Faltaban dos lunas para el año exacto del gran impacto de 2025. Trescientos sesenta y tres días separaban aquella tarde en la que David de Miranda se olvidó por completo de su cuerpo en la faena del ojedismo puro con Enamorado. Una faena tan desprendida que aún latía en la memoria de la afición. ‘Agosto II después de Miranda’, se leía en la camiseta de uno de los chavales que tocaban palmas por Huelva en plena Costa del Sol cuando su torero recibió el Capote de Paseo al triunfador de la última temporada. Era su reencuentro con la Malagueta, con mucho onubense en los tendidos y una gran entrada que superaba los tres cuartos largos. Y otra vez volvió a triunfar, esta vez con un Armero de Juan Pedro de mayores bondades, el mejor de un noble conjunto, de contada casta y sin terminar de romper. Dividida en tres cuatreños y tres cinqueños venía la corrida del Castillo de las Guardas. Hubo que esperar al sexto para ver lo más valioso con un David que pisó el sitio de la sinceridad total, aunque la estética no siempre acompañara. Una vez más, golpeaba con fuerza la mesa del toreo.El torero de Trigueros sale a hombros EfeCon qué despaciosidad habían brotado dos lances a este sexto, tan desentendido de salida. Empujó en varas Armero en el primer encuentro y más feamente lo haría después. Hasta pirarse a terrenos de chiqueros. David, sabedor de que su entrega iba a ser absoluta, brindó al público y volteó la montera en la dirección de la buena suerte. Entre las rayas echó las dos rodillas por tierra en una explosiva apertura por ayudados, con un doble zurdazo y otro tanto de pectorales, de hinojos uno y ya erguido el otro. La locura ya estaba desatada. El pase floreado descorchó una serie diestra en la que rotaba sobre una kuna croata, una de las monedas más pequeñas del mundo, según nos chivó un friki de los Guinness. Fue una obra de máximo compromiso, con la importancia de remontar una tarde casi hueca, de meterse en el bolsillo a los tendidos con su toreo vertical y de cercanías, con esa arrucina imposible. Lamían los pitones el bordado en las luquecinas y más ceñido que un matrimonio en la noche de bodas acabó a medio camino entre manoletinas y mondeñinas. La estocada blanqueó el graderío con una pañolada abrumadora y las dos orejas fueron a parar a las manos del torero que sembró su salida a hombros por la vía del valor sincero.Era un festejo en homenaje al Málaga por su ascenso a primera división, y Sebastián Castella le hizo un guiño con su terno blanquiazul. Meció el capote como nunca el francés, aprovechando la clase del armónico primero, al que había que cuidar en el peto, pues ya se sabe que la calidad suele ir reñida con el poder. Demasiado apagado llegó a las telas del galo, sin la sutileza del saludo. Y Zapador demandaba un doctor en enfermería: si lo coge el maestro Ponce, pendiente en el callejón, le tocan hasta ‘La Misión’. Que siguiera la música pidió el de Béziers sin atisbo de sonrojo en el cuarto, un señor toro, de buena condición pero sin ese tranco preciso para que aquello cogiese vuelo. Claro que cuando le dejó la muleta puesta a última hora, adquirió intensidad. De portátil la orejita. De guapa seriedad el segundo, con el que Luque se apretó en las gaoneras como réplica al estoico quite por saltilleras de Miranda. No adquirió la faena del sevillano la relevancia de las de Illumbe, más mecánico en el sur y sin la convicción del norte. Las tremendistas mondeñinas quisieron aupar aquello, que se desinfló de nuevo con el acero. Más centrado en el quinto dentro de una labor técnica, con distintas tonalidades y velocidades, con una serie diestra en la que imantó la bondadosa embestida llevándola muy tapada. El noble animal acabaría cerrando la persiana. Feria de Málaga Coso de la Malagueta Lunes, 17 de agosto de 2026. Tres cuartos muy largos de entrada.Toros de Juan Pedro Domecq, cinqueños 2º, 4º y 6º, bien presentados en conjunto, nobles y de contada casta en general. Sebastián Castella, de azul Málaga e hilo blanco: estocada (saludos); metisaca y estocada (oreja con protestas). Daniel Luque, de carmelita y oro: tres pinchazos, estocada y descabello (silencio); estocada fallida que escupe, pinchazo y estocada (saludos tras aviso). David de Miranda, de noche y oro: espadazo desprendido (petición y saludos); estocada (dos orejas). Cuadrillas: se desmonteran Punta, Arruga y Contreras. ; Había bajado el más lavado y manso tercero, soltando la cara, a gañafones. La fulminante estocada de Miranda despertó unos pañuelos sin ton ni son, como sucedería luego con la orejita de Castella. Claro que al de Trigueros, con buen criterio, no se la concedieron. Sí conquistaría las dos del sexto en el capítulo de más chispa y compromiso, el de la entrega que cala. Y David volvió a marcar su territorio. Faltaban dos lunas para el año exacto del gran impacto de 2025. Trescientos sesenta y tres días separaban aquella tarde en la que David de Miranda se olvidó por completo de su cuerpo en la faena del ojedismo puro con Enamorado. Una faena tan desprendida que aún latía en la memoria de la afición. ‘Agosto II después de Miranda’, se leía en la camiseta de uno de los chavales que tocaban palmas por Huelva en plena Costa del Sol cuando su torero recibió el Capote de Paseo al triunfador de la última temporada. Era su reencuentro con la Malagueta, con mucho onubense en los tendidos y una gran entrada que superaba los tres cuartos largos. Y otra vez volvió a triunfar, esta vez con un Armero de Juan Pedro de mayores bondades, el mejor de un noble conjunto, de contada casta y sin terminar de romper. Dividida en tres cuatreños y tres cinqueños venía la corrida del Castillo de las Guardas. Hubo que esperar al sexto para ver lo más valioso con un David que pisó el sitio de la sinceridad total, aunque la estética no siempre acompañara. Una vez más, golpeaba con fuerza la mesa del toreo.El torero de Trigueros sale a hombros EfeCon qué despaciosidad habían brotado dos lances a este sexto, tan desentendido de salida. Empujó en varas Armero en el primer encuentro y más feamente lo haría después. Hasta pirarse a terrenos de chiqueros. David, sabedor de que su entrega iba a ser absoluta, brindó al público y volteó la montera en la dirección de la buena suerte. Entre las rayas echó las dos rodillas por tierra en una explosiva apertura por ayudados, con un doble zurdazo y otro tanto de pectorales, de hinojos uno y ya erguido el otro. La locura ya estaba desatada. El pase floreado descorchó una serie diestra en la que rotaba sobre una kuna croata, una de las monedas más pequeñas del mundo, según nos chivó un friki de los Guinness. Fue una obra de máximo compromiso, con la importancia de remontar una tarde casi hueca, de meterse en el bolsillo a los tendidos con su toreo vertical y de cercanías, con esa arrucina imposible. Lamían los pitones el bordado en las luquecinas y más ceñido que un matrimonio en la noche de bodas acabó a medio camino entre manoletinas y mondeñinas. La estocada blanqueó el graderío con una pañolada abrumadora y las dos orejas fueron a parar a las manos del torero que sembró su salida a hombros por la vía del valor sincero.Era un festejo en homenaje al Málaga por su ascenso a primera división, y Sebastián Castella le hizo un guiño con su terno blanquiazul. Meció el capote como nunca el francés, aprovechando la clase del armónico primero, al que había que cuidar en el peto, pues ya se sabe que la calidad suele ir reñida con el poder. Demasiado apagado llegó a las telas del galo, sin la sutileza del saludo. Y Zapador demandaba un doctor en enfermería: si lo coge el maestro Ponce, pendiente en el callejón, le tocan hasta ‘La Misión’. Que siguiera la música pidió el de Béziers sin atisbo de sonrojo en el cuarto, un señor toro, de buena condición pero sin ese tranco preciso para que aquello cogiese vuelo. Claro que cuando le dejó la muleta puesta a última hora, adquirió intensidad. De portátil la orejita. De guapa seriedad el segundo, con el que Luque se apretó en las gaoneras como réplica al estoico quite por saltilleras de Miranda. No adquirió la faena del sevillano la relevancia de las de Illumbe, más mecánico en el sur y sin la convicción del norte. Las tremendistas mondeñinas quisieron aupar aquello, que se desinfló de nuevo con el acero. Más centrado en el quinto dentro de una labor técnica, con distintas tonalidades y velocidades, con una serie diestra en la que imantó la bondadosa embestida llevándola muy tapada. El noble animal acabaría cerrando la persiana. Feria de Málaga Coso de la Malagueta Lunes, 17 de agosto de 2026. Tres cuartos muy largos de entrada.Toros de Juan Pedro Domecq, cinqueños 2º, 4º y 6º, bien presentados en conjunto, nobles y de contada casta en general. Sebastián Castella, de azul Málaga e hilo blanco: estocada (saludos); metisaca y estocada (oreja con protestas). Daniel Luque, de carmelita y oro: tres pinchazos, estocada y descabello (silencio); estocada fallida que escupe, pinchazo y estocada (saludos tras aviso). David de Miranda, de noche y oro: espadazo desprendido (petición y saludos); estocada (dos orejas). Cuadrillas: se desmonteran Punta, Arruga y Contreras. ; Había bajado el más lavado y manso tercero, soltando la cara, a gañafones. La fulminante estocada de Miranda despertó unos pañuelos sin ton ni son, como sucedería luego con la orejita de Castella. Claro que al de Trigueros, con buen criterio, no se la concedieron. Sí conquistaría las dos del sexto en el capítulo de más chispa y compromiso, el de la entrega que cala. Y David volvió a marcar su territorio. Faltaban dos lunas para el año exacto del gran impacto de 2025. Trescientos sesenta y tres días separaban aquella tarde en la que David de Miranda se olvidó por completo de su cuerpo en la faena del ojedismo puro con Enamorado. Una faena tan desprendida que aún latía en la memoria de la afición. ‘Agosto II después de Miranda’, se leía en la camiseta de uno de los chavales que tocaban palmas por Huelva en plena Costa del Sol cuando su torero recibió el Capote de Paseo al triunfador de la última temporada. Era su reencuentro con la Malagueta, con mucho onubense en los tendidos y una gran entrada que superaba los tres cuartos largos. Y otra vez volvió a triunfar, esta vez con un Armero de Juan Pedro de mayores bondades, el mejor de un noble conjunto, de contada casta y sin terminar de romper. Dividida en tres cuatreños y tres cinqueños venía la corrida del Castillo de las Guardas. Hubo que esperar al sexto para ver lo más valioso con un David que pisó el sitio de la sinceridad total, aunque la estética no siempre acompañara. Una vez más, golpeaba con fuerza la mesa del toreo.El torero de Trigueros sale a hombros EfeCon qué despaciosidad habían brotado dos lances a este sexto, tan desentendido de salida. Empujó en varas Armero en el primer encuentro y más feamente lo haría después. Hasta pirarse a terrenos de chiqueros. David, sabedor de que su entrega iba a ser absoluta, brindó al público y volteó la montera en la dirección de la buena suerte. Entre las rayas echó las dos rodillas por tierra en una explosiva apertura por ayudados, con un doble zurdazo y otro tanto de pectorales, de hinojos uno y ya erguido el otro. La locura ya estaba desatada. El pase floreado descorchó una serie diestra en la que rotaba sobre una kuna croata, una de las monedas más pequeñas del mundo, según nos chivó un friki de los Guinness. Fue una obra de máximo compromiso, con la importancia de remontar una tarde casi hueca, de meterse en el bolsillo a los tendidos con su toreo vertical y de cercanías, con esa arrucina imposible. Lamían los pitones el bordado en las luquecinas y más ceñido que un matrimonio en la noche de bodas acabó a medio camino entre manoletinas y mondeñinas. La estocada blanqueó el graderío con una pañolada abrumadora y las dos orejas fueron a parar a las manos del torero que sembró su salida a hombros por la vía del valor sincero.Era un festejo en homenaje al Málaga por su ascenso a primera división, y Sebastián Castella le hizo un guiño con su terno blanquiazul. Meció el capote como nunca el francés, aprovechando la clase del armónico primero, al que había que cuidar en el peto, pues ya se sabe que la calidad suele ir reñida con el poder. Demasiado apagado llegó a las telas del galo, sin la sutileza del saludo. Y Zapador demandaba un doctor en enfermería: si lo coge el maestro Ponce, pendiente en el callejón, le tocan hasta ‘La Misión’. Que siguiera la música pidió el de Béziers sin atisbo de sonrojo en el cuarto, un señor toro, de buena condición pero sin ese tranco preciso para que aquello cogiese vuelo. Claro que cuando le dejó la muleta puesta a última hora, adquirió intensidad. De portátil la orejita. De guapa seriedad el segundo, con el que Luque se apretó en las gaoneras como réplica al estoico quite por saltilleras de Miranda. No adquirió la faena del sevillano la relevancia de las de Illumbe, más mecánico en el sur y sin la convicción del norte. Las tremendistas mondeñinas quisieron aupar aquello, que se desinfló de nuevo con el acero. Más centrado en el quinto dentro de una labor técnica, con distintas tonalidades y velocidades, con una serie diestra en la que imantó la bondadosa embestida llevándola muy tapada. El noble animal acabaría cerrando la persiana. Feria de Málaga Coso de la Malagueta Lunes, 17 de agosto de 2026. Tres cuartos muy largos de entrada.Toros de Juan Pedro Domecq, cinqueños 2º, 4º y 6º, bien presentados en conjunto, nobles y de contada casta en general. Sebastián Castella, de azul Málaga e hilo blanco: estocada (saludos); metisaca y estocada (oreja con protestas). Daniel Luque, de carmelita y oro: tres pinchazos, estocada y descabello (silencio); estocada fallida que escupe, pinchazo y estocada (saludos tras aviso). David de Miranda, de noche y oro: espadazo desprendido (petición y saludos); estocada (dos orejas). Cuadrillas: se desmonteran Punta, Arruga y Contreras. ; Había bajado el más lavado y manso tercero, soltando la cara, a gañafones. La fulminante estocada de Miranda despertó unos pañuelos sin ton ni son, como sucedería luego con la orejita de Castella. Claro que al de Trigueros, con buen criterio, no se la concedieron. Sí conquistaría las dos del sexto en el capítulo de más chispa y compromiso, el de la entrega que cala. Y David volvió a marcar su territorio. RSS de noticias de cultura
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