Tras dos detenciones el pasado lunes en Guecho y Muskiz (Vizcaya), la Policía Nacional continúa identificando a los autores de las agresiones sufridas por aficionados de la selección española en el País Vasco durante la final del Mundial 2026. El trabajo policial, «inaceptable» para el consejero de Seguridad del Gobierno autonómico, Bingen Zupiria, investiga la cacería emprendida por el nacionalismo vasco radical contra ciudadanos que lucían la equipación de La Roja en Bilbao. Las persecuciones y palizas a plena luz del día en el centro de la capital vizcaína , con poca presencia de Ertzaintza y Policía local, fueron el final de una campaña que comenzó semanas antes del partido contra Argentina con apoyo directo de PNV y Bildu. De hecho, la dirección de ambos partidos coincidió en una protesta con miembros de los grupos responsables de la violencia cinco días antes de que España se proclamara campeona del mundo en Nueva Jersey. El 26 de junio, tras empatar el primer partido contra Cabo Verde y ganar a Arabia Saudí, la selección certificó ante Uruguay su pase a dieciseisavos de final. «Confío ciegamente en este equipo», decía el seleccionador Luis de la Fuente después de un partido donde cuatro jugadores de equipos vascos pelearon por ganar sobre el césped (Unai Simón, Aymeric Laporte, Mikel Oyarzabal y Nico Williams). En Bilbao, Vitoria o San Sebastián afloraban las camisetas blancas de España y Ernai (juventudes de EH Bildu) vandalizó tiendas donde las vendían. Había empezado la campaña del nacionalismo vasco a favor de la ‘Euskal Selekzioa’ (selección vasca) y en contra de la «asimilación españolista», promovida por la plataforma ‘Zazpi Baiez’ (también ‘Gu ere Bai!’ y ‘Gure Esku’) y respaldada por grupos aberzales y comunistas como Jardun Koordinadora y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), además de los partidos liderados por Aitor Esteban y Arnaldo Otegi.Esa madrugada ya habían trascendido episodios de violencia contra aficionados de La Roja en las fiestas del barrio de Aranbizkarra (Vitoria), donde una persona fue agredida por radicales que le recriminaban que vistiera la vestimenta española . La Ertzaintza fue alertada y, tras acudir al recinto, abrió diligencias a tres asaltantes por delitos de lesiones leves, coacciones y de odio. Más tarde, tras eliminar a Austria, un grupo organizado hacía batidas en la zona de Arenas de Guecho para apagar televisores en establecimientos que emitieran la victoria de España contra Portugal. «Cada vez son más los bares y restaurantes que se están levantando contra la intolerancia de los supremacistas españoles. Está en manos de todos que en nuestras calles no se justifiquen ni normalicen símbolos antidemocráticos y discriminatorios», reivindicaba en las redes sociales ‘Zazpi Baietz’. La protesta en IrúnDespués de eliminar a Bélgica, España encaraba el 14 de julio la semifinal contra Francia y esta «plataforma a favor de las selecciones vascas» convocó un acto en Irún para hacer una «cadena humana» cuatro horas antes del pitido inicial. «No es ético que en democracia pueda blanquearse en el País Vasco la simbología deportiva del régimen intolerante y supremacista español , ya que nos agrede al prohibirnos competir oficialmente. Insistimos en la necesidad de activar las calles de los municipios vascos ante este atropello reaccionario de la Federación Española de Fútbol, la cual mantiene mediante sus instituciones su discriminación contra la ‘Euskal Selekzioa’», decía un portavoz de este grupo desde el puente de Hendaya, donde se reunieron varios cientos de personas. La Policía Nacional detuvo a dos de los implicados en los altercados en Bilbao diez días después; el consejero vasco de Interior, del PNV, protestó por la invasión de competenciasEntre ellas, individuos vinculados a Jardun Koordinadora, un reducto del nacionalismo vasco radical de entre «200 y 300» miembros con ideas «nostálgicas de ETA» en parte responsables de la violencia del 17 de julio. En el mismo espacio (sin significar esto que exista una relación personal directa) también se concentraban Maddalen Iriarte y Markel Olano, dos figuras de peso en el sector guipuzcoano de las directivas de EH Bildu y PNV. Antes, el propio Otegi había respaldado la protesta en favor de la oficialidad de la ‘Euskal Selekzioa’ y Aitor Esteban decía antes del España-Francia en Radio Euskadi: «Mi selección es la de Euskadi. (Francia y España) No me suscitan simpatía porque impiden que podamos tener una selección oficial. Este no es un asunto solo de la política sino de impulsarlo desde la sociedad y buscar la oportunidad adecuada». Horas después, los goles de Oyarzabal y Pedro Porro dieron a la selección el pase a la final de la Copa del Mundo y los intentos de boicotear la emisión en locales de hostelería se detectó también en bares de Vitoria . Con ese ambiente de fondo, el debate en Bilbao estaba en la colocación o no el 17 de julio de una pantalla gigante para seguir el histórico partido contra la Argentina de Leo Messi (Vitoria, San Sebastián o Pamplona ya habían confirmado que lo harían). El alcalde Juan María Aburto, que no repetirá como candidato del PNV en las elecciones municipales de mayo de 2027, cuestionó la «demanda social» para activar la medida. Finalmente, la mañana del partido, el monitor aguardaba a diez mil personas en el Parque de Doña Casilda por iniciativa de la concejal del PP Esther Martínez. «Una hora antes del partido nos llegó que ya la estaban liando en Campuzano. Aquí hasta que no empezaron a pegar patadas a las vallas no apareció la Ertzaintza», dice la popular en conversación con ABC. El permiso estaba concedido desde el 10 de julio y solicitado un mes antes. Aún así, y teniendo en cuenta los episodios recientes y que ‘Zazpi Baiez’ había convocado una marcha que terminaba en los alrededores de donde estaba dispuesta la pantalla, no hubo ningún dispositivo especial previsto para el día según los testimonios consultados. «Como en un día normal», dicen fuentes policiales sobre la preparación de Ertzaintza y Policía local de Bilbao. «Los que estuvieron hicieron lo que pudieron con lo que tenían».El conflicto con la Policía NacionalAsí se dieron las persecuciones y golpes en el suelo a mayores y menores de edad simpatizantes de la selección que pueden verse en redes sociales. También al grupo de embozados que a 500 metros de Campuzano, lanzó botellas y otros objetos a quienes esperaban para ver el partido en la pantalla de Doña Casilda. «Había familias enteras», dice Esther Martínez. Al mismo tiempo, más radicales lograban llegar hasta el generador eléctrico y cortar sus cables, dejando inutilizada la pantalla, que pudo ser arreglada gracias a la intervención de personas que habían acudido a ver el partido. No fue hasta diez días después que la Policía anunció la detención de dos implicados en los hechos, con la posterior queja del consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, que pertenece al ala del PNV en el Gobierno vasco.El Gobierno vasco abre un conflicto con la Policía Nacional e Interior por la detención de dos sospechosos el pasado lunes en Guecho y Muskiz (Vizcaya)Junto al anuncio de una remodelación total en la cúpula de la Ertzaintza (el antiguo jefe, Josu Bujanda, y el actual, Alfonso Garaikoetxea, son los máximos responsables del dispositivo del día de la final), Z upiria apuntó el martes a una invasión de competencias , argumentando que el Estatuto de Guernica atribuye a la Ertzaintza las de seguridad ciudadana y orden público. «La Policía Nacional es Policía las 24 horas del día y debe intervenir en un delito de odio», contestó en la COPE Luis Mariano Rodado, secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en el País Vasco. Después de elevar el choque este jueves, planteando una queja al ministerio del Interior, el consejero de Seguridad del Gobierno vasco desveló que la Ertzaintza había detenido otras cinco personas por hechos similares también en otras localidades del País Vasco. Según ha podido saber este periódico, otras denuncias por agresiones han quedado en un limbo. Además, no es la primera vez en los últimos tiempos que los mismos grupos implicados en la «caza» de seguidores de La Roja provoca el caos en Bilbao. En la memoria reciente están los disturbios ante la llegada del Tour de Francia o la batalla campal en el centro de Vitoria contra simpatizantes de Falange Española. En cuanto a los últimos con motivo del Mundial, la Policía Nacional sigue indagando con el respaldo total del Gobierno de España. El Cuerpo está dirigido por la jefa superior Teresa Herráez, de quien el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo en su toma de posesión el pasado 5 de junio: «Es de las pocas firmas de un nombramiento donde uno está seguro de lo que está firmando». Tras dos detenciones el pasado lunes en Guecho y Muskiz (Vizcaya), la Policía Nacional continúa identificando a los autores de las agresiones sufridas por aficionados de la selección española en el País Vasco durante la final del Mundial 2026. El trabajo policial, «inaceptable» para el consejero de Seguridad del Gobierno autonómico, Bingen Zupiria, investiga la cacería emprendida por el nacionalismo vasco radical contra ciudadanos que lucían la equipación de La Roja en Bilbao. Las persecuciones y palizas a plena luz del día en el centro de la capital vizcaína , con poca presencia de Ertzaintza y Policía local, fueron el final de una campaña que comenzó semanas antes del partido contra Argentina con apoyo directo de PNV y Bildu. De hecho, la dirección de ambos partidos coincidió en una protesta con miembros de los grupos responsables de la violencia cinco días antes de que España se proclamara campeona del mundo en Nueva Jersey. El 26 de junio, tras empatar el primer partido contra Cabo Verde y ganar a Arabia Saudí, la selección certificó ante Uruguay su pase a dieciseisavos de final. «Confío ciegamente en este equipo», decía el seleccionador Luis de la Fuente después de un partido donde cuatro jugadores de equipos vascos pelearon por ganar sobre el césped (Unai Simón, Aymeric Laporte, Mikel Oyarzabal y Nico Williams). En Bilbao, Vitoria o San Sebastián afloraban las camisetas blancas de España y Ernai (juventudes de EH Bildu) vandalizó tiendas donde las vendían. Había empezado la campaña del nacionalismo vasco a favor de la ‘Euskal Selekzioa’ (selección vasca) y en contra de la «asimilación españolista», promovida por la plataforma ‘Zazpi Baiez’ (también ‘Gu ere Bai!’ y ‘Gure Esku’) y respaldada por grupos aberzales y comunistas como Jardun Koordinadora y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), además de los partidos liderados por Aitor Esteban y Arnaldo Otegi.Esa madrugada ya habían trascendido episodios de violencia contra aficionados de La Roja en las fiestas del barrio de Aranbizkarra (Vitoria), donde una persona fue agredida por radicales que le recriminaban que vistiera la vestimenta española . La Ertzaintza fue alertada y, tras acudir al recinto, abrió diligencias a tres asaltantes por delitos de lesiones leves, coacciones y de odio. Más tarde, tras eliminar a Austria, un grupo organizado hacía batidas en la zona de Arenas de Guecho para apagar televisores en establecimientos que emitieran la victoria de España contra Portugal. «Cada vez son más los bares y restaurantes que se están levantando contra la intolerancia de los supremacistas españoles. Está en manos de todos que en nuestras calles no se justifiquen ni normalicen símbolos antidemocráticos y discriminatorios», reivindicaba en las redes sociales ‘Zazpi Baietz’. La protesta en IrúnDespués de eliminar a Bélgica, España encaraba el 14 de julio la semifinal contra Francia y esta «plataforma a favor de las selecciones vascas» convocó un acto en Irún para hacer una «cadena humana» cuatro horas antes del pitido inicial. «No es ético que en democracia pueda blanquearse en el País Vasco la simbología deportiva del régimen intolerante y supremacista español , ya que nos agrede al prohibirnos competir oficialmente. Insistimos en la necesidad de activar las calles de los municipios vascos ante este atropello reaccionario de la Federación Española de Fútbol, la cual mantiene mediante sus instituciones su discriminación contra la ‘Euskal Selekzioa’», decía un portavoz de este grupo desde el puente de Hendaya, donde se reunieron varios cientos de personas. La Policía Nacional detuvo a dos de los implicados en los altercados en Bilbao diez días después; el consejero vasco de Interior, del PNV, protestó por la invasión de competenciasEntre ellas, individuos vinculados a Jardun Koordinadora, un reducto del nacionalismo vasco radical de entre «200 y 300» miembros con ideas «nostálgicas de ETA» en parte responsables de la violencia del 17 de julio. En el mismo espacio (sin significar esto que exista una relación personal directa) también se concentraban Maddalen Iriarte y Markel Olano, dos figuras de peso en el sector guipuzcoano de las directivas de EH Bildu y PNV. Antes, el propio Otegi había respaldado la protesta en favor de la oficialidad de la ‘Euskal Selekzioa’ y Aitor Esteban decía antes del España-Francia en Radio Euskadi: «Mi selección es la de Euskadi. (Francia y España) No me suscitan simpatía porque impiden que podamos tener una selección oficial. Este no es un asunto solo de la política sino de impulsarlo desde la sociedad y buscar la oportunidad adecuada». Horas después, los goles de Oyarzabal y Pedro Porro dieron a la selección el pase a la final de la Copa del Mundo y los intentos de boicotear la emisión en locales de hostelería se detectó también en bares de Vitoria . Con ese ambiente de fondo, el debate en Bilbao estaba en la colocación o no el 17 de julio de una pantalla gigante para seguir el histórico partido contra la Argentina de Leo Messi (Vitoria, San Sebastián o Pamplona ya habían confirmado que lo harían). El alcalde Juan María Aburto, que no repetirá como candidato del PNV en las elecciones municipales de mayo de 2027, cuestionó la «demanda social» para activar la medida. Finalmente, la mañana del partido, el monitor aguardaba a diez mil personas en el Parque de Doña Casilda por iniciativa de la concejal del PP Esther Martínez. «Una hora antes del partido nos llegó que ya la estaban liando en Campuzano. Aquí hasta que no empezaron a pegar patadas a las vallas no apareció la Ertzaintza», dice la popular en conversación con ABC. El permiso estaba concedido desde el 10 de julio y solicitado un mes antes. Aún así, y teniendo en cuenta los episodios recientes y que ‘Zazpi Baiez’ había convocado una marcha que terminaba en los alrededores de donde estaba dispuesta la pantalla, no hubo ningún dispositivo especial previsto para el día según los testimonios consultados. «Como en un día normal», dicen fuentes policiales sobre la preparación de Ertzaintza y Policía local de Bilbao. «Los que estuvieron hicieron lo que pudieron con lo que tenían».El conflicto con la Policía NacionalAsí se dieron las persecuciones y golpes en el suelo a mayores y menores de edad simpatizantes de la selección que pueden verse en redes sociales. También al grupo de embozados que a 500 metros de Campuzano, lanzó botellas y otros objetos a quienes esperaban para ver el partido en la pantalla de Doña Casilda. «Había familias enteras», dice Esther Martínez. Al mismo tiempo, más radicales lograban llegar hasta el generador eléctrico y cortar sus cables, dejando inutilizada la pantalla, que pudo ser arreglada gracias a la intervención de personas que habían acudido a ver el partido. No fue hasta diez días después que la Policía anunció la detención de dos implicados en los hechos, con la posterior queja del consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, que pertenece al ala del PNV en el Gobierno vasco.El Gobierno vasco abre un conflicto con la Policía Nacional e Interior por la detención de dos sospechosos el pasado lunes en Guecho y Muskiz (Vizcaya)Junto al anuncio de una remodelación total en la cúpula de la Ertzaintza (el antiguo jefe, Josu Bujanda, y el actual, Alfonso Garaikoetxea, son los máximos responsables del dispositivo del día de la final), Z upiria apuntó el martes a una invasión de competencias , argumentando que el Estatuto de Guernica atribuye a la Ertzaintza las de seguridad ciudadana y orden público. «La Policía Nacional es Policía las 24 horas del día y debe intervenir en un delito de odio», contestó en la COPE Luis Mariano Rodado, secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en el País Vasco. Después de elevar el choque este jueves, planteando una queja al ministerio del Interior, el consejero de Seguridad del Gobierno vasco desveló que la Ertzaintza había detenido otras cinco personas por hechos similares también en otras localidades del País Vasco. Según ha podido saber este periódico, otras denuncias por agresiones han quedado en un limbo. Además, no es la primera vez en los últimos tiempos que los mismos grupos implicados en la «caza» de seguidores de La Roja provoca el caos en Bilbao. En la memoria reciente están los disturbios ante la llegada del Tour de Francia o la batalla campal en el centro de Vitoria contra simpatizantes de Falange Española. En cuanto a los últimos con motivo del Mundial, la Policía Nacional sigue indagando con el respaldo total del Gobierno de España. El Cuerpo está dirigido por la jefa superior Teresa Herráez, de quien el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo en su toma de posesión el pasado 5 de junio: «Es de las pocas firmas de un nombramiento donde uno está seguro de lo que está firmando». Tras dos detenciones el pasado lunes en Guecho y Muskiz (Vizcaya), la Policía Nacional continúa identificando a los autores de las agresiones sufridas por aficionados de la selección española en el País Vasco durante la final del Mundial 2026. El trabajo policial, «inaceptable» para el consejero de Seguridad del Gobierno autonómico, Bingen Zupiria, investiga la cacería emprendida por el nacionalismo vasco radical contra ciudadanos que lucían la equipación de La Roja en Bilbao. Las persecuciones y palizas a plena luz del día en el centro de la capital vizcaína , con poca presencia de Ertzaintza y Policía local, fueron el final de una campaña que comenzó semanas antes del partido contra Argentina con apoyo directo de PNV y Bildu. De hecho, la dirección de ambos partidos coincidió en una protesta con miembros de los grupos responsables de la violencia cinco días antes de que España se proclamara campeona del mundo en Nueva Jersey. El 26 de junio, tras empatar el primer partido contra Cabo Verde y ganar a Arabia Saudí, la selección certificó ante Uruguay su pase a dieciseisavos de final. «Confío ciegamente en este equipo», decía el seleccionador Luis de la Fuente después de un partido donde cuatro jugadores de equipos vascos pelearon por ganar sobre el césped (Unai Simón, Aymeric Laporte, Mikel Oyarzabal y Nico Williams). En Bilbao, Vitoria o San Sebastián afloraban las camisetas blancas de España y Ernai (juventudes de EH Bildu) vandalizó tiendas donde las vendían. Había empezado la campaña del nacionalismo vasco a favor de la ‘Euskal Selekzioa’ (selección vasca) y en contra de la «asimilación españolista», promovida por la plataforma ‘Zazpi Baiez’ (también ‘Gu ere Bai!’ y ‘Gure Esku’) y respaldada por grupos aberzales y comunistas como Jardun Koordinadora y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), además de los partidos liderados por Aitor Esteban y Arnaldo Otegi.Esa madrugada ya habían trascendido episodios de violencia contra aficionados de La Roja en las fiestas del barrio de Aranbizkarra (Vitoria), donde una persona fue agredida por radicales que le recriminaban que vistiera la vestimenta española . La Ertzaintza fue alertada y, tras acudir al recinto, abrió diligencias a tres asaltantes por delitos de lesiones leves, coacciones y de odio. Más tarde, tras eliminar a Austria, un grupo organizado hacía batidas en la zona de Arenas de Guecho para apagar televisores en establecimientos que emitieran la victoria de España contra Portugal. «Cada vez son más los bares y restaurantes que se están levantando contra la intolerancia de los supremacistas españoles. Está en manos de todos que en nuestras calles no se justifiquen ni normalicen símbolos antidemocráticos y discriminatorios», reivindicaba en las redes sociales ‘Zazpi Baietz’. La protesta en IrúnDespués de eliminar a Bélgica, España encaraba el 14 de julio la semifinal contra Francia y esta «plataforma a favor de las selecciones vascas» convocó un acto en Irún para hacer una «cadena humana» cuatro horas antes del pitido inicial. «No es ético que en democracia pueda blanquearse en el País Vasco la simbología deportiva del régimen intolerante y supremacista español , ya que nos agrede al prohibirnos competir oficialmente. Insistimos en la necesidad de activar las calles de los municipios vascos ante este atropello reaccionario de la Federación Española de Fútbol, la cual mantiene mediante sus instituciones su discriminación contra la ‘Euskal Selekzioa’», decía un portavoz de este grupo desde el puente de Hendaya, donde se reunieron varios cientos de personas. La Policía Nacional detuvo a dos de los implicados en los altercados en Bilbao diez días después; el consejero vasco de Interior, del PNV, protestó por la invasión de competenciasEntre ellas, individuos vinculados a Jardun Koordinadora, un reducto del nacionalismo vasco radical de entre «200 y 300» miembros con ideas «nostálgicas de ETA» en parte responsables de la violencia del 17 de julio. En el mismo espacio (sin significar esto que exista una relación personal directa) también se concentraban Maddalen Iriarte y Markel Olano, dos figuras de peso en el sector guipuzcoano de las directivas de EH Bildu y PNV. Antes, el propio Otegi había respaldado la protesta en favor de la oficialidad de la ‘Euskal Selekzioa’ y Aitor Esteban decía antes del España-Francia en Radio Euskadi: «Mi selección es la de Euskadi. (Francia y España) No me suscitan simpatía porque impiden que podamos tener una selección oficial. Este no es un asunto solo de la política sino de impulsarlo desde la sociedad y buscar la oportunidad adecuada». Horas después, los goles de Oyarzabal y Pedro Porro dieron a la selección el pase a la final de la Copa del Mundo y los intentos de boicotear la emisión en locales de hostelería se detectó también en bares de Vitoria . Con ese ambiente de fondo, el debate en Bilbao estaba en la colocación o no el 17 de julio de una pantalla gigante para seguir el histórico partido contra la Argentina de Leo Messi (Vitoria, San Sebastián o Pamplona ya habían confirmado que lo harían). El alcalde Juan María Aburto, que no repetirá como candidato del PNV en las elecciones municipales de mayo de 2027, cuestionó la «demanda social» para activar la medida. Finalmente, la mañana del partido, el monitor aguardaba a diez mil personas en el Parque de Doña Casilda por iniciativa de la concejal del PP Esther Martínez. «Una hora antes del partido nos llegó que ya la estaban liando en Campuzano. Aquí hasta que no empezaron a pegar patadas a las vallas no apareció la Ertzaintza», dice la popular en conversación con ABC. El permiso estaba concedido desde el 10 de julio y solicitado un mes antes. Aún así, y teniendo en cuenta los episodios recientes y que ‘Zazpi Baiez’ había convocado una marcha que terminaba en los alrededores de donde estaba dispuesta la pantalla, no hubo ningún dispositivo especial previsto para el día según los testimonios consultados. «Como en un día normal», dicen fuentes policiales sobre la preparación de Ertzaintza y Policía local de Bilbao. «Los que estuvieron hicieron lo que pudieron con lo que tenían».El conflicto con la Policía NacionalAsí se dieron las persecuciones y golpes en el suelo a mayores y menores de edad simpatizantes de la selección que pueden verse en redes sociales. También al grupo de embozados que a 500 metros de Campuzano, lanzó botellas y otros objetos a quienes esperaban para ver el partido en la pantalla de Doña Casilda. «Había familias enteras», dice Esther Martínez. Al mismo tiempo, más radicales lograban llegar hasta el generador eléctrico y cortar sus cables, dejando inutilizada la pantalla, que pudo ser arreglada gracias a la intervención de personas que habían acudido a ver el partido. No fue hasta diez días después que la Policía anunció la detención de dos implicados en los hechos, con la posterior queja del consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, que pertenece al ala del PNV en el Gobierno vasco.El Gobierno vasco abre un conflicto con la Policía Nacional e Interior por la detención de dos sospechosos el pasado lunes en Guecho y Muskiz (Vizcaya)Junto al anuncio de una remodelación total en la cúpula de la Ertzaintza (el antiguo jefe, Josu Bujanda, y el actual, Alfonso Garaikoetxea, son los máximos responsables del dispositivo del día de la final), Z upiria apuntó el martes a una invasión de competencias , argumentando que el Estatuto de Guernica atribuye a la Ertzaintza las de seguridad ciudadana y orden público. «La Policía Nacional es Policía las 24 horas del día y debe intervenir en un delito de odio», contestó en la COPE Luis Mariano Rodado, secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en el País Vasco. Después de elevar el choque este jueves, planteando una queja al ministerio del Interior, el consejero de Seguridad del Gobierno vasco desveló que la Ertzaintza había detenido otras cinco personas por hechos similares también en otras localidades del País Vasco. Según ha podido saber este periódico, otras denuncias por agresiones han quedado en un limbo. Además, no es la primera vez en los últimos tiempos que los mismos grupos implicados en la «caza» de seguidores de La Roja provoca el caos en Bilbao. En la memoria reciente están los disturbios ante la llegada del Tour de Francia o la batalla campal en el centro de Vitoria contra simpatizantes de Falange Española. En cuanto a los últimos con motivo del Mundial, la Policía Nacional sigue indagando con el respaldo total del Gobierno de España. El Cuerpo está dirigido por la jefa superior Teresa Herráez, de quien el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo en su toma de posesión el pasado 5 de junio: «Es de las pocas firmas de un nombramiento donde uno está seguro de lo que está firmando». RSS de noticias de espana
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