El «lío» para formar gobierno en Andalucía entre el PP y Vox que tantas veces quiso espantar el presidente de los populares en la región, Juanma Moreno , en la campaña a los comicios andaluces del pasado mes de mayo puede convertirse en una solución para desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa .El anuncio de ayer de este último sobre la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria de unas elecciones Generales para el 29 de noviembre supone que la comunidad se enfrentará entonces a su segunda cita con las urnas en poco más de seis meses. La primera, la de esta primavera, le torció el gesto a un Juanma Moreno que confió hasta el último momento en que la reválida de la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía era posible pero que se quedó a dos escaños de ella: ése era el escenario del que el líder del PP andaluz rehuía y que tuvo que acabar aceptando como un mal menor para poder seguir gobernando. Así, Vox entró en el Consejo de Gobierno de la Junta y además con un consejero con rango de vicepresidente -Manuel Gavira-. El modelo que las circunstancias impusieron fue el que meses antes se había fijado en Extremadura, Aragón y Castilla y León.Andalucía será clave para dilucidar el resultado de las Generales: es de lejos la comunidad que más diputados elige para el Congreso -61- y su censo es también el más numeroso de España con 6,8 millones de personas, a distancia de la segunda, que es Cataluña con 5,8 millones. En las elecciones nacionales de 2023, el PP sacó veinticinco diputados, quince más que en 2019, y el PSOE se quedó en veintiuno, cuatro menos que en la anterior cita; Vox bajó de los doce de 2019 a nueve, y Sumar igualó los seis de Podemos de cuatro años atrás. Ése es el punto de partida de la carrera a las urnas que ahora empieza. Si los sondeos más recientes aciertan el PP mantendrá su liderazgo y Vox crecerá aunque moderadamente, mientras que el PSOE lo tendrá difícil para levantarse del batacazo histórico de las elecciones autonómicas de este mayo, cuando María Jesús Montero lo hundió a un suelo nunca antes tocado. En el caso de que los populares y los de Santiago Abascal sumen para formar Gobierno y lleguen a un acuerdo para ello, la Junta de Andalucía abrirá una nueva etapa: es posible que en el terreno institucional nada cambie, pero se normalizará el pacto con Vox que Moreno aceptó a regañadientes, y que hasta la fecha ha funcionado sin estridencias.Cambio de fecha de los congresosDe otro lado, la convocatoria de ayer de Sánchez trastoca el calendario de los populares andaluces, que tienen prevista la celebración de sus congresos provinciales durante el mes de noviembre. Juanma Moreno decidió adelantar estos procesos ante la inminencia de las elecciones porque veía previsible la cita electoral antes de la cuenta. Sin embargo, las fechas iniciales tendrán que ser previsiblemente modificadas, ya que al menos dos de ellos —los de Sevilla y Cádiz — están previstos para el 28 de noviembre, apenas un día antes de la cita electoral. En este sentido, fuentes del PP andaluz señalaron ayer que «ahora sólo tenemos una fecha en la cabeza, que es el 29 de noviembre, para preparar al partido para ganar las elecciones y hacer presidente a Alberto Núñez-Feijóo ». Y añadieron que «todas las acciones y agendas de congresos se sustituyen por las actuaciones de las elecciones generales: los congresos provinciales han salido del plano».El papel de VoxEn cuanto a Vox, los de Santiago Abascal en Andalucía atraviesan un momento con los vientos a su favor. Su líder andaluz, Manuel Gavira, ahora vicepresidente segundo de la Junta, debutó la pasada semana en su primera comparecencia en el Palacio de San Telmo y también presentó la primera normativa impulsada por su formación: el decreto de desregulación, que contempla la revisión de varios miles de normas con el objetivo de simplificar la Administración, eliminar la cita previa y acortar los trámites administrativos. Era uno de los temas que incluyeron en el pacto y el primer sello de Vox en el gobierno de coalición.Más alterada se encuentra la izquierda andaluza, donde el panorama deja numerosos interrogantes sobre el futuro. En el PSOE, María Jesús Montero llevó a la formación a uno de los peores resultados de su historia: 28 diputados. Ahora lidera un grupo parlamentario mermado que continúa utilizando la sanidad pública y el caso de los cribados como uno de los principales ejes de su discurso. A ello se suma ahora un nuevo argumento: la crítica al pacto entre PP y Vox y a la entrada de lo que los socialistas califican como «ultraderecha» en el Gobierno de Juanma Moreno.María Jesús Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE, además de haber sido designada senadora por AndalucíaLos socialistas tienen, además, una situación especialmente singular en Andalucía. María Jesús Montero dejó su puesto en el Gobierno pocas semanas antes de las elecciones, cuando estas ya habían sido convocadas, y abandonó su escaño en el Congreso una vez celebrados los comicios. Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE, además de haber sido designada senadora por Andalucía . La dirigente socialista también ha defendido públicamente el legado de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que está siendo investigado por los tribunales.Adelante y Por AndalucíaEn Adelante Andalucía , el partido que protagonizó una de las mayores sorpresas de las pasadas elecciones autonómicas al lograr ocho diputados, también atraviesan un momento de incertidumbre. Su líder, José Ignacio García, ya ha anunciado que la formación concurrirá a las elecciones generales y ha dejado abierta la puerta a encabezar la candidatura. Esa es, por ahora, una incógnita que queda por despejar.En cuanto a Por Andalucía , sus cinco diputados tienen una visibilidad limitada en el Parlamento andaluz. Antonio Maíllo, que regresó a la Cámara autonómica pero continúa como coordinador general de IU a nivel nacional, también parece haber estrechado posiciones con el PSOE. Su discurso parlamentario sigue centrado en la defensa de los servicios públicos y en las críticas a la «ultraderecha». En su caso, queda por ver quién será el cartel electoral de la formación a nivel nacional y si finalmente se integrará en el denominado Frente Amplio. También está por determinar cómo se articulará una candidatura para las elecciones generales, después de que en Andalucía Podemos , IU y Sumar alcanzaran un acuerdo in extremis y cerraran el pacto en pleno mes de abril, apenas un mes antes de la cita electoral. El «lío» para formar gobierno en Andalucía entre el PP y Vox que tantas veces quiso espantar el presidente de los populares en la región, Juanma Moreno , en la campaña a los comicios andaluces del pasado mes de mayo puede convertirse en una solución para desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa .El anuncio de ayer de este último sobre la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria de unas elecciones Generales para el 29 de noviembre supone que la comunidad se enfrentará entonces a su segunda cita con las urnas en poco más de seis meses. La primera, la de esta primavera, le torció el gesto a un Juanma Moreno que confió hasta el último momento en que la reválida de la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía era posible pero que se quedó a dos escaños de ella: ése era el escenario del que el líder del PP andaluz rehuía y que tuvo que acabar aceptando como un mal menor para poder seguir gobernando. Así, Vox entró en el Consejo de Gobierno de la Junta y además con un consejero con rango de vicepresidente -Manuel Gavira-. El modelo que las circunstancias impusieron fue el que meses antes se había fijado en Extremadura, Aragón y Castilla y León.Andalucía será clave para dilucidar el resultado de las Generales: es de lejos la comunidad que más diputados elige para el Congreso -61- y su censo es también el más numeroso de España con 6,8 millones de personas, a distancia de la segunda, que es Cataluña con 5,8 millones. En las elecciones nacionales de 2023, el PP sacó veinticinco diputados, quince más que en 2019, y el PSOE se quedó en veintiuno, cuatro menos que en la anterior cita; Vox bajó de los doce de 2019 a nueve, y Sumar igualó los seis de Podemos de cuatro años atrás. Ése es el punto de partida de la carrera a las urnas que ahora empieza. Si los sondeos más recientes aciertan el PP mantendrá su liderazgo y Vox crecerá aunque moderadamente, mientras que el PSOE lo tendrá difícil para levantarse del batacazo histórico de las elecciones autonómicas de este mayo, cuando María Jesús Montero lo hundió a un suelo nunca antes tocado. En el caso de que los populares y los de Santiago Abascal sumen para formar Gobierno y lleguen a un acuerdo para ello, la Junta de Andalucía abrirá una nueva etapa: es posible que en el terreno institucional nada cambie, pero se normalizará el pacto con Vox que Moreno aceptó a regañadientes, y que hasta la fecha ha funcionado sin estridencias.Cambio de fecha de los congresosDe otro lado, la convocatoria de ayer de Sánchez trastoca el calendario de los populares andaluces, que tienen prevista la celebración de sus congresos provinciales durante el mes de noviembre. Juanma Moreno decidió adelantar estos procesos ante la inminencia de las elecciones porque veía previsible la cita electoral antes de la cuenta. Sin embargo, las fechas iniciales tendrán que ser previsiblemente modificadas, ya que al menos dos de ellos —los de Sevilla y Cádiz — están previstos para el 28 de noviembre, apenas un día antes de la cita electoral. En este sentido, fuentes del PP andaluz señalaron ayer que «ahora sólo tenemos una fecha en la cabeza, que es el 29 de noviembre, para preparar al partido para ganar las elecciones y hacer presidente a Alberto Núñez-Feijóo ». Y añadieron que «todas las acciones y agendas de congresos se sustituyen por las actuaciones de las elecciones generales: los congresos provinciales han salido del plano».El papel de VoxEn cuanto a Vox, los de Santiago Abascal en Andalucía atraviesan un momento con los vientos a su favor. Su líder andaluz, Manuel Gavira, ahora vicepresidente segundo de la Junta, debutó la pasada semana en su primera comparecencia en el Palacio de San Telmo y también presentó la primera normativa impulsada por su formación: el decreto de desregulación, que contempla la revisión de varios miles de normas con el objetivo de simplificar la Administración, eliminar la cita previa y acortar los trámites administrativos. Era uno de los temas que incluyeron en el pacto y el primer sello de Vox en el gobierno de coalición.Más alterada se encuentra la izquierda andaluza, donde el panorama deja numerosos interrogantes sobre el futuro. En el PSOE, María Jesús Montero llevó a la formación a uno de los peores resultados de su historia: 28 diputados. Ahora lidera un grupo parlamentario mermado que continúa utilizando la sanidad pública y el caso de los cribados como uno de los principales ejes de su discurso. A ello se suma ahora un nuevo argumento: la crítica al pacto entre PP y Vox y a la entrada de lo que los socialistas califican como «ultraderecha» en el Gobierno de Juanma Moreno.María Jesús Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE, además de haber sido designada senadora por AndalucíaLos socialistas tienen, además, una situación especialmente singular en Andalucía. María Jesús Montero dejó su puesto en el Gobierno pocas semanas antes de las elecciones, cuando estas ya habían sido convocadas, y abandonó su escaño en el Congreso una vez celebrados los comicios. Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE, además de haber sido designada senadora por Andalucía . La dirigente socialista también ha defendido públicamente el legado de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que está siendo investigado por los tribunales.Adelante y Por AndalucíaEn Adelante Andalucía , el partido que protagonizó una de las mayores sorpresas de las pasadas elecciones autonómicas al lograr ocho diputados, también atraviesan un momento de incertidumbre. Su líder, José Ignacio García, ya ha anunciado que la formación concurrirá a las elecciones generales y ha dejado abierta la puerta a encabezar la candidatura. Esa es, por ahora, una incógnita que queda por despejar.En cuanto a Por Andalucía , sus cinco diputados tienen una visibilidad limitada en el Parlamento andaluz. Antonio Maíllo, que regresó a la Cámara autonómica pero continúa como coordinador general de IU a nivel nacional, también parece haber estrechado posiciones con el PSOE. Su discurso parlamentario sigue centrado en la defensa de los servicios públicos y en las críticas a la «ultraderecha». En su caso, queda por ver quién será el cartel electoral de la formación a nivel nacional y si finalmente se integrará en el denominado Frente Amplio. También está por determinar cómo se articulará una candidatura para las elecciones generales, después de que en Andalucía Podemos , IU y Sumar alcanzaran un acuerdo in extremis y cerraran el pacto en pleno mes de abril, apenas un mes antes de la cita electoral. El «lío» para formar gobierno en Andalucía entre el PP y Vox que tantas veces quiso espantar el presidente de los populares en la región, Juanma Moreno , en la campaña a los comicios andaluces del pasado mes de mayo puede convertirse en una solución para desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa .El anuncio de ayer de este último sobre la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria de unas elecciones Generales para el 29 de noviembre supone que la comunidad se enfrentará entonces a su segunda cita con las urnas en poco más de seis meses. La primera, la de esta primavera, le torció el gesto a un Juanma Moreno que confió hasta el último momento en que la reválida de la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía era posible pero que se quedó a dos escaños de ella: ése era el escenario del que el líder del PP andaluz rehuía y que tuvo que acabar aceptando como un mal menor para poder seguir gobernando. Así, Vox entró en el Consejo de Gobierno de la Junta y además con un consejero con rango de vicepresidente -Manuel Gavira-. El modelo que las circunstancias impusieron fue el que meses antes se había fijado en Extremadura, Aragón y Castilla y León.Andalucía será clave para dilucidar el resultado de las Generales: es de lejos la comunidad que más diputados elige para el Congreso -61- y su censo es también el más numeroso de España con 6,8 millones de personas, a distancia de la segunda, que es Cataluña con 5,8 millones. En las elecciones nacionales de 2023, el PP sacó veinticinco diputados, quince más que en 2019, y el PSOE se quedó en veintiuno, cuatro menos que en la anterior cita; Vox bajó de los doce de 2019 a nueve, y Sumar igualó los seis de Podemos de cuatro años atrás. Ése es el punto de partida de la carrera a las urnas que ahora empieza. Si los sondeos más recientes aciertan el PP mantendrá su liderazgo y Vox crecerá aunque moderadamente, mientras que el PSOE lo tendrá difícil para levantarse del batacazo histórico de las elecciones autonómicas de este mayo, cuando María Jesús Montero lo hundió a un suelo nunca antes tocado. En el caso de que los populares y los de Santiago Abascal sumen para formar Gobierno y lleguen a un acuerdo para ello, la Junta de Andalucía abrirá una nueva etapa: es posible que en el terreno institucional nada cambie, pero se normalizará el pacto con Vox que Moreno aceptó a regañadientes, y que hasta la fecha ha funcionado sin estridencias.Cambio de fecha de los congresosDe otro lado, la convocatoria de ayer de Sánchez trastoca el calendario de los populares andaluces, que tienen prevista la celebración de sus congresos provinciales durante el mes de noviembre. Juanma Moreno decidió adelantar estos procesos ante la inminencia de las elecciones porque veía previsible la cita electoral antes de la cuenta. Sin embargo, las fechas iniciales tendrán que ser previsiblemente modificadas, ya que al menos dos de ellos —los de Sevilla y Cádiz — están previstos para el 28 de noviembre, apenas un día antes de la cita electoral. En este sentido, fuentes del PP andaluz señalaron ayer que «ahora sólo tenemos una fecha en la cabeza, que es el 29 de noviembre, para preparar al partido para ganar las elecciones y hacer presidente a Alberto Núñez-Feijóo ». Y añadieron que «todas las acciones y agendas de congresos se sustituyen por las actuaciones de las elecciones generales: los congresos provinciales han salido del plano».El papel de VoxEn cuanto a Vox, los de Santiago Abascal en Andalucía atraviesan un momento con los vientos a su favor. Su líder andaluz, Manuel Gavira, ahora vicepresidente segundo de la Junta, debutó la pasada semana en su primera comparecencia en el Palacio de San Telmo y también presentó la primera normativa impulsada por su formación: el decreto de desregulación, que contempla la revisión de varios miles de normas con el objetivo de simplificar la Administración, eliminar la cita previa y acortar los trámites administrativos. Era uno de los temas que incluyeron en el pacto y el primer sello de Vox en el gobierno de coalición.Más alterada se encuentra la izquierda andaluza, donde el panorama deja numerosos interrogantes sobre el futuro. En el PSOE, María Jesús Montero llevó a la formación a uno de los peores resultados de su historia: 28 diputados. Ahora lidera un grupo parlamentario mermado que continúa utilizando la sanidad pública y el caso de los cribados como uno de los principales ejes de su discurso. A ello se suma ahora un nuevo argumento: la crítica al pacto entre PP y Vox y a la entrada de lo que los socialistas califican como «ultraderecha» en el Gobierno de Juanma Moreno.María Jesús Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE, además de haber sido designada senadora por AndalucíaLos socialistas tienen, además, una situación especialmente singular en Andalucía. María Jesús Montero dejó su puesto en el Gobierno pocas semanas antes de las elecciones, cuando estas ya habían sido convocadas, y abandonó su escaño en el Congreso una vez celebrados los comicios. Montero ejerce ahora un doble papel: como líder de la oposición en Andalucía y como integrante de la ejecutiva federal del PSOE, además de haber sido designada senadora por Andalucía . La dirigente socialista también ha defendido públicamente el legado de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que está siendo investigado por los tribunales.Adelante y Por AndalucíaEn Adelante Andalucía , el partido que protagonizó una de las mayores sorpresas de las pasadas elecciones autonómicas al lograr ocho diputados, también atraviesan un momento de incertidumbre. Su líder, José Ignacio García, ya ha anunciado que la formación concurrirá a las elecciones generales y ha dejado abierta la puerta a encabezar la candidatura. Esa es, por ahora, una incógnita que queda por despejar.En cuanto a Por Andalucía , sus cinco diputados tienen una visibilidad limitada en el Parlamento andaluz. Antonio Maíllo, que regresó a la Cámara autonómica pero continúa como coordinador general de IU a nivel nacional, también parece haber estrechado posiciones con el PSOE. Su discurso parlamentario sigue centrado en la defensa de los servicios públicos y en las críticas a la «ultraderecha». En su caso, queda por ver quién será el cartel electoral de la formación a nivel nacional y si finalmente se integrará en el denominado Frente Amplio. También está por determinar cómo se articulará una candidatura para las elecciones generales, después de que en Andalucía Podemos , IU y Sumar alcanzaran un acuerdo in extremis y cerraran el pacto en pleno mes de abril, apenas un mes antes de la cita electoral. RSS de noticias de espana/andalucia
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