El nuevo gobierno de coalición que Juanma Moreno ha tenido que formar en la nueva legislatura, integrando a Vox en el organigrama institucional y situando a Manuel Gavira en el Consejo de Gobierno, cumple su primer mes de vida.Han sido poco más de cuatro semanas en las que apenas ha habido tiempo para impulsar iniciativas de calado . Prácticamente no ha dado tiempo a nada más allá del arranque. Los primeros compases del Ejecutivo han estado marcados por los nombramientos y la puesta en marcha de la nueva estructura administrativa, con la designación de viceconsejeros, delegados y altos cargos.Sin embargo, este primer mes sí ha servido para confirmar algo que ya parecía evidente desde el inicio y que el propio Juanma Moreno ha repetido desde el minuto uno: PP y Vox son partidos distintos y mantienen diferencias de fondo en cuestiones, algunas de ellas más relevantes de lo que podría pensarse.Esas discrepancias ya se han hecho visibles en varios asuntos. El primero fue el homenaje a Blas Infante celebrado en el Parlamento andaluz en los primeros días de julio. Los dirigentes de Vox mantuvieron la misma posición que cuando estaban en la oposición y se ausentaron del acto institucional que cada año conmemora el nacimiento de quien el Estatuto de Autonomía —que el partido de Santiago Abascal también ha jurado acatar— reconoce como padre de la patria andaluza.Ni Manuel Gavira, que entonces aún no había sido designado oficialmente vicepresidente , ni ningún otro representante de Vox acudieron a aquel acto. La ausencia fue duramente criticada por la oposición, mientras Juanma Moreno seguía reivindicando la vía andaluza y el legado de Blas Infante. Ahora queda por ver qué ocurrirá el próximo 11 de agosto, durante el homenaje por el aniversario de su fusilamiento en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona. Los incendios forestales, especialmente el declarado en Los Gallardos (Almería), provocaron el segundo desencuentro entre las dos formaciones que se sientan juntas en el palacio de San Telmo. El fuego, que obligó a aplazar la toma de posesión de los consejeros y dejó un balance de 14 fallecidos y más de 5.000 hectáreas arrasadas, abrió una nueva brecha entre los socios.El incendio de Los Gallardos hizo aflorar dos posiciones. Juanma Moreno insistió en el cambio climático que Gavira sigue cuestionandoDesde el primer momento, Juanma Moreno sostuvo que la tragedia era una de las consecuencias del cambio climático. Su visita a la zona junto a Pedro Sánchez y sus posteriores declaraciones , en las que insistió en que el pacto con Vox no modificaría su posición sobre esta cuestión, no sentaron bien en las filas del partido de Santiago Abascal.La respuesta de Manuel Gavira fue inmediata. Aseguró estar «harto» de escuchar a políticos «hablar del cambio climático para eludir sus responsabilidades», un argumento que Vox ha seguido defendiendo y que el propio Santiago Abascal ha reiterado en varias ocasiones desde entonces por ese y por posteriores incendios. Aunque desde la Junta han restado importancia al episodio, el choque volvió a evidenciar las diferencias entre ambos socios ya que los de Vox han insistido en que la única solución contar el fuego es la prevención. Las discrepancias no terminan ahí. El discurso de Vox sobre la prioridad nacional también ha generado tensiones a raíz del proyecto para construir una mezquita en Sevilla. Aunque se trata de una competencia municipal y es un asunto exclusivamente local, tanto Manuel Gavira como el portavoz parlamentario, Javier Cortés, han endurecido sus críticas al PP por esta iniciativa. Vox, que lleva años hablando de la supuesta «islamización» de Andalucía ha llegado incluso a amenazar con romper los acuerdos locales si el proyecto continúa adelante y ha intensificado su ofensiva en redes sociales, donde ha difundido memes caricaturizando al alcalde sevillano vestido con chilaba.Codo a codo pero no tan cerca El último pleno dejó la foto de Juanma Moreno y Manuel Gavira, el vicepresidente y líder de Vox, sentados juntos, como quería el último y como se ha establecido en base al orden de prelación fijado en el pacto. Sin embargo esa cercanía tiene algún impedimento. Y es que Juanma Moreno lo tiene más complicado para intercambiar impresiones con su hombre de confianza, el vicepresidente primero, Antonio Sanz. Ahora para hablar uno de los dos tiene que levantarse de su escaño y ponerse delante. Una imagen que ya se vio durante la sesión del pasado 23 de julio.«No quieren una macromezquita ni que su barrio sea el siguiente capítulo de la islamización de España», afirmaba recientemente Cortés que últimamente está más centrado en ese tema que en otros de índole autonómica y que tengan relación con su posición como portavoz del grupo parlamentario. Gibraltar o la violencia de género son otros asuntos en los que también han aflorado leves diferencias, aunque, por ahora, sin consecuencias políticas de mayor alcance.Y todo ello cuando apenas ha transcurrido un mes desde la constitución del nuevo Ejecutivo. « La legislatura será fructífera o no será», advertía Juanma Moreno. La cercanía de las elecciones municipales, previstas para el 23 de mayo de 2027, y la posibilidad de un adelanto de las elecciones generales podrían contribuir a rebajar la tensión entre los socios. O quizá suceda justo lo contrario. El nuevo gobierno de coalición que Juanma Moreno ha tenido que formar en la nueva legislatura, integrando a Vox en el organigrama institucional y situando a Manuel Gavira en el Consejo de Gobierno, cumple su primer mes de vida.Han sido poco más de cuatro semanas en las que apenas ha habido tiempo para impulsar iniciativas de calado . Prácticamente no ha dado tiempo a nada más allá del arranque. Los primeros compases del Ejecutivo han estado marcados por los nombramientos y la puesta en marcha de la nueva estructura administrativa, con la designación de viceconsejeros, delegados y altos cargos.Sin embargo, este primer mes sí ha servido para confirmar algo que ya parecía evidente desde el inicio y que el propio Juanma Moreno ha repetido desde el minuto uno: PP y Vox son partidos distintos y mantienen diferencias de fondo en cuestiones, algunas de ellas más relevantes de lo que podría pensarse.Esas discrepancias ya se han hecho visibles en varios asuntos. El primero fue el homenaje a Blas Infante celebrado en el Parlamento andaluz en los primeros días de julio. Los dirigentes de Vox mantuvieron la misma posición que cuando estaban en la oposición y se ausentaron del acto institucional que cada año conmemora el nacimiento de quien el Estatuto de Autonomía —que el partido de Santiago Abascal también ha jurado acatar— reconoce como padre de la patria andaluza.Ni Manuel Gavira, que entonces aún no había sido designado oficialmente vicepresidente , ni ningún otro representante de Vox acudieron a aquel acto. La ausencia fue duramente criticada por la oposición, mientras Juanma Moreno seguía reivindicando la vía andaluza y el legado de Blas Infante. Ahora queda por ver qué ocurrirá el próximo 11 de agosto, durante el homenaje por el aniversario de su fusilamiento en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona. Los incendios forestales, especialmente el declarado en Los Gallardos (Almería), provocaron el segundo desencuentro entre las dos formaciones que se sientan juntas en el palacio de San Telmo. El fuego, que obligó a aplazar la toma de posesión de los consejeros y dejó un balance de 14 fallecidos y más de 5.000 hectáreas arrasadas, abrió una nueva brecha entre los socios.El incendio de Los Gallardos hizo aflorar dos posiciones. Juanma Moreno insistió en el cambio climático que Gavira sigue cuestionandoDesde el primer momento, Juanma Moreno sostuvo que la tragedia era una de las consecuencias del cambio climático. Su visita a la zona junto a Pedro Sánchez y sus posteriores declaraciones , en las que insistió en que el pacto con Vox no modificaría su posición sobre esta cuestión, no sentaron bien en las filas del partido de Santiago Abascal.La respuesta de Manuel Gavira fue inmediata. Aseguró estar «harto» de escuchar a políticos «hablar del cambio climático para eludir sus responsabilidades», un argumento que Vox ha seguido defendiendo y que el propio Santiago Abascal ha reiterado en varias ocasiones desde entonces por ese y por posteriores incendios. Aunque desde la Junta han restado importancia al episodio, el choque volvió a evidenciar las diferencias entre ambos socios ya que los de Vox han insistido en que la única solución contar el fuego es la prevención. Las discrepancias no terminan ahí. El discurso de Vox sobre la prioridad nacional también ha generado tensiones a raíz del proyecto para construir una mezquita en Sevilla. Aunque se trata de una competencia municipal y es un asunto exclusivamente local, tanto Manuel Gavira como el portavoz parlamentario, Javier Cortés, han endurecido sus críticas al PP por esta iniciativa. Vox, que lleva años hablando de la supuesta «islamización» de Andalucía ha llegado incluso a amenazar con romper los acuerdos locales si el proyecto continúa adelante y ha intensificado su ofensiva en redes sociales, donde ha difundido memes caricaturizando al alcalde sevillano vestido con chilaba.Codo a codo pero no tan cerca El último pleno dejó la foto de Juanma Moreno y Manuel Gavira, el vicepresidente y líder de Vox, sentados juntos, como quería el último y como se ha establecido en base al orden de prelación fijado en el pacto. Sin embargo esa cercanía tiene algún impedimento. Y es que Juanma Moreno lo tiene más complicado para intercambiar impresiones con su hombre de confianza, el vicepresidente primero, Antonio Sanz. Ahora para hablar uno de los dos tiene que levantarse de su escaño y ponerse delante. Una imagen que ya se vio durante la sesión del pasado 23 de julio.«No quieren una macromezquita ni que su barrio sea el siguiente capítulo de la islamización de España», afirmaba recientemente Cortés que últimamente está más centrado en ese tema que en otros de índole autonómica y que tengan relación con su posición como portavoz del grupo parlamentario. Gibraltar o la violencia de género son otros asuntos en los que también han aflorado leves diferencias, aunque, por ahora, sin consecuencias políticas de mayor alcance.Y todo ello cuando apenas ha transcurrido un mes desde la constitución del nuevo Ejecutivo. « La legislatura será fructífera o no será», advertía Juanma Moreno. La cercanía de las elecciones municipales, previstas para el 23 de mayo de 2027, y la posibilidad de un adelanto de las elecciones generales podrían contribuir a rebajar la tensión entre los socios. O quizá suceda justo lo contrario. El nuevo gobierno de coalición que Juanma Moreno ha tenido que formar en la nueva legislatura, integrando a Vox en el organigrama institucional y situando a Manuel Gavira en el Consejo de Gobierno, cumple su primer mes de vida.Han sido poco más de cuatro semanas en las que apenas ha habido tiempo para impulsar iniciativas de calado . Prácticamente no ha dado tiempo a nada más allá del arranque. Los primeros compases del Ejecutivo han estado marcados por los nombramientos y la puesta en marcha de la nueva estructura administrativa, con la designación de viceconsejeros, delegados y altos cargos.Sin embargo, este primer mes sí ha servido para confirmar algo que ya parecía evidente desde el inicio y que el propio Juanma Moreno ha repetido desde el minuto uno: PP y Vox son partidos distintos y mantienen diferencias de fondo en cuestiones, algunas de ellas más relevantes de lo que podría pensarse.Esas discrepancias ya se han hecho visibles en varios asuntos. El primero fue el homenaje a Blas Infante celebrado en el Parlamento andaluz en los primeros días de julio. Los dirigentes de Vox mantuvieron la misma posición que cuando estaban en la oposición y se ausentaron del acto institucional que cada año conmemora el nacimiento de quien el Estatuto de Autonomía —que el partido de Santiago Abascal también ha jurado acatar— reconoce como padre de la patria andaluza.Ni Manuel Gavira, que entonces aún no había sido designado oficialmente vicepresidente , ni ningún otro representante de Vox acudieron a aquel acto. La ausencia fue duramente criticada por la oposición, mientras Juanma Moreno seguía reivindicando la vía andaluza y el legado de Blas Infante. Ahora queda por ver qué ocurrirá el próximo 11 de agosto, durante el homenaje por el aniversario de su fusilamiento en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona. Los incendios forestales, especialmente el declarado en Los Gallardos (Almería), provocaron el segundo desencuentro entre las dos formaciones que se sientan juntas en el palacio de San Telmo. El fuego, que obligó a aplazar la toma de posesión de los consejeros y dejó un balance de 14 fallecidos y más de 5.000 hectáreas arrasadas, abrió una nueva brecha entre los socios.El incendio de Los Gallardos hizo aflorar dos posiciones. Juanma Moreno insistió en el cambio climático que Gavira sigue cuestionandoDesde el primer momento, Juanma Moreno sostuvo que la tragedia era una de las consecuencias del cambio climático. Su visita a la zona junto a Pedro Sánchez y sus posteriores declaraciones , en las que insistió en que el pacto con Vox no modificaría su posición sobre esta cuestión, no sentaron bien en las filas del partido de Santiago Abascal.La respuesta de Manuel Gavira fue inmediata. Aseguró estar «harto» de escuchar a políticos «hablar del cambio climático para eludir sus responsabilidades», un argumento que Vox ha seguido defendiendo y que el propio Santiago Abascal ha reiterado en varias ocasiones desde entonces por ese y por posteriores incendios. Aunque desde la Junta han restado importancia al episodio, el choque volvió a evidenciar las diferencias entre ambos socios ya que los de Vox han insistido en que la única solución contar el fuego es la prevención. Las discrepancias no terminan ahí. El discurso de Vox sobre la prioridad nacional también ha generado tensiones a raíz del proyecto para construir una mezquita en Sevilla. Aunque se trata de una competencia municipal y es un asunto exclusivamente local, tanto Manuel Gavira como el portavoz parlamentario, Javier Cortés, han endurecido sus críticas al PP por esta iniciativa. Vox, que lleva años hablando de la supuesta «islamización» de Andalucía ha llegado incluso a amenazar con romper los acuerdos locales si el proyecto continúa adelante y ha intensificado su ofensiva en redes sociales, donde ha difundido memes caricaturizando al alcalde sevillano vestido con chilaba.Codo a codo pero no tan cerca El último pleno dejó la foto de Juanma Moreno y Manuel Gavira, el vicepresidente y líder de Vox, sentados juntos, como quería el último y como se ha establecido en base al orden de prelación fijado en el pacto. Sin embargo esa cercanía tiene algún impedimento. Y es que Juanma Moreno lo tiene más complicado para intercambiar impresiones con su hombre de confianza, el vicepresidente primero, Antonio Sanz. Ahora para hablar uno de los dos tiene que levantarse de su escaño y ponerse delante. Una imagen que ya se vio durante la sesión del pasado 23 de julio.«No quieren una macromezquita ni que su barrio sea el siguiente capítulo de la islamización de España», afirmaba recientemente Cortés que últimamente está más centrado en ese tema que en otros de índole autonómica y que tengan relación con su posición como portavoz del grupo parlamentario. Gibraltar o la violencia de género son otros asuntos en los que también han aflorado leves diferencias, aunque, por ahora, sin consecuencias políticas de mayor alcance.Y todo ello cuando apenas ha transcurrido un mes desde la constitución del nuevo Ejecutivo. « La legislatura será fructífera o no será», advertía Juanma Moreno. La cercanía de las elecciones municipales, previstas para el 23 de mayo de 2027, y la posibilidad de un adelanto de las elecciones generales podrían contribuir a rebajar la tensión entre los socios. O quizá suceda justo lo contrario. RSS de noticias de espana/andalucia
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