Todo indica que a finales de julio dará comienzo la vendimia en la zona de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles , el primer sello vitivinícola que inicia en Europa estas labores de recolección. Las fuentes consultadas por ABC apuntan que la temporada viene retrasada en torno a 10 días en relación a las fechas tradicionales de inicio de estos trabajos. Las primeras uvas cosechadas son las variedades blancas tempranas como Chardonnay, Verdejo y Moscatel , cuya presencia en el marco es escasa. Habrá que esperar a bien entrado agosto para que se recoja el fruto estrella de la zona, como es el Pedro Ximénez (PX).Tanto el Consejo Regulador como Asaja coindicen en señalar que la cosecha final, que se conocerá a finales de septiembre, será mejor que la del año pasado , algo que no resulta demasiado complicado porque la vendimia de 2025 finalizó con la producción más baja de su historia, con poco más de 19 kilos de uva recolectados. En esa ocasión las explotaciones se vieron muy afectadas por el fuerte impacto del mildiu , un hongo que provocó que algunos viñedos acabasen la temporada sin apenas cosecha.El secretario general del órgano gestor de la DOP, Enrique Garrido , indicó que las primeras previsiones que se manejan es que la producción esta vez podría rondar entre los 30 y los 35 millones de euros , lo que supondría un crecimiento interanual de entre el 60 y el 85 por ciento, aunque estas cifras se quedan por debajo de la media de esta zona productora, que se sitúa en la franja que va de los 40 a los 45 millones de kilos. Noticia relacionada general No No Montilla-Moriles se protege ante el mildiu para evitar los daños de 2025: «No vamos a tener descuidos» Pablo CruzNo obstante, el dirigente del Consejo Regulador subrayó que estas estimaciones pueden variar en función de lo que pueda pasar desde el punto de vista meteorológico en estos días que quedan hasta que dé comienzo la vendimia.Por su parte, el presidente de la Sectorial de la Viña de Asaja en Córdoba, Juan Manuel Centella, prefirió ser más cauto al señalar que «no esperamos que las producciones sean elevadas, pero que sí sean decentes, dada la superficie con la que ya contamos y que en algunos casos los viñedos tienen ya cierta antigüedad». «Eso sí, el aspecto actual de la viña es fantástico gracias a las cuantiosas lluvias que se han registrado este año», según apuntó este representante de la patronal agraria.Freno al mildiuLas fuentes consultadas señalan que la transmisión del mildiu ha sido sensiblemente menor en esta zona debido, por un lado, a cuestiones climatológica s como es la llegada con cierto adelanto de las altas temperaturas, una circunstancia que ha ayudado a frenar la propagación de este hongo que se mueve especialmente en ambientes húmedos. Por otra parte, los viticultores no han querido jugársela esta vez y ha anticipado la aplicación de los tratamientos fitosanitarios en sus plantaciones. «Hay quien ha aplicado cuatro o cinco veces los tratamientos por un miedo atroz a que pudiera ocurrir lo que pasó hace un año», según aseguró Centella.Igualmente, la próxima vendimia vendrá marcada una vez más por la baja superficie . Las estadísticas oficiales del Consejo Regulador señalan que el marco se mantiene por debajo de las 4.000 hectáreas , al quedarse actualmente en unas 3.968. Hay que recordar que en la década de los años 70 y 80 del pasado siglo el área sembrada en Montilla-Moriles alcanzaba las 20.000 hectáreas. La falta de rentabilidad de este cultivo ha provocado que muchos viticultores apuesten por otros productos con mejores perspectivas económicas, como es el caso del olivar y del almendro.El representante de Asaja señaló que los múltiples daños que ocasionó el mildiu en la última temporada originaron que «un gran número de agricultores decidieran arrancar sus viñedos , por lo que es evidente que hay menos superficie que en la vendimia anterior, aunque es cierto que el ritmo de reducción de las hectáreas es menor que entre los años 2000 y 2018, que es cuando más viñas se perdieron». «Muchos agricultores arrancaron sus viñedos la pasada temporada por lo que hay menos superficie que la vendimia anterior» Juan Manuel Centella AsajaSegún destacó, «se percibe cierta sensación de hartazgo entre una parte de los viticultores porque los precios siguen sin ser demasiado atractivos, además de los problemas de falta de mano de obra y de relevo generacional que sufrimos al ser un cultivo sobre el que hay estar muy pendiente constantemente, algo que no pasa, por ejemplo, con el olivar, que es mucho más sencillo de gestionar».En lo que se refiere al mercado, el secretario general del Consejo Regulador alertó de que la situación actual es «complicada» tanto a nivel nacional como internacional. «Muchas zonas productoras lo están pasando realmente mal, y la nuestra no es una excepción, porque el consumo de vino ha descendido de forma general, además de que también nos vemos afectados por el convulso entorno geopolítico que vivimos actualmente», aseveró Garrido. Todo indica que a finales de julio dará comienzo la vendimia en la zona de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles , el primer sello vitivinícola que inicia en Europa estas labores de recolección. Las fuentes consultadas por ABC apuntan que la temporada viene retrasada en torno a 10 días en relación a las fechas tradicionales de inicio de estos trabajos. Las primeras uvas cosechadas son las variedades blancas tempranas como Chardonnay, Verdejo y Moscatel , cuya presencia en el marco es escasa. Habrá que esperar a bien entrado agosto para que se recoja el fruto estrella de la zona, como es el Pedro Ximénez (PX).Tanto el Consejo Regulador como Asaja coindicen en señalar que la cosecha final, que se conocerá a finales de septiembre, será mejor que la del año pasado , algo que no resulta demasiado complicado porque la vendimia de 2025 finalizó con la producción más baja de su historia, con poco más de 19 kilos de uva recolectados. En esa ocasión las explotaciones se vieron muy afectadas por el fuerte impacto del mildiu , un hongo que provocó que algunos viñedos acabasen la temporada sin apenas cosecha.El secretario general del órgano gestor de la DOP, Enrique Garrido , indicó que las primeras previsiones que se manejan es que la producción esta vez podría rondar entre los 30 y los 35 millones de euros , lo que supondría un crecimiento interanual de entre el 60 y el 85 por ciento, aunque estas cifras se quedan por debajo de la media de esta zona productora, que se sitúa en la franja que va de los 40 a los 45 millones de kilos. Noticia relacionada general No No Montilla-Moriles se protege ante el mildiu para evitar los daños de 2025: «No vamos a tener descuidos» Pablo CruzNo obstante, el dirigente del Consejo Regulador subrayó que estas estimaciones pueden variar en función de lo que pueda pasar desde el punto de vista meteorológico en estos días que quedan hasta que dé comienzo la vendimia.Por su parte, el presidente de la Sectorial de la Viña de Asaja en Córdoba, Juan Manuel Centella, prefirió ser más cauto al señalar que «no esperamos que las producciones sean elevadas, pero que sí sean decentes, dada la superficie con la que ya contamos y que en algunos casos los viñedos tienen ya cierta antigüedad». «Eso sí, el aspecto actual de la viña es fantástico gracias a las cuantiosas lluvias que se han registrado este año», según apuntó este representante de la patronal agraria.Freno al mildiuLas fuentes consultadas señalan que la transmisión del mildiu ha sido sensiblemente menor en esta zona debido, por un lado, a cuestiones climatológica s como es la llegada con cierto adelanto de las altas temperaturas, una circunstancia que ha ayudado a frenar la propagación de este hongo que se mueve especialmente en ambientes húmedos. Por otra parte, los viticultores no han querido jugársela esta vez y ha anticipado la aplicación de los tratamientos fitosanitarios en sus plantaciones. «Hay quien ha aplicado cuatro o cinco veces los tratamientos por un miedo atroz a que pudiera ocurrir lo que pasó hace un año», según aseguró Centella.Igualmente, la próxima vendimia vendrá marcada una vez más por la baja superficie . Las estadísticas oficiales del Consejo Regulador señalan que el marco se mantiene por debajo de las 4.000 hectáreas , al quedarse actualmente en unas 3.968. Hay que recordar que en la década de los años 70 y 80 del pasado siglo el área sembrada en Montilla-Moriles alcanzaba las 20.000 hectáreas. La falta de rentabilidad de este cultivo ha provocado que muchos viticultores apuesten por otros productos con mejores perspectivas económicas, como es el caso del olivar y del almendro.El representante de Asaja señaló que los múltiples daños que ocasionó el mildiu en la última temporada originaron que «un gran número de agricultores decidieran arrancar sus viñedos , por lo que es evidente que hay menos superficie que en la vendimia anterior, aunque es cierto que el ritmo de reducción de las hectáreas es menor que entre los años 2000 y 2018, que es cuando más viñas se perdieron». «Muchos agricultores arrancaron sus viñedos la pasada temporada por lo que hay menos superficie que la vendimia anterior» Juan Manuel Centella AsajaSegún destacó, «se percibe cierta sensación de hartazgo entre una parte de los viticultores porque los precios siguen sin ser demasiado atractivos, además de los problemas de falta de mano de obra y de relevo generacional que sufrimos al ser un cultivo sobre el que hay estar muy pendiente constantemente, algo que no pasa, por ejemplo, con el olivar, que es mucho más sencillo de gestionar».En lo que se refiere al mercado, el secretario general del Consejo Regulador alertó de que la situación actual es «complicada» tanto a nivel nacional como internacional. «Muchas zonas productoras lo están pasando realmente mal, y la nuestra no es una excepción, porque el consumo de vino ha descendido de forma general, además de que también nos vemos afectados por el convulso entorno geopolítico que vivimos actualmente», aseveró Garrido. Todo indica que a finales de julio dará comienzo la vendimia en la zona de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles , el primer sello vitivinícola que inicia en Europa estas labores de recolección. Las fuentes consultadas por ABC apuntan que la temporada viene retrasada en torno a 10 días en relación a las fechas tradicionales de inicio de estos trabajos. Las primeras uvas cosechadas son las variedades blancas tempranas como Chardonnay, Verdejo y Moscatel , cuya presencia en el marco es escasa. Habrá que esperar a bien entrado agosto para que se recoja el fruto estrella de la zona, como es el Pedro Ximénez (PX).Tanto el Consejo Regulador como Asaja coindicen en señalar que la cosecha final, que se conocerá a finales de septiembre, será mejor que la del año pasado , algo que no resulta demasiado complicado porque la vendimia de 2025 finalizó con la producción más baja de su historia, con poco más de 19 kilos de uva recolectados. En esa ocasión las explotaciones se vieron muy afectadas por el fuerte impacto del mildiu , un hongo que provocó que algunos viñedos acabasen la temporada sin apenas cosecha.El secretario general del órgano gestor de la DOP, Enrique Garrido , indicó que las primeras previsiones que se manejan es que la producción esta vez podría rondar entre los 30 y los 35 millones de euros , lo que supondría un crecimiento interanual de entre el 60 y el 85 por ciento, aunque estas cifras se quedan por debajo de la media de esta zona productora, que se sitúa en la franja que va de los 40 a los 45 millones de kilos. Noticia relacionada general No No Montilla-Moriles se protege ante el mildiu para evitar los daños de 2025: «No vamos a tener descuidos» Pablo CruzNo obstante, el dirigente del Consejo Regulador subrayó que estas estimaciones pueden variar en función de lo que pueda pasar desde el punto de vista meteorológico en estos días que quedan hasta que dé comienzo la vendimia.Por su parte, el presidente de la Sectorial de la Viña de Asaja en Córdoba, Juan Manuel Centella, prefirió ser más cauto al señalar que «no esperamos que las producciones sean elevadas, pero que sí sean decentes, dada la superficie con la que ya contamos y que en algunos casos los viñedos tienen ya cierta antigüedad». «Eso sí, el aspecto actual de la viña es fantástico gracias a las cuantiosas lluvias que se han registrado este año», según apuntó este representante de la patronal agraria.Freno al mildiuLas fuentes consultadas señalan que la transmisión del mildiu ha sido sensiblemente menor en esta zona debido, por un lado, a cuestiones climatológica s como es la llegada con cierto adelanto de las altas temperaturas, una circunstancia que ha ayudado a frenar la propagación de este hongo que se mueve especialmente en ambientes húmedos. Por otra parte, los viticultores no han querido jugársela esta vez y ha anticipado la aplicación de los tratamientos fitosanitarios en sus plantaciones. «Hay quien ha aplicado cuatro o cinco veces los tratamientos por un miedo atroz a que pudiera ocurrir lo que pasó hace un año», según aseguró Centella.Igualmente, la próxima vendimia vendrá marcada una vez más por la baja superficie . Las estadísticas oficiales del Consejo Regulador señalan que el marco se mantiene por debajo de las 4.000 hectáreas , al quedarse actualmente en unas 3.968. Hay que recordar que en la década de los años 70 y 80 del pasado siglo el área sembrada en Montilla-Moriles alcanzaba las 20.000 hectáreas. La falta de rentabilidad de este cultivo ha provocado que muchos viticultores apuesten por otros productos con mejores perspectivas económicas, como es el caso del olivar y del almendro.El representante de Asaja señaló que los múltiples daños que ocasionó el mildiu en la última temporada originaron que «un gran número de agricultores decidieran arrancar sus viñedos , por lo que es evidente que hay menos superficie que en la vendimia anterior, aunque es cierto que el ritmo de reducción de las hectáreas es menor que entre los años 2000 y 2018, que es cuando más viñas se perdieron». «Muchos agricultores arrancaron sus viñedos la pasada temporada por lo que hay menos superficie que la vendimia anterior» Juan Manuel Centella AsajaSegún destacó, «se percibe cierta sensación de hartazgo entre una parte de los viticultores porque los precios siguen sin ser demasiado atractivos, además de los problemas de falta de mano de obra y de relevo generacional que sufrimos al ser un cultivo sobre el que hay estar muy pendiente constantemente, algo que no pasa, por ejemplo, con el olivar, que es mucho más sencillo de gestionar».En lo que se refiere al mercado, el secretario general del Consejo Regulador alertó de que la situación actual es «complicada» tanto a nivel nacional como internacional. «Muchas zonas productoras lo están pasando realmente mal, y la nuestra no es una excepción, porque el consumo de vino ha descendido de forma general, además de que también nos vemos afectados por el convulso entorno geopolítico que vivimos actualmente», aseveró Garrido. 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