este Remirado la oreja que pinchó antes, y que volvió a perder con la espada. Cénate Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 16 de julio de 2026. Entrada: 9. 564 espectadores. Novillos de Sagrario Moreno, bien presentados y de buen juego en general. Luis Pasero, de gris perla y oro. Dos pinchazos, estocada delantera y perpendicular y descabello (silencio). Estocada rinconera (saludos). López Peregrino, de verde manzana y oro. Dos pinchazos y estocada trasera y desprendida (silencio). Estocada corta perpendicular y baja (silencio). Mario Vilau, de azul purísima y oro. Pinchazo y estocada (silencio). Estocada (oreja).Lo mejor del segundo fue el tercio de varas, protagonizado por Juan Melgar . Sin dejarse nada dentro en ningún momento, quitó Vilau por tafalleras y chicuelinas. Sopló algo de viento, López Peregrino -que se presentaba- puso voluntad, pero le tocó demasiado la tela y no hubo entendimiento por ambas partes. Completamente desentendido de la lidia del quinto estuvo el novillero, mientras a Farolillo se le daba más que a una estera en tres puyazos durísimos y eternos. Ordenaba que se movieran los caballos, empezando el titular en el 8 y terminando casi en el 5, moviéndose de igual manera el puerta. ¿Por qué? Nadie lo sabe. La gente, como es lógico, se puso a la contra del caballo, del picador, del novillo y de todo. Aunque el principal culpable en estos casos el jefe de filas, que debe ordenar aquello, en vez de parecer que aquello no iba con él o dirigir una lidia sin sentido, mientras el picador daba vueltas , e intentó picar en una ocasión con el animal a un metro. Nunca fue problema que el astado no fuera, porque ya había ido dos veces. Mejor o peor, pero había ido. Y otro puyazo… Y otra vuelta… Pero, nadie sabe bien cómo, con todo, el de Sagrario Moreno tuvo sus embestidas, aunque aquello no pasará a los anales de la historia. Mario Vilau se presentó en Las Ventas el pasado mayo mostrando su entrega. El resultado fue de una oreja y una cornada . Tras esa carta de presentación, la afición le esperaba y regresó en la última de las novilladas nocturnas previas a la final. Volvió a hacerlo con un triunfo que le dio el pase a la final, en la que toreará un encierro de Guadaira, junto a El Mene y Nacho Torrejón el próximo 23 de julio.Y a chiqueros se fue a recibir al sexto, al que siguió lanceándolo a la verónica rodilla en tierra. Se le hicieron las cosas muy bien al de Sagrario Moreno los primeros tercios, y, como si no tuviera una lesión en la rodilla derecha tras sufrir una voltereta hace cinco días en Ceret, se plantó de rodillas en los medios. Nadie lo habría dicho, porque ya en su primero comenzó de hinojos. Y se la jugó de verdad con un novillo que cogía la muleta por abajo, pero que no tenía ningún recorrido, mostrando valor y disposición.Una tanda al natural, alargando algo el viaje, fue importante, al igual que todos los pases de pecho. Entre incontables vivas a España, aguantaba Mario con mucho mérito, robándole los muletazos a base de poderle . En el momento justo cogió la espada, y dejó un estoconazo, no sin antes terminar por unas emocionantes bernadinas. Ya se había ido a portagayola en el tercero, aunque quedó aquello muy desairado porque el novillo fue barbeando las tablas e hizo caso omiso al catalán, que tuvo que ir a centrarlo a los medios, como consiguió, siguiendo la máxima de Antoñete , al que habría gustado (y mucho) el toreo de Fernando Plaza, presente en los tendidos en esta nocturna. Al igual que estaba Pablo Aguado en los bajos del diez junto a Pilar Prado, o Jorge Isiegas en el dos. Muchos profesionales vieron la seria actuación del de Hospitalet, al igual que un gran número de asistentes, que poblaron los tendidos de la última clasificatoria. Orgulloso quería repetir con buen aire, pero acusó el duro paso por el caballo, y se afligió muy pronto. Tanto que se echó tras un pase de pecho. Lo intentó Vilau, pero el animal quería morirse, más que embestir. En ese toro había quitado Luis Pasero con unas bonitas tafalleras muy orteguistas, toreando con todo el cuerpo. Ya había mostrado su buen majeo del capote en el primero, dejando una bonita media de salida. Ese Alcahueto tenía buen aire, pero las fuerzas demasiado justitas, por lo que el madrileño comenzó rodilla en tierra, pero sin exigirle. Y así continuó, toreando suavito, sin un tirón, dándole sus tiempos… Estuvo perfecto técnicamente e inteligente , entendiendo a la perfección lo que necesitaba el novillo en cada momento. Y con preciosos doblones comenzó con el cuarto, un animal al que le hicieron las cosas eficaces los primeros tercios, y llegó a la muleta yendo largo y con calidad. Luis lo entendió a la perfección, dejándole respirar entre tanda y tanda, sin atacarle nunca , y templando una barbaridad. El animal, eso sí, se apagó muy pronto y ya no tuvo más, pese a lo bien que tiraba de él el novillero, que intentaba arrancar a este Remirado la oreja que pinchó antes, y que volvió a perder con la espada. Cénate Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 16 de julio de 2026. Entrada: 9. 564 espectadores. Novillos de Sagrario Moreno, bien presentados y de buen juego en general. Luis Pasero, de gris perla y oro. Dos pinchazos, estocada delantera y perpendicular y descabello (silencio). Estocada rinconera (saludos). López Peregrino, de verde manzana y oro. Dos pinchazos y estocada trasera y desprendida (silencio). Estocada corta perpendicular y baja (silencio). Mario Vilau, de azul purísima y oro. Pinchazo y estocada (silencio). Estocada (oreja).Lo mejor del segundo fue el tercio de varas, protagonizado por Juan Melgar . Sin dejarse nada dentro en ningún momento, quitó Vilau por tafalleras y chicuelinas. Sopló algo de viento, López Peregrino -que se presentaba- puso voluntad, pero le tocó demasiado la tela y no hubo entendimiento por ambas partes. Completamente desentendido de la lidia del quinto estuvo el novillero, mientras a Farolillo se le daba más que a una estera en tres puyazos durísimos y eternos. Ordenaba que se movieran los caballos, empezando el titular en el 8 y terminando casi en el 5, moviéndose de igual manera el puerta. ¿Por qué? Nadie lo sabe. La gente, como es lógico, se puso a la contra del caballo, del picador, del novillo y de todo. Aunque el principal culpable en estos casos el jefe de filas, que debe ordenar aquello, en vez de parecer que aquello no iba con él o dirigir una lidia sin sentido, mientras el picador daba vueltas , e intentó picar en una ocasión con el animal a un metro. Nunca fue problema que el astado no fuera, porque ya había ido dos veces. Mejor o peor, pero había ido. Y otro puyazo… Y otra vuelta… Pero, nadie sabe bien cómo, con todo, el de Sagrario Moreno tuvo sus embestidas, aunque aquello no pasará a los anales de la historia. RSS de noticias de cultura
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