Paraguay salió a morder y mordió. La selección de Gustavo Alfaro trató de convertir su partido de octavos de final contra Francia en un campo de minas para los de Didier Deschamps : entradas duras, agarrones y agarradas, pelea dialéctica, bronca y varias tanganas, incluida una tras el pitido final. Su plan era resistir a toda costa, alargar el partido, soñar con el gol en alguna ocasión aislada o fiarlo todo, como en su victoria de dieciseisavos contra Alemania, a la tanda de penaltis. El plan funcionó hasta que Doué forzó un penalti , que lo transformó Mbappé.El astro del Real Madrid salió caliente de la batalla. Celebró con furia la victoria y dejó para otro día eso de ‘lo que pasa en el campo queda en el campo’.«Si tenemos que ensuciarnos las manos, lo haremos», dijo el delantero en una entrevista nada más acabar el partido. «Ellos pensaban que saldríamos al campo con esmoquin. Pero nosotros también sabemos jugar sucio al fútbol», agregó. «Ganamos y fuimos mejores que ellos».Noticia relacionada general No No La modestia de Unai Simón tras su récord mundial: «Habla mejor del equipo que de mí» Javier Ortiz de LazcanoMbappé hablaba poco después de un incidente con el portero paraguayo, Orlando Gill, que se llevó el premio al mejor del partido. Tras el pitido final, el cancerbero fue hacia él con la mano abierta para saludarle, pero el francés ignoró el saludo y siguió gritando mirando a la grada, celebrando la victoria. Gill, que fue el héroes de los paraguayos contra Alemania, le lanzó la pelota a su cuerpo como respuesta.«No me dio la mano y tuve un momento de calentura», explicó después Gill, al que Mbappé engañó en el lanzamiento de la pena máxima, algo que sin duda el paraguayo habría trabajado a conciencia . Preguntado por la agresividad de su equipo contra Francia, fue tajante: «Esto es fútbol. Si no están acostumbrados a esto, qué le vamos a hacer». Paraguay es así, dijo.«Somos una selección ruda, muy aguerrida en lo físico», añadió. «Desde el primer momento nos propusimos hacernos sentir duros en el campo. Si pasa el balón, no pasa el hombre».Deschamps protestó por la propuesta paraguaya. «No fue fácil, usaron todos los trucos posibles», criticó el seleccionador francés. «No es el tipo de fútbol que lleva gente a los estadios».Varios de sus pupilos dejaron claro que Deschamps les había preparado a conciencia sobre la agresividad que plantearían los guaraníes. «Durante días, el míster nos había insistido en que la principal cualidad de ellos era ir a la guerra, tratar de sacar a los rivales fuera del partido», dijo Rayan Cherki , que salió en la segunda parte. «Estábamos preparados para ello y queremos dejar claro a todo el mundo que nosotros también podemos ir a esas batallas», añadió.El extremo del Manchester City protestó porque Paraguay hizo «30 o 40 faltas» y el árbitro no les mostró ninguna tarjeta amarilla (Francia tuvo a tres jugadores amonestados). En realidad, los paraguayos solo cometieron 13 faltas, por 11 de Francia. Paraguay salió a morder y mordió. La selección de Gustavo Alfaro trató de convertir su partido de octavos de final contra Francia en un campo de minas para los de Didier Deschamps : entradas duras, agarrones y agarradas, pelea dialéctica, bronca y varias tanganas, incluida una tras el pitido final. Su plan era resistir a toda costa, alargar el partido, soñar con el gol en alguna ocasión aislada o fiarlo todo, como en su victoria de dieciseisavos contra Alemania, a la tanda de penaltis. El plan funcionó hasta que Doué forzó un penalti , que lo transformó Mbappé.El astro del Real Madrid salió caliente de la batalla. Celebró con furia la victoria y dejó para otro día eso de ‘lo que pasa en el campo queda en el campo’.«Si tenemos que ensuciarnos las manos, lo haremos», dijo el delantero en una entrevista nada más acabar el partido. «Ellos pensaban que saldríamos al campo con esmoquin. Pero nosotros también sabemos jugar sucio al fútbol», agregó. «Ganamos y fuimos mejores que ellos».Noticia relacionada general No No La modestia de Unai Simón tras su récord mundial: «Habla mejor del equipo que de mí» Javier Ortiz de LazcanoMbappé hablaba poco después de un incidente con el portero paraguayo, Orlando Gill, que se llevó el premio al mejor del partido. Tras el pitido final, el cancerbero fue hacia él con la mano abierta para saludarle, pero el francés ignoró el saludo y siguió gritando mirando a la grada, celebrando la victoria. Gill, que fue el héroes de los paraguayos contra Alemania, le lanzó la pelota a su cuerpo como respuesta.«No me dio la mano y tuve un momento de calentura», explicó después Gill, al que Mbappé engañó en el lanzamiento de la pena máxima, algo que sin duda el paraguayo habría trabajado a conciencia . Preguntado por la agresividad de su equipo contra Francia, fue tajante: «Esto es fútbol. Si no están acostumbrados a esto, qué le vamos a hacer». Paraguay es así, dijo.«Somos una selección ruda, muy aguerrida en lo físico», añadió. «Desde el primer momento nos propusimos hacernos sentir duros en el campo. Si pasa el balón, no pasa el hombre».Deschamps protestó por la propuesta paraguaya. «No fue fácil, usaron todos los trucos posibles», criticó el seleccionador francés. «No es el tipo de fútbol que lleva gente a los estadios».Varios de sus pupilos dejaron claro que Deschamps les había preparado a conciencia sobre la agresividad que plantearían los guaraníes. «Durante días, el míster nos había insistido en que la principal cualidad de ellos era ir a la guerra, tratar de sacar a los rivales fuera del partido», dijo Rayan Cherki , que salió en la segunda parte. «Estábamos preparados para ello y queremos dejar claro a todo el mundo que nosotros también podemos ir a esas batallas», añadió.El extremo del Manchester City protestó porque Paraguay hizo «30 o 40 faltas» y el árbitro no les mostró ninguna tarjeta amarilla (Francia tuvo a tres jugadores amonestados). En realidad, los paraguayos solo cometieron 13 faltas, por 11 de Francia. Paraguay salió a morder y mordió. La selección de Gustavo Alfaro trató de convertir su partido de octavos de final contra Francia en un campo de minas para los de Didier Deschamps : entradas duras, agarrones y agarradas, pelea dialéctica, bronca y varias tanganas, incluida una tras el pitido final. Su plan era resistir a toda costa, alargar el partido, soñar con el gol en alguna ocasión aislada o fiarlo todo, como en su victoria de dieciseisavos contra Alemania, a la tanda de penaltis. El plan funcionó hasta que Doué forzó un penalti , que lo transformó Mbappé.El astro del Real Madrid salió caliente de la batalla. Celebró con furia la victoria y dejó para otro día eso de ‘lo que pasa en el campo queda en el campo’.«Si tenemos que ensuciarnos las manos, lo haremos», dijo el delantero en una entrevista nada más acabar el partido. «Ellos pensaban que saldríamos al campo con esmoquin. Pero nosotros también sabemos jugar sucio al fútbol», agregó. «Ganamos y fuimos mejores que ellos».Noticia relacionada general No No La modestia de Unai Simón tras su récord mundial: «Habla mejor del equipo que de mí» Javier Ortiz de LazcanoMbappé hablaba poco después de un incidente con el portero paraguayo, Orlando Gill, que se llevó el premio al mejor del partido. Tras el pitido final, el cancerbero fue hacia él con la mano abierta para saludarle, pero el francés ignoró el saludo y siguió gritando mirando a la grada, celebrando la victoria. Gill, que fue el héroes de los paraguayos contra Alemania, le lanzó la pelota a su cuerpo como respuesta.«No me dio la mano y tuve un momento de calentura», explicó después Gill, al que Mbappé engañó en el lanzamiento de la pena máxima, algo que sin duda el paraguayo habría trabajado a conciencia . Preguntado por la agresividad de su equipo contra Francia, fue tajante: «Esto es fútbol. Si no están acostumbrados a esto, qué le vamos a hacer». Paraguay es así, dijo.«Somos una selección ruda, muy aguerrida en lo físico», añadió. «Desde el primer momento nos propusimos hacernos sentir duros en el campo. Si pasa el balón, no pasa el hombre».Deschamps protestó por la propuesta paraguaya. «No fue fácil, usaron todos los trucos posibles», criticó el seleccionador francés. «No es el tipo de fútbol que lleva gente a los estadios».Varios de sus pupilos dejaron claro que Deschamps les había preparado a conciencia sobre la agresividad que plantearían los guaraníes. «Durante días, el míster nos había insistido en que la principal cualidad de ellos era ir a la guerra, tratar de sacar a los rivales fuera del partido», dijo Rayan Cherki , que salió en la segunda parte. «Estábamos preparados para ello y queremos dejar claro a todo el mundo que nosotros también podemos ir a esas batallas», añadió.El extremo del Manchester City protestó porque Paraguay hizo «30 o 40 faltas» y el árbitro no les mostró ninguna tarjeta amarilla (Francia tuvo a tres jugadores amonestados). En realidad, los paraguayos solo cometieron 13 faltas, por 11 de Francia. RSS de noticias de deportes
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