Todo empezó con un baúl olvidado en el desván. Dentro había cuadernos, hojas llenas de apuntes, notas y letras de canciones que Freddie Mercury había escrito a veces de forma impulsiva y otras con meticulosa precisión. Volver a encontrarlas hizo que Mary Austin recuperara de golpe una parte de su vida que creía olvidada.
El Corriere della Sera habla en exclusiva con la mujer que durante décadas guardó los secretos de la leyenda del rock. «Lo conocí cuando todavía se llamaba Freddie Bulsara. Con él aprendí a amar sin poseer», cuenta
Todo empezó con un baúl olvidado en el desván. Dentro había cuadernos, hojas llenas de apuntes, notas y letras de canciones que Freddie Mercury había escrito a veces de forma impulsiva y otras con meticulosa precisión. Volver a encontrarlas hizo que Mary Austin recuperara de golpe una parte de su vida que creía olvidada.
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