Contaba Juan Tamariz que con solo cuatro años ya se quedó embelesado de la magia cuando sus padres le llevaron a un teatro para ver el espectáculo de un ilusionista y que con seis hizo sus primeros pinitos gracias a una caja de Magia Borrás que le regalaron. Y desde entonces nunca ha parado. Un juego por aquí, otro por allá y casi 80 años dedicados a un espectáculo que le convirtió en referencia nacional y mundial, en icono para un sinfín de generaciones que crecieron pegados a sus juegos de cartas y de mentalismo.
El ilusionista, considerado uno de los mejores del mundo, fue emblema para generaciones de niños españoles y referencia internacional
Contaba Juan Tamariz que con solo cuatro años ya se quedó embelesado de la magia cuando sus padres le llevaron a un teatro para ver el espectáculo de un ilusionista y que con seis hizo sus primeros pinitos gracias a una caja de Magia Borrás que le regalaron. Y desde entonces nunca ha parado. Un juego por aquí, otro por allá y casi 80 años dedicados a un espectáculo que le convirtió en referencia nacional y mundial, en icono para un sinfín de generaciones que crecieron pegados a sus juegos de cartas y de mentalismo.
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