El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, pedía este domingo la colaboración de la Junta de Castilla y León para que coadyuve en las tareas de limpieza y desescombro que ha iniciado el Ayuntamiento de la capital del Bierzo, con el fin de restituir en el plazo más breve posible el normal funcionamiento de las infraestructuras y servicios municipales. La administración municipal decretaba el inicio de un contrato por razón de emergencia para llevar a cabo las tareas de desbroce y limpieza de las vías públicas afectadas por la avalancha de agua, lodo y piedras sufrida tanto en Manzanedo de Valdueza como en Bouzas, que acababa con el fallecimiento de dos mujeres y varios heridos.Además, se ordenaba la restricción del acceso rodado en ambos pueblos, salvo a residentes, personal de obras, servicios de emergencia y otras personas debidamente autorizadas por el Ayuntamiento y se solicitaba a la población que colabore y respete al máximo las resoluciones municipales. Este domingo, se mantenían cortadas las carreteras de Carracedo de Compludo, de Peñalba de Santiago y el acceso a Manzanedo de Valdueza.Iba a ser una jornada festiva, como tantos otros 15 de agosto, pero se tornaba en tragedia. A los vecinos de la pedanía ponferradina de Manzanedo de Valdueza aún les costaba un día después creer lo ocurrido al atardecer del sábado. La fuerte tormenta que descargada en los Montes Aquilianos provocaba el arrastre de tierra y ceniza de los incendios forestales del año pasado. En poco tiempo, las importantes escorrentías llenaban la calle de La Iglesia de agua, barro y piedras de grandes dimensiones que se llevaban por delante vehículos, quedando sepultados bajo el lodo. Las dos mujeres fallecidas el sábado, y el bebé y el niño que un primer momento se confirmaban como heridos se encontraban en una bodega junto a otras dos personas. Todo sucedió muy rápido, sin capacidad de reacción.Una pareja de vecinos de Manzanedo de Valdueza narraba cómo «empezó la tormenta cuanto estábamos en la bodega. (Y el agua) arrastraba piedras, bajó los coches, otros desaparecieron por ahí abajo… Lo que nunca habíamos visto. Es horrible. Los daños materiales no importan, pero las vidas si. Es horrible», repetían a las pocas horas de lo sucedido.Muy dura fue la noche para ellos y otros tantos vecinos de esta localidad de apenas doce habitantes censados, pero que en verano, como en todo el mundo rural, multiplica su población. Y además, estos días celebrada sus fiestas locales, con lo que ello supone. «No podíamos ni abrir la puerta de casa por el lodo», describían, al mismo tiempo que sentenciaban que en esa reguera «nunca vimos bajar tormentas así. En la otra, alguna que otra vez, pero esta no…».La tragedia volvía a golpear duramente a esta comarca de la provincia de León, castigada hace justo un año por los graves incendios de agosto. El año pasado «con el fuego (del incendio forestal que arrasó los Montes Aquilianos durante días) tuvimos que escapar de aquí. Ahora esto… En la vida. Es horrible», señalaban otros testimonios.«Nos metimos en el patio y cuando vimos que venía todo contra la casas, subimos a la parte superior de la vivienda y llamamos a Emergencias»«Al final ha habido una desgracia muy fuerte por culpa de los puñeteros incendios. Esto viene a causa de todo lo que hay en el monte, por la montaña, que ha arrasado con todo, ha barrido todo», añadían enojados testigos cercanos a lo ocurrido, en declaraciones recogidas por Ical, durante las labores de limpieza y desescombro de la localidad. Relataban también cómo el marido de una de las fallecidas rescató a varias personas. Aún estando atrapados, consiguió sacar a los niños. Si no llega a ser por él, quedan ahí todos«. Ellas se encontraban en la casa de al lado de la que se llevó la peor parte del desastre y donde estaban las fallecidas. «Nos metimos en el patio y cuando vimos que venía todo contra la casa, subimos a la parte superior de la vivienda y llamamos a Emergencias. Tardaron bastante en venir, unos 50 minutos», explicaban.ICALEste domingo, Emergencias 1-1-2 de Castilla y León confirmaba que en la noche del sábado se habían atendido a los siguientes heridos: una mujer de 30 años y una bebé de tres meses, que fueron trasladadas en ambulancia con médico al Hospital El Bierzo, en Ponferrada, y un niño de cuatro años y un hombre de 60, que igualmente fueron trasladados al mismo centro hospitalario. Otro varón, de unos 70 años, recibía el alta ‘in situ’.Durante la mañana, los servicios de emergencia y las administraciones trabajaban para evaluar los daños y empezar a recuperar la normalidad en la localidad. Hasta la zona también un técnico de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, detallaba el subdelegado del Gobierno, Héctor Alaiz Moretón.Restricción del accesoMorala se desplazaba en la noche del sábado al lugar de la tragedia con otros representantes institucionales -entre ellos, el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón-. Allí lamentaba la pérdida de vidas humanas y explicaba que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad habían recorrido casa por casa para comprobar que no había ninguna persona desaparecida. Abogaba por analizar y comprobar «fehacientemente» las posibles circunstancias que propiciaron que la fuerte tormenta registrada en el monte provocase la fuerte correntía registrada.El agua «llenó la calle, arrastraba todo y llegó hasta las bodegas. No sabíamos qué hacer. No podíamos hacer nada. Y no paraba…»Sobre lo ocurrido en la pedanía de Bouzas, donde el río Meruelo se tiñó de negro y sus aguas se desbordaron por las calles del pueblo, hablaba la presidenta de la Junta Vecinal, Mirta Blanco. Ocurría horas antes, durante la siesta. El agua «llenó la calle, arrastraba todo y llegó hasta las bodegas. No sabíamos qué hacer. No podíamos hacer nada. Y no paraba…». El panorama resultaba dantesco, con vehículos arrastrados, dañados y hasta uno de ellos incrustado en la cascada. Río abajo, el agua negra, que desplazó troncos y ramas, colapsaba la playa fluvial de Molinaseca, que quedaba absolutamente impracticable.Tres días de lutoEl Consistorio ponferradino decretaba tres días de luto oficial en todo el municipio, que se extenderán hasta la medianoche del martes. «En estos tres días quedan suspendidos todos los actos lúdicos y festivos» promovidos por el Consistorio, recogía en un comunicado en el que se informaba también de que este lunes, a las doce del mediodía, se guardará un minuto de silencio en la propia plaza del Ayuntamiento.Durante la noche del sábado y a lo largo de este domingo se sucedían los mensajes de condolencias de representantes de la distintas administraciones y grupos políticos. El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, enviaba su pésame y su «cariño a las familias y seres queridos de las dos mujeres fallecidas». «Día de profundo dolor en Manzanedo de Valdueza», concluía el mensaje en su perfil de las redes sociales. «Mi cariño y solidaridad con las familias y seres queridos de las dos mujeres fallecidas, y con todos sus vecinos y vecinas en estos momento tan duros. Acompañamos los tres días de luto decretados y deseamos una pronta recuperación de las personas heridas», señalaba el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, quien añadía su «reconocimiento y apoyo a los servicios de emergencia que han trabajado y están trabajando sobre el terreno».«Desgraciadamente hoy nuestra tierra (…) Desde UPL queremos trasladar nuestro más sentido pésame a familiares y amigos de las fallecidas. Descansen en paz», escribía también la formación leonesista. Asimismo, desde la Federación Española de Municipios y Provincias trasladaban su pésame a la localidad berciana.Las dos mujeres fallecidas serán despedidas este lunes en Ponferrada. Ambas tenían 62 años, estaban casadas y dejan dos hijos. El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, pedía este domingo la colaboración de la Junta de Castilla y León para que coadyuve en las tareas de limpieza y desescombro que ha iniciado el Ayuntamiento de la capital del Bierzo, con el fin de restituir en el plazo más breve posible el normal funcionamiento de las infraestructuras y servicios municipales. La administración municipal decretaba el inicio de un contrato por razón de emergencia para llevar a cabo las tareas de desbroce y limpieza de las vías públicas afectadas por la avalancha de agua, lodo y piedras sufrida tanto en Manzanedo de Valdueza como en Bouzas, que acababa con el fallecimiento de dos mujeres y varios heridos.Además, se ordenaba la restricción del acceso rodado en ambos pueblos, salvo a residentes, personal de obras, servicios de emergencia y otras personas debidamente autorizadas por el Ayuntamiento y se solicitaba a la población que colabore y respete al máximo las resoluciones municipales. Este domingo, se mantenían cortadas las carreteras de Carracedo de Compludo, de Peñalba de Santiago y el acceso a Manzanedo de Valdueza.Iba a ser una jornada festiva, como tantos otros 15 de agosto, pero se tornaba en tragedia. A los vecinos de la pedanía ponferradina de Manzanedo de Valdueza aún les costaba un día después creer lo ocurrido al atardecer del sábado. La fuerte tormenta que descargada en los Montes Aquilianos provocaba el arrastre de tierra y ceniza de los incendios forestales del año pasado. En poco tiempo, las importantes escorrentías llenaban la calle de La Iglesia de agua, barro y piedras de grandes dimensiones que se llevaban por delante vehículos, quedando sepultados bajo el lodo. Las dos mujeres fallecidas el sábado, y el bebé y el niño que un primer momento se confirmaban como heridos se encontraban en una bodega junto a otras dos personas. Todo sucedió muy rápido, sin capacidad de reacción.Una pareja de vecinos de Manzanedo de Valdueza narraba cómo «empezó la tormenta cuanto estábamos en la bodega. (Y el agua) arrastraba piedras, bajó los coches, otros desaparecieron por ahí abajo… Lo que nunca habíamos visto. Es horrible. Los daños materiales no importan, pero las vidas si. Es horrible», repetían a las pocas horas de lo sucedido.Muy dura fue la noche para ellos y otros tantos vecinos de esta localidad de apenas doce habitantes censados, pero que en verano, como en todo el mundo rural, multiplica su población. Y además, estos días celebrada sus fiestas locales, con lo que ello supone. «No podíamos ni abrir la puerta de casa por el lodo», describían, al mismo tiempo que sentenciaban que en esa reguera «nunca vimos bajar tormentas así. En la otra, alguna que otra vez, pero esta no…».La tragedia volvía a golpear duramente a esta comarca de la provincia de León, castigada hace justo un año por los graves incendios de agosto. El año pasado «con el fuego (del incendio forestal que arrasó los Montes Aquilianos durante días) tuvimos que escapar de aquí. Ahora esto… En la vida. Es horrible», señalaban otros testimonios.«Nos metimos en el patio y cuando vimos que venía todo contra la casas, subimos a la parte superior de la vivienda y llamamos a Emergencias»«Al final ha habido una desgracia muy fuerte por culpa de los puñeteros incendios. Esto viene a causa de todo lo que hay en el monte, por la montaña, que ha arrasado con todo, ha barrido todo», añadían enojados testigos cercanos a lo ocurrido, en declaraciones recogidas por Ical, durante las labores de limpieza y desescombro de la localidad. Relataban también cómo el marido de una de las fallecidas rescató a varias personas. Aún estando atrapados, consiguió sacar a los niños. Si no llega a ser por él, quedan ahí todos«. Ellas se encontraban en la casa de al lado de la que se llevó la peor parte del desastre y donde estaban las fallecidas. «Nos metimos en el patio y cuando vimos que venía todo contra la casa, subimos a la parte superior de la vivienda y llamamos a Emergencias. Tardaron bastante en venir, unos 50 minutos», explicaban.ICALEste domingo, Emergencias 1-1-2 de Castilla y León confirmaba que en la noche del sábado se habían atendido a los siguientes heridos: una mujer de 30 años y una bebé de tres meses, que fueron trasladadas en ambulancia con médico al Hospital El Bierzo, en Ponferrada, y un niño de cuatro años y un hombre de 60, que igualmente fueron trasladados al mismo centro hospitalario. Otro varón, de unos 70 años, recibía el alta ‘in situ’.Durante la mañana, los servicios de emergencia y las administraciones trabajaban para evaluar los daños y empezar a recuperar la normalidad en la localidad. Hasta la zona también un técnico de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, detallaba el subdelegado del Gobierno, Héctor Alaiz Moretón.Restricción del accesoMorala se desplazaba en la noche del sábado al lugar de la tragedia con otros representantes institucionales -entre ellos, el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón-. Allí lamentaba la pérdida de vidas humanas y explicaba que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad habían recorrido casa por casa para comprobar que no había ninguna persona desaparecida. Abogaba por analizar y comprobar «fehacientemente» las posibles circunstancias que propiciaron que la fuerte tormenta registrada en el monte provocase la fuerte correntía registrada.El agua «llenó la calle, arrastraba todo y llegó hasta las bodegas. No sabíamos qué hacer. No podíamos hacer nada. Y no paraba…»Sobre lo ocurrido en la pedanía de Bouzas, donde el río Meruelo se tiñó de negro y sus aguas se desbordaron por las calles del pueblo, hablaba la presidenta de la Junta Vecinal, Mirta Blanco. Ocurría horas antes, durante la siesta. El agua «llenó la calle, arrastraba todo y llegó hasta las bodegas. No sabíamos qué hacer. No podíamos hacer nada. Y no paraba…». El panorama resultaba dantesco, con vehículos arrastrados, dañados y hasta uno de ellos incrustado en la cascada. Río abajo, el agua negra, que desplazó troncos y ramas, colapsaba la playa fluvial de Molinaseca, que quedaba absolutamente impracticable.Tres días de lutoEl Consistorio ponferradino decretaba tres días de luto oficial en todo el municipio, que se extenderán hasta la medianoche del martes. «En estos tres días quedan suspendidos todos los actos lúdicos y festivos» promovidos por el Consistorio, recogía en un comunicado en el que se informaba también de que este lunes, a las doce del mediodía, se guardará un minuto de silencio en la propia plaza del Ayuntamiento.Durante la noche del sábado y a lo largo de este domingo se sucedían los mensajes de condolencias de representantes de la distintas administraciones y grupos políticos. El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, enviaba su pésame y su «cariño a las familias y seres queridos de las dos mujeres fallecidas». «Día de profundo dolor en Manzanedo de Valdueza», concluía el mensaje en su perfil de las redes sociales. «Mi cariño y solidaridad con las familias y seres queridos de las dos mujeres fallecidas, y con todos sus vecinos y vecinas en estos momento tan duros. Acompañamos los tres días de luto decretados y deseamos una pronta recuperación de las personas heridas», señalaba el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, quien añadía su «reconocimiento y apoyo a los servicios de emergencia que han trabajado y están trabajando sobre el terreno».«Desgraciadamente hoy nuestra tierra (…) Desde UPL queremos trasladar nuestro más sentido pésame a familiares y amigos de las fallecidas. Descansen en paz», escribía también la formación leonesista. Asimismo, desde la Federación Española de Municipios y Provincias trasladaban su pésame a la localidad berciana.Las dos mujeres fallecidas serán despedidas este lunes en Ponferrada. Ambas tenían 62 años, estaban casadas y dejan dos hijos. El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, pedía este domingo la colaboración de la Junta de Castilla y León para que coadyuve en las tareas de limpieza y desescombro que ha iniciado el Ayuntamiento de la capital del Bierzo, con el fin de restituir en el plazo más breve posible el normal funcionamiento de las infraestructuras y servicios municipales. La administración municipal decretaba el inicio de un contrato por razón de emergencia para llevar a cabo las tareas de desbroce y limpieza de las vías públicas afectadas por la avalancha de agua, lodo y piedras sufrida tanto en Manzanedo de Valdueza como en Bouzas, que acababa con el fallecimiento de dos mujeres y varios heridos.Además, se ordenaba la restricción del acceso rodado en ambos pueblos, salvo a residentes, personal de obras, servicios de emergencia y otras personas debidamente autorizadas por el Ayuntamiento y se solicitaba a la población que colabore y respete al máximo las resoluciones municipales. Este domingo, se mantenían cortadas las carreteras de Carracedo de Compludo, de Peñalba de Santiago y el acceso a Manzanedo de Valdueza.Iba a ser una jornada festiva, como tantos otros 15 de agosto, pero se tornaba en tragedia. A los vecinos de la pedanía ponferradina de Manzanedo de Valdueza aún les costaba un día después creer lo ocurrido al atardecer del sábado. La fuerte tormenta que descargada en los Montes Aquilianos provocaba el arrastre de tierra y ceniza de los incendios forestales del año pasado. En poco tiempo, las importantes escorrentías llenaban la calle de La Iglesia de agua, barro y piedras de grandes dimensiones que se llevaban por delante vehículos, quedando sepultados bajo el lodo. Las dos mujeres fallecidas el sábado, y el bebé y el niño que un primer momento se confirmaban como heridos se encontraban en una bodega junto a otras dos personas. Todo sucedió muy rápido, sin capacidad de reacción.Una pareja de vecinos de Manzanedo de Valdueza narraba cómo «empezó la tormenta cuanto estábamos en la bodega. (Y el agua) arrastraba piedras, bajó los coches, otros desaparecieron por ahí abajo… Lo que nunca habíamos visto. Es horrible. Los daños materiales no importan, pero las vidas si. Es horrible», repetían a las pocas horas de lo sucedido.Muy dura fue la noche para ellos y otros tantos vecinos de esta localidad de apenas doce habitantes censados, pero que en verano, como en todo el mundo rural, multiplica su población. Y además, estos días celebrada sus fiestas locales, con lo que ello supone. «No podíamos ni abrir la puerta de casa por el lodo», describían, al mismo tiempo que sentenciaban que en esa reguera «nunca vimos bajar tormentas así. En la otra, alguna que otra vez, pero esta no…».La tragedia volvía a golpear duramente a esta comarca de la provincia de León, castigada hace justo un año por los graves incendios de agosto. El año pasado «con el fuego (del incendio forestal que arrasó los Montes Aquilianos durante días) tuvimos que escapar de aquí. Ahora esto… En la vida. Es horrible», señalaban otros testimonios.«Nos metimos en el patio y cuando vimos que venía todo contra la casas, subimos a la parte superior de la vivienda y llamamos a Emergencias»«Al final ha habido una desgracia muy fuerte por culpa de los puñeteros incendios. Esto viene a causa de todo lo que hay en el monte, por la montaña, que ha arrasado con todo, ha barrido todo», añadían enojados testigos cercanos a lo ocurrido, en declaraciones recogidas por Ical, durante las labores de limpieza y desescombro de la localidad. Relataban también cómo el marido de una de las fallecidas rescató a varias personas. Aún estando atrapados, consiguió sacar a los niños. Si no llega a ser por él, quedan ahí todos«. Ellas se encontraban en la casa de al lado de la que se llevó la peor parte del desastre y donde estaban las fallecidas. «Nos metimos en el patio y cuando vimos que venía todo contra la casa, subimos a la parte superior de la vivienda y llamamos a Emergencias. Tardaron bastante en venir, unos 50 minutos», explicaban.ICALEste domingo, Emergencias 1-1-2 de Castilla y León confirmaba que en la noche del sábado se habían atendido a los siguientes heridos: una mujer de 30 años y una bebé de tres meses, que fueron trasladadas en ambulancia con médico al Hospital El Bierzo, en Ponferrada, y un niño de cuatro años y un hombre de 60, que igualmente fueron trasladados al mismo centro hospitalario. Otro varón, de unos 70 años, recibía el alta ‘in situ’.Durante la mañana, los servicios de emergencia y las administraciones trabajaban para evaluar los daños y empezar a recuperar la normalidad en la localidad. Hasta la zona también un técnico de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, detallaba el subdelegado del Gobierno, Héctor Alaiz Moretón.Restricción del accesoMorala se desplazaba en la noche del sábado al lugar de la tragedia con otros representantes institucionales -entre ellos, el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón-. Allí lamentaba la pérdida de vidas humanas y explicaba que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad habían recorrido casa por casa para comprobar que no había ninguna persona desaparecida. Abogaba por analizar y comprobar «fehacientemente» las posibles circunstancias que propiciaron que la fuerte tormenta registrada en el monte provocase la fuerte correntía registrada.El agua «llenó la calle, arrastraba todo y llegó hasta las bodegas. No sabíamos qué hacer. No podíamos hacer nada. Y no paraba…»Sobre lo ocurrido en la pedanía de Bouzas, donde el río Meruelo se tiñó de negro y sus aguas se desbordaron por las calles del pueblo, hablaba la presidenta de la Junta Vecinal, Mirta Blanco. Ocurría horas antes, durante la siesta. El agua «llenó la calle, arrastraba todo y llegó hasta las bodegas. No sabíamos qué hacer. No podíamos hacer nada. Y no paraba…». El panorama resultaba dantesco, con vehículos arrastrados, dañados y hasta uno de ellos incrustado en la cascada. Río abajo, el agua negra, que desplazó troncos y ramas, colapsaba la playa fluvial de Molinaseca, que quedaba absolutamente impracticable.Tres días de lutoEl Consistorio ponferradino decretaba tres días de luto oficial en todo el municipio, que se extenderán hasta la medianoche del martes. «En estos tres días quedan suspendidos todos los actos lúdicos y festivos» promovidos por el Consistorio, recogía en un comunicado en el que se informaba también de que este lunes, a las doce del mediodía, se guardará un minuto de silencio en la propia plaza del Ayuntamiento.Durante la noche del sábado y a lo largo de este domingo se sucedían los mensajes de condolencias de representantes de la distintas administraciones y grupos políticos. El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, enviaba su pésame y su «cariño a las familias y seres queridos de las dos mujeres fallecidas». «Día de profundo dolor en Manzanedo de Valdueza», concluía el mensaje en su perfil de las redes sociales. «Mi cariño y solidaridad con las familias y seres queridos de las dos mujeres fallecidas, y con todos sus vecinos y vecinas en estos momento tan duros. Acompañamos los tres días de luto decretados y deseamos una pronta recuperación de las personas heridas», señalaba el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, quien añadía su «reconocimiento y apoyo a los servicios de emergencia que han trabajado y están trabajando sobre el terreno».«Desgraciadamente hoy nuestra tierra (…) Desde UPL queremos trasladar nuestro más sentido pésame a familiares y amigos de las fallecidas. Descansen en paz», escribía también la formación leonesista. Asimismo, desde la Federación Española de Municipios y Provincias trasladaban su pésame a la localidad berciana.Las dos mujeres fallecidas serán despedidas este lunes en Ponferrada. Ambas tenían 62 años, estaban casadas y dejan dos hijos. RSS de noticias de espana
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